La Vorágine PDF
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DIRECTOR DE TESIS
ALEXANDER CASTILLO MORALES
Docente investigador del Instituto Colombiano Caro y Cuervo
Nota de aceptacin
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Firma del presidente del jurado
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Firma del Jurado
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Firma del Jurado
AGRADECIMIENTOS
CONTENIDO
INTRODUCCIN ---------------------------------------------------------------------------------------------------------- 10
1. ALGUNOS ESTUDIOS SOBRE LA VORAGINE -------------------------------------------------------------------- 14
1.1 Etapa de impresiones, gustos y desagrados -------------------------------------------------------------- 15
1.2 Segunda etapa de anlisis estructural y narratolgico ------------------------------------------------- 17
1.3 Tercera etapa: la dualidad romntica y modernista ---------------------------------------------------- 19
1.4 Cuarta etapa de discursos culturales ----------------------------------------------------------------------- 20
2. ALGUNAS CONSIDERACIONES TEORICAS ----------------------------------------------------------------------- 24
2.1 Aspectos tericos para las relaciones de otredad ------------------------------------------------------- 24
2.2 Aspectos tericos para la ineficacia estatal -------------------------------------------------------------- 28
3. LA RIQUEZA NACIONAL, EXPRESIN DEL MODERNISMO EN LA VORAGINE --------------------------- 32
3.1. Esttica modernista de Rivera------------------------------------------------------------------------------- 32
1.2 Riqueza nacional ------------------------------------------------------------------------------------------------ 36
1.2.1 Riqueza Floral----------------------------------------------------------------------------------------------- 36
3.2.2 Riqueza de la Fauna --------------------------------------------------------------------------------------- 40
3.2.3 Riqueza cultural -------------------------------------------------------------------------------------------- 47
3.2.3.1 Cova-Mujer ----------------------------------------------------------------------------------------------- 49
3.2.3.2 Cova-Hombre -------------------------------------------------------------------------------------------- 57
4. INESTABILIDAD ESTATAL, EXPRESION DE LA REALIDAD HISTRICA NACIONAL EN LA VORGINE
------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------- 70
4.1 Contexto histrico de la novela ------------------------------------------------------------------------------ 71
4.1.1 Lo histrico del pas a inicios del siglo XX ------------------------------------------------------------ 72
4.1.2 Lo histrico de la Amazona a inicios del siglo XX -------------------------------------------------- 76
4.2 La Vorgine como texto poltico ----------------------------------------------------------------------------- 85
4.3. Voces de la inestabilidad estatal ---------------------------------------------------------------------------- 87
4.3.1 De patria ---------------------------------------------------------------------------------------------------- 88
4.3.2. De la familia ------------------------------------------------------------------------------------------------ 93
4.3.3. De la seguridad pblica---------------------------------------------------------------------------------- 95
4.3.4. De lo laboral------------------------------------------------------------------------------------------------ 98
5. LA VIOLENCIA, EXPRESIN DE LA INEFICACIA ESTATAL EN LA VORGINE --------------------------- 105
5.1. Violencia legado de la conquista-------------------------------------------------------------------------- 106
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INTRODUCCIN
La crtica literaria colombiana ha sido fecunda con una de las grandes obras cannicas de la
literatura de este pas como lo es La Vorgine de Jos Eustasio Rivera. Su apreciacin ha
sido observada desde diferentes vertientes y enfoques, desde la simple valoracin
impresionista hasta el anlisis de los diferentes discursos que componen la significacin de
la novela. Hoy acercarse a la novela es una tarea ms difcil y compleja puesto que despus
de 88 aos de su publicacin, pareciera que se ha escrudiado tanto, que cada rincn que la
compone ha sido examinado. No obstante y en palabras de Quintana (1996) La Vorgine
no es un texto obturado. Constantemente se producen hendiduras, resquebrajamientos de
sentidos y, entonces, el texto nos obliga a desleer nuestras primeras lecturas (p.395).
Una de las relaciones que la novela mantiene es que luego de casi una centuria, la narrativa
rivereana contina evaluando al pas, manteniendo ese clamor por hallar respuestas a la
fragmentacin y desorden social que an embarga al territorio colombiano, y encontrar una
alternativa de construccin de nacin por medio de una clase dirigente con tica y
comprometida con el futuro de la nacin. La novela de Rivera, an pronuncia resonancias
sobre un estado responsable en el fracaso de una construccin de un proyecto nacional que
dignifique la existencia de cada colombiano, y de ah entre otros muchos aspectos, su
vigencia, su actualidad y el pertenecer al canon literario colombiano e hispanoamericano.
La historia crtica de la obra, a pesar de su extensin y complejidad, la han percibido como
expresin de diferentes visiones de mundo, que van desde lo romntico hasta lo modernista,
e interpretaciones sicolgicas de los personajes.
Es indudable que la novela representa una denuncia social y poltica gracias a la situacin
de opresin que padecen los colombianos en la selva amaznica a inicios del siglo XX, y
tal percepcin ha sido evidenciada desde el primer texto crtico que aparece sobre la novela
en 1924, con Luis Eduardo Nieto Caballero, para quien la narracin de Jos Eustasio
Rivera es la del hombre compenetrado con la vida de que se ocupa, la de quien sufri en
la carne y en el espritu toda la influencia del medio (citado por Ordoez, 1987, p.30). El
Estado Colombiano es puesto en tela de juicio a travs de la obra rivereana, no obstante las
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(1980), Todorov (1987), y Amaya y Palmieri (2000); entre otros permiten a travs de este
estudio acadmico contribuir a las miradas investigativas de La Vorgine.
Este estudio se organiza a partir de cinco captulos. Los dos primeros contienen un Estado
del Arte sobre la historia crtica de la novela y algunas consideraciones tericas que
comprenden la propuesta conceptual de Todorov (1987) para discernir sobre los procesos
de construccin de la otredad dados en los discursos de los personajes de la novela y los
aportes de Amaya y Palmieri que identifican tres aspectos sobre la debilidad institucional.
El tercer captulo del estudio centra su atencin en el proceso de descubrimiento que
realiza Arturo Cova, protagonista de la novela y voz dominante del relato, sobre el territorio
oriental colombiano comprendido por los Llanos Orientales y la Amazona. La actitud de
Cova emula a la del descubridor espaol en pos de conocer, distinguir y de alguna manera
dominar un territorio novedoso contrastado con su particular visin de mundo, que
responde a lo central, a lo letrado e ilustrado. Cova encuentra diversas facetas humanas,
sociales y naturales desconocidas por su individualidad, y a su vez, desconocidas por la
dirigencia estatal colombiana. En ese descubrimiento aparece una geografa que divaga
por la tranquilidad y belleza de los Llanos Orientales, y el exotismo y perturbacin de la
Selva Amaznica. Tal descubrimiento del entorno no implica la comprensin del universo
natural, el cual es irrumpido por el hombre y tal irrupcin tiene como desenlace la
desaparicin y la muerte en el laberinto verde. Aparece tambin un descubrimiento
humano, donde se revela a las personas que habitan estas regiones; aqu el narrador Cova,
establece la diferenciacin entre hombres y mujeres. De esta manera este captulo es un
inventario del descubrimiento colombiano donde se demuestra a una nacin desconocida.
El cuarto captulo comprende un inventario de aquellas voces cuyos comportamientos se
asocian a un Estado annimo y desconocido para los pobladores que habitan las regiones
perifricas del pas. Partiendo del axioma que la novela funciona como un texto poltico, se
resea en forma crtica el referente histrico que domin a la nacin a finales del siglo XIX
y comienzos del XX. Esta historicidad se torna imprescindible en la medida que los sucesos
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Esta resea crtica de la historia nacional comprende una generalidad sobre los procesos
polticos que estableci el pas para intentar construir una nacin republicana con una
institucionalidad estatal moderna. Sin embargo el conservatismo de los gobiernos
finiseculares despoj al pas de la posibilidad de erigirse como una nacin autnoma y
soberana, que no solamente perdi territorio, Panam en 1903, sino que desconoca los
procesos de colonizacin y explotacin de los extranjeros en las zonas apartadas del centro
gubernamental. Bajo esa perspectiva, aparece una historicidad crtica sobre las dinmicas
sociales y econmicas en la Amazona colombiana. Posteriormente se evala el sistema de
personajes que representan la ausencia estatal, la ilegalidad, la corrupcin y las
desigualdades sociales como elementos que deterioran los ideales de repblica y
democracia como son los de patria, familia, seguridad pblica y laboral.
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Pero a comienzos de la dcada de los veinte la poesa modernista perdi fuerza esttica en
los lectores y se advirtieron signos de impaciencia y protestas contra aquella literatura de
palacios suntuosos, pavos reales, lagos y cisnes, mientras la realidad totalmente disonante a
lo anterior se mostraba cruel, implacable y despreciable para otras clases sociales. De esta
manera aparece la dimensin social en el fenmeno literario, donde el lector se desprendi
de los jardines coloridos, las ciudades plcidas y la fastuosidad del espacio aristcrata para
dar cabida al telurismo, con narraciones cruentas y descarnadas que empapaban al lector
con vastos cuadros de espanto y desolacin, semejante a lo que Rivera relata en su
Vorgine. No obstante la historicidad de la crtica literaria sobre La Vorgine podra
catalogarse de la siguiente manera1: Una primera etapa de impresiones, gustos y
desagrados, una segunda etapa de anlisis estructural y narratolgico, una tercera etapa
1
Estas categoras sobre la historia crtica de la novela son una propuesta realizada por el
investigador responsable de este estudio.
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entre la dualidad romntico y modernista y una ltima etapa de ndole discursivo cultural,
que a la postre es donde se inscribe la presente investigacin.
otras voces cuya visin cntrica no perciba; Rivera en su deseo de verosimilitud2 responde
a un conocimiento virtual que los colombianos tenan en aquel entonces del territorio
nacional y a un Estado-Nacin todava embrionario y precario, al despertar de una
conciencia nacional que, desde distintas perspectivas, cuestionaba las bases econmicas,
sociales y polticas de la modernizacin del pas (Perus, 1998).
Sin embargo la obra tuvo demasiados detractores. El carcter romntico (Oliveira, 1952)
que envuelve la narracin le sirvi a la crtica, en sus inicios, de acusarla como anacrnica
puesto que su desbordado lirismo y la endeblez sicolgica de su personaje Arturo Cova
motivaron cierto relegamiento literario. Uno de ellos fue Luis Trigueros (citado por
Ordoez, 1987) para quien La Vorgine es una maraa de sucesos ilgicos o un caos de
sucesos aterrantes. Alude a la ilogicidad que Cova expone a lo largo de la obra, pues
Trigueros no acepta que un hombre se desenfrene por hallar a una mujer que anteriormente
la consideraba como un estorbo, y posteriormente escapa con un esclavista, cuando este
ltimo lo libert de esa molestia. Para el crtico, los personajes creados por Cova son
incoherentes puesto que no demuestran firmeza sicolgica, salvo Clemente Silva a quien lo
equipara como el nico aliento de creacin shakespereana (Trigueros, 1926, p. 50) lo que
habla del sentido cannico que envuelve a la crtica literaria de comienzos del siglo XX.
Desde este crtico la creacin de Rivera ni siquiera alcanza a ser una novela, sino
simplemente un vasto cuadro de colorido y espectacularidad sobre una regin inhspita
que desconoce el habitante de la ciudad.
En la edicin original de la obra dirigida por el propio Rivera, l introduce tres fotografas, donde
la primera adjuntaba el siguiente escrito: Arturo Cova, en las barracas del Guarac. Fotografa
tomada por la matrona Zorida Ayram. La siguiente deca: El cauchero Clemente Silva; y la
ltima fotografiaba a un cauchero cortando la superficie del tronco de un rbol. Sin embargo lo
fotografiado no es cierto, puesto que al parecer son postales compradas por Rivera en Manaos y el
personaje de la primera foto es el mismo Rivera. Tomado de NEALE-SILVA, Eduardo. Horizonte
Humano. Vida de Jos Eustasio Rivera. Mxico. Fondo de Cultura Econmica. Edicin, Pagina
227.
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Posteriormente con la muerte del escritor colombiano, Horacio Quiroga escribe un breve
artculo en 1929 donde prevalece la impresin novelesca que sta le produjo al escritor
uruguayo, donde equipara a la obra como un gran poema pico donde la selva contina
siendo el tpico que sobresale en estos primeros aos de crtica literaria, en esa ferocidad
que despierta en el hombre sus ms terribles instintos. No obstante, para Quiroga el libro
tiene una clara intencin de denuncia social, puesto que aprovechando los nexos polticos
del autor de La Vorgine era preciso evidenciar, no slo al pas, sino a toda Amrica, las
atrocidades que las compaas caucheras le imputaban a los habitantes de las regiones
amaznicas, y de esta crtica aparece un asunto de suma importancia que en palabras de
Quiroga: No hay en la novela agona de mortal alguno que la selva no haya sufrido con
dolor dual desde que el hombre penetr en ella a desangrarla (Quiroga, p. 1929, 80),
puesto que el sujeto envestido con la cultura civilizatoria occidental desconoce los cdigos
de la naturaleza, y termina por usufructuarla hasta hacerla su enemiga; ms an, cuando son
territorios nacionales desconocidos por las entidades gubernamentales y cuyo proyecto de
nacin no atisba al otro, -indgena, negro, mestizo-, como parte dialgica de esa intencin
de nacin incipiente y compleja de la Colombia de los aos 20.
luces sobre las estrategias narrativas y las diversas focalizaciones que convergen en la obra.
Molina (1968) plantea una estructura isotpica entre el objeto Sol y la Noche como los
elementos que interfieren en la voluntad de los personajes. El Sol se asocia al deseo de
orientacin de los personajes y tambin al amor ideal que no se puede lograr; por el
contrario la noche acelera las sensaciones de pesadumbre pues arrebata la luz y se asocia a
la proximidad de la muerte de los personajes. El juego entre ambos smbolos crea una
desproporcin entre la ilusin o anhelo de los sueos no realizados en Cova (Sol) y la
realidad limitada que hace padecer a Cova y los dems (Noche).
Por otro lado Green (1967) discierne sobre el vnculo que establece la novela en esa
relacin autor-lector desde el punto de vista narrativo. Segn este crtico uno de los
aspectos narrativos a dilucidar es la funcin del Rivera ficcionalizado que trae la novela y
cmo su inclusin determina la focalizacin de los personajes inmersos en la accin. Su
aparicin en el prlogo determina un doble juego; uno, el carcter testimonial de la obra y
el otro la autonoma que brinda a sus personajes, especialmente a Cova. Adems esa
autonoma narrativa que Rivera deposita en Cova le permite desarrollar su propio destino
y su voluntad. Sin embargo, desde el crtico, la narracin en primera persona de Cova trae
las limitantes de una parcialidad de la realidad ficcionalizada, y slo a ella debemos
someternos. La deficiencia de Green estriba en el no reconocimiento de otras voces
autnomas y no a la subordinacin de la voz del protagonista como lo plantea el crtico. Sin
embargo, Green propone un concepto muy afn a los estudios discursivos contemporneos,
puesto que dice que si bien estas voces sometidas a la voz mayor dependen de la
focalizacin de Cova, stas generan relaciones de interdependencia, lo cual conlleva a
pensar que la existencia de esa voz tiene su razn de ser en los odos de sus interlocutores,
y as mismo dichas voces existen porque hay un alguien que los escucha, tal como
aparece en la dialctica surgida entre Arturo Cova y Ramiro Estvanez.
Otro de los textos de suma importancia es el realizado por Benso (1975) quien retoma la
idea de los narradores dramatizados inmersos en la accin como Cova-, los no
dramatizados Rivera del prlogo-, y narradores disfrazados Rivera del eplogo-, para
luego efectuar una diseccin de cada focalizacin. A cada intervencin narrativa, Benso le
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asigna una numeracin que va de la A hasta la E, y corresponden cada una de las letras a
los cinco diferentes narradores existentes en la obra. A: Rivera, B: Cova, C: Hel Mesa, D:
Clemente Silva y E: Ramiro Estvanez; y a cada letra mayscula le agrega un submltiplo.
Ejemplo, B1: Huida de Bogot con Alicia; es decir que a cada accin relatada se le confiere
una asignacin numrica. Tal esfuerzo estructural se complementa con la hermenetica que
Silvia Benso hace de cada accin narrada y nominalizada con letra y submltiplo; de all se
infieren los tpicos que desarrolla la obra como la violencia, el onirismo, la bsqueda
incesante, la humanizacin de la selva y la selvatizacin del hombre, la esclavitud
cauchera, la venganza, la injusticia social y el deterioro de un pas desconocido por las
huestes cntricas del pas.
Oliveira (1952) habla de la fuerza pasional que envuelve la Vorgine. Segn este autor,
todo en la obra es un torrente de apasionado sentimentalismo romntico puesto que el
desenfreno emocional y la irracionalidad son las actitudes que dominan el espritu del
protagonista. Sus arrebatos emocionales son semejantes a los delirios de Werther.
Predomina en el personaje un afanoso instinto de libertad por lo que se encontrarn en l
inclinaciones favorables hacia la osada, la irreverencia y la insurrecin. Lo que
indudablemente es un aporte de Oliveira es una reflexin, aunque sin mayores
exploraciones, al asociar el hroe romntico Arturo Cova con la bsqueda de un ideal
femenino, ya que l siente la ausencia de un corazn femenino para compartir sus sueos de
libertad; y en esa bsqueda de lo femenino, Cova lo traslada a la selva como representante
de lo femenino y por simple continuidad semntica, al territorio nacional. Entonces aparece
una crtica donde se entrev la necesidad de una identidad nacional con la tierra, que a su
vez simboliza lo uterino o lo genesiaco.
Mesa y Antonio Correa (130), que son los colombianos de la primera parte de la novela; su
importancia radica en la propuesta de un proyecto nacional por parte de Cova, donde los
colombianos son los que deben conocer su territorio, hermanar con l, y es menester hallar
una unidad nacional que pueda solventar las diferencias que nos separaran. Tambin se
resalta el juego del lenguaje realizado por Rivera en su obra, puesto que la eleccin de los
nombres de los personajes fue el resultado de una potencializacin semitica del texto: el
nombre de Arturo y su relacin con el mito artrico y su apellido Cova que significa cueva.
Finaliza la crtica de Menton destacando la novela como una manifestacin universal de la
desacralizacin del amor ideal y del herosmo fsico como arquetipos narrativos de la
novela clsica.
Esa Colombia desconocida por centro poco a poco adquiere sentido y pertenencia en los
protagonistas; Cova y Alicia sienten la llanura como algo ajeno a lo cual se familiarizan en
un proceso dialctico. Cova intenta descifrar la selva desde su cdigo en una maniobra
discursiva. En otras palabras, esa discursividad modernista es un intento para descifrar la
selva a manera de un puente de comprensin entre el campo civilizatorio de la poca
representado en la ciudad y ese mundo exorbitante como lo es la naturaleza virginal, y de
esta manera Cova recontextualiza el viso modernista en el telurismo. Pero su apreciacin no
logra desprenderse del desprecio por el otro, por lo cual sus nexos comunicativos no se
logran con plenitud. Cova desprecia al aborigen, al indgena y al negro, lo que no le permite
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Las consideraciones tericas que se abordan en este captulo se basan en los constructos de
Todorov (1987) y de Amaya y Palmieri (2000). Con el primero se dan los cimientos para la
construccin de las relaciones de otredad y con el segundo el anlisis de la ineficacia
estatal.
En primera instancia todo descubrimiento personal se logra a partir de las formas que el yo
hace del otro, lo que implica que uno puede descubrir a los otros en uno mismo, que no
somos una sustancia homognea y radicalmente extraa a lo que es uno mismo; de esta
manera, yo es otro y los otros tambin son yos (Todorov, 1987). Sin embargo, los otros
pueden ser considerados como abstraccin, como una instancia de la configuracin psquica
de todo individuo construye de un grupo social concreto al que no se pertenece. Todorov
elige a los grupos totalmente desconocidos para el yo (centro), donde el yo se torna en un
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extranjero que duda reconocer su pertenencia comn a una misma especie y proyecta sobre
los seres recientemente descubiertos imgenes e ideas que se refieren sus modelos
discursivos distintos a la poblaciones lejanas, que recin se descubren. Esta apreciacin
hace que Todorov se torne en un moralista ms que un historiador porque el presente le
importa ms que el pasado Su propuesta conceptual parte de un ncleo problemtico
evidente: El siglo XVI vio perpetrarse el mayor genocidio de toda la historia humana y tal
genocidio anuncia y funda nuestra identidad presente. Adems con el descubrimiento de
Amrica, los hombres descubren la totalidad de la que forman parte, donde antes eran parte
sin todo.
Con relacin a la etapa de descubrimiento, el anlisis que realiza Todorov es sobre Coln y
la hermenutica que l hace de lo que encuentra. Coln arranca la expedicin con la
incertidumbre de hacia dnde iba y de que el regreso fuera posible. Al mirar este principio
de incertidumbre que domin al navegante genovs, se puede equiparar a las actitudes de
Cova, quien inicia su periplo con la advertencia inicial de la poca certeza sobre su destino.
Desde Todorov, el viaje de Coln tiene una motivacin eminentemente moderna, la cual
fue su deseo de hacerse rico, pero su esquema mental habit irreductiblemente en l, que no
puso inters en modificar lo que l crea, a tal punto que en el cuarto viaje Coln quiere
encontrar al Gran Khan o emperador de China. Junto con su deseo de riqueza, a Coln le
interesa expandir el cristianismo y este lente ideolgico hace que vea la intervencin
divina en todas partes3 (1987, p.20), por lo cual Coln inaugura la edad moderna desde
una pretensin medieval. Coln no es un hombre moderno y el nuevo mundo que descubre
no puede pertenecerle de entrada. Coln somete todo a un ideal externo y absoluto como lo
es la fe cristiana; por lo cual no slo siente placer en el descubrimiento de la naturaleza,
sino la asocia a las maravillas paradisiacas del Edn y la creacin divina. De esta manera
habitan en Coln tres esferas de interpretacin para deducir que las tierras que ha
descubierto son nuevas: una natural, otra divina y la ltima humana. Por eso define tres
3
Todorov estima que uno de los deseos de Coln fue reconquistar Jerusaln, como si fuese una
cruzada.
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mviles para la conquista: el primero humano (riqueza), el segundo divino y el tercero con
el disfrute de la naturaleza. Su creencia no slo en el cristianismo, sino tambin en figuras
mticas le permite encontrarlas en el nuevo continente, con lo cual Coln corrige un
prejuicio con otro: las sirenas no son tan hermosas como se cree sino que se parecen a los
hombres. Todorov infiere que Coln practica una estrategia finalista de la interpretacin: el
sentido final est ya dado, lo que se busca es el camino que une al sentido inicial con el
ltimo. Si bien, Coln sabe interpretar los signos de la naturaleza en funcin de sus
intereses, su sistema de interpretacin no busca la verdad, sino encuentra confirmaciones
para una verdad conocida de antemano. Su conviccin es anterior a la experiencia. Esta
situacin hace que Coln no tenga xito con la comunicacin humana porque no le interesa,
adems los hombres que ve Coln hacen parte del paisaje. Tal situacin es trascendental
porque explica las actitudes que el protagonista de La Vorgine expresar con los otros que
encuentra en su periplo. En sntesis Coln ve a la naturaleza (selva) como una antagonista y
por simple silogismo los hombres que la habitan tambin lo son. Prefiere las tierras que a
los hombres; adems Coln hace una homogenizacin de los indios: todos le parecen
iguales, solo por estar desnudos. Este interpretacin que hace Todorov de Coln conlleva a
pensar dos posiciones de la otredad: la del colonizador y la del colonizado, ya que o se
piensa en los otros como completos, que se ven idnticos donde se proyectan los propios
valores en los otros, o se ven superiores o inferiores donde se niega la sustancia humana
del otro y se niegan las propias imperfecciones. Ambas descansan en el egocentrismo, en la
identificacin de los propios valores con los valores en general, en la conviccin de que el
mundo es uno y es ah donde se representa en la novela la ineficacia estatal, al creer que
Colombia es una, en todo el territorio nacional. De esta manera Colon descubre a Amrica
pero no a los americanos y la conquista se torna en una gran ambigedad: la alteridad
humana se revela y se niega a la vez. Finaliza Todorov la primera parte de su enunciacin
conceptual sobre el proceso de descubrimiento y conquista espaola afirmando que
Espaa repudio a su otro interior, los moros, y descubre (sin comprender) a su otro
exterior (Americanos). (Todorov, 1987, p. 57)
Todorov expone una serie de criterios cuando se trata de conquistar, dominar e incluso,
extinguir a una poblacin gracias a las complejidades que aparecen en los procesos de
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alteridad. Para ello es preciso partir de una afirmacin del crtico blgaro, quien se vale de
las crnicas de los conquistadores para conceptualizar la otredad desde el axioma de
superior-inferior; Todorov dice que los textos (discursos) se plantean como actos, y desde
esa perspectiva la recepcin de los enunciados es ms reveladora para la historia de las
ideologa que su produccin porque a pesar de que un autor se equivoque o mienta, s es
posible para el receptor (los contemporneos) entonces se valida su contenido. La
conquista de uno sobre el otro implica un complejo de culpa en el conquistado, que para el
caso de los aztecas fue un complejo de culpa nacional por usurpar el territorio tolteca. De
ah que para los aztecas todo acontecimiento que se salga de lo comn, del orden
establecido, por poco que sea, ser interpretado como anuncio de otro acontecimiento
infausto que habr de ocurrir4. En el pensamiento prehispnico las cosas predestinadas se
cumplen y los hombres hacen lo posible para que as sea; todo es previsible y todo est
previsto, y la palabra clave de la sociedad mesoamericana es orden. De esta forma es la
sociedad la que decide la suerte del individuo de tal manera que el hombre no posee una
voluntad individual libre sino responde a un orden siempre anteriormente presente, por lo
cual en la sociedad prehispnica el hombre es objeto del discurso social, razn por la cual el
porvenir del individuo est ordenado por el pasado colectivo. Hernn Corts aprovecha la
predestinacin de la derrota y logra aliados indios y se vale de las divisiones que hay entre
las tribus. Corts construye una legitimidad ante la poblacin local americana asumiendo la
continuidad del reino de Moctezuma; sustituy imgenes prehispnicas por las cristianas en
su lugar, pero preserv los lugares de culto. Con Corts se construyen los conceptos de
superioridad como expresin de la diferencia y la indiferencia como expresin de la
igualdad. Es con Corts, a partir de lo expuesto por Todorov, que aparece la sustitucin
como una irreductibilidad en los procesos de conquista y colonizacin: el uno superior
pretende sustituir al otro inferior y la historia slo adquiere un discurso, un monologismo.
Mientras los espaoles buscan los medios para comunicar su conquista y poseer redes que
daten de los dems, los lderes aztecas no comunican y se entregan al silencio de los dioses;
renuncian al lenguaje, a la comunicacin y esto los lleva al fracaso. De esta manera la
4
, Tal argumento es semejante a lo que ocurre en la novela La Vorgine, porque los personajes se
ven envueltos en un halo fatalista, del que no queda ms remedio que sucumbir, de tal manera que
slo esperan la muerte (ser devorados por la selva).
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conquista se torna en el triunfo del pensamiento progresista infinito del tiempo del
cristianismo y su victoria. No hay retorno incesante. Se suma que el conquistador, quien
posee en su espritu una ansiedad capitalista, es prctico en el arte de la improvisacin5,
de la adaptacin y del momento, mientras los amerindios no logran ver la hipocresa de los
espaoles. Sin embargo, la victoria espaola rompe la estructura de comunicarnos con el
mundo y de pertenecer a un orden preestablecido, donde se reprime profundamente la
comunicacin del hombre con el mundo. Desde Todorov, la modernidad trajo consigo la
ilusin de que toda comunicacin es nicamente inter-humana: El silencio de los dioses
pesa para ambos, indios y europeos (1987, p. 105). Segn Todorov, la barbarie desde los
espaoles hasta nuestros das no tiene nada de atvico ni de animal: es perfectamente
humana y anuncia el advenimiento de los tiempos modernos. Y es el dinero el que establece
otras dinmicas de la otredad, ya que anuncia la mentalidad moderna, igualitarista y
economicista, lo que trae en los hombres un placer intrnseco en la crueldad y en el hecho
de ejercer su poder sobre el otro, que en ltimas es la demostracin de su capacidad de dar
muerte.
La propuesta terica desarrollada por Edgardo Amaya y Gustavo Palmieri (2000) permite
explicitar la ruptura estatal que expresa La Vorgine a travs de las relaciones de otredad
construidas en el relato. Desde este marco conceptual, es preciso clarificar que el Estado, en
su definicin ms clsica, es una forma de organizacin social compuesta por el territorio,
la poblacin y un ordenamiento jurdico y poltico cuyo propsito es consolidar una
convivencia relativamente estable, a partir de la heterogeneidad poblacional en dicho
territorio. Desde el anterior precepto, la medida que establece el xito gubernamental es la
convivencia justa de los particulares o por lo menos de la mayora de stos, quienes en
forma ideal se adoptan al cuerpo jurdico ya sea por conveniencia, por acuerdo, o
convencimiento que a la postre son los fenmenos sociales que erigen un sentir republicano
El del espaol est ms contenido en el presente material e individual, mientras que los indgenas
se sustentan en la tradicin, la repeticin y la colectividad.
28
ideal6. Las instituciones son creadas para el mantenimiento y control de los propsitos del
cuerpo jurdico en pro de la estructura de convivencia social, y este dilogo entre la
institucionalidad gubernamental y la sociedad desarrolla el cumplimiento y respeto por los
derechos humanos, los cuales se tornan en el mximo regente que determinan la eficacia o
ineptitud del Estado para satisfacer las demandas sociales; es as, que la gobernabilidad
implica que las vas institucionales velen por el proteccionismo a los derechos, la
resolucin de conflictos y la no propagacin y potencializacin de los mismos. El ejercicio
gubernamental, que en otras palabras es la ostentacin del poder, genera compromisos del
estado hacia sus gobernados, y este compromiso radica en la proteccin de los derechos
individuales y colectivos que posee la poblacin territorial, desde el respeto a las libertades
como la distribucin de servicios bsicos que garanticen la vivencia poblacional.
escena social. Este tipo de instituciones son fuertes en las formas relacionales de poder pero
dbiles en cuanto a su capacidad de consecucin de objetivos, lo que explica el
comportamiento de las instituciones en las diferentes regiones o campos (Amaya y
Palmieri, 2000).
Uno de los primeros ejes institucionales que son sintomticos de una debilidad estatal es el
correspondiente al de seguridad pblica y justicia en entidades como polica, ejrcito,
justicia penal y el sistema penitenciario. Su importancia radica en que es el primer agente
que reprime y anula la proliferacin de acciones violentas, pero su inutilidad gesta un
efecto contrario: no slo reproduce los ndices de violencia, sino genera impunidad y
legitimacin de espacios de ilegalidad tales como corrupcin y justicia a propias manos.
Pero una de las consecuencias ms graves es la no cotidianidad de la ley puesto que sta
se torna en un fenmeno emergente o ajeno a realidad individual y colectiva de un grupo
social. Tambin se asocia a las prcticas discursivas donde la violencia es el problema a
resolver y a su vez es la solucin de los conflictos y de esta manera la violencia se torna en
la respuesta de lo institucional, resquebrajando los lmites entre la legalidad e ilegalidad;
aqu la violencia aparece en una forma funcional puesto que es la va de resolucin de
conflictos y tambin es constituyente en la formacin de instituciones.
30
Este imaginario de legitimidad se asocia que ante la percepcin de los ciudadanos, las
instituciones gubernamentales sean entidades visibles y eficaces.
31
Mientras Europa se haca vieja y poco atractiva a la sensibilidad que brot de las huestes
poticas de los escritores latinoamericanos, el territorio americano se torn en cuna de una
nueva expresin; aqu haba una nueva vida, un mundo para la libertad, para la iniciativa y
la cancin (Henrquez, 2011, p. 9). La topografa, los mares, los ros, la naturaleza
americana son rasgos temticos que persisten en la produccin literaria de los autores que
surgen del nuevo continente, desde el mismo Andrs Bello a inicios del siglo XIX, hasta
Pablo Neruda promediando el siglo XX. En ese canto a la expresin y a la bsqueda de lo
americano aparece Jos Eustasio Rivera descubriendo una parte del pas que se mantena
alejada para las esferas polticas y sociales de inicios del siglo XX. En La Vorgine (1925)
se acrisola la poetizacin sobre la naturaleza y la selva donde ellas, en la creacin rivereana
vienen a quedar como aprisionadas por su densa belleza (Torres, 1962, p. 177). A partir
del protagonista de la novela, Arturo Cova, se devela una naturaleza perifrica y
desconocida para los centros urbanos colombianos de la dcada de los veinte a inicios del
siglo pasado, y la actitud de este personaje se torna extica y paisajista. A partir de este
descubrimiento, que el protagonista realiza, la novela muestra la diversidad natural y
cultural de los Llanos y la Selva Amaznica colombiana desconocidas.
El Modernismo no slo fue un movimiento literario, sino una forma de integracin, de las
Espaas en el mundo burgus, lo que implic una disolucin de la sociedad tradicional
(Gutirrez, 2004). Cova se separa de lo que implica el mantenimiento de una sociedad
conservadora propia de las ciudades de inicios del siglo XX, y describe los Llanos
orientales y la Selva colombiana desde su estilo modernista para integrar, desde el lenguaje,
a una sociedad colombiana polarizada. Ya Ramos (citado por Ordoez, 1987) apuntaba que
la naturaleza de la primera parte es una descripcin realista del ambiente desde una
narracin acentuadamente lrica del paisaje (p. 354). Tal forma de expresin, como
afirma Todorov (1987), es propia de los descubridores espaoles durante la conquista
americana, donde la belleza del paisaje requiere buscar el lenguaje, si no exacto, por lo
menos propicio para dar cuenta de la exuberancia del medio natural, tal como lo expres el
propio Coln en sus diarios:
Toda aquella tierra es montaas altsimas muy hermosas, y no secas ni de peas, sino todas
andables y valles hermossimos. Y as los valles como las montaas eran llenas de rboles
altos y frescos, que era gloria mirarlo y pareca que eran muchos pinales, o Aqu en toda la
isla [los rboles] son todos verdes y las hierbas como en el abril de Andaluca; y el cantar de
los pajaritos que parece que le hombre nunca se querra partir de aqu, y las manadas de los
papagayos que se escurecen el sol; y aves y pajaritos de tantas maneras y tan diversas de las
nuestras que es maravilla. (p. 32)
En forma anloga, Cova describe el paisaje descubierto con un lenguaje elaborado que
podra asociarse a lo que Gutirrez (2004) llam desprecio por la sociedad burguesa (p.
34
Luego de la aparicin de los grandes poetas modernistas como Jos Asuncin Silva y Rubn
Daro, aparece en el pas una generacin de intelectuales llamada los Centenaritas, por encontrarse
en un momento en que se conmemoraban los primeros 100 aos de la independencia nacional.
35
percibe su estilo modernista como una necesidad, puesto que la policroma de la naturaleza
del sureste del pas, requera de la policroma de la palabra. El modernismo fue la escuela
de Rivera para expresar el destino del pas, y por qu no, del continente en esas tensiones
entre el viejo patriciado y la burguesa nueva (Pachn, 1993, p. 32), por lo cual ms que
un capricho esttico fue la forma en que Rivera se sinti ms comprometido y ms
nacionalista.
La belleza del paisaje llanero y selvtico despiertan en Cova la admiracin sobre plantas y
rboles, que son propios del territorio oriental colombiano. La diversidad de flora es
contemplada por la voz Cova como uno de los recursos que identifican al espacio nacional,
es decir la flora es un componente de identidad y en esta diversidad es que Cova se
identifica como perteneciente a un espacio. Respetando los lmites y las intenciones de los
textos producidos en diferentes momentos histricos, la resea de la riqueza floral realizada
por Cova semeja el documento de la expedicin botnica de dos siglos atrs, aunque Cova
encuentra en la belleza de la flora llanera y selvtica un fin en s mismo, tal como le sucede
al hombre moderno, para quien una cosa, una accin o un ser slo son hermosos si
36
La palmera ha sido catalogada como insignia nacional; al revisar su historia, sta aparece
como smbolo del pas gracias a los cientficos organizadores del Congreso Botnico
Latinoamericano que se reuni en Bogot en 1952. El moriche es un ejemplar de palmera
que se encuentra en los Llanos Orientales y es de imponente belleza, extraordinaria
fortaleza y legendaria longevidad. Del moriche, Ordoez (2006) apunta que este tipo de
palma, propia de la Orinoquia y la Amazona, es utilizada en diferentes campos, como para
techar y construir casas, cestera, hacer cordeles, y su fruto brinda una dulce bebida. De esta
manera Rivera, en la voz del narrador Cova inicia un inventario de las riquezas florales que
circundan el pas cuyo prembulo es la palmera; sta se alza como el portal hacia la arcadia
colombiana y el Pajonal, lugar donde nace la palma, metaforiza el territorio agreste y
extico donde el suelo colombiano es simultneamente oportunidad y vida, que aunque se
desconozca tampoco es preciso serle indiferente. De nuevo en palabras del narrador Cova:
Y de todas partes del pajonal y del espacio del estero y de la palmera, naca un hlito
jubiloso que era vida, era acento, claridad y palpitacin (Rivera, 2006, p. 91). La palmera
se humaniza a travs de personificaciones constantes lo que implica una conexin entre la
naturaleza y el hombre11, y la planta se torna en una extensin familiar. Rivera advierte a
11
Estas conexiones son expresiones del lazo afectivo entre hombre y naturaleza, es decir biofilia.
37
Posteriormente aparecen otros rboles que alimentan la naturaleza oriental como lo son la
ceiba y el copeye:
Hacia la tarde, parecan surgir en el horizonte ciudades fantsticas. Las ponentinas matas de
monte provocaban el espejismo, perfilando en el cielo penachos de palmares, por sobre
cpulas de ceibas y copeye cuyas floraciones de bermelln evocaban manchas de tejados.
(Rivera, 2006, p.93).
Definicin tomada del diccionario de la pgina web de la Real Academia Espaola cuya direccin
electrnica es http://www.rae.es/rae.html
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palmera dignificndola de tal manera que hace consiente al lector de la humanidad que
posee la naturaleza: Reunidos despus, sentamos la sollozante quejumbre, vueltos hacia el
lado de donde vena, sin que acertramos a descifrar el misterio; una palmera de macanilla
fina como un pincel, obedeciendo a la brisa, haca llorar sus flecos en el crepsculo.
(Rivera, 2006, p. 98).
El paisaje natural colombiano, desde Rivera histrico y la voz narrativa Cova, es el medio
de integracin nacional. Rivera lo expresa desde su pretensin modernista como
movimiento esttico integrador y Cova es quien lo descubre. Cova, como se haba dicho
anteriormente, asume una actitud de descubridor, pero se distancia de la actitud asumida
por los descubridores espaoles, para quienes la interpretacin del nuevo mundo es
confirmar lo que ellos ya conocan (Todorov, 1987, p. 25). Para los personajes Cova y
Alicia, el paisaje llanero es totalmente novedoso y existe un afn por dilucidarlo
simplemente para tener un conocimiento del mundo en que se encuentran, pero tal
conocimiento carece de una funcin prctica. Sin embargo esta pretensin de conocimiento
del territorio representado en la voz de Cova y Alicia es uno de los primeros llamados que
Rivera propende en su obra, donde evidencia un afn porque el colombiano explore y
conozca el territorio que habita: Ya sabamos lo que era una mata, un cao, un
zural, y por fin Alicia conoci los venados. Pastaban en un estero hasta media docena, y
al ventearmos enderezaron hacia nosotros las orejas esquivas. (Rivera, 2006, p. 96).
Rivera a travs de otros personajes realiza las descripciones del rbol que domina la selva
y desata la vorgine. La siringa13 es un rbol de la familia de las euforbiceas, del tronco,
mediante incisiones, se extrae un jugo lechoso, que produce la goma elstica. La etimologa
del trmino griego "syrinx" es asociado a una estructura alargada y hueca que significa
"caa", "flauta" o "tubo"(Gotta y otros, 2008). En voz de Clemente Silva la siringa se torna
en el smbolo de la violencia que domina el relato pues se asocia a la brutalidad esclavista,
al capitalismo salvaje, al beri-beri del que no escapan los que irrumpen en la selva:
Slo que la realidad anda ms despacio que la ambicin y el beriberi es mal amigo. En el
desamparo de vegas y estradas muchos sucumben de calentura, abrazados al rbol que mana
13
Definicin tomada del diccionario de la pgina web de la Real Academia Espaola cuya direccin
electrnica es http://www.rae.es/rae.html
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leche, pegando a la corteza sus vidas bocas, para calmar, a falta de agua, la sed de la fiebre
con caucho lquido; y all se pudren como las hojas, rodos por ratas y hormigas, nicos
millones que les llegaron, al morir. (Rivera, 2006, p.245).
Uno de los descubrimientos realizado por Cova en ese recorrido por la diversidad natural
que abunda en este nuevo territorio nacional es el encuentro con los mamferos de la
regin llanera, pues stos son ms cercanos a la serrana y son objeto de un dominio ms
asequible, principalmente el caballo y el ganado. Si bien, el caballo es uno de los animales
que dominan el paisaje llanero, es el venado el primer contacto con la naturaleza virgen que
tienen los protagonistas: Alicia conoci los venados. Pastaban en un estero hasta media
docena, y al ventearmos enderezaron hacia nosotros las orejas esquivas (Rivera, 2006, p.
96). Esta actitud de Alicia se asocia a su posicin exotista del turista urbano, donde la fauna
asume rasgos de zoolgico y el acto de ver se asocia al desprendimiento del locus
amoenus urbano para hallar el locus amoenus natural. Por contraste y a manera de una
isotopa, el caballo es la representacin de la conquista europea y de la introduccin de lo
europeizante en suelos americanos y el venado es la representacin de lo netamente
americano. El caballo ha sido figura recurrente en las mitologas puesto que aparece en
casi todos los escritos mitolgicos, las leyendas y las realidades occidentales y orientales.
40
Est el Pegaso de poderosas alas, el caballo de ocho patas del dios nrdico Odin, los
corceles del dios del sol hind, los corceles de Apolo, y muchos ms. Muchas leyendas
mencionan que el caballo es clarividente y capaz de percibir a los humanos con poderes
mgicos. El caballo encarna la libertad fsica de movimiento que ste le ha dado al hombre
y en la novela es el que posibilita la huida de los prfugos. Esta figura del caballo puede
asociarse a la condicin de hidalgua a la que pertenece y de la que presume pertenecer
Cova: Supliendo mi hidalgua lo que no puede dar mi ternura (Rivera, 2006, p. 97).
El caballo no slo es para Cova su medio de transporte sino tambin el posicionarse sobre
ste, le permite soar con un proyecto personal ms dignificante. Es la escenificacin del
hidalgo que sobre su caballo observa el horizonte para dejarse llevar por la ensoacin:
-Yo dar mis caballos como aporte y volar a Arauca a exigir la cancelacin de algunas
deudas. []
En ese inventario animal descubierto por Cova sobresale la produccin ganadera, ya que
ha sido unos de los eslabones econmicos que ha sustentado la sociedad llanera del oriente
nacional, puesto que la ganadera colombiana es un hecho contundente en la realidad
histrica, econmica y social del pas. Si bien la novela no clarifica que tipos de ejemplares
que son utilizados para la produccin ganadera, histricamente los hatos ganaderos
orientales manejan la ganadera bovina o vacuna caracterizada por el conjunto de vacas,
toros y bueyes; stos corresponden a los mamferos herbvoros domesticados del gnero
Bos, de la familia Bvidos, que tienen gran importancia para el hombre, quien obtiene de
ellos carne, leche, cuero, cola, gelatina y otros productos comerciales. El ganado es la
representacin del progresismo capitalista en Cova y la posibilidad de re-encontrarse con
un sistema tradicional de familia en un nuevo proyecto de vida. Cova, en un breve instante,
se proyecta a s mismo como un potentado ganadero que a travs de la comercializacin del
ganado vacuno podra regresar triunfante a Bogot, establecer una familia y restablecer un
41
Este animal es un mamfero artiodctilo bvido de cabeza gruesa armada de dos cuernos,
piel dura con pelo corto y cola larga, cerdosa hacia el extremo. El toro en la novela es
smbolo de potencia fecundante, de propagacin vital, pero tambin simboliza el
enfrentamiento atroz entre hombre y naturaleza. De hecho el propio Rivera utiliza una
metfora de gran sentido esttico para significar los cuernos del toro donde los asocia con
la luna y sus influjos: Brincaba en los matorrales la fiera indmita al sentirse cogida y se
aguijaba tras del jinete ladeando su media luna de puales (Rivera, 2006, p. 176).
Recurdese que el toro se encuentra entroncado con la figura mtica del Minotauro, con las
danzas taurinas de la antigua Creta, y con el culto de Mitra. El toro tambin ha suscitado su
estilizacin artstica. El culto de Mitra tuvo un gran auge en el Imperio Romano entre los
siglos I y III. Este culto fue practicado por los soldados romanos para iniciar al soldado en
arte de la guerra y el enfrentamiento contra su oponente, es decir, posea ritos de iniciacin.
Uno de sus momentos fundamentales era el sacrificio del toro. Acto de gran envergadura
42
simblica, que remite a un toro primordial en el que se concentraban las energas originales,
iniciales de la vida. En muchas culturas antiguas, un smbolo de gran fuerza. En tanto que
la fuerza y el carcter salvaje impresionan, la sorda brutalidad de sus ataques, tal como los
experimenta el ser humano, infunden temor. En la novela, mediante la figura del toro, se
ritualiza la inicializacin hacia el conflicto brutal entre hombre y naturaleza y anticipa la
derrota del hombre cuando la rivalidad es abierta. El primer estrato de animales
descubiertos por Cova finaliza con el toro y se abre el paso al segundo estrato donde la
lucha se torna ms brutal.
El segundo nivel son los reptiles como otro estrato del descubrimiento de la fauna animal
realizado por Cova. Este nivel anuncia y abre el descubrimiento de la selva. sta es
agresiva y dinmica en la voz de Cova y se torna en una anttesis de las regiones llaneras.
No obstante, Cova descubre lo que el llano le tena en suspenso: la voracidad de un
territorio desconocido. La selva se abre a plenitud desde el inicio de la segunda parte y tal
apertura, como si fuese el allegro de la muerte en una terrible sinfona, arranca de Cova su
desafuero potico y le lleva a fundirse con ella y a romper los lmites entre lo humanizado y
lo barbrico (Bula, 2009). Este encuentro representa la lucha titnica del hombre contra la
selva; no obstante, es el hombre quien despierta la violencia selvtica ya que el hombre
funciona como reactivo de tales dinmicas, puesto que ella en s misma no es violenta.
Como es bien sabido, la selva se antropomorfiza en el relato rivereano convirtindola en un
personaje de dimensiones notables, pero esa humanizacin de la selva tiene una presencia
hbrida puesto que es un andrgeno entre lo masculino y lo femenino, pues ella en s misma
destruye y crea, y aunque la forma en que el poeta se refiere a ella es una gramtica
femenina, la selva se venga como los hombres y sufre como las mujeres.
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nombrados cachirres exhiban sobre la nata del pozo los ojos sin prpados. Garzas
meditabundas, sostenidas en un pie, con picotazo repentino arrugaban la charca tristsima,
cuyas evaporaciones malficas flotaban bajo los rboles como velo mortuorio. Partiendo una
rama, me inclin para barrer con ella las vegetaciones acutiles, pero don Rafo me detuvo,
rpido como el grito de Alicia. Haba emergido bostezando para atraparme una serpiente
guo, corpulenta como una viga, que a mis tiros de revlver se hundi removiendo el pantano
y rebasndolo en las orillas (Rivera, 2006, p, 94).
En este inventario los primeros reptiles son tortugas galpagos14, caracterizadas por su gran
tamao y peso las correspondientes a la poblacin martima e islas y mucho ms pequeas
en regiones continentales. Su alta longevidad contrasta con el trfico de sus especies, pues
se comercializan ilegalmente en el pas sus huevos, su carne y su caparazn. Esta especie
en va de extincin actualmente representa en la novela dos grandes contradicciones; por un
lado, simboliza lo ancestral de la naturaleza en un proceso de evolucin de millones de
aos, por otro, lo milenario de la selva se irrespeta y se reduce gracias a la irrupcin del
hombre occidental en su entorno. Cova se introduce en la naturaleza abriendo trochas,
pisando sin permiso un territorio desconocido y su incertidumbre personal contrasta con la
certeza que cada especie del mundo natural posee su espacio.
Aparecen tambin los caimanejos, o cachirre, babilla o yacar. Se caracterizan por su
tamao el cual es ms reducido que otros reptiles15. Habita las regiones clidas y hmedas
de las planicies, los llanos y regiones septentrionales de la regin amaznica. Como sucede
con las tortugas, esta especie hoy en da, est en va de extincin gracias al trfico de su
carne y piel. En otro apartado Rivera, a travs de la voz de Cova, pareciera anticiparse al
exterminio de una especie natural. Cova escucha las descripciones alucinatorias del Pipa en
un ritual de Yag, y all en una alegora surrealista, El Pipa habla de procesiones de
organismos que van hacia la muerte: Las visiones del soador fueron estrafalarias:
procesiones de caimanes y de tortugas, pantanos llenos de gente, flores que daban
14
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gritosQuejbanse de la mano que los hera, del hacha que los derribaba, siempre
condenadosa gemir (Rivera, 2006, p.213)
Por ltimo surge a la superficie y ante los ojos de Cova la Boa16, perteneciente a la familia
de las boideas, con una estructura de anillos musculares que componen su cuerpo poseen la
fuerza suficiente para asfixiar y estrangular a sus presas. El go negro17 es la misma
anaconda, propia de los departamentos del Guaviare y Amazonas. Es considerada como el
origen de la especie humana por las tribus nativas de la regin, porque cuando la anaconda
creo el mundo y lo recorra, iba dejando hombres en diversos puntos del Vaups. Sin
embargo, estas cosmologas son descocidas por el hombre occidental encarnado en Cova y
su respuesta fue intentar asesinar a la serpiente. Cova se siente intimidado por la aparicin
sorpresiva de la boa y desde su lente sta lo iba a atacar. Las serpientes en su hbitat natural
huyen cuando se ven amenazadas siendo esta respuesta la primera reaccin de este animal,
mientras la del hombre (Cova) fue la violencia, tal como el sujeto central, a pesar de su
presuncin de civilizado, responde a los mundos naturales. Mientras en la selva lo
connatural es la armona y la estabilidad, en el hombre pareciera connatural la destruccin.
Los hombres se comunican con el universo natural en forma hostil, y obtienen, como
respuesta comunicativa necesaria, la destruccin por parte del medio selvtico. Otra escena
donde el reptil surge como verdugo en castigo en la inmersin insolente del hombre en el
mundo natural es la siguiente:
El da que salimos al Orinoco, un nio de pechos lloraba de hambre. El Matacano, al verlo
lleno de llagas por las picaduras de los zancudos, dijo que se trataba de viruela, y, tomndolo
de los pies, voltelo en el aire y lo ech a las ondas. Al punto, un caimn lo atraves en la
jeta, y, ponindose a flote, busc la ribera para tragrselo. La enloquecida madre se lanz al
agua y tuvo igual suerte que la criaturilla. Mientras los centinelas aplaudan la diversin,
logr zafarme las ligaduras, y, rapndole el grazt al que estaba cerca, le hund al Matacano la
bayoneta entre los riones, lo dej clavado contra la borda, y, en presencia de todos salt al
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ro. Los cocodrilos se entretuvieron con la mujer. Ningn disparo hizo blanco en m. Dios
premi mi venganza y aqu estoy. (Rivera, 2006, p. 220)
Realmente esta escena puntualiza sobre ese detonante que es el hombre para que surja la
naturaleza hostil y brutal. Fueron los propios hombres de las caucheras en el acto ms
abominable quienes lanzaron el nio al ro. La naturaleza hasta cierto punto es impasible,
pero luego de que el hombre detona sus elementos, en este caso los caimanes, aparecen
como emisarios de la muerte. Entonces la crtica literaria que se le ha hecho a la novela con
relacin a la selva como destructora y antropfaga en s misma se ha equivocado, pues
existe una inmersin humana abrupta y desigual que desata las respuestas naturales, no es
el hado inexorable el que lleva a la muerte y a la desaparicin de los personajes, sino sus
acciones descarnadas e inhumanas son las que impelen a un equilibrio y justicia que la
naturaleza s es capaz de lograr, es decir, la justicia la entabla el principio natural y no la
razn humana.
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agitaba el suelo, cual si las hojarascas hirvieran solas. Por debajo de troncos y races
avanzaba el tumulto de la invasin, a tiempo que los rboles se cubran de una mancha negra,
como cscara movediza, que iba ascendiendo implacablemente a afligir las ramas, a saquear
los nidos, a colarse en los agujeros. Alguna comadreja desorbitada, algn lagarto moroso,
alguna rata recin parida, eran ansiadas presas de aquel ejrcito, que las descarnaba, entre
chillidos, con una presteza de cidos disolventes. (Rivera, 2006, p. 311)
En la novela se rescata el folklore popular tales como coplas, refranes, variantes dialectales,
bailes, mitos y leyendas del suroriente colombiano. En voz del Mulato Correa se da el siguiente
canto (Rivera, 2006, p. 111):
Corazn, no ses caballo:
aprend a tener vergenza;
al que te quiera, querlo,
y al que no, no le hags fuerza
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19
La otredad es el acto de descubrimiento que un yo, con autonoma discursiva, realiza sobre los
otros. En este descubrimiento de los otros, el yo enunciativo pone en juego los principios de
igualdad o desigualdad para comunicarse y referirse a los otros, los cuales estn mediados por la
autoridad discursiva que posee o cree poseer el yo. Desde esta perspectiva el yo enunciativo es
superior, igual o inferior al otro. (Todorov, 1982, p. 13).
48
3.2.3.1 Cova-Mujer
Se parte de que Cova es la voz dominante y es a travs de las licencias que concede donde
es factible escudriar la construccin que el yo (Cova) hace del otro. Entonces la primera
relacin de otredad que aparece es el binomio Cova Mujer. La primera mujer que aparece
es Alicia. Cova pretende descubrir a Alicia mientras descubre al Llano. Tal como la
crtica ha apuntado sobre la relacin Cova Alicia, esta relacin se torna incierta puesto
que mientras el primero es la voz dominante, la segunda es una voz casi silenciada. Los
momentos en que aparece la voz de Alicia son totalmente filtrados por Cova; es l, quien
evidencia los motivos que impulsan a Alicia a escapar:
Alicia fue un amoro fcil: se me entreg sin vacilaciones, esperanzada en el amor que
buscaba en m. Ni siquiera pens casarse conmigo en aquellos das en que sus parientes
fraguaron la conspiracin de su matrimonio, patrocinados por el cura y resueltos a someterme
por la fuerza. (Rivera, 2006, p. 80)
Frente a esas conjeturas, aparecen frases cortas de Alicia que funcionan como
exclamaciones o imperativos y son las respuestas que Alicia da frente al absolutismo de
Cova. Yo morir sola. deca-.mi desgracia se opone a tu porvenir (Rivera, 2006, p. 92).
En palabras de Ortiz y Gonzlez (1991) Alicia no habla, no cuestiona casi nunca, no
exterioriza su conciencia (p. 86). En esas huellas lingsticas de Alicia se percibe el
destino desafortunado y la imposibilidad de enfrentarse al estatus quo. Estas huellas
lingsticas motivan las propias evaluaciones que Cova hace de su imagen, es decir, la
figura de Alicia le lleva a autoconstruirse en su individualidad, que es determinada por su
hidalgua y desamparo:
Respecto de Alicia, el ms grave problema lo llevo yo, que sin estar enamorado vivo como si
lo estuviera, supliendo mi hidalgua lo que no puede dar mi ternura, con la conviccin ntima
de que mi idiosincrasia caballeresca me empujar hasta el sacrificio, por una dama que no es
la ma, por un amor que no conozco. (Rivera, 2006, p. 97)
De esta manera, no se percibe en Alicia una satisfaccin plena por Cova y por eso huye con
Narciso Barrera, porque ste encarna el ideal caballeresco de la regin, de hecho Barrera es
el gran seductor por encima de Cova. Alicia tampoco reconoce a Cova como su interlocutor
vlido y de ah sus silencios como una forma de negacin de la existencia del otro frente al
49
inquisitivo monlogo de Cova. Sin duda alguna ella es la primer antagonista que Cova
encuentra, puesto que a cada intento de acercarse de Cova mediante imperativos o ruegos,
ste encuentra como respuesta el silencio de la mujer.
Recordando a Magnarelli (citado por Ordoez, 1987), Cova es considerado aqu como un
demente grave que no entiende el significado convencional de las palabras que emplea, lo
que hace ambivalente su narracin y por ende no es un sujeto que tenga una situacin de
efectiva comunicacin con Alicia; en varias ocasiones no se responsabiliza a s mismo de
su fracaso como individuo y culpa a la mujer o a la selva: Pero Alicia me estorbaba como
un grillete. Si al menos fuera ms arriscada, menos bisoa (Rivera, 2006, p. 81). De
hecho Cova no es el gran orador que persuade a su interlocutor como s lo es Barrera, quien
a manera de figura camalenica serpentea entre las mujeres para obtener lo que pretende:
esclavos para las caucheras. Alicia se deja seducir por Barrera porque Cova le desencanta.
Por otra parte Cova renuncia a los ideales romnticos del amor, de la virtud y aquello que lo
hace un noble caballero desde el inicio de su relato:
Ha empezado a rechazar esa mentira romntica que resulta insuficiente para comprender el
mundo, dado que hay en l una postura consciente con respecto a la falsedad de su objeto
deseado. Arturo Cova empieza de esta forma su cura contra el idealismo romntico. (Ortiz y
Gonzlez, 1991, p. 73)
Es as que la novela inicia con la consideracin que Cova sostiene sobre Alicia, y en
general sobre todas las mujeres con quien va a interactuar, al percibirlas como inferiores a
su jerarqua masculina e individual; su ideal romntico de la mujer idealizada no existe en
el mundo real para Cova y su reaccin es subordinarlas a su individualidad discursiva,
razn por la cual, en palabras de Eyzaguirre (citado por Ordoez, 1987), Alicia fue siempre
creacin de la fantasa de Cova, pero no la percibe como otro individuo autnomo. Pero
frente a su intencin de erradicar de su individualidad su idealismo romntico, aparece su
sentido pico del amor sobre Alicia. En muchos instantes se percibe que Cova no ama a
Alicia20 pero se interesa por ella a manera de una relacin objetual, y aunque la trate de
20
50
idealizar, ella no cabe en ese marco; pero su inters revive cuando Barrera se la lleva,
porque ve perdida su honra, a manera de la epopeya clsica donde Agamenn buscando a la
raptada Helena a manos de Paris decide viajar a Troya para devolverla a su lecho. En esta
situacin de la epopeya clsica se combina la honra masculina con la honra nacional al
momento de matar a Barrera: Esto lo escribo aqu, en el barracn de Manuel Cardoso,
donde vendr a buscarnos don Clemente Silva. Ya libr a mi patria del hijo infame. Ya no
existe el enganchador. Lo mat! Lo mat! (Rivera, 2006, p. 381). Y esta visin objetual
del amor es devuelta con mayor claridad en Alicia ya que Cova es el instrumento que le
permite escapar del matrimonio arreglado a la que se vera sometida si permaneca en
Bogot. Es por eso que Alicia rompe el esquema de la sociedad patriarcal dominada por las
tradiciones conservadoras y a su vez es la representacin de la voz silenciada por un pas
eminentemente masculino, donde el acceso al poder poltico slo perteneca a un gnero.
No es descabellado pensar que frente a la imposibilidad de desarrollar su proyecto
individual de vida en el centro del pas, encuentre una alternativa a su individualidad en las
zonas perifricas del pas, pero Cova no logr dilucidar. Alicia se desencanta de Cova
puesto que l se obstruye en su monologismo individual:
-De dnde sali este sujeto?
-dije en tono brusco, encarndome con Alicia, apenas quedamos solos.
-Lleg a caballo por aquella costa y la nia Griselda lo pas en la curiara.
-T lo conocas?
-No.
-Te parece interesante?
-No.
-Resuelves aceptar el perfume?
-No.
-Muy bien! Muy bien!
tener. Barrera mereca mi gratitud! Adems, la que fue mi querida tena sus defectos: era
ignorante, caprichosa y colrica. Su personalidad careca de relieve: vista sin el lente de la
pasin amorosa, apareca la mujer comn, la de encantos atribuidos por los admiradores que
la persiguen. Sus cejas eran mezquinas, su cuello corto, la armona de su perfil un poquillo
convencional. Desconoci la conciencia del beso y sus manos fueron incapaces de inventar la
menor caricia. Jams escogi un perfume que la distinguiera; su juventud ola como la de
todas. (Rivera, 2006, p. 199)
51
Y rapndole el frasco del bolsillo del delantal, lo estrell con furia en el patio, casi a los pies
de la nia Griselda que regresaba. (Rivera, 2006, p. 117)
Las otras voces femeninas tienen algo en comn: se enfrentan a la visin tradicional de la
familia, lo que evidencia las nuevas complejidades sociales que la naciente modernidad trae
para Colombia. Pachn (1993) resalt que la mujer idealizada por la sociedad conservadora
empez a evaluarse incluso por el mismo Rivera, ya que defenda la necesidad de la
libertad y la autonoma de la mujer de inicios del siglo XX en la nacin: Rivera se expresa
a favor, entre otras cosas, de los muchachos despiertos e impetuosos como l lo haba
sido- y de una educacin para las mujeres ms prctica y menos conventual (p. 47). En
palabras de Romero (1976), las ciudades latinoamericanas de finales del siglo XIX e inicios
del siglo XX, llamadas por el crtico Ciudades Burguesas, evidenciaron transformaciones
provocadas por su exagerado crecimiento econmico y elevados procesos comerciales y
mercantiles. Estas dinmicas de la produccin exigan que todos los integrantes de la
sociedad civil participaran en la construccin del desarrollo econmico, por lo cual Rivera
se percat de que la mujer deba tener una funcin ms activa en los nuevos proyectos
sociales de la nacin, pero lamentablemente esa sociedad conservadora la estancaba en
labores domsticas. Tal como apunt Prez (1987) la mentalidad conservadora de finales
del siglo XIX contrastaba con las fuerzas liberales que surgan de las clases burguesas en
las ciudades latinoamericanas:
En el estudio que nos ocupa acerca de la condicin social de la mujer vemos retratada en
todas las novelas ledas, en mayor o menor medida, esa imagen de la mujer recatada piadosa
y hogarea, ms persistente en la mentalidad de aquella clase dirigente provincial y
conservadora, cuya normatividad es defendida ante el peligro que puede significar las
reformas liberales de medio siglo. Es importante observar que esta imagen es la que se va
proyectando en las diferentes esferas de la sociedad, sin distingos polticos, econmicos,
raciales, etc., y cuyo catalizador ms poderoso es la autoridad de la Iglesia que, arraigada
desde la vida colonial, se levanta imponente a lo largo del siglo XIX como una fortaleza
infranqueable que defiende a la sociedad de las arremetidas modernizantes y secularizadoras
atentatorias del orden y la estabilidad; actitud histricamente comprensible desde su ptica.
(Prez. 1987, p. 46-47).
52
En ese binomio Cova mujer tambin sobresale Griselda. Con la aparicin de ella, Cova
establece una diferencia aun mayor con aquellas mujeres del centro de la nacin, donde las
mujeres citadinas son mejores de aquellas que habitan la periferia del pas. Griselda tiene
otra percepcin para Cova, diferente de la de Alicia, puesto que este personaje es visto por
el narrador dominante como un alguien para distraerse y para develar esas dotes de galn
efectivo mientras trata de aliviar los problemas de comunicacin con su compaera (Ortiz y
Gonzalez, 1991). En aquellas licencias que Cova concede a Griselda es explcito el carcter
vulgar con que la percibe el narrador dominante. l permite expresar a Griselda su
situacin amorosa con Fidel, donde se resalta el sentido de lealtad de este personaje con su
compaero, luego que antao Fidel la salvara de una violacin, pero Cova no suprime su
visin de considerar a la esposa de Fidel como vulgar e inferior:
vido de conocer la causa de su retraimiento, llegu a pensar que estuviera celosa, e intent
hacer leve alusin a la nia Griselda, con quien se mantena en roce constante y sola llorar.
-Qu te dice de m la patrona?
-Que eres inferior a Barrera.
-Cmo! En qu sentido?
-No s.
Esta revelacin salv definitivamente el honor de Franco, porque desde ese momento la
nia Griselda me pareci detestable.
-Inferior porque no la persigo? (Rivera, 2006, p. 124)
Siendo Griselda oriunda de las tierras llaneras, el narrador dominante Cova le concede ms
tiempo de interlocucin a ella que a la misma Alicia, dndole ms autonoma e
independencia al personaje dentro del rango de inferioridad que sostiene l sobre ella; tal
actitud se puede asociar a la del conquistador por develar el nima21 a las personas de las
regiones perifricas. La negra Sebastiana y Griselda, especialmente sta ltima, encarnan lo
que Caldern (1997) llam intento de construccin de la otredad por la sencilla razn de
que la sociedad colombiana y en general la latinoamericana son sociedades histrica y
culturalmente diversas, y ellas son figuras representativas de la oralidad autctona de una
21
Segn Todorov (1987), Bartolom de las Casas defendi la tesis de que los indios s posean
alma a psar de su condicin de superiores.
53
regin, razn por la cual los dilogos que Cova trascribe de ellas poseen los registros
fonticos del pueblo llanero. El habla dialectal de Griselda se caracteriza por la utilizacin
del pronombre en segunda persona vos que se evidencia en su verbalizacin: and,
buscle, decle, y tales terminologas dialectales son propias de ciertas regiones del pas
como el Valle del Cauca y los Llanos Orientales, lo que desde el concepto de lo dialgico
se construye un personaje ms independiente de la visin letrada que domina la
enunciacin de Cova. En el siguiente fragmento se aprecia el dialecto regional que es
propio de Griselda22: Vos no la podis oblig ni a que te quera ni a que te siga, porque el
cario es como el viento: sopla pa cualquier lao (Rivera, 2006, p. 137): aparece la elisin y
supresin de la /d/ intervoclica y la /r/ al final de algunas palabras; tambin con la
supresin de la slabas completas en el caso de pa para significar la preposicin para.
Esta forma dialectal de Griselda y que tambin es propia del mulato Correa y de la negra
Sebastiana habla de un descubrimiento de una variacin del espaol en zonas perifricas
del pas, que representan a una poblacin escindida del centro, pero cuya existencia
tambin coadyuva a construir nacin. No obstante, Cova genera distancia discursiva con los
personajes de raza negra autodefinindose como superior a estos cuando interacta con
ellos. De Griselda dice:
Sin embargo, la lealtad me domin la sangre y con desdn hidalgo puse en fuga la tentacin.
Yo, que vena de regreso de todas las voluptuosidades, iba a injuriar el honor de un amigo,
seduciendo a su esposa, que para m no era ms que una hembra, y una hembra vulgar?
(Rivera, 2006, p. 122)
22
El subrayado en la cita, lo elabora el autor de la tesis para destacar los aforismos regionales.
54
mujer y de piedad por su condicin. Por ejemplo cuando describe a las nias de las
caucheras con caderas deformes por el abuso sexual:
Anoche, dos nias montubias lloraban a gritos en lo alto de la escalera, porque todos los
hombres las preferan y les era imposible resistir ms. El Vquiro, amenazndolas con el
foete, las insult. Una de ellas, desesperada, se tir al suelo y se astill un brazo. Acudimos
con luces a recogerla y la guarec en mi chinchorro. (Rivera, 2006, p. 357)
55
De esta manera, Zorayda equivale a los procesos econmicos que sucedan a inicios del
siglo XX donde el desaforado capitalismo trasgredi las conciencias nacionales para
explotar las riquezas del territorio nacional. Cova tambin la percibe como un ser inferior a
l, pero le resalta la voluptuosidad que posee inicialmente. Zorayda es una mujer robusta y
de complexin gruesa, de un arquetipo de belleza propio del siglo XVIII a manera de una
obra de Goya, que le atrae pues la ve como una mujer a la que se puede conquistar y
dominar, pero tal gusto y admiracin sobre ella cambiar y en dicha transformacin se
metaforiza a la selva y a la naturaleza. Cova la contempla con su lente exotista y
comprende que la sensualidad de la mujer fue la causa de la perdicin de Luciano Silva, y
desde esa perspectiva es trasgresora de la tradicin familiar, al renunciar a la propuesta de
amor de Luciano:
La madona asom a la puerta, llenando con su figura quicio y dintel. Era una hembra adiposa
y agigantada, redonda de pechos y de caderas. Ojos claros, piel lctea, gesto vulgar. Con sus
vestidos blancos y sus encajes tena la apariencia de una cascada. Luengo collar de cuentas
azules se descolgaba desde su seno, cual una madreselva sobre una sima. Sus brazos,
resonantes por las pulseras y desnudos desde los hombros, eran pulposos y satinados como
dos cojincillos para el placer, y en la enjoyada mano tena un tatuaje que representaba dos
corazones atravesados por un pual. (Rivera, 2006, p.320)
A diferencia del estatismo que las relaciones sociales reproducen como mujer esposa, mujer
madre, mujer pasiva de la sociedad tradicional y que la historia masculina ha construido de
la mujer, Zorayda se levanta como mujer fatal, mujer arpa, mujer sirenaica, mujer
empresaria, a la que los hombres no resisten sus encantos, y por tal razn su incidencia
estriba en que representa el anti-heroismo conservador femenino. Rivera introduce un
personaje moderno en la figura de una mujer, que viene de fuera, a manera de una Circe,
cuyo comportamiento es diferente de la mujer nacida de la propia nacin, puesto que la
mujer colombiana ha sido conscripta al mantenimiento de una tradicin mariana23. Sin
embargo, ella tambin representa la incursin violenta del hombre sobre la naturaleza y
sobre la selva amaznica colombiana.
23
56
3.2.3.2 Cova-Hombre
Los interlocutores masculinos son apreciados por Cova con cierto sentido de igualdad, a
diferencia de las mujeres quienes son consideradas por l como inferiores a su
individualidad. Hay tres niveles de interlocucin donde l valida y reconoce las voces de
los hombres que lo acompaan en su travesa por el oriente nacional y que responden al
grado de importancia y respeto que pueda profesar el narrador dominante a los dems. El
mayor grado de escucha que mantiene Cova es con el binomio Don Rafo Clemente Silva;
el segundo nivel donde sus interlocutores mantienen la ms cercana expresin de igualdad
con relacin a la voz dominante es la pareja Fidel Franco Ramiro Estvanez; y los
hombres a los que Cova definitivamente considera inferiores pero que les otorga ciertas
licencias expresivas son Hel Mesa El Pipa. Los indgenas descritos por el narrador no
son tenidos en cuenta como voces interlocutivas puesto que con ellos no se tiene ningn
57
contacto de ndole discursivo; son vistos como seres ajenos al locus enunciativo del
narrador y se mimetizan con el paisaje haciendo parte de la selva agreste y violenta. Esto
niveles de interlocucin oral que Cova sostiene con los personajes de gnero masculino son
los indicios de una nacin sostenida desde una sola focalizacin. Es a los hombres a
quienes se les conceden las licencias narrativas y sobre ellos recae la responsabilidad de
representacin.
La inmersin en los Llanos por parte del protagonista implica la proximidad con hombres
cuyo comportamiento es conducido por su vivencia con la naturaleza. Tal vivencia se
presenta en dos niveles, el primero corresponde a una naturaleza apacible y que funciona en
una actitud servil y mansa frente a lo que el hombre necesita y lo encarna la interaccin con
Don Rafo, y el segundo donde el orbe natural reacciona en forma brutal frente a las
atrocidades que el hombre en su afn capitalista le ha acometido, y se encuentra en lo
narrado por Clemente Silva. Cova dialoga con ellos porque son los que le permiten una
mediacin entre el entorno y su individualidad.
Cova se refiere con respeto al primer personaje, Don Rafo, del cual recibe ayuda y le
reconoce su condicin de hombre sabio. La primera apreciacin de Don Rafael es una
imagen emblemtica de conocimiento puesto que lo ubica como una divinidad24:
Mientras mi memoria se empaaba con estos recuerdos, una claridad rojiza se encendi de
sbito. Era la fogata de insomne reflejo, colocada a pocos metros de los chinchorros para
conjurar el acecho del tigre y otros riesgos nocturnos. Arrodillado ante ella como ante una
divinidad, don Rafo la soplaba con su resuello. (Rivera, 2006, p. 86)
Ntese que Cova no utiliza la mayscula para el uso del masculino don, lo que se podra
asociar a su constante presuncin de superioridad. Sin embargo, Don Rafo representa para
Cova la hospitalidad de la que se carece en las ciudades. Don Rafo recibe a los prfugos
con la gentileza clsica que el poema homrico expone en figuras como Nstor, Agamenn
o Alcinoo, donde se muestra el encuentro benevolente con el extrao. Recurdese que en
La Odisea aparecen tres ejemplos de autntica acogida al extrao: la que Nstor y Menelao
24
58
prodigan a Telmaco cuando ste busca noticias de su padre. La hospitalidad con que
Alcnoo y Nausicaa reciben a Ulises. Y la acogida de Eumeo a Ulises cuando, por fin, llega
a taca. En todos estos casos, los anfitriones reciben y agasajan primero al recin llegado, y
slo luego le preguntan por su nombre. En parangn con Don Rafo, ste escucha noticias
de la pareja que provienen de Villavicencio, es decir, ya el nombre del extrao es
conocido, y de inmediato acta para que los prfugos no sean aprehendidos. Don Rafo es
dueo de una gentileza que slo le pertenece a los sujetos de estas regiones. No espera una
compensacin por sus actos y de igual manera los hace con un derroche de elevado
altruismo, que sorprende al mismo Cova:
Cuando oy mi nombre en Villavicencio y supo que sera detenido, fue a buscarme con la
buena nueva de que Gmez y Roca le haban jurado interesarse por m. Desde nuestra llegada
hizo compras para nosotros, atendiendo los encargos de Alicia. Ofrecindonos ser nuestro
baquiano de ida y de regreso, y que a su vuelta de Arauca llegara a buscamos al hato de un
cliente suyo, donde permaneceramos alojados unos meses. (Rivera, 2006, p.89)
En la figura de Don Rafo se descubre otro tipo de colombiano que difiere con aquellos
que la violencia ha dibujado en la novela. La naturaleza le ha devuelto su esperanza y la
posibilidad de hallar amparo en una sociedad que ha escindido lo central de lo perifrico.
Don Rafo posee plena consciencia del suelo que recorre, y en l ha encontrado el desarrollo
de su individualidad, es decir, los Llanos se tornaron en el locus amoenus que le permite
el desenvolvimiento de su axiologa. Es el primer sujeto que le habla a Cova sobre la
imperiosa necesidad de conocer la otra parte de la nacin, porque es all donde puede estar
la consolidacin de una nueva utopa hacia una nacin progresista y fundamentada en el
59
derecho individual y colectivo. El dilogo que se sostiene con la naturaleza es uno de los
ms efectivos con Don Rafo:
-Es que -dijo don Rafo-esta tierra lo alienta a uno para gozarla y para sufrirla. Aqu hasta el
moribundo ansa besar el suelo en que va a pudrirse. Es el desierto, pero nadie se siente solo:
son nuestros hermanos el sol, el viento y la tempestad. Ni se les teme ni se les maldice
(Rivera, 2006, p. 89).
Gracias a esa hermandad que Don Rafo ha logrado consolidar con el entorno, es el
mediador entre hombre de ciudad y naturaleza. Su conocimiento del medio salva a Cova
de ser atacado por una serpiente, aminora la zozobra que siente Alicia y alienta a los
prfugos a continuar con su travesa. La palabra de Don Rafo es farmacutica y alentadora:
Alicia me miraba nerviosa, pero calm sus preocupaciones con las ancdotas de don Rafo
(Rivera, 2006, p. 91). Con l la oralidad se torna en el gran mecanismo de conocimiento,
donde sus intervenciones no descritas enteramente por el narrador Cova- se tornan en
epistemologas del mundo natural.
Por estas razones es insuficiente el apelativo que se le ha dado a la novela de ser
absolutamente monolgica al ser Arturo Cova el narrador dominante, tal como lo mencion
el crtico Blanco (2008), para quien la novela posee un monologismo que amenaza con
salirse de cauce (p. 39); este crtico concibe un grado de polifona estructural 25, pero su
anlisis no concibi que la polifona estriba en que las otras voces, fuera de la voz
dominante, hacen un esfuerzo por delimitar su territorio, que su individualidad se expresa o
se sugiere y son representaciones de un sentir particular, tal como sucede con Don Rafo. La
obra representa los procesos de transicin nacionales a inicios del siglo XX por pasar de
una voz unitaria a otra mltiple, tal como sucedi en el pas con las dinmicas que se dieron
entre la tradicin y la modernidad.
Tal dialogismo estructural enunciado por el crtico se alude a que la novela slo expresa un
dialogismo en la estructura narrativa que la compone, es decir es dialgica porque tiene varios
narradores. Sin embargo el autor concibe la novela en trminos monolgicos puesto que ella no
expresa un intercambio de visiones de mundo o axiologas entre los personajes.
60
de ser tranquilizadora como antes en la voz de Don Rafo, y ahora responde con mayor
agresividad frente a la devastacin que el hombre le imputa. Clemente Silva es uno de los
personajes que ha sido objeto de varios estudios por la crtica literaria despus de Arturo
Cova, incluso, ha sido considerado como el verdadero hroe de la novela. Ramos (citado
por Ordoez, 1987, p. 353) considera que el hecho que haya sido el nico que no tuvo el
desenlace fatalista lo hace un personaje acertadamente construido en la obra narrativa.
Parafraseando a Ramos, Clemente Silva domina la selva y no es tragado por la misma.
Mientras Cova lucha titnicamente con la selva, la enemista y no la comprende, Silva la
acepta, incluso se subordina a ella, pero triunfa. Silva no slo fue la brjula sino tambin se
torn en un mito. Apodado El Viejo, se identifica con lo ancestral de los rboles
carcelarios. Cova reactiva la brutalidad de la selva que en Silva permanece clemente y
piadosa; mientras la selva devora a los hombres o les arrebata su humanidad, a Clemente no
le sucede ni lo uno ni lo otro. Es preciso resaltar que la importancia de Clemente, entre
muchas otras, es que Cova le confa los manuscritos que van a testimoniar su desventura y
la opresin cauchera, y tiene la misin de hacerlos llegar al Cnsul de Colombia en
Manaos, y esta confianza es una de las mayores interacciones comunicativas porque Silva
ser responsable de la denuncia poltica que establece la ficcin novelesca.
En el encuentro con Clemente Silva aparecen dos enunciados del cauchero que tienen
especial relevancia. El primero sucede cuando le son lavados sus pies por Fidel y Cova, y
stos se percatan de que tiene gusanos en sus heridas. Esto provoca, ms que el repudio de
sus interlocutores, la angustia del propio Silva: -Engusanado, engusanado y estando
vivo! (Rivera, 2006, p. 246). Silva es un vitalista27 y sin importar las penurias a las que se
26
La condicin de inteligible en un acto comunicativo que implica que el material verbal utilizado
por un interlocutor es comprensible para el otro, es decir es el mismo cdigo en el modelo clsico
de la comunicacin. La verdad implica que la informacin expuesta por un interlocutor tenga
asidero real, que no sea una invencin. Cuando el interlocutor cree firmemente en lo que dice y de
igual manera lo hacen quienes lo escuchan se cumple el principio de veracidad. Por ltimo, la
rectitud comprende el respeto por las normas de la comunicacin (escuchar hablar) y del valor
axiolgico que se la da a las personas que intervienen en el proceso comunicativo (Habermas,
1994).
27
Silva es un defensor de la vida.
62
ha visto sometido, valora en demasa el hecho de estar vivo; por eso al ver que en sus
propias laceraciones hay gusanos percibe el advenimiento de la muerte. El propio Cova ha
deseado morir para evitar tantos padecimientos, pero Silva quien los ha vivido realmente se
angustia cuando algo le advierte de la proximidad de la muerte. Silva se torna tan
importante porque en sus discursos defiende y protege el derecho a vivir de s mismo y de
sus conciudadanos. Cova descubre en Silva la importancia del derecho a la vida y le
motiva su deseo libertario y patritico, aunque slo sea un arrebato romntico del
protagonista: -Sepa usted -le dije esa tarde-que soy por idiosincrasia el amigo de los
dbiles y de los tristes (Rivera, 2006, p.246). De ah que la aparicin y narracin de
Clemente sea la mayor expresin de reconocimiento del otro, y se acerqu a lo expuesto por
Todorov (1987), donde el descubrimiento del otro implica y significa el descubrimiento de
s mismo. Luego aparece el segundo enunciado mencionado por Silva, donde hallar otros
colombianos le devuelve cierto halo de esperanza; adems, el reconocer a los otros como
connaturales le devuelve la dignidad al cauchero, antes en tela de juicio por ser esclavo de
la explotacin, es decir, en palabras de Ricoeur (1989), Silva se reconstituye como sujeto
gracias a un proceso de reconocimiento28 :
Me ruega usted que le diga a dnde queremos conducirlo preso y si le permito lavar sus
trapos para morir con ropa limpia; pues bien, ni lo mataremos ni lo apresamos. Antes, le pido
que se encargue de nuestra suerte, porque somos paisanos suyos y venimos solos.
El anciano psose en pie para convencerse de que no soaba. Sus ojos incrdulos nos
medan con insistencia y, tendiendo los brazos hacia nosotros, exclam:
-Sois colombianos! Sois colombianos!
-Como lo oye, y amigos suyos.
Paternalmente nos fue estrechando contra su pecho, sacudido por la emocin. Despus quiso
hacernos preguntas promiscuas, acerca de la patria, de nuestro viaje, de nuestros nombres.
(Rivera, 2006, p. 247)
Con Clemente Silva se introduce la idea de patria, de territorio y de nacin, antes anodina
para los protagonistas; antes de Silva, Cova tiene como mvil retomar a la mujer que ha
trasgredido su honra y despus de Silva, Cova se adhiere al propsito libertario de salvar a
28
Ricoeur plantea que un sujeto se constituye a s mismo mediante la interpelacin que otro logra
de m a manera de un efecto espejo. Yo existo como sujeto porque otro me comunica (Ricoeur,
1989, pg, 182)
63
los esclavos colombianos de las caucheras y ambos se anan en tal iniciativa. Es ms, la
importancia comunicativa de Silva adquiere tintes prometeicos ya que despus de 16 aos
de sufrimientos y penurias, se le encarga an la misin al rumbero de llevar los documentos
al Cnsul en Manaos que atestiguan sobre las iniquidades acometidas a los paisanos
colombianos en la selva. De hecho, el asunto del honor es un valor compartido por los dos
personajes, porque mientras Cova busca devolver su honra perdida por Alicia: -Me
rob una mujer y me la robaron! Vengo a matar al que la tenga! (Rivera, 2006, p. 337),
Silva ya ha padecido la afrenta de la extincin de su honor por su hija: En el fondo de cada
alma hay algn episodio ntimo que constituye su vergenza. El mo es una mcula de
familia: mi hija Mara Gertrudis dio su brazo a torcer! (Rivera, 2006, p. 252). Estas
coincidencias axiolgicas permiten, por una parte, que se lo otorgue al rumbero una gran
licencia narrativa, mientras Cova descubre al otro colombiano escindido de derechos de
igualdad, sin garantas sociales que le permitan el desarrollo de una existencia digna y sin
referentes que aludan a una presencia efectiva del estado tanto en el manejo de los recursos
naturales y econmicos de su nacin como en la fijacin de lmites y controles que
permitan dilucidar una soberana nacional.
Fidel, quien es antioqueo, es desertor del ejrcito y este pasado de l es uno de los indicios
de la crisis de lo institucional en Colombia. La ausencia de lo gubernamental en que declara
64
Fidel en los Llanos y la Amazona se evidencia en que ste conoce los comportamientos de
los truhanes de estas regiones y como evaden la justicia y su aprehensin se torna en una
imposibilidad: As dijo sonriente; pero recibi sobresaltado la noticia de que los vaqueros
queran dejarnos solos. -De seguro se irn, porque todos tienen cuentas con la justicia,
porque todos roban ganado (Rivera, 2006, p.174). Al igual que Griselda, l tambin posee
algunos rasgos dialectales, que son registrados, por ejemplo, la alteracin escrita de la /ll/
por la /y/, aunque es menos informal que su esposa, lo que lo distancia del registro potico
de Cova y lo hacen an ms autnomo29.
Fidel Franco, siendo el emblema de la amistad sincera hacia Cova, tambin es compaero
de la violencia, de la supervivencia a cualquier costo, e incluso de la muerte. Luego de su
acto demencial el incendio de la Maporita-, sus discursos se encaminan al fatalismo, la
decepcin y la muerte. Franco se torna en un ser desesperanzado gracias a un realismo
abrumador como lo es la violencia que se ha desatado en la regin: Lo not reacio a
referirme el altercado con Milln. Esa discusin no vale un comino. Adems, en esta
sabana caben muchsimas sepulturas; el cuidao est en conseguir que otros hagan de
29
muertos y nosotros de enterradores (Rivera, 2006, p.174). Incluso en uno de los ataques
alucinatorios y catalpticos de Cova, Fidel enuncia su crudo realismo frente a las
situaciones: Extrao a mis splicas mudas, llam a mis compaeros, para decirles, sin una
lgrima: -Abrid la sepultura, que est muerto. Era lo mejor que poda sucederle (Rivera,
2006, p. 230). Fidel es el nico que replica algunas acciones de Cova, respondiendo a una
efectiva comunicacin; con Alicia encontraba evasivas y silencios, con Don Rafo y
Clemente Silva la relacin se asemejaba a unos conocedores. Pero Fidel le reclama y le
reprocha algunas actitudes, le desautoriza e invalida algunos discursos asociados a lo
demencial de Cova y se torna en una conciencia que regula los impulsos del protagonista,
tal como lo muestra la siguiente escena:
-Franco, t eres un necio! Cmo pretendes salvar a quienes perecieron sbitamente? Qu
beneficio les brindaras si resucitaran? Djalos ah, y envidiemos su muerte! Franco, que
recoga desde la margen tablones rotos de la embarcacin, se arm de uno de ellos para
golpearme. -Nada te importan tus amigos? As nos pagas? jams te cre tan inhumano, tan
detestable! (Rivera, 2006, p. 234)
Estvanez con el breviario de mis aventuras (Rivera, 2006, p.345). Adems Estvanez se
torna en un receptculo de confesiones, de las cuales se resalta la autoconciencia que hace
Cova sobre su propia mediocridad. l no replicar en forma inmediata como s la haca
Fidel, pero Cova har lo posible por impresionar a este interlocutor porque su condicin de
instruido es un modo de validacin discursiva, aunque Cova no acepta que Estvanez sea
diferente, pues constantemente le crtica su forma casi estoica de sobrellevar su existencia,
mientras l se autodenomina como un luchador incesante. El problema de la otredad se
revive con Estvanez porque se juzga desde la visin del interlocutor con presuncin de
dominacin como lo es Cova, entonces, en palabras de Todorov (1987) Cova como
hermeneuta, ya ha dado todo el sentido sin detenerse a evaluar la axiologa de quien
interacta con l; desde un comienzo Ramiro Estvanez es para Cova vencido, inerme y
melanclico. No obstante, en palabras de Blanco (2008, p. 34) Ramiro Estvanez permite
conocer el papel que desempean las instituciones gubernamentales en aquellos territorios
mal recordados, pero bien olvidados. Su voz introduce las masacres perpetradas por Funes
en el Amazonas, se conocen las relaciones econmicas entre quienes ostentan el poder y los
esclavos en la periferia selvtica nacional, y la inmersin ilegal, masiva y abrupta de los
extranjeros para explotar las riquezas nacionales.
Por ltimo se encuentran los hombres considerados por Cova como definitivamente
inferiores a su condicin jerrquica e hidalga, pero les permite expresar su individualidad.
El primero de ellos es Pepe Morillo, El Pipa. Su aparicin se asocia a la corrupcin poltica
y judicial que domina la regin, puesto que siendo acusado por robo y encarcelado, le dan
el ttulo de comisario gracias a su padrino el alcalde, al no existir una institucin que regule
la justicia. De ser un prisionero pasa repentinamente a funcionario pblico. Se caracteriza
por su astucia, y su carcter camalenico y adaptativo le ha permitido sobrevivir en las
caucherias; si los otros roban, l lo hace, si engaan, l los emula, de tal manera que el
entorno define sus decisiones. Las acciones que se declaran en las tres partes de La
Vorgine sobre El Pipa se relacionan con el robo; en la primera roba el caballo de Cova, en
la segunda hurta las canoas y en la tercera sustrae caucho lo que le cuesta la muerte. Su
importancia radica en que es el primer personaje que se reconoce como corrupto para Cova,
67
lo que implica el primer contacto con una realidad truculenta, donde la apertura de la obra
es una fechora: es el primer descubrimiento que hace Cova al iniciar su periplo.
Luego del Pipa aparece la interlocucin de Hel Mesa quien es un prfugo que ha logrado
escapar de los siringales y se ana al propsito de Cova y su grupo. ste representa la
continuidad de la oralidad, ya antes insinuada por Don Rafo, pero ya no se trata de las
palabras alicientes del sabio anciano, sino del relato violento, brutal y descarnado, lo que
significa el descubrimiento de la violencia colombiana. Hel Mesa relata a Cova la forma
como el cauchero Barrera coge gente para explotar el caucho y enrolarlos en sus empresas,
habla tambin de las relaciones mercantiles entre Barrera y Funes y las atrocidades que
cometan. Hel Mesa es quien relata la escena en que un caimn devora a un nio y a su
madre, antes arrojados por el Matacano al ro, uno de los capataces de las caucheras. Con
Hel Mesa, la selva ha detonado sus fauces para ajusticiar al hombre por sus crmenes y
sobreviene la otra nacin desconocida en la tranquilidad de las ciudades. Una de los
ejemplos representativos de la tradicin oral, el misticismo, el pasado y la memoria se
descubre y lo retrata Hel Mesa cuando cuenta la historia de la India Mapiripana 30. Este
intertexto se relaciona con la identidad colombiana y no pertenece a la cultura ilustrada de
las ciudades, sino se encuentra en la voz de Hel Mesa como figura de lo oral.
Desde los parmetros evaluativos de los sujetos elaborados por Cova, cabe mencionar que
los indgenas, no alcanzan a ser considerados como individuos interlocutivos. Los
indgenas significan la mxima expresin de discriminacin, ya que l los considera como
seres sin historia. Las pretensiones narrativas de Cova no alcanzan a discernir el
pensamiento y visin particular que pudieran poseer las tribus indgenas que all aparecen.
La evaluacin que hace el protagonista de los aborgenes es en extremo homogenizante, ya
que no logra distinguir la individualidad de cada uno de ellos: Los aborgenes del boho
eran mansos, astutos, pusilnimes, y se parecan como las frutas de un mismo rbol
(Rivera, 2006, p. 200). Su diferenciacin entre l y los indgenas alcanza niveles elevados,
que en un encuentro orgistico con una tribu durante la travesa sinti repulsin que los
otros de su grupo sostuvieran contacto sexual con las mujeres indgenas. Es ms, cuando
30
Una leyenda que habla sobre los umbrales del bien y del mal, el castigo y la expiacin.
68
dos indios mueren ahogados por la fuerza del rio, esto provoca en Cova gran
espectacularidad y belleza. Y esta discriminacin efectuada por Cova, como sujeto
culturalmente occidental, es ms atroz y abominable en las caucherias donde son objeto de
mutilaciones, incineraciones y vejmenes que slo la ficcin puede construir. En La
Vorgine, se enuncia la necesidad de conocer la voz del indgena puesto que en la obra tan
slo son nombrados, y su ontologa, desde el lente central (Cova), apenas supera la
animalidad.
69
Tal como ha apuntado el estudio excepcional de Pachn (1993), Jos Eustasio Rivera, fue
uno de los intelectuales colombianos de inicios del siglo XX, y como academicista de la
poca, tuvo como propsito evaluar los mecanismos polticos de racionalizacin del estado,
que para el pas, padecan una serie de deformaciones e inconexiones que lo hacan
inoperante en zonas subalternas, consideradas as, por su fuerte desprendimiento con el
centro administrativo y poltico del pas. Estas dinmicas administrativas y estatales del
gobierno colombiano y su incidencia o no, son representadas a travs de esa confluencia de
voces que se dan en la novela; estas voces confluyen para evidenciar la rupturas, las crisis y
las complejidades que sufren los diferentes elementos estatales que constituyen a la
70
La novena rivereana se instala a inicios del siglo XX y coincide con las dinmicas que trajo
para la nacin la propuesta poltica de Rafael Nuez, la cual gener un progreso en las
regiones centrales y un olvido en las zonas perifricas. Lo que evidencia La Vorgine es un
discurso sobre la inestabilidad de la cobertura de dichas polticas que llegan al punto de
objetualizar a los individuos. As mismo, la amazonia fue la cuna de grandes empresarios
que desangraron tanto a los siringales como a los caucheros, ya que el poder econmico
regulaba las relaciones humanas que se establecieron bajo este sistema.
cometido alguna accin que atente contra la armona social y sea considerado como algn
delito, sin embargo para una sociedad conservadora en extremo como la colombiana de la
transicin de la tradicin a la modernidad entre los siglos XIX y XX.
La propuesta constitucional conservadora instaurada por Rafael Nez a finales del siglo
XIX trajo ms desavenencias que una integridad nacional polticamente estable. Su frmula
de centralizacin poltica y descentralizacin administrativa de las provincias, derivado de
la Constitucin de 1886, se torn en una deuda externa mayor al presupuesto nacional. Esta
nueva constitucionalidad se plant bajo los esquemas de la presunta fuerza legislativa y
judicial, la incipiente formacin militar y la absoluta dominacin del clero sobre las
decisiones polticas del pas. El desenlace fue una de las guerras civiles (1899-1902) ms
devastadora y duradera que haya padecido la nacin. La Guerra de los Mil Das, no slo
destruy gran parte de la poblacin, especialmente la campesina, sino que trajo consigo una
serie de actitudes que marcaran el rumbo de la historia de la nacin, entre ellas, la
sensacin de la desmembracin por la prdida del canal de Panam. El gran humanista
colombiano Lpez (1961) va a sealar el 3 de Noviembre de 1903 como el da ms
doloroso de la patria y tal sentencia fue la antecesora de una generacin de gobernantes y
pensadores que cargarn en su accionar una serie de contradicciones cuando se trat de
defender el mantenimiento y cuidado del territorio nacional31. Es bajo esa coyuntura
territorial y poltica que la burguesa capitalista antecede a los proyectos de integracin
nacional y fragmenta el pas en zonas productoras de materias primas necesarias en las
manufacturas de otras naciones.
Las precarias vas de transporte y los escasos sistemas ferroviarios fueron utilizados en su
mayor parte para el servicio de la guerra, lo que paraliz el intercambio mercantil entre las
31
Durante la triste negociacin en Washington sobre el canal de Panam, el presidente Jos Manuel
Marroqun prescindi del ministro Carlos Martnez Silva, quien haba liderado la negociacin con
inteligencia. Su reemplaz fue el doctor Jos Vicente Concha, quien luego renunci gracias a las
contradicciones y desautorizaciones que le emitan desde la cancillera colombiana. En ltimas el
negocio qued en manos del poco capaz Toms Herrn de quien se sabe fue succionado por la
doctrina Monroe.
72
regiones del pas. La financiacin de la guerra derruy la riqueza pblica, lo que elev
sustancialmente la inflacin y se acrecent el comercio ilegal de bienes y materias primas,
que incluso era favorecido por el presidente y sus amigos (Bejarano, 1982, p. 19). La
guerra dej a la nacin con la agricultura paralizada, la ruptura del comercio y las
comunicaciones, el desconocimiento de la poblacin dispersa sobre el territorio y el
resquebrajamiento de la circulacin monetaria y del sistema financiero, junto con un 58%
de la poblacin analfabeta y sin los medios adecuados para instruirla; en otras palabras se
careca de aquellos elementos que erigen a un pas con voz y voto en el contexto mundial.
Con ese panorama inicia su gobierno dictatorial el general Rafael Reyes y se dan los
primeros esbozos de un ideal republicano donde sean la patria y territorio los preceptos a
reconstituir. Su axioma de gobierno fue el progreso para dar libertad, y no a la inversa. El
plan de gobierno de Reyes inicialmente incorpor a hombres de empresas privadas al sector
pblico para que stos dieran la posibilidad de acrecentar el presupuesto nacional, lo cual
fortaleci el poder ejecutivo con lo relacionado al gasto pblico y se emprendi un enorme
plan de obras pblicas. Durante el gobierno de Reyes se dio un proceso de re-evaluacin de
la moneda32 que atraa a grandes inversionistas extranjeros con pocos rditos tributarios, lo
que se conoci como el sistema proteccionista fiscal de Rafael Reyes (Bejarano, 1982).
Aparece la moneda metlica y la conversin conceptual en pesos oro como unidad monetaria
nacional. Aunque el intercambio monetario cada vez fue ms complejo a medida que en las zonas
fronterizas posea ms valor adquisitivo la moneda extranjera.
32
73
Esta industrializacin del centro andino y costero del pas gener un proceso de
proletariado capaz de satisfacer ampliamente la demanda de mano de obra asalariada del
sector industrial en el centro del pas y este panorama se torn en la posibilidad de la
burguesa naciente para fundar industria en Colombia. La construccin ferroviaria se llev
a cabo por inversionistas norteamericanos e ingleses, lo cual trajo a Reyes algunos
desacuerdos, puesto que an quedaba latente el dolor por la prdida del canal de Panam a
manos norteamericanas. El impulso industrial dado por Reyes fue fortalecido por la red
ferroviaria ya que gener grandes divisas al territorio colombiano central porque permiti la
movilizacin de caf, que para el inicio del siglo XX, era el nico producto e exportar
segn el gobierno central33. Rafael Reyes fue el primer mandatario que se propuso alcanzar
legitimidad en su gobierno por parte de los habitantes a la medida en que ste los integraba
social y polticamente (Roth, 2006).
33
Esta situacin explica el desconocimiento del Estado sobre el caucho como producto a exportar
en ese momento de la historia.
El congreso le neg al Presidente autorizaciones a travs de acciones como, recurriendo,
naturalmente, al tejemaneje ordinario: qurum incompleto, sesiones interrumpidas, combinaciones,
cuestiones triviales (Mesa, 1982, p. 100).
34
35
74
stas ltimas, tierras baldas36, alejadas del proceso de apropiacin que se dio en el centro
del territorio nacional, puesto que el republicanismo de Reyes concedi tierras mediante
leyes de colonizacin, tanto para amortizar ttulos de deuda como estimular actividades
econmicas que dieran paso al establecimiento de una verdadera soberana y en su
pretensin de modernizar el estado sobre los desastres del Estado territorial anterior (Mesa,
1982). Reyes busc la consecucin de aquellos elementos que configuran un Estado
Republicano Moderno, que de acuerdo a lo enunciado por Roth (2006), comprende:
La consolidacin territorial y la integracin en el sistema de los Estados, la diferenciacin
entre la poltica, la economa y las fuerzas militares, el control de los medios de coercin, la
pacificacin interna, y la centralizacin y la expansin de la administracin. (p. 283)
37
Es por este motivo que La Vorgine explora la construccin de la otredad del trabajador,
del cauchero, del indgena, de la mujer campesina y citadina, del poeta y del analfabeto,
para coadyuvar con las posibilidades de una recuperacin critica de la memoria histrica y
de una construccin institucional, derivada de un consenso democrtico que permita una
modernizacin socialmente incluyente, en el marco de tradiciones adversas y condiciones
internacionales y nacionales difciles (Caldern, 1995).
39
Recurdese que Rivera es modernista en el uso del lenguaje y sta forma de expresin fue la manera de
llevar la periferia al centro.
76
En primera instancia, desde el siglo XIX hasta el siglo XX ha existido una coyuntura
poltica territorial entre el gobierno estatal y las zonas fronterizas del pas caracterizada por
un descuido del propio gobierno por atender los suelos colombianos con sensatez y
eficacia (Fajardo, 2011). Los centros urbanos de las regiones de la Orinoqua y la
Amazona se fundaron a partir de colonizaciones espontneas y se han caracterizado por un
precario desarrollo manufacturero, bajos niveles de empleo, intercambio desigual de bienes
y extendida informalidad, lo cual ha generado una carencia de sentido en la poblacin ( p.
9) que se ha nucleado en estas zonas. La regin amaznica se ha visto afectada no slo por
la formacin de poblaciones emergentes40 sino por la apertura de tierras con reservas
naturales tanto agrcolas como mineras, de gran potencial econmico que son apropiadas y
explotadas por grupos de inters dominantes de escala internacional.
40
bajo costo, y fuertes desplazamientos de la poblacin. Tal panorama permiti que los
centros de poder urbanos desequilibraran las relaciones de desarrollo nacional puesto que
las transferencias de valor por la produccin van en forma unilateral, del campo a la ciudad,
lo cual debilita la capacidad de las poblaciones rurales para negociar mejores
remuneraciones por su trabajo y por los bienes que producen (Fajardo, 2011, p. 9).
41
78
visin del mundo de forma incomprensible para ellos, por lo cual estos centros quedan
abandonados. As, por ejemplo, nacieron los municipios de Solano42 y La Ceja de
Andaques en el Caquet Agustinillos, Santa Mara, San Joaqun en el Putumayo. La accin
misionera fundacional no slo redujo la cifra poblacional indgena sino impuls la
extraccin de recursos no madereros del bosque, que inicialmente fueron productos como el
cacao silvestre y la cera de abejas. De esta manera la fundacin no slo consisti en el
levantamiento de estructuras urbanas sino en la implementacin de la cultura de la
explotacin del recurso natural en la zona.
Con este referente histrico se explica la insercin del relato de la India Mapiripana en la
novela. En medio del relato de la travesa de Cova y sus hombres por hallar a las mujeres
prfugas encuentran una huella de una pisada humana sin que aparezca otra que pueda dar
indicio del rastro de alguien. Hel Mesa cuenta a los dems que esa pisada corresponde a la
India Mapiripana. Ella es la sacerdotisa de los silencios, protectora de los nacimientos de
los ros, los cauces y las lagunas. Permite la cacera siempre y cuando los hombres no
hagan ruido. Se dice que un misionero en tiempos pretritos lleg a tierras selvticas, se
emborrachaba y acosaba a indias impberes. Este misionero pretendi capturar a la india
Mapiripana, pero ella lo sedujo y lo adentro en la selva y lo aprision muchos aos en una
cueva. All le chupaba la sangre hasta que ella pari a dos hermanos, una lechuza y un
vampiro; stos persiguieron y azotaron al misionero. El castigado intent huir pero fue en
vano porque termin regresando a la cueva donde estuvo cautivo. Luego de que ella lo
amonestara con la siguiente sentencia: Quin puede librar al hombre de sus propios
remordimientos? (Rivera, 2006, p. 227). El misionero se entreg a la penitencia y la
oracin. Fallece de decrepitud y se transforma en una mariposa azul. La insercin del relato
evidentemente no es casual sino responde a unos hechos histricos que marcaron la regin.
La crtica literaria sobre La Vorgine que ha reflexionado sobre esta leyenda la ha asociado
a los efectos incomprensibles que la naturaleza efecta en el hombre, tal como seala
Callan (citado por Ordoez, 1987), para quien la aparicin de la india Mapiripana es una
manifestacin del nima negativa, que se halla en todas las leyendas del mundo y expresa el
temor y el peligro de los fuerzas incontrolables del instinto, o lo mencionado por Menton
42
80
(citado por Ordoez, 1987) , que ella es la representacin de la selva antropfaga femenina
devoradora de hombres, que son castigados por alterar el orden csmico natural. No
obstante, el argumento de la leyenda de la india Mapiripana tiene tambin una connotacin
poltico-histrica a razn de lo enunciado con los procesos fundacionales llevados a cabo
por las misiones religiosas de los siglos XVIII y XIX. La leyenda de la india Mapiripana es
la expresin del imaginario popular y de la recurrencia a lo oral, pero tambin es la
expresin de la violencia sobre los aborgenes a quienes se les ha trasgredido su equilibrio
ancestral, por lo cual, la leyenda se torna en la posibilidad comunicativa de los aborgenes
para criticar la dureza y la barbarie con que fueron sometidos durante las colonizaciones
misioneras. No en vano el protagonista castigado es un misionero. Pero obsrvese que
luego de la degradacin de este misionero: En otros tiempos vino a estas latitudes un
misionero, que se emborrachaba con jugo de palmas y dorma en el arena con indias
impberes (Rivera, 2006, p. 226), y su respectivo castigo, ste se transforma, antes de su
muerte, en una mariposa azul. Esta transformacin que relata la leyenda sobre el personaje
del misionero alimenta la crtica que se la ha hecho al pasaje, pues ms all de que la selva
sea antropfaga y devore a los hombres para castigarlos por trasgredir los lmites entre
civilizacin y naturaleza (Bula y Bermdez, 2009), el texto ofrece otra pauta de
interpretacin, donde la naturaleza, que ha sido desequilibrada por la irrupcin del hombre,
busca equilibrar lo que la violencia ha desequilibrado; a esto la crtica ha llamado castigo
del universo verde, pero en ltimas es el esfuerzo de la naturaleza por re-equilibrar el caos
que el hombre ha llevado a sus parajes. De esta manera la insercin de la leyenda implica la
resistencia por el mantenimiento del equilibrio natural, por lo cual el relato es enunciacin
de lo aborigen. En ellos, los indgenas, no existen conceptos de ira y odio anclado a su
cultura, pero s formas de contrarrestar los abusos a los que fueron sometidos y la leyenda
es una de esas formas. La leyenda es una forma de resistencia generacional e histrica de
las poblaciones prehispnicas que explica la accin de supervivencia cultural ante la
amenaza de la occidentalizacin cristiana que irrumpe en su visin de mundo. En sntesis es
la respuesta a los asentamientos religiosos que colonizaron la zona en detrimento de las
comunidades indgenas ya existentes.
81
durante varios aos, lo que les permiti asentarse con mayores facilidades sobre el suelo,
mientras se reduca en cifras alarmantes la poblacin indgena considerada literalmente por
el gobierno central como salvaje, tal como lo seala Domnguez (1994) : La reduccin
de salvajes se constituy en un problema por resolver desde mediados del siglo XIX hasta
muy avanzado el siglo XX (citado por Arcila, 2011, p.44). La disminucin de la poblacin
indgena fue llevado a cabo por las misiones religiosas incorporando a los indgenas a la
sociedad civilizada mediante la fundacin de pueblos43; de hecho se aprovech del
artculo 35 de la Constitucin de 1886 para intervenir en las formas culturales y
cosmognicas de los aborgenes so pena que dichos cultos van en contra de la moral
cristiana44.
No obstante, adems de las misiones cristianas permitidas por el Estado, las migraciones
procedentes de regiones del centro del pas, especialmente de Antioqua, coadyuvaron a la
desaparicin de los aborgenes existentes45. Tales xodos fueron motivados por la
extraccin de la quina y el caucho a finales del siglo XIX e inicios del siglo XX. De la
quina cabe decir que su extraccin se dio entre 1870 y 1885 y fue el primer producto cuya
demanda se dio para suplir necesidades en otros pases, principalmente en EEUU, para
crear productos farmacuticos y contrarrestar la fiebre que apareci aos despus luego de
la guerra civil norteamericana entre 1861 a 1865. Cabe decir que la riqueza generada por la
explotacin de la quina qued en manos de unos pocos y es el primer dilogo entre la
produccin capitalista y la poltica, a base de la explotacin de un recurso natural, pues su
extraccin requiri establecer la comunicacin a vapor en el ro Putumayo ya que Rafael
43
Finalizando el siglo XIX llegaron a la Amazona misiones franciscanas inglesas como sustitutos
de las misiones espaolas. Estas misiones se dieron a la tarea de fundar nuevos centros de
adoctrinamiento, para catequizar a los indgenas, despojados de sus tierras por las misiones y
considerados como seres irracionales. Su fundaron los municipios de Coln, Sibundoy, Santiago y
San Francisco en el Putumayo.
El artculo 35 de la Constitucin de 1886 que dicta: Es permitido el ejercicio de todos los cultos
que no sean contrarios a la moral cristiana ni a las leyes, fue la excusa para derruir la poblacin
aborigen bajo el principio de negacin puesto que muchos misioneros arguyeron que dichas
prcticas son supercheras y supersticin que debe ser eliminada.
44
45
La novela de Rivera representa en Fidel Franco, Arturo Cova, Ramiro Estevanez, don Rafo y
Clemente Silva que vienen de alguna ciudad de la regin central y se desplazan al sudeste
colombiano.
83
Reyes fue propietario de una de las empresas de extraccin, en la dcada del setenta del
siglo XIX. Pero cuando la extraccin de la quina declinaba aparece el caucho como uno de
los elementos ms importantes en la historia poltica y social del sur oriente colombiano.
Fueron grupos econmicos de EEUU, Francia, Holanda, Inglaterra y Blgica los que
explotaron los siringales naturales de pases africanos, asiticos y americanos46. La
manufactura a gran escala de la llanta vulcanizada hizo de Brasil, un gran monopolio
cauchero, pero la competencia se torn ms agresiva con los productores peruanos. En
Colombia, las compaas brasileras aprovecharon el desinters del gobierno nacional para
sentar sus ncleos de extraccin cauchera, pero el inters de las compaas peruana,
especialmente la Casa Arana, desat un genocidio sin precedentes en las poblaciones
indgenas que durante diez aos redujo de 50.000 a 10.000 personas con un promedio de
4.000 asesinatos anuales. Estas extracciones generaron grandes excedentes econmicos a
los latifundistas propietarios de las tierras, lo que incentiv la llegada de negociantes
aventureros, comerciantes, caucheros, transportadores, constructores47, representantes del
Estado como jueces y comisarios, e incluso delincuentes y bandoleros (Arcila, 2011). La
bonanza cauchera se present en dos momentos, la primera se dio entre 1880 a 1913, la
segunda entre 1924 a 1940. Estas migraciones fueron viabilizadas por el Estado, puesto que
ste careca de la estructura poltica y militar para ejercer soberana en este territorio y
percibi en estas migraciones una forma de hacer estado. Varios centros urbanos o
municipios de la zona amaznica fueron invadidos y reclamados por el Per, lo que en la
dcada del treinta desata el conflicto armado.
Desde esta perspectiva, la novela rivereana fue uno de los primeros vestigios histricos en
reclamar la presencia del Estado y su eco fue escuchado una dcada ms tarde cuando el
46
Situacin que se puede ver en La Vorgine cuando es un francs el que realiza el anlisis de los
rboles o a manera de una pequea expedicin sobre el terreno selvtico o la misma Zoraida Ayram
como empresaria de una de las caucheras.
Se crearon nuevos focos urbanos con la llegada de estos nuevos hombres y aumento la densidad
demogrfica en los ya existentes. Se crearon las poblaciones actuales de los departamentos del
Guaviare, Caquet, Amazonas y Putumayo.
47
84
gobierno liberal48 militariz la zona y pudo aparecer el Estado con Juntas de Accin
Comunal, la Caja Agraria, incipientes puestos de educacin pblica y rudimentarios
puestos de salud.
La Vorgine de Jos Eustasio Rivera ha sido catalogada por la crtica literaria como un
texto de denuncia social (vase anexo A), sobre las crueldades a los colombianos tanto
colonos como aborgenes durante la explotacin cauchera a inicios del siglo XX en los
territorios amaznicos del sur oriente nacional. En palabras de Prez (1988) la novela es
de carcter social que condensa una acusacin, una denuncia y una protesta: una obra de
sentido nacionalista que vuelve por los fueros de la independencia y la soberana de nuestro
pas (p.4). La novela de Rivera obedece a su denuncia testimonial de la masacre y la
explotacin de las tierras selvticas sin mediacin del estado que regule, controle e imparta
justicia en esas regiones. Atendiendo a Gutirrez (2004), Rivera hace de La Vorgine,
siendo una obra de arte, un texto de matices polticos en la medida que es expresin de la
pretensin fallida de la racionalizacin del estado de derecho, el cual era reconocer un
territorio para el estamento gubernamental central, y convertirlo en una posibilidad para un
proyecto de crecimiento econmico y social para la nacin; es decir, Rivera construy una
obra esttica como un manifiesto de un principio de la razn. La Vorgine nace en un
momento de la historia latinoamericana en que la inestabilidad poltica se enmascaraba con
una aparente forma democrtica ms fingida que real (Henrquez, 2001). Sin embargo, es
preciso definir los procesos socio-histricos que tienen una relacin significativa con lo
ficcionalizado en la novela y que posiblemente fueron la gnesis de la aparicin de la
misma y es considerada aqu como una de las primeras novelas que se acerc a una
reconstruccin social y poltica del pas de esa poca, mediante el encuentro de plurivocal
de sus personajes.
48
La transicin entre los siglos XIX y XX signific la transicin del sistema seorial al
movimiento capitalista que solidific a la burguesa. Las propuestas polticas de los
mandatarios prestaron mayor atencin a los procesos socioeconmicos de las ciudades,
desestimando al campesinado y a los habitantes de las regiones rurales del pas. Fue un
periodo de migraciones de las zonas rurales a las urbanas porque en estas ltimas se hallaba
el progreso materialista y se poda percibir a un estado proteccionista en las grandes urbes
americanas, donde la reformas introducidas por la Constitucin de 1886 trajeron una serie
de discordancias, que en palabras de Von der Walde (2002), torn al pas en una sociedad
abandonada a las fuerzas de la evolucin natural, una identificacin con aquellos
determinismos que destruyen los valores de la tradicin, del humanismo, con todo aquello
que hara imposible cualquier tipo de sentido comunitario (p. 2) . El estado potenci la
individualidad de la modernidad en la poblacin cuyo nico fin es acceder a los bienes
capitalistas de la sociedad. Rivera, a travs su obra, representa el influjo estatal en la
86
En sntesis, Rivera produjo un texto poltico porque trata la insuficiencia que el proyecto de
nacin conservador instaurado desde el gobierno de Rafael Nuez no logr consolidar
sistema efectivos de comunicacin con todas las regiones del pas. El sistema de personajes
desarrollado en La Vorgine manifiesta a una nacin deficiente en cuanto a sus formas de
cuidar y proteger su espacio territorial, lo que deviene en una disyuntiva comunicativa entre
sus pobladores puesto que sus apreciaciones sobre el otro ya estn determinadas.
87
4.3.1 De patria
Rivera en su obra seala la ausencia de los lmites territoriales de una nacin. El territorio
es uno de los elementos que en la novela posee una doble significacin, es a su vez el
escenario donde se desarrolla la accin y es un personaje que se incrusta en el espritu de
cada personaje. Como se menciona Arturo Cova descubre un suelo adverso al que su
habitus citadino le ofreca. Cuando arriba a los Llanos aparece en l la dimensin de
vastedad, y reconoce su nfima existencia frente a la inmensidad de la otra Colombia. Es de
suponer que un habitante de la serrana posee la percepcin de los lmites puesto que las
montaas y los cerros limitan, obstruyen y cercan la visin, pero la planicie es sinnimo de
ilimitado y desmedido. Es en ese descubrimiento de la dilatacin llanera y selvtica que
aparece el primer conflicto entre el ideal estatal del gobierno central y los habitantes del
territorio descrito: La Vorgine ficcionaliza a un estado colombiano que gobierna desde lo
central y su incidencia administrativa y judicial no trasciende ms all de la regin andina
del pas50, por ende tal inoperancia comunicativa entre el gobierno y los habitantes del pas,
principalmente de las zonas perifricas representadas en los Llanos Orientales y la
Amazonia, genera un desconocimiento de las dinmicas de la nacin y otro tipo de
representacin patritica.
-Eres colombiana de
nacimiento? -Yo soy nicamente yanera del lao de Manare. Dicen que soy Cravea, pero no
soy del Cravo; que pautea,. Pero no soy del pauto. Yo soy de todas estas llanuras! Pa qu
ms patria, si son tan bellas y dilatas! Bien dice el dicho: Onde t tu Dios? Onde te salga
el sol!. (Rivera, 2006, p. 129)
50
Recurdese que Cova huye de la justicia y al introducirse en la regin Oriental deja de ser
perseguido, lo que implica que el Estado no tiene jurisdiccin total en su territorio.
51
88
En esta escena se aprecia el desconocimiento del lmite por parte de Sebastiana puesto que
no le importa la nomenclatura del lugar de origen, tan slo tiene la certeza que ser y
pertenecer al Llano. Tal percepcin sobre el espacio que enuncia la negra Sebastiana se
contrapone al desarrollo del modelo eurocntrico de la posesin del espacio, donde dicho
modelo, nacido de la conquista espaola y luego de las diferentes misiones religiosas por
comunidades europeas, uniforma y estandariza el uso del espacio. Siguiendo a AprileGniset (1992), las formas cuadradas y ortogonales implican la geometra de la propiedad
privada; de ah que las plazas mayores que ubican y centralizan los estamentos de poder
son la expresin ideolgica de la coercin y la fuerza. El enunciado de la negra Sebastiana
es la defensa o resistencia de las formas de control institucional y estatal en regiones que
an llevan consigo el habitus de lo comunal sobre la propiedad de la tierra. Tal como lo
menciona Arcila (2011), la negra Sebastiana al indicar varios referentes de espacialidad52,
simboliza aquel remanente prehispnico de adaptacin a las condiciones del entorno
natural. Ella y la selva tienen en comn que se describen multirraciales, causa de ello es la
poca presencia del gobierno de una nacin que no conoce los lmites de un territorio que se
ve, desde fuera, sin fronteras reales, pero s ficcionales (Blanco, 2008, p. 11). Por su parte,
la negra Sebastiana se relaciona con un discurso comunitario, integrador: yo soy de todas
estas llanuras. Es as que ella, la negra, es un vestigio de aquella literatura donde el paisaje
es la prolongacin de la esencia individual y colectiva, donde el marco para ver el mundo
es la libertad y la emancipacin, donde se logra una armonizacin afectiva y efectiva con el
entorno, tal como defenda Manuel Meja Vallejo (1962):
Yo lo amo como un estado del alma, como venda o como herida. Y as como el pez no lo
concebimos sin el agua, as sin el paisaje no podemos concebir al hombre, porque ste vive
entre la sinfona de la naturaleza; porque el paisaje, sintmoslo o no, se nos mete espritu
adentro y crea la ms grande de las reacciones. (Citado por Escobar, 1993, p. 1)
La negra Sebastiana posee una relacin con su territorio que se asocia a lo intimista y
pareciera desconocer las relaciones polticas que un sujeto entabla con sus lmites. Su
actitud es primigenia, natural y originaria. All es capaz de comunicar su sustancialidad
oral, ya que la tierra y sus elementos le devuelven sus races y hasta su hijo Antonio regresa
52
89
cada vez que l pretende irse de sus dominios, por lo cual la relacin mujer tierra es
uterina, genesiaca y cclica:
Resolv ponerme esta prenda., porque ta bendita y es milagrosa. A v si el Antonio se anima
a yevarme. Por si me dejare desampara, le di en el caf el corazn de un pajarito llamao
piapoco. Pue irse muy lejos y corr tierras; pero onde oiga otro pjaro semejante, se
pondr triste y tendr que volverse, porque la guia t en que viene la pesambre a pon de
presente la patria y el rancho y el quer olvidao, y tras de los suspiros tie que encaminarse el
suspiraor o se muere de pena. La medaya tambin aya si se le cuelga al que se va. (Rivera,
2006, p. 113)
Tal situacin tambin la evidencian los discursos del mulato Correa, hijo de Sebastina. Es
otra voz que complejiza la construccin del concepto de territorio en la regin. No sin antes
establecer que para su estudio como personaje es necesario recurrir a lo planteado por
Sommer (citado por Ordoez, 1987), ya que desde sus apreciaciones se logra instaurar la
situacin de desarraigo estatal que perciben los colombianos personificados en la novela.
De esta manera, Sommers (citado por Ordoez, 1987), habla sobre la situacin de la
paternidad que es un elemento constituyente de identidad nacional, donde la figura del
padre se extiende hasta dominar e igualar a la tierra. No obstante, si se carece de la
representacin paterna, es la figura femenina quien va a suplantar al padre en los procesos
de representacin. Para la negra Sebastiana no existe ms nacin ni patria que el Llano que
habita, pero esta situacin cambia cuando se trata de su hijo: -Y quin es tu padre? -le
pregunt a Antonio. -Mi mama sabr. - Hijo, lo importante es que hays naco! (Rivera,
2006, p. 129).
90
Conceptos sobre lmites y fronteras polticas desaparecen tambin en la voz del mulato
Correa; no tiene o desconoce quin es su padre y por simple antonomasia l desconoce a su
patria. El mulato tiene una relacin con su espacio, bastante primigenia y natural:
Tuve cautivao unos das, pero lo supo el hombre y me empaj. Y como dicen que son
montes y ms montes onde no se pue and a cabayo, eso pa qu! A m me pasa lo que al
ganao: slo quiero los pajonales y la libert. (Rivera, 2006, p. 129).
En continuidad con lo planteado por Sommer (citado por Ordoez, 1987), el mulato Correa
es una huella simblica del pensamiento de Rivera en cuanto a sus ideas de libertad
individual y colectiva. El mulato Correa manifiesta un sentido popular y vivificante de la
existencia, de tal manera que se traslada a una voz ms propia, libre y espontnea. Rivera
en este juego de voces busca lo que Paz (2000) llama una forma potica ms cercana, ms
simple, porque la forma que escogimos era demasiado compleja (p. 147), y este tono
potico que surge de las licencias locutoras que se le ceden a personajes que encarnan lo
popular se transforma en un lenguaje poltico donde se insiste en defender un populismo
militante (Ordoez, 1987, p. 466) que reclama la necesidad de establecer fronteras no slo
polticas sino tambin culturales que clarifiquen la soberana nacional, puesta en tela de
juicio a travs de estas voces fronterizas. La dialctica puesta en escena entre Arturo Cova
frente a Sebastiana y su hijo es la teatralizacin de las oposiciones que el discurso populista
levanta cuando se trata de defender asuntos nacionales. Es por eso que la generacin del
Centenario53, de la cual hizo parte Rivera, se dio a la tarea de defender causas nacionales,
abandon la cultura como ornato y como mecanismo de diferenciacin social y permiti al
pas su preparacin para su integracin poltica y cultural y su reconocimiento en el mundo
(Pachn, 1993). Tal es el significado que Rivera establece al involucrar las voces
silenciadas por el centro de poder, como el mulato Correa y Sebastiana, para quienes el
desconocimiento del padre y esposo es la orfandad de un Estado que no ha evidenciado
acciones comunicativas que daten de su existencia en cada rincn del pas, donde se
reclama la existencia de un gobierno soberano, incidente e involucrado en los procesos de
53
As fueron llamados los intelectuales colombianos que surgieron en el periodo que coincida con
la celebracin de 100 aos de independencia y cuyas propuestas filosficas, polticas y estticas
fueron la oposicin al clericalismo radical del estado, su conservadurismo y su responsabilidad en al
trasgresin nacional que otros pases hicieron sobre el suelo nacional.
91
Cova, gracias a su lente exotista, encuentra fascinacin con las costumbres de la regin tal
como se exhibe en la bravura que muestra Correa para dominar la naturaleza. Recurdese el
tono heroico con que Cova relata la escena en que el mulato amansa un potro salvaje. La
naturaleza es dominada a manos del mulato, pero nunca violentada y aniquilada. El potro
en su bravura es domeado, pero a su vez es parte de la naturaleza y es una figura
masculina dentro del universo verde. Es otro sntoma del autor por nivelar, lo que no
significa que desaparezcan, las dicotomas que dominan el territorio nacional. Hombre y
naturaleza luchan entre s, se equiparan, se miran para equilibrarse. Aqu gana el hombre, el
mulato, pero posteriormente el desenlace es el atragantamiento de la selva sobre el hombre,
por lo cual los vrtices se igualan. Tal situacin es el afn Rivereano por estabilizar las
diferencias dentro del sistema de oposiciones binarias (Sommers, citado por Ordoez,
1987) lo que genera en el individuo, el mulato, una relacin de fraternidad, primero, con las
figuras que representan lo femenino como lo son su madre, Griselda, y segundo, con
aquello que puede relacionarse directamente a lo masculino; an careciendo de padre o
patria, Correa establece relaciones de camaradera con Fidel, Cova y Don Rafo.
conceptos como patria y nacin tienen una connotacin masculina, y tal percepcin ha
dominado la historia discursiva hispanoamericana, mientras la tierra tiene una asociacin a
lo femenino, gracias a que la tierra es el espacio de la produccin y la reproduccin de lo
que geste.
4.3.2. De la familia
Rivera en su obra seala la ausencia de la familia como institucin que moviliza la sociedad
conservadora. En su obra, crtica las enseanzas de modistera u otras relacionadas con el
quehacer del hogar, que se le dan a la mujer desde una visin donde educar una mujer es
educar una familia. Los constructos religiosos sobre la familia donde la mujer es sometida
al hombre se quebrantan en las relaciones de pareja que describe La Vorgine. Una de las
mujeres que posee tal actitud es Griselda.
dicho a Franco (Rivera, 2006, p.100). Griselda siente que la permanencia implica
conservatismo y tradicin familiar lo que deriva en exclusin y estar al margen del progreso
capitalista, y por tal razn Barrera se torna para ella en la posibilidad de hallar un proyecto
de vida coherente con sus ambiciones. Griselda desestima el proyecto familiar y no
encuentra un proyecto de vida individual que la haga sobresalir como persona; es decir, la
familia no es oportunidad, sino exclusin:
Puros cortes de sea, don Rafo. Barrera es rasgasimo. Y miren las vistas del fbrico en el
Vichada, a onde quere yevarnos. Digan imparcialmente si no son una preciosid esos
edificios y si estas fotografas no son primorosas. Barrera las ha reparto por toas partes.
Miren cuntas tengo pegas en el bal. Eran unas postales en colores. Se vean en ellas, a la
orilla montuosa de un ro, casas de dos pisos, en cuyos barandales se grupaba la gente.
Lanchas de vapor humeaban en el puertecito. -Aqu viven m de mil hombres y tos ganan
una libra diaria. Ay voy a pon asistencia pa las peonas. Supngase cunta plata coger
93
con el solo amasijo! y lo que gane Fidel?... Miren, estos montes son los cauchales. Bien dice
Barrera que otra oportunidad como sta no se presentar. (Rivera, 2006, p. 102)
Como lo describe la cita anterior, Griselda se deja vislumbrar por el discurso de Barrera que
semeja el comportamiento de los espaoles durante la conquista americana, ya que los
conquistadores engaaron a los indgenas con cachivaches sin valor. Se sustituye el sistema
de valores tradicionales por el afn capitalista y la familia, base de toda institucionalidad
social, ha perdido su representacin. En Clarita y Alicia existen seales que aluden a que el
proyecto de familia no es un proyecto individual sino es una imposicin social. Igualmente
existen en las voces de Cova, Clemente Silva, Ramiro Estvanez, Fidel Franco
manifestaciones de relaciones de pareja y familia resquebrajadas por el desencanto, el
deshonor y la inmoralidad. La familia se torna en un ideal que no tiene posibilidad de
construirse. Como se haba mencionado la familia se relaciona con la mujer, y por eso en
voz de Ramiro Estvanez se critican los valores que se le conceden:
-Y ser verdadera esposa, o slo concubina de su marido?
-Quin lo podr decir?
-Claro que ella posee virtudes para ser la esposa ideal de que nos habla el Evangelio; pero
unida a un hombre que no la pervirtiera y encanallara. Entiendo que el suyo es uno de tantos
como conozco, viudos de manceba, momentneos desertores de los burdeles, que se casan
por vanidad o por inters, hasta por adquirir hembra de alcurnia a beneplcito de la sociedad.
Pero pronto la depravan y la relegan, o en el santuario del hogar la convierten en meretriz,
pues su ardor marital ya no prospera sitio reviviendo prcticas de prostbulo.
-Y eso qu importa? Con tal de llevar apellido ilustre que se cotice en el gran mundo...
(Rivera, 2006, p. 335)
Puesto que la mujer ha sido considerada como propiedad y las relaciones que establecen los
hombres sobre ellas son de carcter objetual, no tiene cabida la permanencia de la
institucin familiar como resultado del poco reconocimiento a la mujer como sujeto
autnomo, tal como se demuestra con el matrimonio acordado entre un viejo terrateniente
y Alicia. Ella, Griselda, Sebastiana y Clarita carecen de apellido y aunque esta situacin
puede asociarse al desafo del concepto de propiedad y el desprecio al status quo de la
cultura patriarcal, no les es posible consolidar una estructura familiar.
94
Esta situacin con el Pipa hace pensar en las incoherencias administrativas que rigen las
zonas perifricas del pas y de la corrupcin que domina la gestin poltica y
administrativa. Los nombramientos a cargos gubernamentales responden a prcticas como
el
clientelismo,
favorecimiento
de
intereses
individuales
demagogia.
Estos
Sin embargo, la figura del Pipa, que inicialmente funciona como ayudante de Cova, se
constituye como un agente que inquieta el orden social. En El Pipa, lo que es fuera de la ley
se torna en el hbito y la forma para hallar soluciones econmicas. Encontrar proyectos de
vida particulares, donde se elija lo dignificante se torna en una contradiccin en un pas que
pareciera no ofrecerlas. Es obvio que la falsificacin, el hurto y la delincuencia son
resultantes de la inestabilidad econmica y la falta de posibilidades, lo que obliga a buscar
recursos ilegtimos e ilegales. Es as que aparece una situacin que colinda con los
problemas identatarios de la axiologa colombiana: buscar y hallar alternativas indebidas.
95
Luego de encontrar a Gmez y Roca y al Pipa, aparece una de las apreciaciones del
protagonista sobre los dirigentes y los grandes capitalistas que dominan el territorio
colombiano. Cova dilucida mandatarios, como representantes del estado, inhbiles para
desempear sus cargos y percibe en ellos una postura que se pueda asociar a la falta de
compromiso poltico para crear y desarrollar un proyecto que unifique al pas y dirija a los
gobernados hacia una nacin igualitaria, justa y progresista: No resultaban misrrimos
nuestros potentados en parangn con los de fuera? (Rivera, 2006, p. 97).
Existe una intencin en Rivera que las personas que escuchan las denuncias o velan por los
derechos de los ciudadanos sean poco construidas como personajes en la obra para mostrar
su poca efectividad con los asuntos del Estado. Uno de estos personajes, el Cnsul para
quien van dirigidos los manuscritos de Cova. El texto de Cova es su ltimo proyecto de
redencin particular y colectivo. Sin embargo, el cnsul no tiene una voz explcita, solo se
conoce su existencia porque es nombrado, tal como lo menciona Pope (1980) esa frase final
Los devor la selva (Rivera, 2006, p. 385), puede ser enunciada por un funcionario
inclume, al que no le import el proyecto descomunal de Cova. Es la voz final de la
ineficacia estatal a quien sus compatriotas no le importan.
97
4.3.4. De lo laboral
Las condiciones laborales escenificadas en la novela en los espacios del llano y la selva se
dan en trminos de desigualdad social. El capitalismo violento est absorbiendo las
costumbres y las formas de ver el mundo de aquellos habitantes del margen colombiano.
Aun quedan rezagos de un feudalismo en donde la ganadera, principal fuente de recursos
de la regin, se ve suplantada por el materialismo inmediato. Aqu se alza la voz de un
personaje, de pocas apariciones en la accin novelada, pero cuya presencia se identifica con
esas formas seoriales, propias de los sistemas latifundistas, en va de extincin, gracias a
la fuerza que va adquiriendo la burguesa que viene de las ciudades. El viejo Zubieta, en
palabras de Blanco (2008) es un signo de un grupo social decadente, pues mientras Zubieta
ve cmo Barrera y los caucheros van disminuyendo y deteriorando su hato ganadero, sus
trabajadores poco a poco le abandonan en busca de un capital mayor e inmediato ya que la
ganadera no es tan rentable, como s lo son las nuevas caucheras. La voz decada de
Zubieta y la bsqueda de otras posibilidades por parte de sus trabajadores implica la
irrupcin de la modernidad capitalista, pues es un periodo de la historia del pas, que en
palabras de Lander (1990) significa el cese de las alternativas y opciones (p. 7). La
inmediatez del lucro motiva el desencanto de Zubieta y sus trabajadores por laborar y
esforzarse, y la regin se colma de una abulia que domina y afecta, no solo el hallar medios
de subsistencia sino tambin el llevar una vida ejemplar. La usura desaforada desencadena
la morbosidad, la pesadez y la pesadumbre de los habitantes de la regin y el espacio que
otrora fue sinnimo de laboriosidad y paz se torna catico y en ncleo de la decadencia
moral:
Luego refiri que los trabajos se haban suspendido porque los vaqueros se emborrachaban y
se dividan en grupos para toparse en determinados sitios de la llamada, donde, a ocultas, les
vendan licor los ulicos de Barrera. Unas veces dejaban matar los caballos, entregndolos
estpidamente a los toros; otras, se dejaban coger de la soga, o al colear sufran golpes
mortales; muchos se volvan a juerguear con Clarita; stos derrengaban los rangos
apostando carreras, y nadie correga el desorden ni normalizaba la situacin, porque ante el
seuelo del prximo viaje a las caucheras ninguno pensaba en trabajar cuando estaba en
vsperas de ser rico. De esta suerte, ya no quedaban caballos mansos sino potrones, ni haba
vaqueros sino enfiestados; y el viejo Zubieta, el dueo del hato, borracho y gotoso, ignorante
de lo que pasaba, esparrancbase en el chinchorro a dejar que Barrera le ganara dinero a los
98
dados, a que Clarita le diera aguardiente con la boca, a que la peonada del enganchador
sacrificara hasta cinco reses por da, desechando, al desollarlas, las que no parecieran
gordas.(Rivera, 2006, p.109).
En esta escena viciada por el comportamiento de los trabajadores llaneros aparece una de
las apreciaciones directas hacia la carencia de una regulacin jurdica y estatal que ejerza
control sobre la zona. Don Rafo en dilogo con la negra Sebastiana, menciona que la
irrupcin de Barrera, quien es emblema del capitalismo atroz, haba trastornado todo. La
cultura tradicional y la oralidad han sido relegadas por un solo modelo que es el
individualismo competitivo de las sociedades capitalistas liberales, el cual ha desplazado la
cultura particular y las identidades colectivas. La novela construye esa visin de ausentismo
gubernamental ya que no se establecen los ideales que la sociedad moderna ha sealado
como la libertad, la justicia y la equidad. Pero este ausentismo no slo se refiere a la falta
de estamentos pblicos que garanticen la convivencia colectiva de los habitantes de la
regin y el desarrollo progresista del pas en estas zonas, sino tambin a estamentos que
protejan la cultura popular, los saberes de antao y las condiciones socio-histricas de estos
territorios como valores que se identifican gracias a sus propias especificidades. Zubieta es
la voz que representa las repercusiones que la falta de Estado o de gobierno trae para el pas
como lo son las reducidas posibilidades de trabajo, las movilizaciones constantes por la
bsqueda infructuosa de nuevas fortunas, el despojo poco a poco de lo idiosincrtico y de la
cultura popular. Despus de Don Rafo, la negra Sebastiana y Griselda, Zubieta es la ltima
voz popular que resiste el influjo del mercado capitalista que se apodera del Llano
Colombiano. Si bien es un personaje chabacano y burdo ante los ojos de Cova, persiste en
l el mantenimiento de los usos o prcticas culturales de la regin; aunque aparezca ya
desdibujado por los vicios de la sociedad occidental como el alcoholismo, el tabaquismo y
la decrepitud, en sus discursos hay una defensa opositora a los valores del centro de poder:
-No, amigo Zubieta. No se me antoja! Vine a beber y a jugar, a bailar y a cantar!
-Es un honor que no merecemos afirm Barrera. El seor Cova es una de las glorias de
nuestro pas.
-Y gloria, por qu? interrog el viejo. Sabe mont? Sabe enlaz? Sabe tore?
-S, s! grit. Lo que usted quiera!
-Asina me gusta, asina me gusta! (Rivera, 2006, p. 141)
99
Como se observa en el anterior dilogo sostenido por Barrera, Zubieta y Cova aparece una
fuerte oposicin entre el valor cultural de la sociedad letrada, donde la produccin potica
es una de las expresiones humanas de mayor prestigio que ubica al individuo en un pedestal
sobre la sociedad, tal como suceda en el pas durante el desarrollo del siglo XIX e inicios
del XX; sin embargo, la poesa se asocia al aparato cultural de rgidas jerarquas semejante
a las polticas conservadoras impuestas por los gobiernos de este periodo de la historia
colombiana. Frente a la inoperancia de lo potico en un pas fronterizo que exige del sujeto
otros comportamientos ms prcticos y ms ajustados a lo que la regin necesita, aparece la
afirmacin de la identidad cultural en la voz de Zubieta, estableciendo lmites entre el
letrado de la sociedad ilustrada y el sujeto del margen, evidenciando que lo universal no es
solo lo potico y la cultura ilustrada; su actitud se relaciona con lo Hanafi (1991, p. 55)
llama a la defensa de la identidad cultural del pueblo y esta defensa se efecta
estableciendo los lmites de las trasferencias de conocimientos. Para la voz de Zubieta lo
vlido es saber montar a caballo, enlazar ganado y torearlo, que son ejercicios muy propios
del acontecer llanero, lo que indica que su intencin discursiva pugna por el mantenimiento
del presente. Mientras Cova es la representacin de la utopa hacia el pretrito, hacia atrs,
Zubieta es la reclamacin del presente que se perpete hacia el futuro y la primer forma de
resistencia de lo popular frente al dominio del centro, tornando el dilogo de estos
personajes en una dialctica entre la mono cultura del centro de poder y el pluralismo
cultural de la periferia54 de tal manera que en Zubieta se resaltan los valores que son
emblemticos de la sociedad llanera, mientras los valores de Cova son insuficientes para
interactuar en la regin.
100
perifrico del pas, poseen un saber sobre los procesos de legislacin de una sociedad,
sobretodo la necesidad de la ley para el control del libre albedro de cada individuo y el
desarrollo eficaz de sta. Zubieta en su frase comunica los principios inmanentes de la ley,
como lo son la generalidad sopesada en el bien comn para todos, su obligatoriedad en su
cumplimiento que garantiza responsabilidades y derechos, y su imperiosidad de conocerla,
pues el ignorarla y desconocerla no excluye de sanciones y castigos. Sin embargo estos
principios alrededor de la ley, funcionan en la novela como unos ideales y de ah su fracaso,
pues el desenlace del personaje es la muerte a manos de sus propios trabajadores, quienes lo
asesinaron por robarle un supuesto tesoro enterrado. Su muerte implica el decaimiento de la
cultura popular, el desaforado afn capitalista de las nacientes sociedades liberales en
Amrica latina y la inexistencia de un sistema judicial real que aprehenda a los criminales y
se dicte justicia en la regin. La justicia es el ideal que persigue la obra y de la que se
carece en las regiones llaneras y amaznicas, puesto que el estado no posee jurisdiccin
real que efectivice este principio de la modernidad occidental.
Si bien, la voz de Barrera es la voz de una conciencia sobre los procesos de exclusin que
provoca la inmersin del capitalismo liberal en la regin, y de la cual no se deba estar
exento de tales procesos y tiene plena claridad que es el dinero y el poder lo que hace la
diferencia, y desde este perspectiva sus esfuerzos se encaminan a conseguirlos, aparece en
102
l una reflexin sobre la patria y la nacin. Sus estadas por zonas de otros pases le han
provocado cierta nostalgia por su pas y as lo expresa cuando se encuentra con Cova:
-Alabada sea la diestra que ha esculpido tan bellas estrofas. Regalo de mi espritu fueron en el
Brasil, y me producan suspirante nostalgia, porque es privilegio de los poetas encadenar al
corazn de la patria los hijos dispersos y crearle sbditos en tierras extraas. Fui exigente con
la fortuna, pero nunca aspir al honor de declararle a usted, personalmente, mi admiracin
sincera. (Rivera, 2006, p. 114)
Como se ha mencionado, Barrera es un letrado, no solamente sabe leer, sino que evidencia
cultismos y conoce la poesa del poeta ficcional Cova. La lectura de tal poesa por parte del
esclavista tiene la funcin de reafirmar su procedencia. Aparece en Barrera la dimensin de
la poesa como expresin esttica de identidad nacional. Posiblemente tal expresin sea una
fachada utilizada por el enganchador para ocultar sus verdaderas intenciones, pero si la deja
entrever como posibilidad de construir nacin al depositar cierta fe en aquellas esferas
humanas como las estticas, en este caso la poesa, como elementos de ensamble nacional.
Pero esa apreciacin altruista de la poesa que sostiene Barrera se torna en mecanismo
para ostentar el poder que ejerce la cultura letrada, pues en palabras de Marn (2007, p. 28)
el dinero y el intelecto otorgan al hombre una voluntad de poder que no reconoce
obstculos insuperables. Los esclavos de Barrera en su mayora son analfabetos y esta
condicin los subordina a las leyes que l implanta. Barrera controla hasta la sed de lucro
de sus esclavos y de all obtiene mano de obra barata o sin ningn costo para explotar el
caucho y los recursos naturales. Rivera evala la carencia de un proyecto nacional donde la
cultura letrada sea la expresin de salvacin de un pueblo oprimido; por el contrario, lo
letrado es la principal condicin para ostentar el poder, y para el caso de La Vorgine, de
las formas ms abruptas e irracionales. La condicin de letrado en las zonas fronterizas se
relaciona con la manipulacin del poder puesto que la irrupcin del centro manifestado en
figuras letradas desequilibra el orbe natural. Barrera desequilibra la armona y el orden de
lo natural, por eso su muerte es la intencin de recobrar el equilibrio perdido por el afn
capitalista de los caucheros. Su muerte a manos de la naturaleza es una pretensin de
recobrar el orden desaparecido. A falta de una justicia regulada por el Estado, Cova se
autoproclama como el justiciero que reivindicar a su pueblo con la desaparicin de
Barrera. Es un civil que toma la justicia por sus propias manos para erradicar a los grupos
103
violentos que controlan, en forma violenta, a los habitantes de la regin. La violencia que
ha difundido Barrera, slo se cura con la violencia que trae Arturo en su espritu, tal como
lo dice al inicio de la novela; pero aun el estado permanece inexistente, y los habitantes de
la regin continan siendo hurfanos de un gobierno que carece de representacin. Barrera
encarna el lado salvaje del desarrollo mercantilista. Recurdese que Barrera interacta con
y comercializa con la madona Zorayda Ayram, siendo sta ltima la representacin de las
empresas extranjeras incidentes, abruptas e ilegales que saquean las riquezas naturales del
pas a expensas de la poblacin fronteriza y de la ausencia del Estado. Barrera, quien
comercializa con los pases fronterizos de Colombia, es el smbolo de las empresas
caucheras que expresan las necesidades internacionales de consumo. Este personaje se
actualiza con la problemtica social que aturde el pas como el paramilitarismo, el trfico y
la explotacin inhumana del pas55. As como resultado de los procesos de libertad de
mercados y de globalizacin. En suma, las empresas caucheras son un efecto de la
globalizacin y de la libertad de mercado. De tal modo, puede decirse que las empresas
globales ponen en jaque la identidad y la representatividad del estado, as como su accionar
preestablecido por la constitucin. La novela viene a relacionar a un Estado permisivo
donde las empresas trasnacionales y las dinmicas de globalizacin le quiten presencia y su
funcin.
55
El asunto de las masacres es una constante que desde La Vorgine aparece como sntoma de la
violencia colombiana. Esta misma idea se trabaja en 100 aos de soledad cuando se habla de las
bananeras.
104
105
Rivera construye una visin de la identidad colombiana, en varios pasajes de la novela, que
conlleva a pensar la violencia como un rasgo distintivo de la conquista abrupta de un
territorio, su poblacin y sus riquezas, que desde el punto de vista moral, lamentablemente
es propio de la ontologa colombiana, como una cultura negativa que se leg de la
conquista espaola. Si bien tal apreciacin puede ser objeto de muchas reacciones, si
existen similitudes semnticas entre La Vorgine y los episodios narrados en Las Crnicas
de las Indias, los cuales fueron utilizados por Todorov (1987) para comprender la situacin
de barbarie que extingui casi por completo a las tribus aborgenes prehispnicas como se
constata en el siguiente cuadro 1:
Fragmento La Vorgine
El da que salimos al Orinoco, un nio de pechos
lloraba de hambre. El Matacano, al verlo lleno de
llagas por las picaduras de los zancudos, dijo que
se trataba de la viruela, y, tomndolo de los pies,
voltelo en el aire y lo ech a las ondas. Al punto,
un caimn lo atraves en la jeta, y, ponindose a
flote, busc la ribera para tragrselo. La
enloquecida madre se lanz al agua y tuvo igual
suerte que la criaturilla. (Rivera,2006, p. 220)
Las Crnicas de las Indias y La Vorgine muestran, que si bien el tiempo pasa, las
costumbres permanecen (Todorov, 1987, p. 151), de tal manera que la violencia contina
siendo inmanente en el desarrollo histrico del territorio americano. Las escenas de la
violencia de La Vorgine, donde se expresan locuras homicidas, asesinatos, desapariciones,
ultrajes, esclavitud, vejmenes, entre otros, se relacionan con la naturaleza de los procesos
de conquista. Algunos personajes de la novela como Barrera, El Cayeno, Funes, El
Vquiro, e incluso el propio Cova encarnan al conquistador que busca dominar territorio y
poblacin. Cova lo declara limpia y francamente: -Hola, no me preguntas qu vientos me
empujan por estas selvas?
106
Sus actos colonizadores traen consigo el pulso del dominio junto con el pulso de la muerte,
ya que en ellos van a medir fuerzas entre el contexto y su individualidad. Por lo tanto, la
violencia es la expresin de aquellas sociedades de sujecin masculina, nacidas de las
conquistas, donde prima la bsqueda y alcance incesante del dinero y el deseo (Todorov,
1987, p. 155) tal como lo sugiere el siguiente pasaje: Era preciso atisbarlas como a gacelas
y correr en los bosques hasta rendirlas, pues la superioridad del macho debe imponrseles
por la fuerza, en cambio de sumisin y de ternura. (Rivera, 2006, p. 207)
a los otros; tal es as que su proyecto individual no tiene asidero en la ciudad, en este caso
Bogot, de donde huye Arturo Cova con Alicia. Es por esta razn que los Llanos y la Selva
se tornan en el escenario propicio para desarrollar su condicin56 de violento y
conquistador, tal como:
En todo caso, al oponerse a nuestros deseos, nos fugaramos por el Isana, y, cualquier da,
enfrentndome a mi enemigo, le dara muerte, en presencia de Alicia y de los enganchados.
Despus, cuando nuestro Cnsul desembarcara en Yaguanar, en va para el Guarac, con una
guarnicin de gendarmes, a devolvernos la libertad, exclamaran mis compaeros: El
implacable Cova nos veng a todos y se intern por este desierto! (Rivera, 2006, p.292)
La condicin de violento y conquistador son las formas de ser que construyen la simultaneidad
del locus terribilis en locus amoneus, en otras palabras, lo natural en Cova es ser violento y forma
parte de su cotidianidad en su proceso de conquista. De hecho puede notarse que Cova no se
horroriza con los actos de violencia que ve de otros y contra otros.
57
Todorov habla sobre el sentimiento de culpa que agobi a los aztecas por usurpar el territorio
Tolteca, por lo cual ellos asociaban la brutalidad de la conquista como castigo de los dioses por
dicha usurpacin.
108
Cova mantiene el cdigo interpretativo urbano y central, que es el marco de sus juicios, en
un escenario que requiere otras formas comunicativas, por lo cual su conviccin, de que son
seres primitivos, es anterior a la experiencia. Obviamente el resultado es el desprecio por el
otro, pues ste es un alguien totalmente desigual a la condicin de superior del letrado
Cova, por lo tanto la diferencia se degrada en desigualdad. Para Cova, los indgenas son
seres que carecen de utilidad pues hacen parte del paisaje extico. Los indios son seres
despojados de toda propiedad cultural pues carecen de lengua, de religin y de ley. Se
asume que la cultura material de los indios ni se asemeja ni alcanza la cultura espiritual de
Cova, semejante al proceso diferenciador realizado por Coln en el descubrimiento. El
58
Todorov al explicar el proceso de descubrimiento de Coln menciona que ste practica una
estrategia finalista de la interpretacin:
El sentido final est ya dado, lo que se busca es el camino que une al sentido inicial con el
ltimo. Coln no es un empirista moderno. De hecho Coln presta mayor atencin a los
animales que a los hombres. (1987, p.26).
59
Todorov seala que en la conquista americana, los peninsulares perciban los sacrificios aztecas
como actos tirnicos, pero las matanzas cometidas por ellos no lo son, desde su propio lente. Esta
situacin creo el concepto de lo normal (locus amoneus) para hechos violentos. En los espaoles
el mvil es la riqueza y la violencia fue el medio para obtenerla. Posteriormente Todorov habla que
la violencia espaola se torn en un acto injustificado y se vuelve casi ritual en las dinmicas
colombianas, es decir, por ser un hecho repetitivo que se vuelve habitual puede alcanzar casi un
nivel ritual, y lo terribilis comienza a mutar en amoenus ms por fuerza de la costumbre que por
bsqueda de la comunicacin con los dioses.
109
sujeto del centro, Cova, descubre al otro pero le niega su alteridad, como sucede con las
tribus indgenas que aparecen en la novela, las cuales no son comprendidas por Cova:
Aconteci que traje del garcero dos patos grises, pequeos como palomas, ocultos en una
mochila. Hall uno muerto al da siguiente, y lo desplum junto al fogn para que mis perros
se lo comieran. Mas, al verme, el cacique tom sus flechas y me amenaz con la macana,
dando alaridos y trenos, hasta que las mujeres, pavoridas, recogieron las plumas y las
soplaron en el aire de la maana.
Roderonme mis compaeros y me arrebataron la carabina porque no amenazara al abuelo
audaz. ste arrojse al suelo, cubrindose la cara con las manos, se retorca en epilpticas
convulsiones, empez a dar sollozos de despedida, besaba la tierra y la manchaba con
espumarajos. Luego quedse rgido, entre el espanto del desnudo harn, pero el Pipa le ech
rescoldo en las orejas para que la muerte no le comunicara su fatal secreto. (Rivera, 2006, p.
207)
Esta incomprensin de los otros, y de acuerdo a lo expuesto por Todorov (1987) hace que
Cova los perciba como objetos de discurso y no como destinatarios. Es decir, los personajes
que le rodean, desde la misma Alicia, los indgenas y hasta el mismo cnsul, son meros
objetos que pueden acrecentar las variables de su individualidad como sus anhelos de
gloria, fama e individualismo. Esta objetualizacin de los sujetos y los comportamientos
anti-comunicativos son los causales del surgimiento de la violencia, entendida sta, desde
Bula (2009), como el instante en que una entidad superior absorbe a un sujeto y tal
absorcin implica la desaparicin de su existencia en cuanto a su individualidad, que
aunque su cuerpo no desaparezca, si se deteriora su conciencia, se disuelve su personalidad,
a tal punto que el violento encuentra en la muerte la naturalidad de los procesos biolgicos
y los acelera.
Recurdese que Arturo Cova elige la violencia como su primera decisin personal a su
fracaso individual. Cuando Arturo Cova verbaliza su naturaleza a partir de su decisin, -la
violencia
60
Magnarelli (1985) desarrolla una postura del carcter ilegtimo de considerar a Cova como
emblema heroico porque sus actos estn llenos de un individualismo atroz y un egosmo que
desemboca en la agresin (citado por Ordoez, 1987, p. 342).
110
lo que contempla Todorov (1987) como la conversin del verbo en acto61. Es decir,
cuando Arturo Cova descubre su naturaleza violenta predestina su desarrollo como
personaje, a pesar de su suposicin de creer tener nobles ideales c omo el amor y la
dignidad, lo que lo hace auto-creerse superior a los dems. Es por eso que la bsqueda de
Alicia es interpretada por el protagonista como la devolucin de su honra, lo que responde
a la visin clsica del amor, donde Cova pretende recuperar el objeto que le fue arrebatado
y decide dominar la selva a partir de la defensa de su hombra. Tal apreciacin violentiza
la individualidad del otro.
Es por esto que la construccin del otro que realiza la novela es desde la resignacin del
hombre ante la arremetida de la violencia. Los hombres que esparcen la violencia se hacen
ver como superiores, tales como Barrera, El Cayeno, Funes. Es inadmisible y poco
probable que el otro, como el irredento cauchero, el indgena, las mujeres, los nios,
puedan escapar del destino que les embarga, tal como lo expresa con agona Ramiro
Estvanez a quien la violencia de la selva cauchera lo ha succionado: Y no pienses que al
decir Funes he nombrado a persona nica. Funes es un sistema, un estado de alma, es la sed
de oro, es la envidia srdida. Muchos son Funes, aunque lleve uno solo el nombre fatdico
(Rivera, 2006, p.338). La violencia crea un imaginario de un fatum implacable sobre el
violentado, del cual no se puede escapar. El violento paraliza y enmudece al otro y a travs
de su fuerza y poder se configura as mismo y al otro su condicin de superior. Bajo estas
condiciones, las nociones como esperanza, providencia y hasta el mismo Dios se derruyen.
Rivera construye en otros personajes un tipo de conquista que no implica la muerte fsica y
espiritual del otro, es decir, un tipo de otredad que alcanza ciertos niveles de igualdad 62. En
61
Lo que Todorov dice es que la palabra se vuelve accin. Se habla de que los aztecas fuerzan los
sucesos de acuerdo a lo que los dioses les han comunicado. Esto produce un proceso de
sometimiento de las acciones de los sujetos a la predestinacin.
62
cambio Cova es el emisario de una cultura central que, como se ha mencionado, descubre
los Llanos Orientales y la Amazona pero que intenta mantener el mismo sistema
comunicativo en un contexto que requiere de otras formas de expresin; de hecho su
agresin se deriva del desconocimiento de la comunicacin inter-humana. Por tal razn,
Rivera construye otro tipo de relaciones de otredad en su novela caracterizada por la
bidireccionalidad, es decir, de igualdad inter-comunicativa que se dan a travs de la
autonoma que poseen otros personajes, como lo son Don Rafo, El Pipa y Clemente Silva
muy semejante al papel de La Malinche descrito por Todorov (1987) en los procesos de
conquista desarrollados por Hernn Corts, puesto que los personajes de la ficcin
rivereana y la Malinche, como personaje histrico, no se someten simplemente al otro sino
que adoptan su ideologa, no slo para sobrevivir, sino tambin la utilizan para entender
mejor su propia cultura como lo muestra la eficacia de sus comportamientos para sopesar el
influjo de la violencia en la regin.
Cabe anotar que estos personajes son oriundos del centro de la nacin, lo que implica que
fueron los conquistadores pretritos del territorio oriental colombiano. Su envestidura de
conquistador se diluye y se tornan en los colonizados, los descubiertos y los conquistados.
El fenmeno de la conquista responde a una ciclicidad porque los que antao dominaron
luego se tornan en dominados como ha sucedido en los procesos histricos de las diferentes
civilizaciones. Esta repitencia de la dominacin trae consigo la conversin cultural de los
sujetos y de esta forma lo violento se relaciona con la adopcin irreductible del sistema de
valores que el conquistador trae consigo sobre el conquistado y as la dominacin es la
conquista de la informacin.
Bajo estos trminos, el conquistador central, como Cova, requiere de un intrprete que le
lleve a comprender los cdigos que imperan en el nuevo territorio. El primer intrprete es
Don Rafo en la zona llanera. Como se ha dicho Don Rafo proviene del centro, no solamente
territorial, sino tambin poltico: Don Rafo era mayor de sesenta aos y haba sido
compaero de mi padre en alguna campaa (Rivera, 2006, p. 89). Pero ese partidismo
poltico que sugiere el viejo ya no tiene cabida en un territorio que desconoce la
112
bipolaridades. De hecho con Don Rafo aparece el primer discurso integrador y nacionalista,
propio del proyecto esttico de Rivera63:
-Es encantador Casanare repeta Alicia. No s por qu milagro, al pisar la llanura, aminor
la zozobra que me inspiraba.
-Es que dijo don Rafo esta tierra lo alienta a uno para gozarla y para sufrirla. Aqu hasta
el moribundo ansa besar el suelo en que va a pudrirse. Es el desierto, pero nadie se siente
solo: son nuestros hermanos el sol, el viento y la tempestad. Ni se les teme ni se les maldice.
(Rivera, 2006, p.89)
Don Rafo es quien posee relaciones interculturales establecidas con personas en la regin,
puesto que l es quien introduce a Cova en La Hacienda La Maporita, como lo hizo La
Malinche para conectar a Corts con Moctezuma (Todorov, 1987). Se sabe que Don Rafo
es un hombre de paz, y tal incursin de Cova a travs de Don Rafo es sinnimo de una
intencin de colonizacin pacfica en dicha hacienda:
63
Esta idea integradora y de unidad se le adjudica tambin a la Generacin del Centenario. Esta
generacin corresponde al grupo de intelectuales colombianos que surgieron en plena
conmemoracin de los primeros cien aos de independencia nacional.
113
Adems, semejante a La Malinche, Cova descubre los smbolos mticos de las cosmogonas
prehispnicas a travs de la voz del Pipa:
Entonces me advirti nuestro intrprete que las almas de aquellos brbaros residen en
distintos animales, y que la del cacique se asemejaba a un pato gris. Probablemente morira
de sugestin por haber contemplado el ave sin vida, y la tribu se vengara de mi homicidio.
Apresreme a sacar el otro pato y lo dej revolotear entre la ramada; al verlo, el indio
quedse en xtasis ante el milagro y sigui los zigzags del vuelo sobre la plenitud del
inmediato ro. (Rivera, 2006, p. 206)
114
Cabe anotar que mientras El Pipa, tuvo como propsito camuflarse a travs del
conocimiento de las costumbres e idiosincrasia indgenas, e ir de pueblo en pueblo y de
regin en regin, logr sobrevivir a las atrocidades de las empresas caucheras. Pero cuando
aparece en l el deseo capitalista, mayor a sus necesidades de supervivencia, es brutalmente
asesinado a manos del Cayeno.
No obstante, este conocimiento dado por El Pipa no es funcional en Cova pues sus intereses
son meramente individuales tales como hallar rutas que le lleven a la captura de los
prfugos y a la devolucin de su honra. En esa bsqueda aparece su tercer intrprete,
Clemente Silva, que le permite entrar al reino real de las caucheras, como Corts penetr al
imperio azteca. Silva es conocedor eximio de la dominacin y la explotacin cauchera,
descifra las seales que la selva pueda dar para sobrevivir en ella y de los emporios que la
exprimen, conoce los discursos del dominado y del conquistador de estos lugares y es el
nico que hibrida la cultura letrada con el orden natural selvtico:
-El seor desea tomar alguna fotografa? -le pregunt.
-S. Estoy observando unos jeroglficos.
-Sern amenazas puestas por los caucheros?
-Evidentemente: aqu hay algo como una cruz.
Me acerqu congojoso, reconociendo mi obra de antao, desfigurada por los repliegues de
la corteza: Aqu estuvo Clemente Silva. Del otro lado, las palabras de Lucianito: Adis,
adis...
-Ay mosi -murmur-, esto lo hice yo!
Y apoyado en el tronco me puse a llorar. (Rivera, 2006, p. 266)
Silva, desde su condicin de inferior, intent muchas veces denunciar la violencia que
imper en las caucheras; lo procur a travs del francs, del visitador, de la circulacin del
peridico La Felpa, pero fueron actos fallidos, ya que su discurso no fue reconocido.
Paradjicamente encuentra eco a su denuncia cuando asume el papel de intrprete de un
Conquistador64, quien escribe las memorias que registran las atrocidades realizadas por los
La visin de conquistador muta en Cova a redentor cuando decide luchar contra la tirana
esclavista cauchera. Desde Todorov, Cova estara ms prximo a la figura de Bartolom de Las
Casas, quien tambin objetualizaba a los indgenas pero que buscaba defenderlos.
64
115
hombres en las selvas del Vichada, el Putumayo y la Amazona. Tal situacin semeja a La
Malinche quien encuentra la libertad gracias a su proximidad con el conquistador65, como
Silva la encuentra con Cova, quien no slo entra y sale de la selva, sino interacta con el
centro a travs de la denuncia, esperando que ste responda a favor de los desaparecidos.
La ciudad de la que escapa Cova y su compaera es la compuesta por las tres mayores
estructuras institucionales la iglesia, el ejrcito y la administracin-, que coinciden en el
mismo espacio y validan los mismos smbolos, en forma impositiva, ms que dialgica, an
Mientras que Barrera y los caucheros si estn al nivel de Corts, pero ms de sus lugartenientes para
quienes la fuerza es lo que hace que se logren los fines. Aunque Corts imprime la fuerza, es la
astucia en la comunicacin la que lo hace eficaz.
65
La Malinche, nacida con el nombre de Malinali, era hija de un cacique feudatario del Imperio
azteca y su lengua era la nhuatl. El tratamiento reverencial que reciba converta su nombre en
Malintzin (de donde, en la deformacin castellana, result Malinche).Ella fue vendida por sus
padres a un cacique de Tabasco, donde aprendi la lengua maya propia del territorio. Cuando el
conquistador Hernn Corts lleg a la zona, el 12 de marzo de 1519, La Malinche fue uno de los
obsequios de Tabasco al peninsular y ste encontr a un intrprete de las culturas mesoamericanas.
En palabras de Todorov (1987, p.109) es cierto que la conquista de Mxico hubiera sido imposible
sin ella.
66
Esta apreciacin se desarroll en el captulo titulado La realidad histrica ficcionalizada en una
realidad Potica Criterios de lo poltico y la realidad, de este estudio.
67
Todorov seala que en la sociedad azteca los sucesos ya estaban determinados por los dioses,
entonces slo se buscaba determinar el nexo entre la predestinacin y el acontecimiento. En el
pensamiento amerindio no se acepta ningn acontecimiento totalmente nuevo y que no ocurra de
acuerdo a que los antepasados ya dispusieron. La repeticin tiene primaca sobre la diferencia. Fue
una sociedad sobreinterpretada y sobreestructurada: Vemos cmo Moctezuma no quiere admitir
que se pueda producir un hecho completamente nuevo, que ocurra aquello que los antepasados no
hubieran conocido ya (Todorov, 1987, p. 94)
116
La segunda situacin coincide con que el Estado difcilmente ha logrado tornarse en una
entidad discursiva, pues de hecho, la ley, que es enunciada por l, apenas habita en la
conciencia de los personajes, por tanto los pobladores no acuden a ella para exigir sus
derechos o proteccin. Es ah donde la violencia le gana la mano a la justicia pues lo que no
se logra por la razn se logra con la brutalidad. De esta manera el Estado, el cual en forma
ideal debera ser el interlocutor primordial en la comunicacin poltica del pas para ejercer
soberana en todo el territorio nacional, se torna ajeno, annimo (Todorov, 1987), por lo
cual desaparece como sujeto interlocutivo del relato a los ojos de los personajes:
-El Cnsul de Colombia se encuentra aqu?
-Qu Cnsul es se? pregunt una dama.
117
-El de Colombia.
-Ja, ja!
En una esquina vi sobre el balcn el asta de una bandera. Entr.
-Perdone, seor: el Consulado de la Repblica de Colombia?
-Este no es.
Y segu caminando de ceca en meca, hasta la noche.
-Caballero le dije a un nadie: dnde reside el Cnsul de Francia?
Inmediatamente me dio las seas. La oficina estaba cerrada. En la placa de cobre le: Horas
de despacho, de nueve a once. (Rivera, 2006, p.282-283)
118
Por lo tanto, la violencia que recrea la novela es un fenmeno sinrgico que desde Amaya y
Palmieri (2000) se constituyen cuando el Estado slo responde a los intereses de los que
poseen el poder, y esto hace que sus causas y efectos estn por encima de los individuos
68
Ntese que no existe algn apartado en La Vorgine donde aparezca o se describa la iglesia como
lugar y parte de una poblacin. La nica referencia a la religin cristiana como acto de
evangelizacin es el misionero de la leyenda de la India Mapiripana.
69
119
Como se observa, los que estelarizan algn papel relacionado con la vida pblica son
corruptos y su podredumbre individual la expresan sobre el territorio colombiano
violentado a los dems. Esta situacin genera adems de la corrupcin mencionada, que los
En palabras del propio Cova: No resultaban misrrimos nuestros potentados en parangn con
los de fuera?. (Rivera, 2006, p.97).
70
120
personajes se tomen la justicia por sus propias manos: Mi dureza contra el viga fue
bestial. Lo hubiera matado al menor intento de resistencia ... -Por Dios! No me mate
usted, no me mate usted! (Rivera, 2006, p.241), es decir, la violencia, siendo el problema a
resolver, se torna en la solucin de los conflictos, donde la criminalidad slo encuentra
solucin con acciones criminales, puesto que Griselda dispara a su agresor, Hel Mesa
apuala al Matacano luego de que este ltimo lanz a un bebe a los cocodrilos, y
finalmente Cova mata a Barrera. Este panorama resquebraja los lmites entre la legalidad e
ilegalidad; aqu la violencia aparece en una doble funcionalidad puesto que es la va de
resolucin de conflictos y tambin es constituyente en la formacin de instituciones. La
violencia se institucionaliza y la ley se torna en un fenmeno ajeno a la realidad individual
y colectiva de un grupo social ficcionalizado en la obra riveriana. Sumado a esta cultura de
la violencia enraizada en la poblacin de las regiones perifricas colombianas, la prontitud
accional o decisional que menciona Piquet (1998) y que le es propia al estamento jurdico
de un estado eficiente, es tambin dibujado como precaria en la novela: en el prlogo
aparece el telegrama, remitido por el personaje - autor Rivera, y es enviado al ministro. La
novela inicia con un representante directo del Estado, como lo es el ministro y finaliza con
cable del Cnsul colombiano tambin dirigido al ministro. No obstante, estas figuras
gubernamentales no son desarrolladas como personajes en cuanto a sus formas
compositivas ya que no se puede extraer de ellos un constructo tico definido, porque sus
respuestas nunca fueron evidenciadas. Es decir Cova no conoci una respuesta positiva o
negativa frente a su denuncia social71.
No se cristaliza el deseo de ayudar a sus compatriotas que estn siendo esclavizados en los
siringales porque el Estado, depositado en estas figuras gubernamentales, estuvo silenciado
71
A Cova le interesa hacer la denuncia social, pero es Rivera el mayor interesado. Con el escrito de
Rivera al ministro y el parafraseo del telegrama del Cnsul, de seguro por el mismo Rivera, lo que
hace es procurar la validez oficial del texto, generando una intercomunicacin en un mbito legal,
frente a una autoridad. Escoger al ministro para enviarle la carta no es una accin casual y
parafrasear la respuesta del Cnsul tampoco lo es. De all que en la comunicacin al ministro se
diga que cualquier noticia de los caucheros se colocara a guisa de eplogo (Rivera, 2006, p. 75).
Es Rivera quien le encuentra sentido de denuncia a lo narrado por Cova. La lucha de Cova en la
ficcin no tiene un rumbo definido aunque sobre el final mencione lo del Cnsul, mientras que la de
Rivera es institucional, tal cual lo hizo en sus diferentes momentos polticos. Mientras Cova en la
novela fracasa en su intento de denuncia social, es Rivera quien alcanza tal intencin.
121
para recrear un alejamiento total de la capacidad decisional y accional del cuerpo estatal
frente a la criminalidad. Mientras Cova an permanece en el relato, es decir, cuando an
no ha sido devorado por la selva, no presenci un hecho efectivo del Estado a nivel de la
proteccin de la poblacin y sus derechos: Guarde ese llanto para ablandar el alma de
nuestro Cnsul y hacer que se venga inmediatamente a devolvernos la libertad! (Rivera,
2006, p.342).
Esta rapidez de actuacin gubernamental garantiza el grado de legitimidad que el
gobierno alcanza sobre la poblacin territorial. En la novela las actuaciones de justicia no
se dan, ya que los prfugos no son capturados o juzgados, las muertes violentas nunca son
hechos investigados para controlar y castigar a los responsables, como los casos de las
muertes de Zubieta, Pipa, Luciano, el francs, masacres entre otras, o robos de ganado,
caucho y mujeres y nios; y no hay reglas de control frente a los juegos de azar y el
comercio.
Como se carece de instituciones estatales que representen lo judicial, los que ostentan el
poder, generan un imaginario de legitimidad72, aceptado por los trabajadores puesto que los
dueos o administradores de las caucheras, generan estrategias para que los trabajadores no
declaren y silencien su condicin, como los abusos ocultos al visitador, y de esta manera
el esclavismo cauchero se torna en una realidad legtima:
El personal de trabajadores est compuesto, en su mayor parte, de indgenas y enganchados, quienes,
segn las leyes de la regin, no pueden cambiar de dueo antes de dos aos. Cada individuo tiene una
cuenta en la que se le cargan las baratijas que le avanzan, las herramientas, los alimentos, y se le abona
el caucho a un precio irrisorio que el amo seala. Jams cauchero alguno sabe cunto le cuesta lo que
recibe ni cunto le abonan por lo que entrega, pues la mira del empresario est en guardar el modo de
ser siempre acreedor. Esta nueva especie de esclavitud vence la vida de los hombres y es transmisible a
sus herederos. (Rivera, 2006, p. 250)
Este imaginario de legitimidad se asocia a generar leyes que regulen las actuaciones para
controlar el status quo y alejado al estado de derecho o principios republicanos.
122
De esta manera, dichas formas de legitimacin establecen leyes para que impere el silencio
y la impunidad y sean actos vlidos desde la ley de estas regiones. La denuncia de los
hechos ante los sistemas judiciales que respetan la vida y la equidad social son vistos por
este sistema como un crimen, para el cul su castigo es la muerte: El infeliz francs no
sali jams! (Rivera, 2006, p. 268), que a la postre es el mismo final de Arturo Cova.
Desde la esttica de La Vorgine, todo proyecto de denuncia fracasa73.
Luego del ausentismo judicial, de la violencia como el cdigo legitimo que dominan estas
regiones y del silencio frente a cualquier acto de denuncia, aparecen las masacres como la
73
Cabe anotar que todo elemento central que se inserta en la periferia amaznica, y es ajeno a la
realidad esclavista de las caucheras, sobrevive en la selva. Cuando el francs centr su atencin en
los crmenes de la regin, luego de que antes slo se interesara por la diversidad floral y funica,
desapareci. El propio Cova desaparece cuando resuelve ser la figura libertaria de los esclavos
caucheros.
123
En una matanza, como se describe en la cita anterior, la identidad particular de cada vctima
carece de importancia; es el acto del total desconocimiento del otro, pues el exterminio se
realiza sin remordimientos, asemejndolos a los animales, pues se devora al otro para
suprimir su vestigio y su existencia. De nuevo, la novela asocia la violencia con el acto de
devorar, porque tal accin tambin representa uno de los esquemas que la modernidad trajo
consigo y es todo est permitido74. Comerse al otro no implica la absorcin y sincretismo
que el otro puede dejar en m. En la novela, el acto de devorar implica extincin, mutilacin
y desaparicin, donde no exista forma de reivindicacin, de tal manera que todo se niega.
En ese final abierto del relato: Los devor la selva posiblemente no sea la venganza de la
naturaleza sobre el hombre como lo ha planteado la crtica literaria, sino los personajes
74
124
hayan sido asesinados por caucheros y esclavistas como muestra del anonimato y el
silencio que impera en regiones donde las matanzas son normales, y que an hoy siguen
sucediendo en el pas75.
Las masacres son hechos que han estado ligadas a la historia nacional. No obstante en un
momento histrico donde se cree que los conceptos de republicanismo y democracia se han
consolidado con la modernidad, an el pas padece la aniquilacin violenta y sangrienta de sus
pobladores en las regiones apartadas de los centros urbanos ms importantes de la nacin. En el
informe del Nuevo Diario de Nicaragua se public una resea de las cifras sobre masacres que hasta
el 2010 han cometido los grupos paramilitares. Parte del informe dice lo siguiente: Los asesinatos
confesados por paramilitares colombianos en el marco de un plan para obtener beneficios judiciales
ascienden ya a ms de 30,000, segn la Fiscala, una cifra que coloca a estos grupos a la altura de
las dictaduras latinoamericanas ms crueles. Segn un informe de la Unidad de Justicia y Paz de la
Fiscala, unos 4,112 ex miembros de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC, paramilitares)
aseguraron haber perpetrado 30,470 asesinatos en 20 aos, entre mediados de los ochenta y su
desmovilizacin a partir de 2003. Las autoridades estn verificando la informacin y hasta el
momento han validado denuncias sobre 11,797 homicidios, explic a la AFP una fuente del
organismo. Una ley promovida por el gobierno del presidente lvaro Uribe fija una pena mxima
de ocho aos de prisin para los paramilitares que se sometieron a la justicia, confesaron sus
crmenes y acepten reparar a sus vctimas. La Fiscala recibi declaraciones de los ex combatientes
que dan cuenta de 1,085 masacres; 1,437 reclutamientos de menores; 2,520 desapariciones
forzadas; 2,326 desplazamientos forzados y 1,642 extorsiones, adems de 1,033 secuestros, segn el
informe. El Nuevo diario Managua, Nicaragua - Mircoles 17 de Febrero de 2010 - Edicin
10603. Tomado de http://impreso.elnuevodiario.com.ni/2010/02/17/internacionales/119213
125
Voz de Alicia: -No, seora, pero entiendo algo de modistera. Estuve tres aos en el colegio
asistiendo a la clase. (Rivera, 2006, p. 102)
Voz de Cova refirindose a su proyecto educativo: Poco a poco, mis buenos xitos
literarios iran conquistando el indulto. Segn mi madre, deba tenrseme lstima. Despus de
mi grado en la Facultad se olvidaba todo. Hasta mis amigas, intrigadas por mi conducta,
disimularan mi pasado con esta frase: Esas cosas de Arturo...! (Rivera, 2006, p. 125)
En contraposicin a los sujetos del centro que traen una cultura letrada de escuela, con los
habitantes del Llano y la Selva Amaznica, como lo son Griselda, El Mulato Correa,
Sebastiana, Clarita y el General Aquiles Vcares, se infiere que no han participado del
sistema institucional educativo, lo que no implica que el conocimiento nicamente les
pertenezca a los del centro. Su necesidad de saber es alimentada mediante la interaccin
cultural desde la oralidad:
Voz de Griselda recibiendo enseanzas de Alicia: -Y si vieras con qu trozo de muj
se ha enyugao!
Voz del Pipa enseando a los indgenas: Aunque el Pipa les ense cuidadosamente los
precios razonables, sucumbieron a su ignorancia y la avilantez de los explotadores volvi a
enriquecerse con el engao.(Rivera, 2006, p. 209)
Como se percibe las enseanzas culturales se dan a travs del canal oral y no desde la
lengua escrita, como una alternativa de transmisin cultural frente a la carencia de
infraestructura educativa. Pero la ausencia de la escritura es una forma de mantener el
conflicto, puesto que la oralidad es insuficiente para la contencin de la agresividad y la
violencia, sencillamente porque la cultura escrita responsabiliza al sujeto enunciador que
Bustamante (1994) define como el mecanismo cultural que occidente instaura, mantiene y
regula con la institucionalidad.
Desde esa perspectiva, La Vorgine rescata la necesidad de una poltica educativa que
llegue a la frontera. La escritura es la posibilidad de reconocer al otro, ya que fue el gran
momento en que Cova, se despojo de su envestidura como conquistador y reconoci el
discurso del otro, y de esta manera sus diarios se tornaron en el documento escrito capaz de
reclamar por una dignidad ausente en la periferia colombiana. La escritura no rompe las
fronteras, por el contrario, dialoga con ellas, y escribe la oralidad, que en ltimas es
perpetuarla. Rivera en la novela reclama una introduccin democrtica de la cultura escrita.
En la novela, no se posee un lpiz para certificar un documento: -Hganme bien y me
prestan un lpiz para una firmita. -No cargamos eso.(Rivera, 2006, p.86 )
Hay una escritura que resulta subversiva, como lo es el diario La Felpa, y otra que sirve
para perpetuar la esclavitud como lo son los cuadernos con las cuentas de los caucheros en
donde se registra lo que producen, lo que consumen y lo que adeudan. Tambin el diario de
Cova se inscribe en la idea de escritura subversiva de lo cual es consciente l mismo. El
impacto subversivo que alcanza la escritura es mermado con las atrocidades que los
capataces le acometen a los caucheros que tuvieron contacto con el peridico La Felpa
pues el que lo haya ledo se le castigue con la ceguera fsica y al oyente con la sordera:
No s cmo, empez a circular subrepticiamente en gomales y barracones un ejemplar del
diario La Felpa, que diriga en Iquitos el periodista Saldaa Roca. Sus columnas clamaban
contra los crmenes que se cometan en el Putumayo y pedan justicia para nosotros.
Recuerdo que la hoja estaba maltrecha, a fuerza de ser leda, y que en el siringal del cao
Algodn la remendamos con caucho tibio, para que pudiera viajar de estrada en estrada,
oculta entre un cilindro de bamb, que pareca cabo de hachuela.
127
Estos eventos se asocian a lo que Todorov (1987) llama la ausencia de la memoria, puesto
que es la escritura el mantenimiento de la historia, que es otra faceta moderna que expresa
la novela a travs de los diarios de Cova que llegan a las manos del Cnsul a travs de
Clemente Silva.
Rivera, en ese complejo sistema de personajes que construye en la novela, pone sobre el
manto de la iniquidad a un francs:
Por esa poca hubo para mi vida un suceso trascendental: un seor francs, a quien
llambamos el mosi, lleg a las caucheras como explorador y naturalista. Al principio se
susurro en los barracones que vena por cuenta de un gran museo y de no s qu sociedad
geogrfica; luego se dijo que los amos de los gomales le costeaban la expedicin. (Rivera,
2006, p. 265).
Tal actitud del francs transforma la ciencia exacta en un positivismo social, donde el
conocimiento debe incidir en la bsqueda de una equidad social que devuelva la dignidad a
los seres irredentos que son los caucheros. Pero la fuerza de la violencia destruye cualquier
tentativa de reivindicacin. Todo intento de hacer justicia a travs de lo escrito es
aniquilado por una violencia incontrolable. El desenlace del europeo, y todo lo que connota
el proyecto de la modernidad finaliza con la muerte de los gestores.
Cuando se da la salida de los prfugos Cova y Alicia al inicio de la novela, Alicia enferma,
pero no encuentra centros mdicos que puedan atender sus fiebres. Es atendida por unas
mujeres a la salida de Cqueza quienes le brindan un cocimiento de hierbas para atenuarle
la fiebre: Unas mujeres aderezaron la cena y le dieron a Alicia un cocimiento de yerbas
para calmarle la fiebre. All permanecimos una semana (Rivera, 2006, p. 82). Escenas
similares se encuentran en la novela cuyos saberes mdicos se conceden a personas de
origen indgena y/o a las mujeres oriundas de la regin; realizaban el diagnstico de la
enfermedad y el tratamiento a efectuar en algunos casos a travs de hierbas y a otros se le
adicionaba el rezo:
Voz de Sebastiana: -Miguel, con calentura. No se qui hac el remedio: son cinco hojitas
de borraja, pero arrancs de pa arriba, porque de pa abajo, procen vmito. Ah le tengo el
cocimiento, pero no lo traga (Rivera, 2006, p.109). En el tuerto Mauco se da a la oracin
el poder de la sanacin: Mauco entraba a rezarme la herida y tuve el tino de aparentar
que crea en la eficacia de sus oraciones. (Rivera, 2006, p. 148).
En cambio, otros que manejan el discurso de otredad como iguales muestran la compasin:
76
Segn el RAE el chamn es un hechicero al que se supone dotado de poderes sobrenaturales para
sanar a los enfermos, adivinar, invocar a los espritus.
130
A veces, por distraer la preocupacin, empuaba el remo hasta quedar exhausto, procurando
indagar en las miradas de mis amigos el estado de mi salud. Con frecuencia los sorprenda
hacindose guios de desconsuelo, pero me estimulaban as: No te fatigues mucho: hay que
saber lo que son las fiebres. (Rivera, 2006, p.228)
Ntese que aquellos personajes, el indio Mauco o la negra Sebastiana, quienes son
acreedores de un saber mdico ancestral, si bien son vistos por el sujeto central como seres
inferiores, no se desestiman como sujetos, y se les reconoce su individualidad, es decir, la
otredad es respetada, y no exterminada.
En sntesis, las instituciones que velan por la salud de sus ciudadanos, en el texto rivereano
no existen, confirmando la ineficacia estatal y el aumento de actos violentos en las regiones
perifricas de la nacin. Cova se torna en una gran metfora del pas al representar a un
Estado enfermo. Su periplo por el territorio oriental colombiano le implica la prdida
paulatina del dominio de su cuerpo. Cova encarna al Estado, pues a medida que su cuerpo
se aleja de su cabeza, el territorio se aleja del centro, sus extremidades no funcionan, sus
momentos de delirio y alucinantes le hacen perder control sobre la totalidad de su cuerpo;
de igual manera, La Vorgine dibuja a un estado que no encuentra conectividad entre su
centro y sus extremidades. La incapacidad del Estado de comunicarse con el resto del pas
crea trastornos en las partes incomunicadas con el centro la cabeza donde se pierde el
control, el dominio y la autonoma de la totalidad del cuerpo nacional, semejante Cova
cuando padece el beri-beri en la selva:
No acierto a describir lo que fui sintiendo en esos instantes: me pareca que estaba muerto y
que estaba vivo. Evidentemente, slo la zona del corazn y gran parte del lado izquierdo
daban seales de perfecta vitalidad; lo dems no era mo, ni la pierna, ni el brazo, ni la
mueca; era algo postizo, horrible, estorboso, a la par ausente y presente, que me produca un
fastidio nico, como el que puede sentir el rbol que ve pegada en su parte viva una rama
seca. Sin embargo, el cerebro cumpla admirablemente sus facultades. Reflexion. Era
alguna alucinacin? Imposible! Los sntomas de otro sueo de catalepsia? Tampoco.
Hablaba, hablaba, me oa la voz y era odo, pero me senta sembrado en el suelo, y, por mi
pierna, hinchada, fofa y deforme como las races de ciertas palmeras, ascenda una savia
caliente, petrificante. Quise moverme y la tierra no me soltaba. Un grito de espanto! Vacil!
Ca!
131
El impulso de un estado moderno trajo una serie de complejidades que han nacido del
choque entre el ideal de justica social, propio del ideal moderno, frente a la realidad de una
pas totalmente asimtrico, desproporcionado y distante entre los procesos econmicos y
polticos de una regin a otra. La insercin de la modernidad en Colombia tuvo como
responsable al capitalismo intransigente, o en otras palabras, es el dinero lo que impulsa la
modernidad (Marn, 2007). Aunque no es propiamente el dinero en s mismo el sntoma de
la insercin de la modernidad en la cultura, sino la subordinacin de todos los dems
valores a ste (Todorov, 1987, p. 154). Desde la novela, los influjos de la modernidad se
77
La modernidad vista desde el enfoque propuesto por Todorov. La manera como ha llegado la
modernidad, ms especficamente desde las acciones que desde la filosofa misma de la
modernidad, pues sta llega a travs de las formas de mercado de explotacin. Es la libertad de
mercado lo que llega.
132
Realmente desde hace 87 aos, Rivera y su Vorgine hacen un llamado para respetar la
selva reconocindole la esencialidad de su existencia, como sistema natural y equilibrado, y
para tal fin es preciso una poltica efectiva del cuidado de su espacio; una poltica que se
torne en cultura. La modernidad y el capitalismo la estn derruyendo, y el Estado queda en
deuda con la proteccin de su desarrollo y plenitud. El republicanismo pugna por la unidad
nacional y territorial y de all que tal filosofa sea efectiva en la zona oriental del pas.
Con Rivera la naturaleza es ms que un espacio que motiva la reflexin existencial: es otro
sujeto discursivo cuya vida debe ser comprendida, donde es preciso desentraar sus cdigos
para que sta pueda dar sus pautas hacia una nueva utopa de nacin. No en vano Rivera
ubica a un francs para que traduzca el lenguaje natural de la selva. Probablemente el
autor, sin intencin, expresa en su discurso esttico una propuesta ecolgica que hoy casi
100 aos apenas se entiende cuando la naturaleza se desmorona. En el escritor huilense hay
un afn por una actitud integradora con la naturaleza como ser que devuelve la armona
133
espiritual y colectiva, pero que es preciso comprender, y cuyas acciones estatales an estn
en deuda para sta se respete y se inserte en la vida de la nacin. La selva no es un lugar
para devastar y colonizar, por el contrario es un espacio a proteger para que ella misma
desarrolle sus procesos naturales, ella misma desarrolla sus propias leyes, aunque el hombre
no las reconozca:
Entre tanto, la tierra cumple las sucesivas renovaciones: al pie del coloso que se derrumba, el
germen que brota; en medio de los miasmas, el polen que vuela-, y por todas partes el hlito
del fermento, los vapores calientes de la penumbra, el sopor de la muerte, el marasmo de la
procreacin. (Rivera, 2006, p.296)
La violencia ecolgica tiene un aspecto que sobresale en La Vorgine ya que deja marcas o
huellas en quien la padece. Silva y el rbol de siringa muestran sus llagas y cicatrices de las
torturas padecidas; cada cicatriz y cada yaga se tornan en ndices de la brutalidad, de la
trasgresin corporal y natural. Tanto la figura de Clemente Silva como el rbol de siringa
encarnan la herida que no cierra; en la novela pereciera revitalizarse la barbarie hispnica
durante la conquista, pues tal brutalidad no termina por cicatrizar, tanto el territorio
nacional como sus pobladores.
La Vorgine describe el conflicto entre dos interlocutores que no encuentran un cdigo que
los ane como lo son la naturaleza y la industria cauchera. De esta ruptura violenta queda
para el hombre la incertidumbre y la individuacin de su destino. En palabras del propio
Cova: Seremos solidarios por la amistad y el provecho comn; pero cada cual afrontar
por separado su destino (Rivera, 2006, p.238); es el egosmo del materialismo capitalista
que enuncia Gutirrez (1994) como liberalismo ingls. De esta manera, se rompe la
comunicacin del hombre con el mundo y se produce la ilusin de que toda comunicacin
es exclusivamente inter-humana.
Dnde estar la estrella querida que de tarde pasea las lomas? Aquellos celajes de oro y
mrice con que se viste el ngel de los ponientes, por qu no tiemblan en tu dombo?
Sobre qu sitio erguir la luna su apacible faro de plata? T eres la catedral de la
pesadumbre, donde dioses desconocidos hablan a media voz, en el idioma de los murmullos
(Rivera, 2006, p. 189)
134
135
Por su lado, los capataces inventan diversas formas de expoliacin: les roban el caucho a
los siringueros, arrebtanles hijas y esposas, los mandan a trabajar a callos pobrsimos, donde
no pueden sacar la goma exigida, y esto da motivo a insultos y a latigazos, cuando no a balas
de wnchester. Y con decir que fulano se picure o que muri de fiebres, se arregla el cuento.
(Rivera, 2006, p.250)
Aunque se reconoce que dichos hechos fueron reales en la Amazona nacional, sta ha sido
el escenario de mltiples colonizaciones que perpetuaron a una poblacin marginalizada, y
esta poblacin permite reducir costos en remuneraciones salariales y sus continuos
desplazamientos no permiten asentamientos slidos que reclamen sus derechos como
ciudadanos de una nacin, pues habita en ellos el imaginario del desposedo, junto con
sensaciones de rencor contra el territorio y los que habitan en l. Lo que demuestra que el
control estatal slo es efectivo en la ciudad, utilizando fuertes mecanismos de contencin a
la violencia, que a la postre, slo logran suprimir al sujeto de la sociedad civil, pero no
erradican los comportamientos delictivos y antisociales de ste; de hecho, cuando los
hombres huyen de la ciudad, escapando del control, dichos mecanismos se debilitan y van a
la selva como agentes78 de la destruccin:
Silva, presenci las tragedias de San Fernando del Atabapo y sola relatar que Funes
enterraba la gente viva. l haba visto cosas extraordinarias en el pillaje y la crueldad, y yo
arda por conocer detalles de esa crnica pavorosa. (Rivera, 2006, p.337-338)
Otro aspecto que es criticado por Rivera es la forma de adquirir personal de las caucheras a
travs del sueo de prosperidad econmica. Aqu aparece lo que denomina Todorov (1987)
el principio de sustitucin donde los sujetos se tornan objetos.79 Hernn Corts no destruy
los templos aztecas, pero si sustituy las imgenes religiosas prehispnicas por las
cristianas. De igual manera sucede con la inmersin del sujeto del centro en los Llanos y la
Amazona. Barrera no slo muestra objetos que se asocian al creciente capitalismo y
consumismo a los ojos de Griselda- sino que realiza un proceso de sustitucin de valores.
Ella, Griselda, es oriunda de la regin, por lo cual encarna lo popular y lo idiosincrtico,
78
El enemigo no es la naturaleza o la selva, sino el hombre que abusa de ella y de los dems
hombres.
79
136
pero Barrera, hombre culto y letrado, requiere gente para enganchar en los siringales.
Cuando Barrera intercambia objetos legitima el apoderamiento que logra sobre las personas
que esclaviza; en ltimas es objetos por objetos:
Hombre raro y emprendedor, de audaces ideas! Me ofreca, a ltima hora, cederme a bajo
precio cuantos siringueros le sobraran. Sin reparar en que ya le deba las sumas que me
confi! Ir a verlo, a devolvrselas y a hacer un buen trato; porque hoy a los caucheros se les
gana mucho en el Vaups. Si pudiera, no negociara en goma sino en gomeros. (Rivera, 2006
p.362).
El concepto de trabajo ha sido sustituido por el esclavismo. Clemente Silva relata los
vejmenes a lo que fueron sometidos los esclavos caucheros. De acuerdo a su relato, miles
de indios y esclavos fueron asesinados en los siringales. La prdida de la dignidad
encuentra eco en el silencio: El seor Arana ha formado una compaa que es duea de
los cauchales de La Chorrera y los de El Encanto. Hay que trabajar, hay que ser sumisos,
hay que obedecer (Rivera, 2006 p.257 ). Incluso Cova reflexiona sobre el trato laboral de
las caucheras: Hasta entonces pareca no haberse enterado de la condicin esclava de los
caucheros. Cmo pensar que nos apalearan, nos persiguieran, nos mutilaran aquellos
seores de servil ceo y melosa charla que salieron a recibirlo en La Chorrera y en El
Encanto? De esta manera la muerte se torna en un beneficio propio de la sumisin a la
regla (Todorov, 1987, p. 74) en una sociedad regida por la modernidad capitalista. Y
mientras la muerte es la salida a la violencia, el Estado no comunica, se silencia y la
soberana estatal fracasa.
137
CONCLUSIONES
138
sta es la gran expresin de ineficacia estatal y tiene su mayor voz en las regiones
perifricas del pas. Con La Vorgine, la violencia implica frontera, lmite y marginalidad,
que se enraza en un pueblo al que se le leg la devastacin americana, la ausencia estatal y
el afn de un podero capitalista macabro e irracional. La violencia es la respuesta a la
prdida del sentido por la existencia y de su trascendencia, que en palabras de Gutirrez
(1987) es la manifestacin de lo vivido, lo heredado y lo aprendido (p. 87).
Es preciso mencionar que Rivera encuentra en su narrativa un estilo potico, que a travs de
la poesa no se logr consolidar. En Tierra de Promisin an se percibe un entorno nacional
matizado en la quietud espiritual cuyo estilo conservador (mtrica rgida) enmarca su obra
potica, pero carece de trasgresin a las estructuras sociales de la poca, de hecho se
percibe cierta actitud impasible sobre la existencia. No obstante su desaforada inquietud
narrativa mezclada con un lenguaje de visos modernistas hizo que Rivera hallara en La
Vorgine una libertad de su propia individualidad. Su modernismo hibrid la cultura
popular perifrica con las dinmicas poticas de la nacin. Rivera fue intencional al hacer
una novela con ciertas carencias narratolgicas en la medida que quiso representar la
selva, un lugar ajeno al orden, a la mesura y al control. La crtica inicial de la obra la
percibi como carente de ilacin y coherencia, pero esta posible inconsistencia narrativa
tuvo su razn de ser en la medida que se busc la expresin del caos y la incertidumbre.
Tales situaciones pueden ser o llegar a ser el punto de partida para una transformacin
institucional, que en ltimas es la respuesta que la novela rivereana busca plasmar: ser el
detonante de una transicin poltica que busque mecanismos materiales y eficaces para
consolidar un proyecto verdaderamente republicano, es decir, que la violencia arraigada
histrica y culturalmente en el pas sea amortizada mediante la institucionalizacin ideal del
republicanismo . Donde se respete y se cuide al otro porque la novelizacin del otro en La
Vorgine es una propuesta por un intercambio cultural, racional, respetuoso de la soberana
nacional. De esta manera la novela evidencia la voz silenciada por el centro de poder y
exige a un Estado comprometido con los procesos de integracin nacional.
144
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Los
desiertos
verdes
de
Colombia.
Nacin,
salvajismo,
civilizacin
y
territorios-Otros
en
novelas,
relatos
e
informes sobre
la cauchera en
la
frontera
colomboperuana
Retrica
testimonial entre
verosimilitud y
ficcin
en La vorgine
150
AUTOR
Carlos
Daniel
Ortiz
Caraballo*
*
Profesional en Lingstica
y
Literatura
de
la
Universidad de Cartagena
(2001),
Magster
en
Literatura
Hispanoamericana
del
Instituto Caro y Cuervo
(2007) y profesor de la
Universidad
Pedaggica
Nacional.
Correo
electrnico:
cortiz@pedagogica.edu.co
Artculo recibido el 6 de
marzo de 2008 y aprobado
el 14 de noviembre de
2008.
FUENTE Y SNTESIS
Disponible en:
http://www.scielo.unal.edu.co/scielo.php?pid=S012348702008000200001&script=sci_arttext&tlng=en
Disponible
en:
http://aprendeenlinea.udea.edu.co/revistas/index.php/boletin/article/viewFile/6887/63
04
Resumen
El trabajo a realizar es un anlisis sociocrtico de La vorgine (1924), de Jos
Eustasio Rivera (Neiva, 1888-Nueva York, 1928). Su objetivo es dilucidar una de las
tomas de posicin presente en esta obra literaria, especficamente, la toma de posicin
romntica en relacin con sus personajes femeninos y los valores socio-econmicos
de la modernidad y el capitalismo, para establecer su impacto en el campo literario
colombiano. El anlisis textual se encuentra ordenado a partir de los conceptos de
posicin romntica (Girard, 1963), cronotopo (Bajtn, 1986: 269) hroe novelesco
(Lukcs, 1974: 161-162) y sistema de personajes como ejes fundamentales en los que
se despliega buena parte de la axiologa de la novela.
Palabras clave: Hroe novelesco, toma de posicin romntica, amor romntico, toma
de posicin desesperanzada, deber ser social, cronotopo de la novela del idilio y
personajes femeninos.
TITULO
Nota preliminar
La Vorgine
La Vorgine
151
AUTOR
FUENTE Y SNTESIS
ledo e interpretado no haciendo caso omiso de sus imperfecciones, sino
ms bien a travs de stas.
TITULO
AUTOR
La Vorgine
Eduardo Castillo
Cromos, 13 de diciembre
de 1924
La Vorgine
Jos
Eustasio
Rivera, novelista
y poeta
Luis Trigueros
Suplemento
Literario
Ilustrado. El espectador, 25
de noviembre, 1926
Como escribi
rivera
La
Vorgine
Minucias
chilindrinas
152
FUENTE Y SNTESIS
su comodidad adormecida desconoce el drama inacabable de seres abyectos y la
novela, como un acto de patriotismo reclama, una unin nacional que anen fuerzas
en de salvar o reconquistar la libertad de los libres
El xito de la obra radica en que los asuntos de barbarie y sangre que trasvasan los
sentidos de la novela son de peculiar fascinacin para todo pblico. Segn E. Castillo,
Rivera desaparece de la obra puesto que a su vez desaparece todo ornato estilstico,
para contar una realidad tal como es. Sin embargo, el escritor poeta Rivera es superior
al escritor prosista, puesto que Tierra de Promisin posee el cuidado y la minuciosa
de la que carece la novela. Se excede Rivera en el uso de endecaslabos y
alejandrinos, y sus eptetos son desteidos y borrosos. Pero el crtico resalta las
pinturas que Rivera hace de la Selva, cuya paleta posee una opulencia de
tonalidades, aunque faltaron ms referencias a la selva, para que sta se torne en un
personaje profundo. La selva es el escenario que le devuelve al hombre el
primitivismo para la realizacin de la hazaa individual, contrario a la ciudad que
funde al hombre en una masa gris amorfa y homogeneizada. Otro percepcin del
crtico es calificar la obra como una autobiografa donde el propio Rivera se
inmiscuye en el prlogo del texto, y ms an, que Arturo Cova enmascara alguna
facetas del autor como la voracidad de dominar lo indmito. Existe en Rivera cierta
fascinacin por los delitos, semejante a Stendhal quien era seducido en Italia por la
atrocidad de ciertas acciones. Eduardo Castillo resalta el vigor de la novela, lo que la
hace verdaderamente nuestra, verdaderamente nacional lo que la hace apetecible a los
ojos extranjeros.
Ms que una novela, La Vorgine es una narracin de viajes y aventuras que result
de los viajes del autor por los Llanos Orientales. Rivera pinta un mundo alejado de las
leyes y costumbres de los hombres civilizados, dominado por la fuerza y el instinto y
donde el hombre rompe los frenos de la cultura, la religin y la moral convirtindolo
en un amo desptico. La justicia es tan slo un tmido anhelo, una sombra en un
espacio que anul la moral para desbordarse en apetitos desordenados. El
conocimiento vivencial del autor sobre los Llanos Orientales hace que el crtico lo
equipare con el conquistador que reemplaz el arcabuz por la pluma. Es preciso
rescatar el carcter sociolgico d ela obra como documento que ficcionaliza una
realidad: los Llanos orientales y la Amazona son territorios regidos por el
esclavismo, la explotacin y la denigracin humana encarnados en personajes como
Narciso Barrera.
La fuerza escritora de Rivera es la interseccin entre su prosa y su poesa. Tal pujanza
es comparable con la obra de Emilio Zol. Es superior el poeta al prosista: La
Vorgine es una serie de sucesos inconexos y aterrantes. No hay lgica en el accionar
de sus personajes, especialmente Cova y Fidel. Otros personajes si poseen una
dimensin esttica loable como Zorayda Ayram quien esclaviza y seduce, o Clemente
Silva que padece estoicamente las laceraciones de la selva y las caucherias. La obra
de Rivera ni siquiera es una novela sino una serie de cuadros de horror sin argumento
alguno. Es el resultado del estupor que la selva le caus a su alma (la del escritor). El
crtico menciona que la obra de Rivera en algunos momentos- es una copia, sin
intencin, desbarajustada de lo escrito por Euclides da Cunha. Adems si bien Rivera
trozos prossticos de admirable musicalizacin, esto posteriormente resulta montono.
Trigueros recurre a la gramtica ms tradicional para inventariar los vocablos
incorrectamente usados por el novelista huilense. Posteriormente el crtico resea una
serie de poetas del siglo XIX, especialmente franceses, de los cuales supone tendra
influencias el escritor colombiano y resalta el trabajo potico del huilense en lo
concerniente a los cantos sobre la naturaleza, sin que stos sean un dechado de
virtudes poticas. No deja de ser interesante que segn Trigueros, Rivera no le escribe
a la ternura, a la sensibilidad sublime y a lo femenino, como si estos temas fueran lo
esencial en poesa y en ltimas es un poeta monocorde.
Menciona de la obra que sta ha alcanzado condiciones universales cuya curiosidad e
inters es perdurable. Este artculo nos habla de la primera correccin de estilo luego
de la primera publicacin, pero cabe resaltar el juicio que aparece, donde en algunos
momentos segn el crtico- la obra se torna de un estilo andrgino. Sin embargo
cuando Rash Isla resea la primera vez que tiene la ocasin de hojear el borrador de la
obra se sorprende al percibir el salto que el poeta da como prosista. Adems Rash fue
quien aconsej a Rivera de titularla con el nombre actual. Termina su apreciacin
diciendo que la obra permiti a Rivera el equipararse con el antes solitario Jorge
Isaacs.
Este autor hace un recorrido histrico por el marco que rode a La Vorgine durante
su publicacin. La obra aparece en un periodo de posguerra. Si bien la primera
publicacin trajo consigo una serie de comentarios favorables con respecto a la trama
planteada por la obra, posteriormente aparecieron una serie de crticas negativas en
cuanto a la forma de la misma, tanto as que se mencion que la novela es inferior
artsticamente a la poesa de Tierra de Promisin. Lenidas Flrez lvarez, amigo
entraable de Rivera, la califica como una verdica narracin de viajes. Luego es
TITULO
AUTOR
La
novela
terrgena
Imagen
y
experiencia en
La Vorgine
Jean Franco
153
FUENTE Y SNTESIS
calificada como novela de folletn gracias a que despierta el morbo de los lectores por
incluir temas de muerte, sangre y desaforada pasin. La novela no poda catalogarse
dentro de un esquema novelesco tradicional, lo que desconcert a los crticos
contemporneos de la obra. No obstante, aparece la primera crtica hermenutica de
la novela mencionada por Guillermo Manrique Tehern: la novela aboca por el
patriotismo nacional; tal patriotismo, segn Neale-Silva se presenta en Rivera a travs
de la obra en cinco vertientes: una, de carcter histrico jurdico puesto que defiende
la integralidad territorial de un pueblo amenazado por vecinos poderosos y/o
violentos; la segunda, un patriotismo crtico matizada en un descontento creador que
aspira a un mejoramiento pero que implica derribar algunas instituciones sagradas; la
tercera, que es el patriotismo redentor relacionado con el engrandecimiento de la
nacin a travs de un programa humanitario que pugna por el beneficio de las clases
oprimidas y marginales, y con una fuerte conciencia colectiva. La cuarta que alude a
un patriotismo al amor del modo de ser nacional que colinda con las costumbres,
tradiciones y con la afectividad familiar generando una cosmovisin y una aprecio
hacia la tierra natal. El ltimo patriotismo es llamado por el crtico como patriotismo
psquico, el cual se encuentra en los repliegues de la subconsciencia, a las demandas
del yo interior hacia su patria y al orgullo que sta le genera al escritor. En sntesis,
Rivera perciba su obra como un acto de patriotismo y siempre sinti que era su obra
definitiva. La vorgine aparece en un momento en que se cancelaba un momento
literario el postmodernismo- y se iniciaba otro, -las vanguardias- o lo que llama el
crtico, el conflicto entre las generaciones lo que motiv que mientras afuera la obra
ganaba adeptos, al interior del pas se le aceptaba con reservas. Cabe destacar que
como escritor inmerso en esa transicin literaria, Rivera fue un eximio estudioso de la
Lengua Castellana, su gramtica y su sintaxis, y que su obra puso a Colombia en el
mapa literario de Amrica Latina.
Antes de La Vorgine (1924) la novela hispanoamericana se caracterizaba por la
emulacin de patrones forneos, especialmente europeos. La poesa de Rivera (Tierra
de Promisin) ya lo presupona como un poeta autctono y alejado de cualquier
extranjerismo. La novela de Rivera penetra al lector en las dos grandes tragedias
americanas, olvidadas desde la conquista: la agresividad maligna y misteriosa de la
selva tropical, y la tragedia del hombre contra el hombre. Adems su aspecto
orgistico demoniaco la hacen exuberante y representante del inicio de una
verdadera literatura americana. Considera como antecedentes literarios a La Vorgine,
la obra de W.H. Hudson Free Mansions (1912), El infierno verde de ngel Rangel y
The sea and the jungle de H.M. Tomlinson. Adems los Llanos Orientales
colombianos slo haban sido mencionados en al obra de Felipe Prez llamada Los
gigantes (1875). Es con Rivera que la selva se eleva a planos antropomrficos y se
torna en un personaje dantesco que participa en las mismas tragedias humanas, pero
que el hombre intilmente la considera como un ente aparte y es en esta presuncin
que la tierra gana. Es La Vorgine la primera novela que se aleja de las quietudes y
refinamientos modernistas y romnticos, y desnuda las pasiones srdidas y los
enloquecimientos sensuales, antes apenas enmascarados por la fina literatura anterior;
de los jardines versallescos se pasa al marasmo selvtico donde el hombre
agnicamente pierde y es asimilado por la selva, ms con resignacin que con odio
hacia ella. Otro aspecto fundamental es la obra como documento acusatorio de una de
las ms macabras abominaciones de la historia americana: la explotacin cauchera, ya
que el hombre renuncia a su categora de civilizado y se abochorna como especie
retornando a la esclavitud, tanto as que nociones como sociedad y religin
desaparecen.
La Vorgine es el prototipo de novela telrica puesto que triunfan en ella las fuerzas
de la naturaleza sobre los protagonistas. Rivera tuvo una fuerte influencia del
movimiento romntico pues sus lecturas fueron Zorrilla, Espronceda y los romnticos
hispanoamericanos, lo que nutri a su obra de este movimiento. Jean Franco equipara
la obra de Rivera con Alastor de Shelley donde sus similitudes se encuentran con el
viaje, la travesa por el rio y lo ms importante: la disonancia entre la realidad y lo
accional de la obra como la huida de Cova cuando en realidad no amaba a Alicia,
entonces las acciones y decisiones estn marcadas por el destino: todos elementos
muy romnticos. Cova es un hroe romntico en la medida que rechaza cualquier
control interno de sus emociones. El espritu romntico de la obra se manifiesta en esa
doble contradiccin del hroe Cova, quien por un lado posee sus propios deseos
infinitos y por otro la lado padece la finitud que le imputa la condicin humana. Esos
deseos son apenas quimeras o proyecciones del desequilibrio que habita en el
personaje que cuando los enfrenta a la realidad el resultado es la desilusin. Slo
cuando Cova equipara su alma a la infinitud de la llanura encuentra momentos de
espiritualidad y tranquilidad que lo alejan de una sociedad violenta, brutal e injusta.
Pero esta tranquilidad se pierde con la entrada en la selva: entrada anunciada por el
fuego a manera del descenso a los infiernos. Luego los ros simbolizan la travesa por
el inframundo selvtico como si fuesen el propio Leteo, y la selva no slo es crcel
TITULO
AUTOR
La Vorgine: Un
viaje al pas de
los muertos
Lenidas Morales.
El arquetipo de
la
renovacin
psquica en La
Vorgine
Richard J. Callan
154
FUENTE Y SNTESIS
sino el antagonista que le reconoce a Cova sus limitaciones. La selva lo introduce en
estados catalpticos, alucinatorios donde suea con su muerte e incluso la percibe
como nico escape. Ser y estar inmerso en al selva implica la perdida de la nocin de
sociedad o si est sobrevive debe ajustarse a sus leyes, por tanto las leyes de los
hombres no tienen cabida en el universo selvtico. No obstante desaparecer en la
selva es interpretado por Jean Franco como un voto de confianza dado por Cova al
ltimo refugio de esperanza como es la propia selva. Incluso Clemente Silva no
sucumbe a su ferocidad sino logra sobrevivir en ella, aunque lleva a cuestas los
huesos de su hijo a manera de talismn que podra ser interpretado como una forma de
aceptar la muerte en el cosmos verde.
La novela est construido sobre dos niveles: uno de protesta social y otro de
caracterizacin sicolgica y en ellos discurre la personalidad de Cova. No obstante no
es la misma voz de Cova como narrador y como personaje; como narrador, Cova
hace de la selva un interlocutor sobrecogedor que domina la sicologa del
protagonista, pero como personaje el propio Cova es una voz empobrecida. Entonces
Cova es s mismo una yuxtaposicin donde habita la fuerza del llamado asesino de la
selva y otra que parece ms una caricatura de la pesadumbre y la orfandad, y estos dos
carriles de la narracin son descompensados uno del otro y es intil el esfuerzo del
narrador por tratar de equipararlos. Tal panorama produce una obra matizada por el
caos, .lo irracional y lo perturbado como los grandes defectos de esta realizacin
artstica. Pero si se asume la novela como un viaje al mundo de los muertos la obra
adquiere dimensiones poticas y humanas, puesto que Cova deja de ser un simple
romntico naturalista a un hroe mtico profundamente americano. Sin embargo la
novela y Rivera fracasan por tratar de construir un personaje de psicologa
convincente. Adems el propio autor pretende dar visos de autenticidad e historicidad
introducindose como personaje en el prlogo de la historia y escondiendo su
identidad de autor limitando su participacin a la de un mero comisionado. Luego su
voz se la cede a Cova, ste a Clemente Silva y ste ultimo a Balbino Jcome; es decir,
una serie de enmarcaciones narrativas
que no determinan experiencias
enriquecedoras haciendo a la obra insulsa y tediosa (palabras del crtico). Arranca la
novela con todo el matiz romntico de la huida de los protagonistas, sobretodo de las
instituciones conservadoras. Luego aparece la venganza como otro tpico romntico
con el que arranca la segunda parte, pero all la selva cruenta desarrolla otra voluntad
romntica en el protagonista: voluntad de rescatar de la explotacin cauchera y
voluntad de denunciar tales condiciones; y bajo ese manto se inicia la tercera parte.
Aunque Rivera ofrece una novela de personaje, donde Cova es el eje narrativo, este
no logra una conciencia fecunda que genere contenidos legtimos y vitalizase su
forma, puesto que su accionar no implica expansin y proceso, sino repeticin,
acumulacin y suma, y por tal razn el eje narrativo se traslada a la selva. All de la
selva, el autor expresa toda su sensibilidad que son ligadas a muerte y destruccin, y
su inmersin en ella es un viaje al mundo de los muertos, que a diferencia del de
Homero o Dante, ste catico, poco arquitecturizado, menos erudito. La Vorgine
tambin contempla los elementos propios de composicin virgiliana del inframundo:
a)Rio (Estigia), que es un vrtice hacia la nada; b) La barca (Caronte) donde la
curiara se equipara a un atad flotante en ese relacin de rio-muerte-barca; c) La
orilla opuesta, que aunque Eneas y Virgilio sienten miedo de llegar a la otra orilla,
Cova se impele a desafiarla y su imagen es la un conquistador y cronista del
descubrimiento americano que utiliza arcasmos espaoles para crear la sensacin de
lo heroico; d) el gua, Clemente Silva quien se encuentra al otro lado de la orilla con
aspecto miserable, que ya predice las condiciones de vida en ese infierno selvtico; e)
el infierno, que es la selva concebida a manera de crcel-laberinto donde los seres
inmersos ah carecen de tiempo, es decir, de historia. Este infierno debe tener
demonios que desangren a los desgraciados y en la obra actan as el caimn, las
tambochas, los perros y los caribes. Es el infierno lo que compensa lo descolorido de
Cova, su majestuosidad mortuoria crea toda la poesa de la obra y es la productora de
mundo, pero tiene razn de ser tanta descompensacin puesto que su intencin es
sealar esa excoriada epidermis cultural que envuelve al hombre americano. La
Vorgine es el hiato entre las fuerzas inconcebibles y nativas que habitan la
conciencia americana y las fuerzas externas que presionan desde afuera con veinte
siglos de historia: Amrica y Europa. El desenlace de la obra es el smbolo de la obra
inconclusa, del destino roto, del detenerse en el tiempo donde se rompe la triada
generacin muerte regeneracin, propio de la sensibilidad mtica. Es por esto que
la novela recupera y renueva antiguos motivos americanos.
Alicia constituye la proyeccin intermitente del nima de Cova, entendindose el
nima como la imagen de la mujer que el hombre transporta al interior de si mismo y
que lo nima emprender alguna empresa. Alicia representa en Cova la bsqueda o el
regreso inconsciente a la Gran Madre, de la cual no se ha podido desprender, de ah
que al buscar a la madre en cada mujer, sus relaciones resulten insatisfactorias. Su
inestabilidad emocional le llevan a buscar una renovacin psquica, por lo que el
TITULO
AUTOR
La vorgine
Cedomil Goi
Elementos
hispnicos
y
clsicos en la
caracterizacin
de La Vorgine
Alfonso Gonzlez
155
FUENTE Y SNTESIS
escenario de la novela est dispuesta para la renovacin y el sacrificio a fin de liberar
el alma de la imagen femenina del inconsciente. La inestabilidad psquica de Cova
aleja a Alicia de su presencia mientras ella estuvo a su lado, y cuando desaparece la
mujer, sta se torna en la mujer en la que Cova proyecta su ideal. Es as que Alicia se
convierte en al inspiracin de Cova para iniciar la travesa, que a la postre la hace con
tenacidad y empeo. Tal estructura narrativa corresponde a los relatos tradicionales de
los mitos y los cuentos de hadas. La selva es el laberinto en que el hroe (Cova)
decide rescatar a su princesa (Alicia) de las fauces de mino tauro (Barrera). A travs
de dicha travesa de rescate aparecen elementos del imaginario colectivo como la
decapitacin y el desmembramiento que se han asociado a las ofrendas de fertilidad
sobre la tierra que expresan el temor de la conciencia masculina al ser devoradas por
el inconsciente femenino. Otro es, los festivales orgisticos, -como el presenciado con
los indgenas del cual Cova no particip-, que significan la edad adolescente de la
evolucin de la conciencia. El resistirse a esa tentacin como lo hizo Cova sugiere
una conquista sobre el inconsciente y un fortalecimiento de la estabilidad del ego.
Tambin la leyenda de la india Mapiripana significa el temor y el peligro de las
fuerzas incontrolables de los instintos. Posteriormente aparece el rito de iniciacin
donde el candidato se somete al elemento de la muerte, tal como lo sinti Cova en sus
momentos catalpticos y alucinatorios, y en ese constante vaivn entre la lucidez y
locura se establece el equilibrio de la libido en Cova y en ese mismo sentido su
renovacin sicolgica que la percibe cuando se percata de que la naturaleza truculenta
que lo rodea es un ciclo incesante de muerte y renacimiento. Se presume que el autor
Rivera tambin sinti una prdida idlica de la imagen de la selva cuando ste penetr
en la regin del Orinoco. Por otro lado, la novela desarrolla la otra contraparte de la
conciencia que es la sabidura y el conocimiento encarnado en la figura paternal de
Clemente Silva, quien a su vez genera una contradiccin en la novela: no puede hallar
a los desaparecidos al final de la obra pero si encontr los despojos mortales de su
hijo. Tal vez Rivera tena prisa por terminar su obra y decidi ese desenlace y tal
argumento no convence del todo. No obstante la novela es un triunfo esttico porque
nos habla del drama del renacimiento y tambin de las fuerzas del inconsciente en el
acto creador.
Es la ms notable novela hispanoamericana. Sorprendente por al libertad con que ha
sido concebida. Plantea las tensiones entre lo real y lo misterioso (ficcional) y ms
an, cuando el naturalismo tremendista de la novela se expresa dos aspectos: el
resultado funesto del impulso individual y la revelacin de una potencia hostil que
termina por derrumbar las motivaciones humanas. Cova en sus tres aspectos
(narrador-protagonista-poeta) es el personaje que encarna las oscilaciones y los
repentismos explosivos puesto que sus variaciones individuales marcan el temple
narrativo de la obra, matizada por sus sensibilidad y pasin al momento de narrar con
desbordante lirismo, donde se destacan los inicios de la segunda y tercera parte. No
obstante, la mirada que Cova hace sobre los dems desnuda las deformaciones del
vnculo humano caracterizadas por el egosmo del protagonista y el desequilibrio de
ste con el mundo. Esta deficiencia moral y larvaria gesta gracias a un mundo an
inmerso en el tercer da de la creacin donde lo humano an se desliga del limo
originario. La narracin de la obra se estructura con la comunicacin de Jos
Eustasio Rivera quien publica los manuscritos de Cova, tal como el poeta redact
tales textos, luego tres grandes partes sin divisiones y al interior de ellas los cortes
ocasionales producto de los saltos en el tiempo, dentro del progreso narrativo lineal.
En ese recorrido, -porque el motivo recurrente de la novela es el viaje-, aparecen
rasgos de colombianidad como en la primera parte donde se encuentran paisanos,
compatriotas que se reconocen en medio de la desgracia y unidos por la amistad que
procuran una solidaridad para hallar una esperanza redentora. Pero en esa esperanza,
Cova va de lo pico por aquellos destinos atados al suyo, a la desilusin de su accin
individual. Pero la impulsividad que caracteriza a Cova y que tambin es propia de
Franco, mesa, Silva, Jcome o Estvanez, los une en una familia racial, que en
mltiples gestos de pasin buscan la justicia y denunciar el atropello al cual estn
sometidos sus compatriotas a manos del antagonismo extranjero (la Turca, Funes, el
cayeno)
La novela de Rivera se considera como la obra clsica del novomundismo o el
americanismo de las letras hispanoamericanas. Inicialmente plantea los temas
civilizacin- barbarie, llano-amazonas, vocabulario regional-modernista. Pero en la
construccin de personajes se han seguido esquemas hispanicos y clsicos. Aunque
los personajes pueden ser originales vistos desde la proyeccin enfermiza de Cova,
stos son estereotipados puesto que evocan elementos preestablecidos en las figuras
de Don Quijote y de Hernn Corts, y en la mitologa clsica. Cova se ofrece como
alguien que da ayuda a los dbiles cuando habla con Clemente Silva y rememora al
personaje cervantino en esa idea de que la injusticia no se remedia con palabras sino
con obras(cita), adems Cova como el Quijote le cede la palabra a algn personaje
importante cada vez que se encuentra con ellos. Cova pretende devolver la piedad de
TITULO
La Vorgine: el
tringulo y el
crculo
156
AUTOR
Seymour Menton
FUENTE Y SNTESIS
la selva que antes tena, antes que ella fuera martirizada por el hombre y luego
buscara venganza semejante al Quijote que quiere devolver la justicia, antes propia de
la Edad de Oro; sin embargo, ambas empresas estn condenadas al fracaso. Cova y el
Quijote divinizan a la mujer amada, la cual es comn y corriente; ambos invocan el
recuerdo de su amada para darse nimos y ambos creen que las mujeres que
encuentran a su paso se enamoran de ellos. En sntesis, el Quijote se ha proyectado
universalmente por los siglos de los siglos y la obra de Rivera ha sido producto del
legado hispnico en esa transicin de Espaa a Amrica, tal como Cova es heredero
del Quijote. Cova tambin emula la figura del conquistador espaol puesto que
ambiciona poseer las tierras nuevas que aparecen ante sus ojos; sus reacciones y
descripciones de los indios que encuentra se asemejan a lo mencionado por Hernn
Corts y para ambos los indios orecen ddivas y fiestas. En cuanto a lo clsico, la
novela ofrece el concepto de odisea ya antes analizado por Lenidas Morales. Cabe
anotar que este crtico es el primero en atender la cita de paladn homrida como
referente clsico de la novela. Definitivamente la novela sugiere un patrn
europeizante en una obra esencialmente americana.
Es un error criticar la novela por su falta de unidad. La novela adems de ser una
fuerte protesta social tambin es una alegora de la prdida del paraso por culpa del
hombre y su posterior castigo en los crculos del infierno, semejante a Dante o
Virgilio, lo que lleva a pensar que la obra no solamente es regionalista, como
inicialmente la crtica haba pensado. Cova abandona los parasos de la sierra se
asocia al paraso por la condicin de altura y porque se recuerda al pasado inocente de
Arturo-para adentrarse al infierno selvtico y condenarse por culpa de la mujer. En
esa inmersin aparece el nmero tres como eje estructurador (tres grandes partes) y se
desarrollan tres grandes temas: el amor, la naturaleza y la explotacin cauchera, en
tres espacios, la sierra, los llanos y la selva correspondientes al paraso, el purgatorio
y el infierno de Dante. No obstante esas propuestas temticas se entremezclan y se
desbordan a lo largo de la narracin para expresar un mundo catico. Inicialmente, al
igual que Adn, Cova es expulsado de la sierra-paraso, gracias a su soberbia.
Aparece la figura del fuego que recuerda la imagen de Prometeo (cita de la novela) y
a su vez la del ngel cado y de caro destinados al abismo. Cabe anotar que la ciudad
tampoco se percibe como centro civilizatorio pues de all es que huyen los viajeros.
Se inicia el viaje por el purgatorio -los Llanos Orientales-, que a diferencia de Dante,
ste no es optimista. Este viaje por los llanos esta cargado de personajes grotescos o
demoniacos que avizoran un destino ms infernal. Luego se presenta el viaje por la
selva cuya barbarie engendra o estimula la barbarie en el hombre, de que por la fuerza
brutal de la selva todos los personajes son deshumanizados y el en caso de Arturo,
devorados. La obra dibuja dos figuras geomtricas: el tringulo puesto que son
muchas las relaciones con base en el nmero tres, y el crculo donde la vorgine
arrastra a sus vctimas en un torbellino constante hasta hacerles perder su propia
identidad; el propio Clemente Silva da vueltas sin sentido sumergido en la gran boca
que es la selva apunto de devorar y en el viaje a Iquitos del personaje ste percibe
tambin la ciudad como una vorgine circular, La obra arranca con un prologo que
insina la circularidad y se completa en el eplogo creando una correspondencia entre
contenido y forma, que puede considerarse como un antecedente del final de Cien
aos de soledad. Este tipo de pauta circular se sigue repitiendo en muchas
circunstancias de la obra, donde se resalta una muy importante que es la insistencia de
Rivera de nombrar el lugar de procedencia de los personajes (pagina 214 del libro de
crtica) para enfatizar en esa vuelta a la tierra, ms an cuando el propio Cova
menciona Los cuatro formaremos un solo hombre en esa necesidad de hacer patria.
La bsqueda de los restos de Luciano por parte de Clemente sugiere la inversin de
Telmaco en bsqueda de su padre. El inicio de la tercera parte emula la relacin del
Quijote y Sancho puesto que Cova o se imagina cauchero o Silva se contagia de la
fuerza narrativa del poeta. Luego la narracin pasa de voz en voz en forma de crculos
concntricos afianzando dicha circularidad. Pero cabe resaltar que el crculo narrativo
mayor que es Cova encuentra un alter ego en Narciso Barrera, que semeja al
Mefistfeles y tambin es emblema de vanidad y seduccin. Barrera espejiza a Cova y
viceversa. Los nombres dados por Rivera a sus personajes son inversin de algunos
smbolos (revisar).Otro aspecto importante es la asociacin femenina a lo primigenio
y primitivo de acuerdo a algunas apreciaciones que Cova hace de las indias viejas
donde se resalta la androgenizacin que el autor logra con sus personajes (El nima en
el hombre y el animus en la mujer) utilizando sustantivos que datan de tal perspectiva
como autoridad-cario, sinrazn-razonamiento, nima-corazn. Pero la selva
antropfaga simboliza la vagina dentata de la madre terrible sobre todo en la imagen
de la muerte de Barrera devorado por las piraas o la misma Zorayda Ayram quien es
el antecedente de la devoradora de hombres o Doa Brbara de Gallegos. Ella se
relaciona simblicamente con la misma india Mapiripana que succiona la vida del
hombre y castiga su lujuria y su inmersin destructiva en la selva virgen (recurdese
que el monje en la historia de la Mapiripana tambin es castigado por alterar la
TITULO
AUTOR
La novela del
posmodernismo
Locus terribilis
El lirismo en La
Vorgine
Edmundo de Chasca
157
FUENTE Y SNTESIS
existencia pacfica de los indios). Los hombres e transforman en rboles (en los
instantes onricos de la novela) para que sientan tambin el sufrimiento que la
humanidad deshumanizada le ha imputado a la naturaleza (semejante a Filemn y
Baucis)
La novela ms importante despus del modernismo. Vorgine deriva del latn vorare
devorar-. La estructura de la novela sera como una trgica peregrinacin de unos
personajes en un medio que al fin los devora. Pero ambiente y personajes estn
estrechamente ligados y generan relaciones ontolgicas entre uno y los otros.
Mientras en el llano el hombre es el elemento ms importante y en la vastedad de la
regin y ausente de vegetacin densa, el hombre es quien llena ese espacio con sus
pasiones; la selva hace del hombre un ser insignificante que se equipara al insecto, al
reptil, al rbol. El hombre no se adecua al medio selvtico como si lo hace en el llano.
Entonces el paisaje es un ser autnomo que genera estado de nimo en el hombre y a
su vez se antropomorfiza. Alicia es personaje que de la quietud bogotana resulta ser
ms arriesgada y decide enfrentar la selva, mientras Cova no es un hroe gracias a sus
cambios de actitud. Por otro lado, la novela posee una intencin de objetivacin o
realismo que se nota en los visos de regionalismo o en la entrega del manuscrito del
personaje al autor. Adems se nota en la obra un sentido moralizante de juzgar,
condenar o explicar las condiciones sociales all narradas, as tal crtica no est
sistemtica en la narracin; es ms, la selva le quita cierta responsabilidad al hombre
en esa actitud devoradora y le merma culpabilidad a las instituciones gubernamentales
de la barbrica explotacin cauchera que relata la novela.
El mismo ao que se public La Vorgine, tambin se publica La selva obscura de
Emilio Cuervo Mrquez. En medio de tantas apreciaciones sobre la novela, no se ha
hecho un anlisis del de la tradicin u horizonte histrico-social-cultural del cual
surge la obra de Rivera durante el primer cuarto de siglo XX. El valor literario
consiste en plantear tres elementos, ya antes mencionados por Jean Franco, en
conexin con otros. El primero, como alegora romntica porque se narra un viaje
semejante al de Dante con el elemento constitutivo de la fuga. El viaje de Cova, que a
su vez recuerda el itinerario narrado por Santiago Prez Triana en De Bogot al
Atlntico (1897), es la salida de la ciudad para internarse en la selva, lo que implica
abandonar el locus amoenus y el acercamiento y llegada al locus terribilis. Las
valoraciones que hace el viajero de la naturaleza en la primera parte corresponden a la
sociedad tradicional con rasgos pequeos burgueses (propios de del ideal hogareo y
de su hidalgua), pero Cova toma conciencia que la realidad conocida en la fuga
difiere de la que conoce o proviene y se conoce como realidad histrica: supresin de
la ley (de ms fuerte), arbitrariedad, extremar el liberalismo clsico homo homini
lupus (el hombre lobo para el hombre). Esta forma fue el sustrato con que se sostena
la sociedad colombiana desde el siglo XIX y se manifest en la guerra de los Mil
Das; sustrato coadyuvado por la intransigencia clerical y domino seorial de la
Repblica conservadora. La Vorgine hizo consciente tal violencia en un lenguaje
correspondiente a las castas seoriales. Cova era un esteriotipo social al que Rivera le
agreg vida interior, modelado por la Repblica conservadora e irrigado
hipcritamente por la Repblica liberal mediante el recurso del locus terribilis. Fue
apenas obvio que naciera Cova con todos tus terrores en la Cristolandia de Laureano
Gmez
Una obra cargada de un barroquismo tropical que anima su accin infernal, lo que
induce a pensar que fue escrita con furor febril. Escrita en forma lirica por su estilo
y asunto, ya que sus tres grandes partes semejan cantos y trata sobre la odisea del
protagonista. El lirismo de la obra condensa elementos picos, populares, romnticos
y patticos. La accin de la novela es pica porque representa la lucha heroica del
hombre contra la naturaleza, siendo sta ltima una antagonista a quien el hombre casi
la doblega en el Llano, pero lo absorbe en la selva, lo que lleva a pensar que el
hombre del Llano acta diferente del hombre selvtico, as sea el mismo individuo
(relaciones de otredad diferentes). El llanero ama a su patria, pero su amor no es
nacional sino natural puesto que no conoce fronteras ni lindes. El llanero solo estima
las habilidades del hombre macho y natural (No reconoce la fama potica de Cova).
Sus uniones de pareja son ilegtimas y dictadas por la naturaleza. Mientras en la selva
habitan dos tipos de hombres, los aborgenes y los fuereos, que a su vez actan como
explotados y explotadores; estos ltimos ms abominables y letales se imponen sobre
los primeros, pero nunca vence definitivamente, pues todos son vctimas de la selva.
Es romntica gracias a su protagonista y aparece como memoria de su vida civilizada
y como mvil que lo impulsa a desafiar las convenciones sociales. Actan en Cova
los siguientes rasgos romnticos: la idea de amor predestinado, la idealizacin de la
mujer, la fuerza del destino, el individualismo trascendental, teatralidad ya que
expresa ciertos ademanes histrinicos (rer como Satans), orgullo y vanidad,
inestabilidad con alternancia de desesperacin y esperanza, decadencia y hasto,
sentimentalidad y la subjetivacin de la naturaleza. Tiene elementos patticos por las
sensaciones lastimeras que despierta Clemente Silva. Rivera se vale del anciano para
TITULO
AUTOR
El romanticismo
en La Vorgine
Otto Olivera
La estructura del
narrador y el
modo narrativo
de La Vorgine
Joan R. Green
158
FUENTE Y SNTESIS
denunciar la explotacin cauchera, los abusos de los empresarios y la corrupcin de
los oficiales, pero esa narracin adquiere dimensiones infernales y dantescas. Posee
elementos populares puesto que se devela la autenticidad del llanero, donde ste
celebra su medio a travs de su expresin gracias a la libertad que el medio le
inspira. Hay momentos de la obra donde surge la poesa popular en los personajes y la
inclusin del relato de la india Mapiripana es netamente de la tradicin oral. Es
preciso resaltar que el estilo potico de la obra se evidencia en el uso de metforas que
datan del mrito potico de Rivera, donde concreta una habitacin local y nombre.
Rivera a travs de sus imgenes dramatiz el conflicto entre el hombre y el medio
donde la naturaleza se ha personificado para infundirle atributos humanos. Primero se
simboliza la enemistad enigmtica de la selva a travs de los rboles, mientras el llano
ha sido personificado con rasgos que captan el amor de sus criaturas humanas o la
dominacin del hombre sobre la llanura. Es por eso que la naturaleza se
antropomorfiza y el hombre se animaliza. Los tonos sublimes de Rivera se dan en dos
aspectos: la grandeza de la sencillez y el trascendentalismo de lo inslito. (Revisar
anlisis de lo potico hecho por el crtico). Recurdese la poetizacin que Rivera hace
del sufrimiento en la selva, donde los que ms sufren son los forneos puesto que
ellos son ms conscientes. Pero Rivera tambin usa imgenes relativamente
convencionales que funcionan de auxiliares a las anteriores (manto verde, por
ejemplo). Cabe anotar los tintes modernistas que abrazan las imgenes poticas (las
garzas, por ejemplo) pero no son usadas para escapar de la realidad sino para
enfatizarla. La Vorgine tambin se ve envuelta en un ambiente de pesadilla que se
anuncia en primer sueo de Cova que pareciera tener el fantasmagrico simbolismo
de Salvador Dal; Rivera se vale del sueo para reducir a trminos breves el asunto
del contraste del hombre dbil contra la selva poderosa, y el hombre contra el mismo
hombre. Entre los recursos retricos de que se vale Rivera est el apstrofe. Sin
embargo, y segn el crtico la novela carece de unidad y falta de integracin gracias,
quizs, a le escritura febril e inconsciente que demuestra la novela. La aparicin de
Clemente Silva es abrupta que no solo interrumpe la unidad de accin sino tambin la
unidad lrica. La violencia de la sobre slo radica en la lucha del hombre contra los de
su misma especie.
La Vorgine y Cova arrancan con un torrente de apasionado sentimentalismo
romntico (semejante a Werther), cuyo desenfreno emocional y no encauzado por la
razn arrastran al protagonista. Aparece en Cova el dominio de sus caprichos sobre su
voluntad, sin reconocimiento de lmites que todo hombre normal advierte entre lo
bueno y lo malo; su iniciativa es la ms absoluta sensibilidad; sentir siempre hasta
alcanzar niveles enfermizos (el llamado satanismo romntico). Cova y el romntico
alcanzan altos niveles de individualidad, reflejada en las ms puras formas de la
personalidad, sin trabas exteriores, lo que les lleva a apetecerles todo lo relacionado
con la osada y con la insurgencia; lo que impide que sufra y llore ante el nombre de
la mujer que lo ha abandonado. La imagen femenina en Cova le despierta ciertas
fantasas romnticas que buscan anticipar su futuro (semejante a las Confesiones de
Rousseau), como la de un negocio ganadero, pero su anrquica libertad emocional
impiden la realizacin de dichas fantasas gracias a la violencia con que arremete
contra el mundo. El romntico y Cova poseen dos formas de exaltacin de la
personalidad: el culto al hroe que se manifiesta por un endiosamiento del individuo o
del Yo y la preferencia por lo diferenciador que los lleva a considerarse nicos, sin
paralelos humanos. Lo anterior les hace actuar en una forma de pedantera romntica
donde desprecian lo vulgar, lo cotidiano, lo falto de relieve, y adoran lo heroico, lo
personal y lo aventurero. El eterno ideal de mujer que habita en ellos (Cova y el
romntico) y nunca cristalizado en la realidad, les lleva a que estn siempre
enamorados de su propio sueo o del amor en s mismo, pero la realidad destruye sus
fantasas y aparece la sensaciones de impotencia, angustia y desilusin. Entonces el
romntico y Cova terminan su periplo con una queja eterna a su fatum implacable
Uno de los elementos trascendentales de la narracin es el narrador. Hay que
diferenciar dos tipos de narrador, el dramatizado y el disfrazado. El primero incide
directamente en la obra y a su vez se divide en narrador agente y narrador observador
diferenciados por su efecto en al novela. El narrador disfrazado slo se encarga de
informar al lector de apenas necesario para la comprensin del lector. Adems el
narrador puede o no tener conciencia de que est narrando ya sea agente u observador.
Es preciso considerar la distancia que separa al narrador de los personajes, de la
accin, del autor y del lector; y puede ser temporal, espacial, esttica, intelectual y
moral. No se puede considerar la novela como un relato autobiogrfico o una
narracin en primera persona simple y llanamente. Primero aparece Rivera en un
prlogo (al final un eplogo) para enmarcar su obra, que toma la forma de una carta
firmada por Rivera, donde entrega un manuscrito realizado por un tal Arturo Cova;
entonces aparece el primer narrador dramatizado (que no es el mismo autor) pero que
slo vuelve a aparecer hasta el eplogo. Tal tcnica tiene la intencin de aceptar la
obra de Cova sin interponerse ni interpretar los hechos. Por parte del narrador Rivera.
TITULO
AUTOR
Arquitectura del
drama Riveriano
La Vorgine una
novela de relatos
Silvia Benso
159
FUENTE Y SNTESIS
Adems esto permite que se desenvuelva el destino de los personajes o Cova, con
mayor autonoma. As se tenga que aceptar las limitaciones que trae la primera
persona. Luego aparece el segundo y ms importante narrador, Arturo Cova, cuya
narracin se escribe cuando ya estn a punto de dar con las mujeres que persiguen
puesto que escribe sus memorias para Ramiro Estvanez, a una distancia de ocho
meses. No obstante, su intensin de plasmar sus pasiones y desventuras se torna en
una denuncia social, en una expresin de nacionalismo y en una reflexin e
interpretacin de la selva. Pero la novela no es autobiogrfica, sino que hay detalles
autobiogrficos. La impresin majestuosa y monstruosa que la selva le produce a
Cova hace que ceda la palabra a otros narradores para conocer an ms de su
brutalidad; cada uno con un estilo particular para profundizar su visin. Estn Hel
Mesa, la introduccin de la India Mapiripana para ahondar en esa magia de la selva,
Clemente Silva con su selva cruel y descarnada, pero que en la tercera parte habla a
travs de Cova, gracias al estilo potico que se percibe, el ltimo Ramiro Estevanez
que narra en forma abyecta su vivencia por las caucherias. En la narracin de Cova se
percibe la selva como exaltacin, como trastorno en un juego constante de creacin
destruccin y cada narracin secundaria sufre modificaciones al pasar por la pluma
del poeta.
Cova pretende que el lector lo represente como poeta. Sin bien el contacto con la
naturaleza dan un realismo impresionante hay dos elementos significativos en la obra:
el sol y la noche. La noche es cmplice de la muerte, del robo, del rapto y de la huida
(primera parte aparece 26 veces). El sol tiene ms riqueza de significacin: es alegra
expectativa, vida, es ausencia deseada, contraste con al vida que declina. La llegada
del sol es esperanza, es un hecho csmico, que despierta sentimientos de expectativa y
alegra desbordante, pero a medida que avanza la obra se torna nostlgico y
posteriormente un anuncio de la muerte, tanto as que tiende a desaparecer y se
extraa su ausencia. El sol se asocia con el ideal inalcanzable. El poeta en esa
contemplacin de la naturaleza encuentra su destino y despierta toda su conciencia:
reflejar la naturaleza, que a la postre es smbolo de sus ideales (en Rivera), pero la
desproporcin y el descenso a una selva demoniaca es el otro smbolo de sus
frustraciones. Entonces aparece la noche que simboliza el intento fallido de hallar
trascendencia y caer en la suprema desesperanza puesto que sus inquietudes vitales
han sido defraudas; el poeta hace de la llegada de la noche, la llegada del dolor: es el
ideal fracasado. Por eso la tragedia del poeta es no hallar una vuelta hacia la esttica
inicial: tanto l y la naturaleza se ha transformado en forma irrevocable.
Retoma el trabajo hecho por Joan Green: la idea de narradores dramatizados y
disfrazados. El Rivera disfrazado (que no es el mismo autor de la novela) informa
sobre la triste desaparicin de Arturo Cova. Cova es el primer narrador dramatizado y
su narracin comienza cuando ya est prximo a dar con la mujer que persigue (3
parte) y su propsito inicial (conmover a Ramiro Estevanez) cambia a una denuncia
social, un testimonio de violencias y el influjo bidireccional entre la selva y el
hombre. El segundo narrador dramatizado es Hel Mesa quien informa por primera
vez sobre la situacin de los caucheros y la explotacin de un contratista llamado
Narciso Barrera. El relato de la India Mapiripana seria un motivo libre o un indicio
(trminos de Barthes) para crear la atmsfera de embrujamiento. El tercer narrador es
Clemente Silva cuyo relato politemtico completa la visin de la selva y la brutalidad
de vida los hombres que habitan los siringales junto con su bsqueda de los restos de
su hijo y las masacres de Balbino Jcome. El narrador Silva contina su relato en la
tercera parte pero lo hace por boca de Cova y de esta manera Cova se siente
cauchero porque comparte las vicisitudes de Silva. El ltimo narrador es Ramiro
Estevanez quien cuenta las matanzas del Coronel Funez. El trabajo de esta critica me
puede permitir una lectura ms coherente de la novela (nada ms) Del narrador Cova
resalta el tpico de la violencia con se inicia el relato, el carcter humano que
adquiere la naturaleza, la recurrencia a lo onrico, la destruccin de la Maporita como
cambio accional, la bsqueda de Barrera donde se penetra a una selva que aisla a
quien penetre en ella y que poco a poco domina la consciencia de Cova. De Hel Mesa
cuya narracin de las cuacheras evidencia el no valor de la vida humana; de
Clemente Silva se resalta las costumbres y brutalidades de las caucherias donde la
esclavitud pasa de generacin en generacin (Muy importante): el visitador ignora a
propsito las huellas de las condiciones de vida de los peones, desde Silva, la selva es
antropfaga y desorienta a voluntad y Silva advierte a Cova de su destino (no vaya a
Yaguanar) pero ste no hace caso. El Narrador Ramiro Estevanez en su relato de las
matanzas de Funes presenta un cuadro total de abyeccin donde el juez ante los
reclamos de los caucheros menciona Hoy no los atiendo, hoy no habr justicia
donde lo anormal es normal (Realismo Mgico). Un destino de tragedia envuelve a
todo aquel que quiere explotar la mina verde donde de padre a hijo se hereda la
condena de la esclavitud. Todos los narradores concuerdan en que se pierde la
condicin humana (Revisar la cita de la escritora sobre la Vorgine, porque es igual a
nuestros polticos actuales). El destino de los hombres son lanzados al vaco y
TITULO
AUTOR
El
marco
narrativo de La
Vorgine
Richard Ford
Naturaleza
y
antropomorfism
o
en
La
Vorgine
William E. Bull
La mujer y la
naturaleza en La
Vorgine:
A
imagen
y
semejanza del
hombre
Sharon Magnarelli
160
FUENTE Y SNTESIS
juguetes del azar y la casualidad (Igual que Gutirrez Girardot). Los hombres se
lanzan desde el anonimato de las ciudades a la selva buscando un fin cualquiera a su
existencia. La venganza se da en dos direcciones: del hombre al hombre y de la selva
al hombre puesto que el hombre quiebra el equilibrio natural con su ambicin
Arturo Cova domina toda la novela y todas sus manas y complejidades tanto hacen
parte de l como de la narracin. Adems es poeta y tiene como su particularidad para
expresar sus ideas. Uno de los aspectos que sobresale en Cova es su gloria perdida de
poeta. Rivera pretende dar realismo a tu ficcin con el prlogo que lleva su estampa y
estrechar an ms su relacin con el lector: Rivera se esmera por crear la apreciacin
de que Cova es un ser independiente y no creacin del autor y ste como una simple
casualidad: se equipara a otro lector de los manuscritos de Cova. La perspectiva
temporal con que Cova hace sus manuscritos son recuerdos pretritos hasta su
encuentro con Ramiro Estevanez y de ah en adelante es un diario. Su conocimiento
de los acontecimientos le permiten a Cova prefigurar las sensaciones de los dems,
pero luego desconoce el rumbo de los hechos y los escribe en presente (tercera parte).
Adems no puede ser el propsito de Cova con sus manuscritos que nicamente los
conozca Ramiro; posiblemente Cova quera evitar la crtica y los que podan acceder
al documento eran analfabetos y Cova quera depositar la perpetuidad del documento
en lo letrado (Muy importante puesto que tal accin es objeto de interpretacin). Cova
deforma la realidad que pretende narrar lo que implica que existe una confusin de
identidades tanto del protagonista como de Rivera y de esta manera Rivera se
ficcionaliza. El mismo Cova que lucha se ficcionaliza en el Cova que escribe sus
manuscritos. La identidad prestada o simulada es la regla de la novela y permite a
Cova asumir las perspectiva de los otros personajes (a manera del Quijote). Rivera y
Cova en ultimas escriben para los lectores gracias a sus estrategias narrativas.
Compara a Rivera con Jonathan Swift porque a travs de sus emisarios narrativos
(Cova, Silva y Estevanez) presenta un estudio minuciosos de la naturaleza objetivada
y a su vez literaturalizada. Rivera confi sus historia a un personaje cuyas actitudes de
cronista veraz y precisos son cuestionables gracias a la personalidad que Rivera le dio.
Inicialmente Cova es un hroe de aventuras, pero a mayor profundidad es un
personaje arrancado de un texto de anormalidades sicolgicas (Siete meses es el
tiempo narrativo de la novela). La vanidad y el ego de Cova son fcilmente
vulnerables. No es capaza de enfrentar el mundo real y las consecuencias de sus actos.
La Vorgine es smbolo de la mente perturbada de Cova y de las realidades con que l
entra en contacto puesto que Cova no las ve como realmente son. Es la muerte el
destino del protagonista, propio del halo romntico, pues su felicidad es inefable,
ideal. Los personajes se dividen en dos categoras: los exticos (Zorayda Ayram) y los
romnticos que narran en primera persona; stos ltimos desconocen realmente sus
debilidades y sitan las causas de sus temores fuera de s mismos pues los proyectan
en el ambiente y por eso tal ambiente se dibuja tan macabro, ya que la novela
construye una atmsfera de perdicin y destruccin acompaada de predicciones de
muerte. Rivera transforma la concepcin de naturaleza idlica porque aparece cruenta
es descrita en tonos totalmente alejados del realismo y Cova quien es el principal ojo
de la narracin no lo hace con esos tonos realistas sino que la idealiza y proyecta en
ella sus estados de nimo y dado que hay una vorgine en su mente tiene que haberla
en la realidad y la naturaleza se dota de atributos humanos como la hermandad
inicialmente y posteriormente la selva misantrpica o inhumana. Esto data de la
confusin de Rivera como novelista porque crea personajes no son capaces de
describir la naturaleza objetivamente gracias a sus trastornos sicolgicos y construye
una novela donde lo que digan sus personajes ser aceptado por los lectores como
verdad propiamente dicha. Rivera no distingui entre lo que sus personajes podan
hacer y sentir y lo que estaba permitido a l desarrollar como tesis. En Cova la
emocin aplasta el juicio crtico y supone que la metfora y la realidad son lo mismo
y pasa de la poetizacin en la primera parte (lucidez) a la aseveracin en la segunda
(locura), mientras Rivera espera que estas dos formas recreen artsticamente las
realidades de la selva
En Mara la mujer es una mera proyeccin del ego del poeta, pero en La Vorgine la
mujer es un ser malvolo asociado con las fuerzas del universo, semejante a Eva. Del
romanticismo y el clasicismo, la mujer pasa del locus amenus a convertirse en
amenaza para el hombre y la civilizacin. Naturaleza y mujer estn estrechamente
ligadas y la primera se ha percibido como femenina. Los movimientos histricos de
inicios del siglo XX (Darwin, Freud, primera Guerra Mundial) incidieron en el
deterioro de la imagen de la mujer. Esta representacin de la mujer depende de la
psiquis novelesca del narrador, que para el caso es Arturo Cova, quien expresa poca
confiabilidad y su posicin es dudosa al momento de narrar. Para esta crtica Cova ni
es hroe ni es romntico. La poca confiabilidad de Cova como narrador se da en que
falla como un narrador en que no es confiable sobre lo que narra, su posicin sobre el
mundo no es similar o mejor que el lector y no existe consistencia entre sus
pensamientos y sus acciones, donde su lenguaje es intrnsecamente contradictorio.
TITULO
Clemente Silva,
hroe de La
Vorgine
161
AUTOR
FUENTE Y SNTESIS
Cova es considerado aqu como un demente grave que no entiende el significado
convencional de las palabras que emplea, lo que hace ambivalente su narracin; no se
responsabiliza a s mismo de su fracaso como individuo y culpa a la mujer o a la selva
(asuntos externos a so interioridad). Cova es un forastero en tierra ajena y no podr
comprender el nuevo entorno que decidi enfrentar, desde esta perspectiva Cova no
difiere de los europeos que descubrieron el Nuevo Mundo desde su lente occidental.
La Vorgine no debe entenderse como la selva sino como un remolino de
irracionalidad que poco a poco se va apoderando de la mente de Cova y que genera
una discrepancia entre la visin del personaje y los hechos narrados del texto (dos
niveles diferentes de enunciacin). La visin lrico-romntica del protagonista
constituye su base de no-confiabilidad por el abismo entre lo que l espera descubrir y
lo que encuentra y esto repercute en la imagen de la mujer. En ltimas, es una tensin
entre el naturalismo y el romanticismo donde la primera es ms valida porque la
segunda es la que es devorada. No obstante la visin naturalista de la obra y es uno
de los problemas de Rivera-, es tan terciada y subjetivada como la romntica. Desde
esta autora, el desnivel que existe entre lo romntico y lo realista hace que se
establezca no slo la proyeccin del ego desequilibrado de Cova, sino tambin un
arquetipo literario que desemboca en la produccin de Doa Brbara donde las
connotaciones temibles de mujer y naturaleza an persisten. Este periodo histrico
de produccin literaria connota figuras como civilizacin y barbarie donde la
primera signific lo positivo en beneficio del hroe (lo masculino) y por simple
oposicin, barbarie signific naturaleza y lo negativo. La visin romntica de Cova
recuerda el pasado en trminos superiores a como fue en realidad en un esfuerzo por
hacer presente lo que ya pas, donde la tensin entre romanticismo y naturalismo se
expresa con el paso del tiempo, puesto que la idea de progreso implica un avance,
puesto que hoy se es ms civilizado que ayer pero ms primitivo que maana. Pero en
al novela esta presuncin se invalida porque lo primitivo de la obra que es la
explotacin cauchera proviene de los hombres y no de la naturaleza. La novela en esa
dicotomas civilizacin-barbarie / hombre-mujer hace que las segundas instancias
sean vistas como lo otro (principio de alteridad, propuesto en esta crtica) donde lo
externo es concebido como amenaza para el yo, y de ah que Cova percibe a la mujer
como un reto a su masculinidad y en su miedo a perder su auto-identidad en su actitud
dominante. Por otro lado, Alicia desafa el concepto de propiedad (no tiene apellido) y
desprecia el estatus quo de la cultura y por eso ella alude a lo opuesto de lo
civilizatorio. Es mediante el lenguaje -no en vano Cova es poeta- que el hombre
pretende proyectar su interior, de designar las cosas y de poseer y de ah los discursos
de Cova y el silencio de Alicia. Por estas razones La Vorgine es una novela
estructurada alrededor de un viaje cuya aventura final es la conquista de la mujer y del
territorio enemigo y la mujer es concebida como periferia y alejada del centro del
relato. Por ltimo el problema es lingstico en el intento de rotular o simplificar a la
naturaleza en un lenguaje que oculta una ausencia porque ste se proyecta en el
mundo y traspone nuestras realidades en aquello en lo que parece decirnos.
Clemente Silva domina la selva y no es tragado por la misma. Alicia existe
fugazmente, de hecho ella se pierde ms narratolgicamente hablando antes de que se
la trague la selva. Franco tambin se pierde porque el narrador no lo elabora como
ente dramtico y muchos otros quedan incompletos en la voz de Cova. La primera
parte de la obra muestra tres estratos estilsticos: la descripcin realista con un gran
acento lrico y dilogo densamente natural; la narracin acentuadamente lrica del
paisaje y la introspeccin de Cova con una finalizacin netamente telrica para
conjugar lo humano y la tierra. (Buscar la frase: Adems, en esta sabana caben
muchsimas sepulturas; el cuidao est en conseguir que otros hagan de muertos y
nosotros de enterradores. As dijo sonriente; pero recibi sobresaltado la noticia de
que los vaqueros queran dejarnos solos. ...) Pero en la segunda y tercera parte de la
novela se modifican puesto que los relatos de otros personajes aceleran la accin
novelesca y los trozos de introspeccin en Cova terminan con una figura extra
selvtica, por eso Cova es el nico personaje tratado desde su interior, los dems es
preciso interpretarlos desde sus acciones. Esto hace que en trminos generales la
novela se fragmente estructuralmente y que se pueda deducir que Rivera la escribi en
diferentes momentos. Desde el comienzo la violencia destina la urdimbre novelesca, y
Cova ser gobernado por un hado maligno. Cova representa el orbe citadino y por eso
debe ser tragado por la selva, y a su vez es lo reciente frente a lo antiguo y lo efmero
frente a lo milenario. Pero la esencia de la novela no es que la selva se lo debe tragar,
por eso Clemente Silva es el hroe aunque Cova sea el relator. Mientras Cova lucha
titnicamente con la selva, Silva la acepta, incluso se subordina a ella, pero triunfa.
Silva no slo fue la brjula sino tambin se torn en un mito. Apodado El Viejo, se
identifica con lo ancestral de los rboles carcelarios. Silva se asemeja a selva,
mientras sta se torna clemente, mientras la selva devora a los hombres o les arrebata
su humanidad a Clemente no le sucede ni lo uno ni lo otro. La Vorgine trajo un
patetismo y una brutalidad antes desconocidos. La novela presenta la tensin existente
TITULO
AUTOR
Arturo
Cova:
hroe patolgico
Luis B. Eyzaguirre
La
Vorgine:
agona
y
desaparicin del
hroe
Malva E. Filer
162
FUENTE Y SNTESIS
entre la realidad y la conciencia, la serenidad y la pasin, el individuo y la sociedad y
el hombre y la tierra. El estilo con que est escrita es abrupto puesto que se impone la
expresin que la clusula. Rivera en Tierra de promisin es ms escultrico y de ms
perfeccionamiento idiomtico. En la narrativa, su estilo es spero pero venusto, que se
desprendi de lo costumbrista gracias aquellas escenas novelificables que el propio
Rivera conoci en sus viajes al Llano colombiano. Es as que aunque las dos obras
rivereanas puedan poseer similitudes como actitud lirica frente al paisaje, en Tierra de
promisin se siente La Vorgine, mientras en la ltima no se siente la primera. Pero es
claro que en la novela, Rivera vuelca sobre Cova muchas de sus experiencias y
sicologas, a pesar que Rivera no es Cova y viceversa. Cova son muchos hombres
pero en la novela cuada cul posee su alter ego (Don Rafo y Silva, Clarita y Zorayda,
Funes y el Cayeno) de manera de que los que se rezagaron se encuentran para
consolidar un tiempo cclico del morir y renacer.
Es la novela ms representativa de la generacin de 1894. Los personajes de la novela
son grandes vitalizaciones, smbolos que encarnan la geografa espiritual de los
ingentes hechos naturales. La Vorgine es un ejemplo de lo sostenido por Jos
Antonio Portuondo para quien la importancia radica en la preocupacin social, actitud
criticista en su funcin instrumental en los procesos histricos de sus naciones. Arturo
Cova se mitifica ya que es la representacin de las experiencias bsicas que
comparten los pueblos., es decir, el descenso al infierno en el que tiene su desenlace
fatal. Cova carece de ritos de iniciacin, por lo cual se sale de la trayectoria
tradicional de la figura mtica, pues no posee la gracia del regreso; desaparece
porque su impetuosidad romntica ha desequilibrado el ciclo generacin, muerte,
regeneracin. Es por eso que Rivera s crea un personaje convincente siendo Cova
un hroe tipo vagabundo romntico empeado en una bsqueda con un alto grado de
conciencia que lo impele a su peregrinaje, propio de la Generacin de 1894. Su
realidad le insatisface y busca refugio en su idealidad. El desenlace de esta dicotoma
romntica realidad e idealidad- o es la desilusionada aceptacin de la realidad o la
destruccin y desaparicin del personaje. Para el caso de Cova, su extremo romntico
lo lleva a tornarse en un personaje patolgico, donde su hipersensibilidad estalla con
realidad y sta rompe con la fantasa individual del hroe. Desde el inicio se plantean
las etapas que lo llevan a la destruccin: destino, peregrinaje, extincin. Si bien Cova
es impulsivo, muestra gran conciencia sobre los acontecimientos de su vida, con
profundo anlisis de lo que le sucede, pero no soluciona su situacin porque aparece
el enredo de sus fantasas romnticas, aunque tales apreciaciones las convierte en
formas de pensamiento; es consciente de su error pues siente esclavo de sus pasiones
que lo llevan al borde de la locura, ya que su razn le advierte el peligro de la
demencia y sus impulsos romnticos le dicen lo contrario. En algunos momentos
engaa a los dems pero no logra convencerse plenamente de su lucidez. Su confesin
de mediocridad ante Ramiro Estevanez es rechazada por su imaginacin romntica,
puesto que su fracaso es diferente de los mortales, por eso en su derrota, Cova
reafirma su individualidad. Su estado contradictorio no es el resultado de
inconsistencias narrativas como lo ha mencionado la crtica, sino de la lucha entre la
razn y su sensibilidad, y este estado patolgico no puede ser explicado con esquemas
lgicos, como la crtica ha pretendido. Cova es un escindido que oscila ntrenla
frentica accin y momentos de total anulacin de la voluntad. Cova presencia su
propio derrumbe fsico que apenas precede al psquico. Cuerpo y mente ceden y l se
rinde ante su propia destruccin; Cova termina por resignarse y recibe la fatalidad con
cierta tranquilidad. Sin embargo contina en su travesa puesto que su fantasa es
superior a la realidad y sin ella habra sucumbido mucho antes. No ha realizado
ninguno de sus sueos ni siquiera ha podido definirlos, su vida es una muestra de su
irrefutable insignificancia, todo en l implica destruccin y la muerte significa una
nueva derrota y de ah que inicia la divagacin entre la atraccin y rechazo por la
muerte. Es el conflicto de Cova lo que hace verosmil la narrativa de Rivera, de hecho
la narracin de Clemente Silva queda afuera del verdadero sentido novelesco, donde
la intencin social de la obra fracasa puesto que la fantasa coveana supera a la
realidad narrada y en la fantasa nunca se han resulto los problemas sociales. Rivera
y Cova poseen sendas similitudes como su intencin fallida de redencin social, su
enfrentamiento con el escarnio y la opinin pblica y sobretodo su hipersensibilidad
romntica.
La Vorgine ha provedo un estado literario de la naturaleza americana. Pero tal suerte
no ha corrido el protagonista. Cova es narrador, actor y testigo del relato al cual la
critica lo ha desdibujado inexorablemente. Pero la critica reciente lo rescatado dela
subvaloracin primera que recibi. A pesar de la arbitrariedad de Cova, existe una
lgica plausible del personaje. Cova es vctima de su hipersensibilidad romntica tal
como lo mencion Eyzaguirre, pero tambin de las convenciones y valores que
intenta rebelarse, aunque es consciente de la sumisin a los mismos. Arturo Cova se
analiza y se autocritica lucidamente y sus constantes desdoblamientos son la causa
que elija la muerte de l y sus compaeros. La obra deja ver la influencia romntica
TITULO
La
Vorgine:
autobiografa de
un intelectual
163
AUTOR
Randolph D. Pope
FUENTE Y SNTESIS
que ley Rivera como Vctor Hugo, Gautier, Leconte de Lisle, entre otros. Adems
hay notas de abulia y negativismo en Cova, propio del pensamiento finisecular
hispanoamericano. Es posible que Rivera haya tenido conocimiento del naturalismo
francs y del movimiento decadentista, que se expresan en la obra junto con el
tremendismo contenido en la misma, como lo seala Juan Noveluk, sin descartar el
satanismo literario de la influencia bodelariana. Estos influjos hacen de Cova un hroe
decadente y no romntico. Cova no posee actos de verdadera abnegacin como
Guilliard de Victor Hugo, ni verdadera fe ni generosidad. Cova no muere ni por un
ideal ni por ayudar a otros. Semejante al estudio Ridge sobre el hroe decadente de la
literatura francesa, Cova tiene muchos episodios donde se desajusta su vnculo con la
realidad, y se imagina posibles triunfos sin mecanismo para acceder a l. Se complace
en fabular el reconocimiento de las autoridades y los esclavos caucheros cuando haya
hecho justicia en al regin. Lo que se da en la obra es un fatalismo de la inspiracin
romntica en un proceso de auto-aniquilamiento, aspectos propios de la poesa
romntica. Trata de mantener formas externas del amor aunque reconoce la falsedad
esencial de su actitud. Slo le duele el sacrificio de s mismo y justificar sus fracasos
personales. La vanidad es la fuerza que impulsa y slo le interesa auto-valorarse ante
los ojos de los dems. La naturaleza es inspiradora de poesa pero que se desprenda de
la quietud modernista, sino buscando otras formas de expresin. Arturo ha sustituido
un vivir por un representar, tanto as que no se suicida por pensar en el espectculo
que ofrece a los dems. Con Ramiro Estvanez hace esfuerzos por demostrar que el
vencido es Ramiro y no l y juzga a su propia vida con ms episodios descollantes,
todo en una actitud megalmana. Pero es ineficaz gracias a la poca fuerza que pone a
sus objetivos. Sus pasiones son externas y carece de fe cuando enva a Silva a Manaos
para denunciar la explotacin cauchera con el consl. Cova agota en su narrativa,
igual que Rivera, su ultima oportunidad de accin poltica y legal para contar la
peripecia narrada. Su relato es la de un intelectual frustrado y pretendiendo ser actor,
tiene que resignarse a ser espectador. Sus actos son irresponsables e intiles y por eso
fracasa en su pretensin de rebelda al quedar supeditado a sus prejuicios. Cova es una
caricatura incongruente del romanticismo, intencionada en Rivera para burlar dichas
categoras.
Rivera hace creer que su novela es la copia de los manuscritos de Cova. El
destinatario del escrito de Cova es Ramiro Estvanez. Se elige la autobiografa porque
se relatan hechos del pasado liberados de la urgencia de actuar. Las experiencias se
tornan significativas cuando se las observa en la reflexin. La tensin dramtica se
logra cuando se modifica el punto de vista (se elige el momento para contar) y hace
divergente el narrador del personaje autobiogrfico. La novela se hace significativa
cuando se lee como la experiencia de un poeta que sobrevive aventuras que lo
transforman parcialmente, no como novela de la selva y la esclavitud. La ciudad es el
destino de la autobiografa: all estn el ministro, el editor y la gran mayora de los
lectores. Pero Cova huye de ella porque all es annimo y anodino. Dominada por el
comercio, la urbe devora al artista. La ciudad dej en Cova la violencia, el tedio, el
hasto, el fingimiento, por eso el hombre que huye de Bogot es el que conoci los
lmites de la decadencia. La mujer de la poesa decadente francesa es una vampiresa y
Cova ve a la mujer moderna como decadente, por eso slo suea con la de su propia
fantasa. Es perseguido por los tres pilares de la sociedad: la familia, la religin y la
ley. Aunque este poder de persecucin se lo concede Cova a la sociedad citadina. Al
entrar al llano los trapiches son el ltimo vstago actividad industrial y Alicia e sla
primera que siente el paso de la situacin urbana a la ganadera. Es un viaje que lleva
a Arturo y a Alicia a otras pocas y otras regiones. Pero en Arturo cambia el aspecto
de la realidad quien adems de poeta es intelectual y esto le permite absorber y
elaborar experiencias nuevas. Del fugitivo frvolo pasa a otras etapas donde ha
perdido contacto con el pasado. Lo nueva regin le despierta la conciencia de la
utilidad o inutilidad de su bagaje cultural. Ha perdido sus referentes: mujer, dinero y
fama y el Llano le ofrece realidades a las que no est preparado e intenta sustituir su
ineptitud con gestos dramticos y el intelectual urbano ha sido demolido. Con el
incendio de la hacienda Cova est dispuesto a escuchar, a entender, a compadecer,
pero inicia su aniquilacin fsica. Entonces sus pesares privados se integran a los
colectivos. Recordando que los intelectuales perfeccionan, demuelen o critican una
ideologa (estn unidos por una educacin comn y el culto a la discusin), mientras
los grupos de poder se preocupan por justificarla. Los intelectuales son marginados,
puesto que ponen en duda las definiciones establecidas en la realidad. Cova no se
fusiona con el grupo que desea amparar porque perviven en l sus coordenadas
sociales del ambiente urbano, su condicin de intelectual y su sentido de la esttica.
(Buscar cita en la novela). Hay una ingenua confianza en al justicia de los Gobiernos.
Surge en Clemente Silva un paralelo a la actitud de Cova: redencin para sus
prjimos, huida del hogar, su inadaptacin al medio y su desmitologizacin de las
justicia colombiana (buscar cita en la novela). Cova reclama justicia huyendo de la
justicia. Cova encuentra xito slo en una empresa: la violencia y ve las muertes del
TITULO
AUTOR
FUENTE Y SNTESIS
Cayeno y de Barrera como actos de justicia. La frase final Los devor la selva es la
cmoda opinin de un funcionario del cuerpo consular colombiano que nunca hubiera
apoyado el programa brutal de Cova. Cova siente la soledad que l mismo impone;
Cova no se integra al entorno, por lo cual es un marginal condenado a la
marginalidad. Su esttica responde a la espectacularidad de lo atroz
La novela est llena de elementos culturales, antropolgicos y ecolgicos. Como
protesta social es un texto complejo y problemtico
La
Vorgine:
cincuenta aos
despus
El
gnero
deconstruido:
Cmo leer el
canon a partir de
La Vorgine
Doris Sommer
La escritura de
los cuerpos en
La Vorgine (La
historia de lo
inefable)
El hombre y la
naturaleza
Germn Bula
164
TITULO
165
AUTOR
FUENTE Y SNTESIS
multiplicidad y riqueza de la vida. La naturaleza penetra al hombre superando la
simple apreciacin esttica de este ltimo, se injertan en su ser y lo transforman. En el
Llano que describe Rivera adems exige la habilidad y el conocimiento local para
tener un estrecho acoplamiento con el lugar (como el mulato Correa), que en la novela
opera como patria sin tener en cuenta delimitaciones geogrficas convencionales
(como la negra Sebastiana). Es por eso que los distintos espacios generan distintos
tipos de personas. En la novela hay 4 tipos de hombres: serranos (citadinos), llaneros,
los indios y caucheros. Por otro lado, la selva implica un cambio biogeogrfico y en la
novela a punta a la idea de lugar sin ley, donde parece natural matar a un hombre,
pues la muerte e sutil, comn y hace parte del motor de corrupcin que mantiene la
vida. En la selva las facultades de percibir aumentan y la selva penetra al hombre
hasta alejarlo del concepto de individuo y se animaliza. La selva es el otro (alteridad)
y parece reclamar empata al hombre, pero el hombre busca un gesto de comunicacin
con la selva en trminos de lo divino, cuya respuesta es el silencio, pero la selva emite
ndices, nunca signos ni smbolos. El silencio de la selva tiene que ver con la
incapacidad del hombre para comprenderla: el hombre es devorado por el silencio
de selva, la cual no se adapta a la manera de pensar de los hombres. Los hombres
operan de manera lineal, consciente y discursiva. Los ecosistemas de forma sistmica,
distributiva y no lineal. La crisis ecolgica es el resultado de la incomunicacin de
estos comportamientos. La selva no posee las formas arquetpicas que tienen los
preconceptos humanos y no existe para ser comprendida por los hombres sino en su
propia ley. En el orbe natural todo est diseado para aprovecharse mutuamente; son
los ciclos incesantes de corrupcin y vida, donde estos contrarios para la percepcin
humana son unidos en el universo selvtico. Cuando Cova se introduce en la selva se
borra la frontera entre sujeto y objeto, ya que aparece la con-sustancializacin con el
entorno; se funde con el medio que es la selva, como ente superior, y Cova deja de
existir como individuo. Adems la muerte y el nacimiento son constantes en la selva y
ese es su funcionamiento. Por eso, la terquedad de Silva de cuidar los huesos de su
hijo es evitar que se pudran, que se hagan selva, es la de conservar a su hijo como
individuo y ser humano. Posteriormente el crtico (Bula) hace un recorrido por la
relacin mujer-selva y encuentra cuatro rasgos que hacen patente dicha relacin: lo
tentador, lo cruel, lo misterioso y lo frgil. Esa dinmica de la tentacin y el castigo
responde al rasgo propio del instinto exploratorio del hombre donde lo desconocido se
asocia a lo peligroso, pero la tentacin hace ignorar los elementos de peligro. Dentro
de lo femenino aparece la similitud entre la india Mapiripana y la diosa Artemisa
donde ambas son diosas de la fertilidad y el crecimiento. Ambas son cuidadoras de los
lmites entre lo humano y lo salvaje y la trasgresin se castiga con la prdida de lo
civilizado. La selva se traga lo civilizado como castigo por el sacrilegio cometido a la
selva: se irrespeta el orden natural que es anterior al orden humano. Mientras la selva
busca la multiplicidad, la simbiosis y la co-evolucin, el hombre el dominio una sola
especie; en la selva la muerte es natural y en la ciudad una tragedia. No hay
mediacin posible entre leyes que rigen mundos diversos al igual que la tragedia
griega. Pero en al selva la violencia disminuye las fronteras y hombre y humanos se
sirven de lo uno y lo otro para sobrevivir. La violencia es inevitable cuando el que
cruza el lmite mantiene su orden de procedencia. Es preciso adoptar las normas del
nuevo orden al que se ha penetrado. No se debe aprovechar la selva desde los
preceptos totalmente humanos sino utilizando sus recursos de tal manera que no se
ponga en peligro la continuidad de la misma y as tambin se conserva la humanidad
del hombre. Clemente Silva es quien lo hace, pues l se vuelve un hombre de selva y
conserva su moralidad. La eleccin de novelar la explotacin cauchera tendr ms
impacto que las denuncias periodsticas (que se encuentran en episodios dentro de la
misma novela, como el visitador del gobierno ineptitud del gobierno-, el francs o el
peridico ecuatoriano). Por eso Rivera elige la prosa; para advertir sobre la riqueza de
selva para las generaciones futuras y no las presentes que estn exterminando tal
recurso gracias a que la materia muerta el caucho-, adquiere poder adquisitivo, sirve
como bien de cambio. Esto es permitido porque los capataces esclavistas, adscritos a
un sistema brutal de extraccin, poseen el monopolio de la fuerza que es la unin del
poder estatal y el poder econmico. En la novela se confunden o confabulan los
poderes administrativos (el ejecutivo, el legislativo y judicial) y se encuentran en una
misma persona, el empresario (buscar la misma cita de este ensayo en la novela, pag
135). Los poderes slo sirven para la empresa privada. De esta manera la lgica
comercial y adquisitiva reemplaza a la lgica de la justicia; pareciera que la primera
es ms efectiva que la segunda. El poder econmico se traga el poder estatal (pg
137). Segn el crtico el asesinato de Roberto Pulido implica la destruccin de la
sociedad. Es una novela de la confusin: es la primera novela de un total mestizaje e
hibridacin (esto si es mio.. Es preciso resaltar que la conservacin del ambiente (la
selva) es la causa de la libertad, la justicia y el progreso econmico y de ah que
quienes la daen no slo atentan contar estos principios sino que no pagan el costo de
tal detrimento, adems la capacidad poltica de los terceros perjudicados es mnima o
TITULO
Los
desiertos
verdes
de
Colombia.
Nacin,
salvajismo,
civilizacin
y
territorios-Otros
en
novelas,
relatos
e
informes sobre
la cauchera en
la
frontera
colomboperuana
La Vorgine de
Jos
Eustasio
Rivera.
Su
significacin
para las letras de
lengua espaola
del
presente
siglo
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AUTOR
FUENTE Y SNTESIS
nula (estos terceros beneficiados o perjudicados se llaman (externalidades). El
hombre enajena al hombre y la naturaleza. Las personas sin tierra se tornan en mano
de obra proletaria que no encuentran otra forma de ganarse la vida y la propiedad
privada de la tierra hace que el hombre se relacione con ella en forma de explotacin
del capitalismo, donde el bosque es valiosos slo como fuente de dinero. Los
caucheros terminan odiando la tierra porque sta es su explotacin. En el llano la ley
aparece pero en forma degenerada, porque inicialmente el llano representa el escape
de la civilizacin. All aquel que no pueda defenderse es un bien negociable como
Clarita. Es por eso que en un lugar donde se vive sin ley (por la ineficacia del estado,
es mo) las relaciones humanas se dan en trminos de presa y depredador. Se
construye un lenguaje de depredacin animal para entablar relaciones con los seres
humanos y las relaciones dejan de ser para el beneficio mutuo para tornarse en
provecho de uno y perjuicio del otro, situacin que redunda en perjuicio general. Esta
situacin se da gracias a las lgicas de la economa capitalista donde la avaricia se
traga a la humanidad, que en la novela es una tentacin constante por lo tanto el orden
poltico se diluye en el orden econmico y de esto queda un orden social que es una
prisin, un campo de trabajos forzados porque es la goma la que suplanta todo valor.
Quedan slo cicatrices como ndices de violencia (contra los humanos y contra los
rboles). En esta vorgine se confunden hombre y selva, sujeto y objeto, animal y
hombre, justicia y sed de lucro. Es preciso que la oposicin con la naturaleza no sea
violenta sino respetuosa, cuidadosa y pacfica.
Todos los territorios son imaginados. Las representaciones no deben ser consideradas
como falsas en s mismas: es ms til pensarlas como creaciones colectivas que hacen
parte del sistema cultural y organizan la produccin de sentido de las sociedades,
permitiendo el decir y el hacer, tanto grupal como individual (). Estas
representaciones son el conjunto complejo, real y dinmico de representaciones
sociales, producido en una sociedad concreta a partir de tradiciones, creaciones y
apropiaciones relativamente conscientes, que se transforman a diferentes ritmos,
conforman el imaginario de una sociedad (Escobar, 2000). El imaginario no es
pensado desde esta perspectiva como un reflejo, transparente o turbio, de la realidad,
sino como un elemento estructural y estructurante de sta y, por ende, constantemente
manipulado y disputado; en definitiva, un objeto de lucha para amplios sectores de la
poblacin, pero sobre todo para los intelectuales (Bourdieu, 2001). Todo documento
de civilizacin es a la vez un documento de salvajismo. a finales del siglo XIX y
comienzos del siglo XX, el proceso de la civilizacin de la Amazonia no se
caracteriz por el control de las pasiones sino por todo lo contrario: en esta zona, la
creacin y expansin de este proceso fue de la mano de la gestacin y de la
intensificacin del salvajismo, lo que desemboc en
la conformacin de un verdadero espacio del terror. La modernidad implica una
praxis violenta intensificada con la expansin del capitalismo.
La novela ha sido estudiada miopemente por estructuralistas para comprobar que es
un texto literario, del que todo no es ficcin. La novela recupera algunos tpicos de la
tradicin europea. La Vorgine es un texto literario, frente a Neale Silva, el cual dice
que no todo es ficcin. Es una obra necesario que se requiere fatalmente en el medio
de esa tradicin literaria de la lengua espaola, porque enriquece la tradicin literaria
no solamente con Cova, sino con la relacin armnica de todos sus elementos. Obra
de arte sin parangn en la tradicin de la lengua espaola. (En conexin con la nocin
de intelectual de Hilda Pachn, porque ste adems de ser coherente con el discurso
interior introduce nuevos discursos a la sociedad.) Rivera renueva dentro de la
tradicin europea, su manifestacin en Amrica que es el modernismo. l funde la
literatura de viajes (crnicas de indias), el costumbrismo hispanoamericano
(Facundo); el exotismo europeo (Andrs Bello, Zona Trrida), con la elega de la
poesa amorosa (Virgilio y Propercio) y la prosa artstica (Jos Rod). Rivera no es
inculto, ha recibido las fusiones de la tradicin europea e hispanoamericana a travs
de la cristalizacin social y la literatura misma. Dicho saber se enmarca con un
elemento trgico antiguo y moderno: La violencia como: - Violencia del destino
(metafsica) + violencia social inmediata y del momento histrico. En la obra las
violencias se manifiestan en los personajes que no son hroes, sino gente del comn.
All la originalidad y el aporte est en que son los de abajo, atrapados en el destino,
sobre el cual no pueden decidir. Su tragedia es la existencia. El coro de esa tragedia
es la selva (La selva es la que permite la reflexin de los personajes) Selva como
conciencia (al interior de los personajes, donde se articulan son motivaciones y
dems). Los personajes estn atrapados en el destino y la selva dinamiza la condicin
de estar atrapados. La selva fsica, la selva sirve como escenario de los personajes (
teatro de marionetas) y la vida de cada personaje es una selva en s misma. De esta
manera, la novela pone en tela de juicio la nocin de Dios. y se evidencia en el
sinsentido que domina le existencia de los personajes, por tal razn es expresin del
nihilismo contemporneo.
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AUTOR
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El nihilismo de la novela, mejor expresado en Rivera que en Jos de Espronceda, fue
el resultado de utilizar esa selva virgen como recurso esttico (como imagen) gracias
e que este espacio significaba desconocimiento y grandeza, ajeno de cualquier
idealizacin falsificadora. Se ha reducido la novela a una expresin del romanticismo
o naturalismo, lo cual es unvoco. Entre los aos de 1960 y 1976 se juzgaba a Rivera
con los criterios del positivismo de vida y obra. La novela es modernista ms que la
simple asociacin al naturalismo y romanticismo, ya que usa una forma de expresin
que colinda con la fuerza rubendariana y expresa problemas esenciales a la
modernidad, entre ellos el nihilismo. Rivera escogi la imagen de la selva porque esta
fue su ms fuerte experiencia personal y su gran constante como impresin biogrfica.
Es inapropiado estudiar a Rivera con un dogmtico positivismo y asociar simple y
llanamente que su produccin literaria corresponde a lo aprendido, lo vivido y lo
heredado (vida y obra). Tambin sera impropio pedir a Rivera la categora de poeta
doctus, ms an que cuando surge La Vorgine, esta categora estaba recin
constituyendo en Europa, pero Rivera fue superior al peninsular Jos Mara de Pereda
y que el propio nacional Toms Carrasquilla. Rivera fue un artista consciente pues a
la plasticidad de su ptica le agreg la musicalidad de su prosa. Su novela expresa la
transformacin del locus amoenus en locus terribilis, propio de la literatura del siglo
XVII en Europa, especialmente con Petrarca, de all que su novela es una experiencia
que va desde el renacimiento (descubrimiento del paisaje) hasta el capitalismo tardo
(explotacin del paisaje). La dimensin poltica y social de la novela y que se da en la
figura de la selva es el liberalismo ingls del siglo pasado donde el hombre es lobo
para el hombre (negocio es negocio). La selva es el escenario propicio para la queja.
Rivera encuentra en la selva la imagen para expresar el egosmo de la sociedad
burguesa. Arturo Cova, no es poeta romntico, sino un hidalgo que se enfrenta la
modernidad burguesa del egosmo, lo que data es que Rivera no fue un hombre de
muchas lecturas pero las que hizo las hizo a fondo. Existe una similitud entre la Ilada
(guardando las proporciones) y la Vorgine: La obra homrica fue leda a fondo por
Rivera (La Ilada unas once veces segn el propio autor). Ambas tienen tres grandes
partes, como en la Ilada, La Vorgine est compuesta para al frase final y en ambas
hay los narradores. Es decir hay una similitud formal. La Vorgine (semejante a la
Ilada) tiene episodios picos que le dan mayor tensin y preparan las acciones
posteriores. La composicin de la novela obedece a la ms pura y primaria pica. En
Rivera el destino y la violencia presiden la novela, anlogo a la pica clsica donde la
tragedia griega est determinada por los dioses y el destino, y la violencia. Los dioses
son la selva. Otras experiencias relacionadas con el marco de la Vorgine creadas
por Rivera son las experiencias sociales: La sociedad civilizada tambin est plagada
de violencia, entonces cul es su sentido. Los valores burgueses como la sed de lucro
condujeron a la violencia de la sociedad. Adems la novela denuncia la inercia y la
ineficacia del Estado, no por ideologa liberal decimonnica, sino por carencia de
tica poltica que permite la ley del ms fuerte. Su protagonista, Arturo Cova, es una
vorgine: aventurero, exaltado, apasionado, fiel e infiel arrepentido, soador,
hombre de accin, con delirios de grandeza. Estas incoherencias son las coherencias
de La Vorgine. En ltimas es un hombre excntrico, ya que ha perdido su centro. La
Vorgine es una obra fundacional, no adamtica. Rivera acude a Homero para
describir simblicamente la desesperanza y la destruccin: una pica de la
destruccin, una ira del cosmos de la que nadie se sustrae. La obra en su construccin
configura una anomia social y por eso es fundacional, porque nos dice que la
pobreza material, real o supuesta, determina la pobreza espiritual de los valores que
ella cultiva. Rivera dignific literariamente la pobreza.