Vasconcelos. La Tristeza Americana
Vasconcelos. La Tristeza Americana
Vasconcelos. La Tristeza Americana
La Tristeza
Por
JaSE VASCONCELOS
Ofrecernos esta interesante cons.idt;racin, que forma en uno de los captulos det libro "Bolivarismo
'y M onrosmo", de fOSE V ASCONCELOS. Cargos, como el ms reciente de Keyserling, de la
llamada tristeza americana, son vistos y a la Vf;Z
considerados desde un ms amplio ngulo, por la
pup'ila alerta en favor de los intereses de nuestro
Continente, del gran
mexicano.
MAS -insistente que el cargo exagerado de la in.curable monotona de la pampa, es el tema de la
soledad que se supne endemia 'de estas regiones
australes. Monotona y soledad, en todo caso, resulta'n estados de nimo propios del visitante y del
vajero, nunca del nativo. Por lo mismo, caemos
en' sugestin ingenua ca<;la vez que repetimos que
es triste el panorama local y que le falta cordialidad. No nos conformamos con pensar o repensar
las ocurrencias del europeo, sino que hemos de
imitarle incluso lo inimitable: la sensibiliad! Y
porque algn esteta de los bulevares
fatigado y bosteza, sin haberse dado cuenta de que
vi en Ro de Janeiro la mejor estampa del Universo, ' ya tambin nosotros estiramos el- gesto y.
nos sentimos anegados de spleen. William James
se hubiera regocijado de vernos as, confirmando
su endeble. tesis sobre el origen de las emociones.
Pero ya es tiempo de advertir que semejantes posiciones literariosimiescas no son otra cosa que
contagio de las pequeas infecciones espirituales
que tambi.n suelen acarrear los ba'rcos y no s\.)
las ratas de la bubnica. Ya es tiempo de que alguien se ocupe del exterminio de los microbios
que vienen de fuera, dado que ya tenemos bastante con las propias dolencias. Procuremos tratar'
al yodoformo la tesis de la soledad de Buenos
Aires, Santiago, Lima o Mxico.
Por regla general es el hombre un ser vigoroso
que lleva en torno suyo el ambiente y lo impone
por donde va, pero no faltan anmicos que se
sienten inquietos y solitarios con el menor cambio
de la atmsfera usual. Es natural, por lo mismo,
que algunos europeos de poca enjundia Se sie'ntan
solos y tristes, intiles para la pasin de 1.0 nuevo,
UN
a.la media hora de desembarco en
Aires
o en Ro. El prejuicio de que vienen. a ensear y
no a aprender, les impide darse cuenta de' que
aqu'ella soledad que adivinan tras ,el casero
peizante cuenta, ,por lo menos, con
ventaja de
limpieza inmensa.. Leguas de espacIO para cada
pulmn, Y ms rboles que gentes. Con qu re,'gocijo miraran sus ojos, respiraran s.us pulmones
si no trajesen ya en la mente es estado pretuberculoso de sus grandes aglomeraciones y' colmenas de 'Ia urbe que se derrama devorando campias, ensuciando el planeta de humanidad. En
cambiQ, nosotros, con qu ntimo orgullo pisamos
la tierra del desembarco, sintindole el ritmo impelente, de signo contrario al ritno sedante de
Europa. Clima de s.,natorio ;.qu\,"'Y ste casi un
campo de batalla. RegiQn de la conquista que an
no concluye. De dnde, pues; nos h,L de resultar
, a nosotros la tristeza por el retorno?
Al contrario, es en 'Ia propia naci6n donde cada
.. quien se siente. dichoso y acompaado, porque
slo en ella desarrollamos con- plenitud el acervo
de nuestras capacidades. Y np puede. haber soledad donde una elpresa, cualquiera nos liga con
algn semejante. El mis;11o amor sexual, vale ms
por lacoinpaa en la, tarea de ,la familia que por
el placer fgitivo del e:ncuentr.9. -La' tarea comn
es lo que ata a los hombres y les enciende la. simpata: Los que se juntan para divertirse, a la larga
se aburren. En cambio, Una faena cualquiera, un
trabajo productivo o _creador, nos junta a todos
en la alegra. L.a
'Y la tristeza, por esp
mismo son propios de los sitios en que nos quedamos al margen de la tarea colectiva. 'El ser nada
ms que espectador,.es lo que ,;.burre y 'fatiga de
la permanencia en .territorio extranjero. Soledad
es estarse de intil, aul1 que nos acompaen familiares y amigos. Por eso Europa nos. cansa y.no.s
amarga el carcter; no hay en, ella sitio para nuestra accin. Y por eso
por sentirnos ms
tristes en Pars que en el Putumayo o en l,a
Quiaca.'
.
Muy interesante es un pas mientras 'dura el curso del estudiante o la excursin turstica, pero
apenas la estacin se prolonga, ns cae encima. la
convicCin, que .Se convierte en remordimiento,
de que estamos all de ms. Y por lo mismo que
, admiramos la vida, plena -del artesano, del profesor o del artista, quisiramos liqui\iar la espera
para' llegar cuanto antes al sitio amado de la patria, amado porque en l podremos ser cabales
artesanos, cultivadores o', attist<ls. Nostalgia de
Amrica nos acongoja,
las 'tareas gloriosas que en estas tier.ras aguardan el' fer-vor de
los,genios creadores. Ansia de traducir Iq que vemos, pero en lo que tiene de esenciq,l,. que es su
crear. Lo que podr conducirnos aun a contradecir, pero rara vez, casi .nunca, a imitar.' Y prisa
de un retorno sin nostalgias de viaje, porqueestuvimos fuera lo bastante para darnos cuenta de la
tragedia del meteco. El meteco ha' olvidido su
lengua y gesticula en el idioma adCuiridCl, -Toda la
tristeza de Pars encarna en' esas multitudes de
rentistas pequeos o grandes que
ce cada
rincn de la tier;ra, con su vida liquidada y,la bol. sa repleta. Y se apresuran,'droguistas, -modistos,
mdi.<!Os y hoteleros, a prolngar: la qgona de los
l
UNIVERSIDAD
- ......
-'.
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tienen alto ideal en qu emplearse o tarea abso.rbentey til las enefgas que rebasan del ms humilde de los hombres.
Examinar estos casos nos llevara a la consideracin de situaciones sociales, ajenas al propsito
de estas reflexiones: la falsedad de la tesis de la
tristeza americana. Tristes heinos de ser porque
el seor De Keyserling aqu se aburra? Tambin
se aburre en Darmstadt; si no, no saldra a recorrer naciones.
Triste es el momento actual del mundo, pero
no porque le falte .panorama, ni porgue de pronto
nos hayamos hecho solitarios. E.n
buena, limpia, perfecta soledad, suele haber ms alegra que
en el abigarramiento
las distracciones sociales.
N o disputamos a nadie el derecho distinguido de
la tristeza del alma. Lo que no se .puede aceptar
e-s que esa tristeza incurable y fecunda se achaque a que nos ha tocado vivir en una o en otra
- playa del Atlntico.
N o es soledad,la de la pampa, donde cada rumbo es un camino y donde cada encuentro se resuelve en trato humano. Soledad es 'la del que pasa
entre la multitud por la avenida trazada y ni un
'solo rostro responde a un saludo. i Ya es tiempo
de que se sepa la desolacin que es cada Babel,
para que los hombres retornen dichosos a la sociedad de aquellos a quienes une la faena comn, el
ideal compartido. Tienen razn los pueblos llenos
que execran al meteco. Cuando se queda sin dinero, estorba; cuando llega con dinero, corrompe.
Ahora bien; meteco es el que no se suma a la
tarea. En Amrica no es meteco el extranjero,
porque viene a trabajar y a crear.
Slo disfrutan del juego los que han bregado
reunidos. Slo' est solo el que no tiene parte en la
tarea. De all la agobiadora soledad del americano
en Europa, as que concluy su curso, as que
termin la jira, asi 9ue prob la monotona irreparable de la voluptuosidad. ,
Si por aqu nos seJ;ltimos solos, ms solos
sentiremos lejos; yo escribo estas lneas para los
qHe nunca podrn ir a Europa y les digo que eso
no es causa de tristeza. Lo que es dolor, ms que
tristeza, es no llenar nuestro ambiente con la alegra de corazones fuertes. Si no sabemos jinetear en la pampa, no sabremos danzar en los palacios. El que no. mir la tierra desde su cumbre
andina y se alegr, bien puede ahorrarse los viajes dilatados; su mal est en el nimo. Crelo
con una ambicin generosa y modesta. Es bueno,
si se puede, recorrer el mundo ;'pero no es varonil
dolerse de que no es bastante hermoso el panorama nativo. Ni varonil ni esttico; porque el esteta
descubre donde no hay, crea de la nada. El arte
es la caricatura que complace a nuestro instinto
de la Divinidad. Y sta ya se sabe, est en todas
partes.
Jvenes de Amrica: no hay que aorar el viaje que ya se hizo ni preocuparse por el que no se
har. Lo que importa es el empleo dichoso de cada
uno de los instantes de nuestra perduracin. Unas
cuantas gotas del ocano de la eternidad. Alegra
en el dolor es la divisa de los fuertes. Y el don
de lQS buenos.
, 'y siempre est acompaada el alma, !le despierta al milagro de su convivencia con la Divinidad.