Novena A La Virgen Del Carmen

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Novena a la Virgen del Carmen (1)

Alégrate, llena de gracia el Señor está contigo

CANTO
Eres Madre muy sencilla, criatura del Señor,
Virgen pobre, Madre mía, llena de gracia y de amor.
Fuiste arcilla entre sus manos y el Señor te modeló,
aceptaste ser su esclava siempre dócil a su voz.
Yo quiero ser arcilla entre sus manos,
yo quiero ser vasija de su amor.
Yo quiero ser arcilla entre sus manos,
yo quiero ser vasija de su amor.
Quiero dejar lo mío para él.

RECONCILIACIÓN
¿Qué tengo yo, que mi amistad procuras?
¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,
que a mi puerta, cubierto de rocío
pasas las noches del invierno oscuras?

¡Oh cuánto fueron mis entrañas duras,


pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío
si de mi ingratitud del hielo frío
secó las llagas de tus plantas puras!

¡Cuántas veces el Ángel me decía:


Alma, asómate ahora a la ventana,
verás con cuánto amor llamar porfía!

Y ¡cuántas, hermosura soberana,


mañana le abriremos, respondía,
para lo mismo responder mañana!
PRIMERA LECTURA
Lectura del primer libro de los Reyes 17, 1-6

En aquellos días, Elías el tesbita dijo a Ajab:


-¡Vive el Señor Dios de Israel a quien sirvo! En estos años no caerá rocío ni lluvia, si yo no lo mando”.
Luego el Señor le dirigió la palabra:
- Vete de aquí hacia el oriente y escóndete junto al torrente Carit, que queda cerca del Jordán. Bebe del
torrente, y yo mandaré a los cuervos que te lleven allí la comida”.
Elías hizo lo que le mandó el Señor y fue a vivir junto al torrente Carit, que queda cerca del Jordán.
Los cuervos le llevaron pan por la mañana y carne por la tarde, y bebía del torrente.
Palabra de Dios

Salmo responsorial: Salmo 120


Levanto mis ojos a los montes,
¿de dónde me vendrá el auxilio?
El auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
El Señor te guarda a su sombra,
está a tu derecha;
dedía el sol no te hará daño,
ni la luna de noche.
No te dejará caer,
tu guardián no duerme;
no duerme ni reposa
el guardián de Israel.

Aleluya, aleluya
Concebirás y darás a luz un hijo
y le pondrás por nombre Jesús,
porque él salvará a su pueblo de todos sus pecados.

EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 1, 26-38

En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una
virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María.
El ángel, entrando en su presencia, dijo:
«Alégrate, llena de gracia, el señor está contigo».
Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél.
El ángel le dijo:
«No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un
hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el
trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin».
Y María dijo al ángel:
«¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?»
El ángel le contestó:
«El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que
va a nacer se llamará Hijo de Dios.
Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la
que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible».
María contestó: «Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra».
Y la dejó el ángel.
Palabra del Señor

POEMA
Y él vino y dijo palabras,
que iban cayendo sobre mí como goterones de plomo derretido.
Palabras que no sabría repetir
pero que me empujaban a una gran locura.
Yo tendría que crecer y crecer.
Desde arriba me estirarían el alma
porque el que iba a venir
era tan diminuto y tan grande
que sólo cabría en mí y en todo el universo.
Y todo aquello - ¡qué bien lo entendí entonces!-
se haría con risas y con sangre.
El alma no crece como se estira la masa del pan,
crece desgarrándose
estirando el corazón con los siete caballos del misterio.
Creces sin entender y empiezas a no ser lo que tú eras.
Sabes que Alguien será tu hijo,
pero nunca sabrás quién es ese Alguien
y empiezas a sospechar
que este primer parto feliz
es tan sólo el ensayo de otro más sangriento.

Pero ¿cómo decirle "no"?


¿Cómo negarle al sol
su derecho a ser luz e iluminar?
¿Cómo regatear con El,
ponerle condiciones,
pedirle garantías?
El amor es así: elegir sin elección.

Y "hágase" le dije.
Y recuerdo que el ángel sonrió
como si acabase de quitarle
un gran peso de encima.
Y un pájaro cruzó tras la ventana.
Y la tarde se puso como si el sol sangrase.
Y el aire se llenó de campanillas
como si el mismo Dios estuviera contento.
Antífona:
Dichosa eres, Virgen María,
que llevaste en tu seno al creador del Universo.

Dios te salve, María,


llena eres de gracia,
el Señor es contigo,
bendita tú eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Dichosa eres, Virgen María,


que llevaste en tu seno al creador del Universo.

ORACIÓN DE LOS FIELES


Oremos con confianza al eterno Padre, que, por medio del ángel, anunció a María nuestra salvación, y
digámosle: -derrama, Señor, tu gracia sobre nosotros.
Tú que elegiste a la Virgen María para ser madre de tu Hijo,
-ten piedad de todos los que esperan su redención.
Tú que por la boca del ángel anunciaste a María el gozo y la paz,
-otorga al mundo entero el gozo de la salvación y la paz verdadera.
Tú que, con la aceptación de tu esclava y con la acción del Espíritu Santo, hiciste que tu Palabra
acampase entre nosotros,
-dispón nuestros corazones para que reciban a Cristo como la Virgen María lo recibió.
Tú que miras a los humildes, y colmas de bienes a los hambrientos,
-da ánimo a los abatidos, socorre a los necesitados y ayuda a los moribundos.
Oh Dios, para quien nada hay imposible, el único que haces obras maravillosas,
-Danos tu mano para que podamos hacer el camino de cada día unidos a ti.

CANTO OFERTORIO
Flor del Carmelo, Oh Madre tierna,
viña florida, oh Madre tierna,
esplendor del cielo, estrella del mar.
Virgen, Virgen, Oh Madre, tierna,
Virgen fecunda oh Madre tierna,
de modo singular, estrella, estrella del mar.
de modo singular. estrella, estrella del mar.

Madre tierna,
Madre tierna,
y siempre Virgen.
A los carmelitas
proteja tu nombre,
a los carmelitas,
proteja tu nombre,
estrella del mar.
COMUNIÓN
"El mirar de Dios es amar,
el mirar de Dios es amar,
el mirar de Dios es amar."

El mirar de Dios viste de hermosura y alegría


el mundo y todos los cielos".

"Mil gracias derramando


pasó por estos sotos con presura,
y, yéndolos mirando con sola su figura,
vestidos los dejó de su hermosura."

ORACIÓN
Veinticinco de marzo:
¡Dios te salve, María!

Después de tanto hablar de ti,


casi te callo ahora,
concorde con la voz de tu silencio.

Decir el "hágase" y entregar el seno.


Cantar, agradecida, en la montaña,
el gozo de los pobres libertados.

Y ya callar, detrás del evangelio.


Y darle al mundo el Redentor humano
y devolverle al Padre el Hijo.

¡Dios te salve, María,


madre de la Palabra, en el silencio!
Casaldáliga

CANTO FINAL
El ave cantemos, cantemos el ave,
a nuestra Señora la Virgen del Carmen.
Ave, ave, ave, María,
ave, ave, Virgen del Carmen.
Las flores alfombran tu monte Carmelo,
te sirven de orquesta las aves del cielo.
A los marineros en la travesía,
la Virgen del Carmen a puerto los guía.
Dejad que yo cante mis tiernos requiebros,
a nuestra Señora del monte Carmelo.
Novena a la Virgen del Carmen (2)
La virgen siente la necesidad de comunicar la acción de Dios en ella
"Dichosa eres tú, porque has creído"

CANTO
Mientras recorres la vida, tú nunca solo estás,
contigo por el camino Santa María va.

Ven con nosotros al caminar Santa María, ven.


Ven con nosotros al caminar Santa María, ven.

Aunque te digan algunos que nada puede cambiar,


lucha por un mundo nuevo, lucha por la verdad.

RECONCILIACIÓN
Cobarde llego a vuestra real presencia,
aunque culpados dicen que acaricia,
temblando, ay Dios, si la he de hallar propicia
por ser envejecida mi dolencia.
Llego, viéndoos con brazos de clemencia,
temo, viéndoos con vara de justicia,
huyo de vos a vos en mi malicia
y apelo a vos de vos de la sentencia.
Para que me convierta, convertidme;
para que no huya, a vuestros pies clavadme,
y pues herido estáis, Señor, heridme.
Oveja vuestra soy, pastor, buscadme;
pródigo vuelvo, Padre, recibidme,
y pues que sois Jesús, ¡Jesús, salvadme!
PRIMERA LECTURA
Lectura del primer libro de los Reyes 17, 7-16

En aquellos días, se secó el torrente donde se había escondido Elías, porque no había llovido en la
región. Entonces el Señor dirigió la palabra a Elías:
-“Anda, vete a Sarepta de Fenicia a vivir allí; yo mandaré a una viuda que te dé la comida”.
Elías se puso en camino hacia Sarepta, y, al llegar a la puerta de la ciudad, encontró allí una viuda que
recogía leña. La llamó y le dijo:
-“Por favor, tráeme un poco de agua en un jarro para que beba”.
Mientras iba a buscarla, le gritó:
-“Por favor, tráeme también en la mano un trozo de pan”.
Respondió ella:
-“Te juro por el Señor tu Dios, que no tengo ni pan; me queda sólo un puñado de harina en el cántaro y
un poco de aceite en la alcuza. Ya ves que estaba recogiendo un poco de leña. Voy a hacer un pan para mí
y para mi hijo; nos lo comeremos y luego moriremos”.
Respondió Elías:
-“No temas. Anda, prepáralo como has dicho, pero primero hazme a mí un panecillo y tráemelo; para ti y
para tu hijo lo harás después. Porque así dice el Señor Dios de Israel: "La orza de harina no se vaciará, la
alcuza de aceite no se agotará, hasta el día en que el Señor envíe la lluvia sobre la tierra."
Ella se fue, hizo lo que le había dicho Elías y comieron él, ella y su hijo.
Ni la orza de harina se vació, ni la alcuza de aceite se agotó: como lo había dicho el Señor por medio de
Elías.
Palabra de Dios

Salmo responsorial: Salmo 66


Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

El Señor tenga piedad y nos bendiga,


ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.

Que canten de alegría las naciones,


porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.

La tierra ha dado su fruto,


nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines del orbe.

Aleluya, aleluya.
Dichosa tú, porque has creído,
porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá
EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Lucas 1, 39-56
En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa
de Zacarías y saludó a Isabel.
En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo
y dijo a voz en grito:
-«Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la
madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.
¡Dichosa tú, que has creído!, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.»
María dijo:
-"Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador;
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí;
su nombre es santo.
Y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.
El hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón,
derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes;
a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia
-como lo había prometido a nuestros padres-,
en favor de Abrahán y su descendencia para siempre».
María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.
Palabra del Señor

Poema
Cuando venga mi hijo, me callaré.
Si él es la palabra, yo ¿qué?
El va a decirles todo lo que no sé,
¿por qué se ha hecho hombre, por qué?
Él tiene las razones, yo sólo la fe.
Belén está ya cerca, casi se ve.
Se acaba la tarea que comencé.
Porque cuando, en mis brazos nacido esté,
el "hágase" que dije repetiré.
Y ya no diré nada. Ya ¿para qué?
Si él es la Palabra, me callaré.

Antífona
¡Dichosa tú, que has creído!,
porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá

Dios te salve, María,


llena eres de gracia,
el Señor es contigo,
bendita tú eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

¡Dichosa tú, que has creído!,


porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá

ORACIÓN DE LOS FIELES


Por la Iglesia, que lleva en su seno, como María, a Jesús, salvación para el mundo entero. Roguemos...
Por los que viven solos, desamparados, ignorados de sus parientes y vecinos. Roguemos...
Por las madres en período de gestación. Roguemos...
Por nosotros, que recordamos hoy el ejemplo admirable de María visitando a su parienta Isabel y
poniéndose a su servicio. Roguemos...

Y lo primero que sentí fue vértigo.


Como si Dios se hubiera salido de madre
y empezara una nueva creación.
¿Qué eran las estrellas frente a un Dios hecho carne?
¡Qué juego de chiquillos inventarse los peces y los pájaros
frente a mi carne henchida de divinidad!
¡No, nunca Dios había ido tan lejos!
¿O tal vez hubo alguna mujer
que llegase a imaginar tanta locura?
Por eso, como alguien embriagado de entusiasmo,
al verme ante mi prima,
comencé a cantar y bailar
con palabras nacidas no sé dónde, no mías,
tal vez de aquel nuevo corazón
que empezaba a sentir dentro de mí.

CANTO OFERTORIO
Flor del Carmelo, Madre tierna, Oh Madre tierna,
viña florida, Madre tierna, oh Madre tierna,
esplendor del cielo, y siempre Virgen. estrella del mar.
Virgen, Virgen, A los carmelitas Oh Madre, tierna,
Virgen fecunda proteja tu nombre, oh Madre tierna,
de modo singular, a los carmelitas, estrella, estrella del mar.
de modo singular. proteja tu nombre, estrella, estrella del mar
estrella del mar.
CANTO DE COMUNIÓN
Oí tu voz, en los gritos de la noche oí tu voz.
Oí tu voz, en el llanto de los hombres oí tu voz.
Oí tu voz anunciando a los pobres la justicia de Dios.
Eres el Camino, eres la Verdad, eres la Vida.
Oí tu voz, en el buen samaritano oí tu voz.
Oí tu voz, al servir a mis hermanos oí tu voz.
Oí tu voz, me sentí su invitado, compartí su amistad.

Oí tu voz en los ghetos del hambre


oí tu voz, llevaré tu mensaje de la liberación

ORACIÓN Se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador.


En verdad que lo único que puedo darte es mi júbilo.
Cuando hiciste a los hombres de un puñado de polvo
¿sabías que este árbol sólo produce lágrimas?
¿Sabías que, al hacernos atados a la muerte,
ya sólo engendraríamos temores,
que, como unos niños tercos y caprichosos,
ya sólo aprenderíamos el color de la noche
y dejaríamos perderse en el vacío
las aguas caudalosas de la felicidad?
Oh Dios, te doy las gracias
porque me has descubierto que Tú eres salvación,
que el dolor es un juego para jugar la vida,
que la muerte es el paso para llegar a Ti.
Por eso te devuelvo mi júbilo,
este chorro de gozo que sale de mi
me exprimes como una naranja,
este trozo de sol que es mi herencia,
esta alegría de saberme salvada que,
¡tantos no conocen!

CANTO FINAL
Salve, estrella de los mares,
de los mares iris de eterna ventura.
Salve, oh fénix de hermosura,
Madre del divino Amor.
De tu pueblo a los pesares tu clemencia dé consuelo,
fervoroso llegue al cielo hasta ti, hasta ti nuestro clamor.
Salve, salve, estrella de los mares,
salve, estrella de los mares.
Sí, fervoroso llegue al cielo,
hasta ti, hasta ti nuestro clamor.
Salve, salve, estrella de los mares,
estrella de los mares,
salve, salve, salve, salve.
Novena a la Virgen del Carmen (3)
"La Virgen concebirá y dará a luz un hijo,
y le pondrá por nombre Enmanuel: Dios con nosotros."

CANTO
La Virgen sueña caminos, está a la espera,
la Virgen sabe que el Niño está muy cerca.
De Nazaret a Belén hay una senda;
por ella van los que creen en las promesas.
Los que soñáis y esperáis la buena nueva,
abrid las puertas al niño que está muy cerca.
El Señor cerca está; el viene con la paz.
El Señor cerca está; el trae la verdad.

RECONCILIACIÓN
Oveja perdida, ven
sobre mis hombros, que hoy
no sólo tu pastor soy,
sino tu pasto también.
Por descubrirte mejor
cuando balabas perdida,
dejé en un árbol la vida,
donde me subió el amor,
si prenda quieres mayor,
mis obras hoy te la den.
Pasto, al fin, hoy tuyo hecho,
¿cuál dará mayor asombro,
o el traerte yo en el hombro,
o el traerme tu en el pecho?
Prendas son de amor estrecho,
que aun los más ciegos las ven.
PRIMERA LECTURA
Lectura del libro primero de los Reyes 17, 17-24

En aquellos días, cayó enfermo el hijo de la señora de la casa, Le enfermedad era tan grave que se quedó
sin respiración. Entonces la mujer dijo a Elías:
-“¿Qué tienes tú que ver conmigo?, ¿has venido a mi casa para avivar el recuerdo de mis culpas y hacer
morir a mi hijo?”.
Elías respondió:
-“Dame a tu hijo”.
Y, tomándolo de su regazo, lo subió a la habitación donde él dormía y lo acostó en su cama. Luego invocó
al Señor: “Señor, Dios mío, ¿también a esta viuda que me hospeda la vas a castigar haciendo morir a su
hijo?”
Después se echó tres veces sobre el niño, invocando al Señor: “Señor, Dios mío, que vuelva al niño la
respiración”.
El Señor escuchó la súplica de Elías: al niño le volvió la respiración y revivió. Elías tomó al niño, lo llevó
al piso bajo y se lo entregó a su madre diciendo:
-“Mira, tu hijo está vivo”.
Entonces la mujer dijo a Elías:
-“Ahora reconozco que eres un hombre de Dios y que la palabra del Señor en tu boca es verdad”.
Palabra de Dios

Salmo responsorial: Salmo 137


Te doy gracias, Señor, de todo corazón,
delante de los ángeles cantaré para ti.

Me postraré hacia tu santuario,


daré gracias a tu nombre:
por tu misericordia y tu lealtad,
porque tu promesa supera a tu fama.

Que te den gracias, Señor, los reyes de la tierra,


al escuchar el oráculo de tu boca;
canten los caminos del Señor,
porque la gloria de Dios es grande.

Cuando camino entre peligros,


me conservas la vida, Señor,
tu misericordia es eterna;
no abandones la obra de tus manos.

¡Qué fácil le fue todo al buen Gabriel!


Vino, dio su mensaje y se fue.
Se fue sin aclararme nada de nada,
y dejó mil preguntas en mis entrañas.
¿Y quién me las responde si miro al cielo?
¿Este Dios sordomudo que llevo dentro?
¡Qué fácil le fue todo al buen Gabriel!
Dijo que es Dios y es hombre,
dijo que es hijo y rey...
"y en lo demás, Señora,
use la fe".

Aleluya, aleluya.
La Virgen concebirá y dará a luz un hijo,
y le pondrá por nombre Enmanuel: Dios con nosotros.

EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según san Mateo 1, 18-24
El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera:
La madre de Jesús estaba desposada con José, y antes de vivir juntos resultó que ella esperaba un hijo,
por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, que era bueno y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero apenas había
tomado esta resolución se le apareció en sueños un ángel del Señor, que le dijo:
-“José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella
viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su
pueblo de los pecados”.
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el profeta:
-“Mirad: la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrá por nombre Enmanuel que significa: "Dios
con nosotros".
Cuando José se despertó hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer.
Palabra del Señor

POEMA
¡Y qué cortos y qué largos se hicieron los nueve meses!
Largos para mi cabeza, para el corazón, muy breves.

Estaba dentro de mí y aunque a Él no le sentía,


sentía cómo mi sangre, al rozarle sonreía.

Nadie notó en Nazaret lo que estaba sucediendo:


que teníamos dos cielos, uno arriba, otro creciendo.

Si estaba hecho de carne ¿era carne de cristal?


Y yo pisaba con miedo, no se me fuera a quebrar.

Cuando yo respiraba, respiraba El;


cuando yo bebía, bebía también el autor del aire, del agua y la sed.

¿Y cómo podía ser Dios tan sencillo


si dentro de mí pesaba poco más que un cantarillo?

Yo acariciaba mi seno para tocarle,


porque Él estaba allí al tiempo que en todas partes.

¡Qué envidia me tuvo el cielo durante los nueve meses!


El albergó al Dios eterno.
Yo tenía al Dios creciente.

Todos en la sinagoga clamaban por el Mesías


y a mí me crecía dentro y sólo yo lo sabía.

Cuando yo me alimento, Dios de mi vida,


¿sostengo yo tu sangre o tú la mía?

Cuando miro en la fuente el agua clara,


pienso que son tus ojos que se adelantan.

José me mira y me dice:


¿Cómo estás? ¿Cómo está él?
Le respondo: yo esperando y El ardiendo a todo arder.

Cuando escucho cómo saltas de gozo dentro de mí,


pienso: ¿en un mundo tan triste le dejarán ser feliz?

Antífona
El Señor ha mirado mi humillación
y el Poderoso ha hecho obras grandes por mí

Dios te salve, María,


llena eres de gracia,
el Señor es contigo,
bendita tú eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

El Señor ha mirado mi humillación


y el Poderoso ha hecho obras grandes por mí
ORACIÓN DE LOS FIELES
Invoquemos a Cristo, alegría y júbilo de cuantos esperan su llegada, especialmente María, y digámosle:
-¡Ven, Señor, y no tardes más!
Tú que existes antes de los tiempos, -Ven y salva a los que viven en el tiempo.
Tú que creaste el mundo y a todos los que en él habitan, -Ven a restaurar la obra de tus manos.
Tú que no despreciaste nuestra naturaleza mortal, -ven y arráncanos del dominio de la muerte.
Tú que viniste para que tuviéramos vida abundante, -ven y danos tu vida eterna.
Tú que quieres congregar a todos los hombres en tu reino, -ven y reúne a cuantos desean contemplar
tu rostro.

CANTO OFERTORIO
Flor del Carmelo, viña florida,
esplendor del cielo,
virgen, virgen, virgen fecunda
de modo singular, de modo singular.

Madre tierna, Madre tierna,


y siempre Virgen.
A los carmelitas proteja tu nombre,
a los carmelitas,
proteja tu nombre, estrella del mar.

Oh Madre tierna, oh Madre tierna,


estrella del mar.
Oh Madre, tierna, oh Madre tierna,
estrella, estrella del mar.
estrella, estrella del mar.

CANTO DE COMUNIÓN
Amado mío,
¿a dónde estás, amado mío?
Amado mío,
¿a dónde estás, amado mío?

¿A dónde te escondiste, Buscando mis amores


amado y me dejaste con gemido? iré por esos montes y riberas,
Como el ciervo huíste ni cogeré las flores
habiéndome herido; ni temeré las fieras
salí tras ti clamando, y eras ido. y pasaré los fuertes y fronteras.

Pastores los que fuerdes ¡Oh bosques y espesuras


allá por las majadas al otero, plantadas por la mano del Amado!
si por ventura vierdes ¡Oh prado de verduras,
aquel que yo más quiero, de flores esmaltado,
decidle que adolezco, peno y muero. decid si por vosotros ha pasado!
ORACIÓN
María, porque has creído, tus ojos han visto
la Luz de las naciones.
Porque has tenido audacia de confiar en el Señor,
y entregarte a él como sierva,
el Dios-con-nosotros ha hecho en ti maravillas.

Señora María, en los momentos en que nuestra fe vacila


queremos tenerte cerca, sentirte a nuestro lado.
Sabemos que es difícil aceptar el reto de la fe
pero también sabemos que sólo por la fe
podremos amar.

Te pedimos fidelidad a Dios,


al Dios que tanto nos ama
y nos exige el compromiso de nuestra fe.

Tú, María, que a pesar de conocer el secreto de Dios


demostraste que te fiabas de Él
enséñanos a creer, a tener fe.
Que cuando no veamos el horizonte nos agarremos a ti
buscando tu confianza en nuestra duda.
(Casaldáliga)

CANTO FINAL
Tu nombre me sabe a fe, tu nombre me sabe a calma,
me sabe tu nombre a amor, tu nombre sabe a esperanza;
tu nombre me sabe al tiempo, en que de niño rezaba,
tu nombre Virgen María, tu nombre Virgen del alma.
María de Nazaret,
María de mi esperanza,
María de mi niñez,
María de mi añoranza;
tu nombre aprendí de niño,
tu nombre guió mi infancia.
Tu nombre me sabe a paz, tu nombre me sabe a cielo,
me sabe tu nombre a luz, tu nombre sabe a consuelo;
tu nombre me sabe al tiempo, en que de joven luchaba,
tu nombre Virgen María, tu nombre Virgen del alma.
Tu nombre me sabe a mar, tu nombre me sabe a magia,
me sabe tu nombre a sol, tu nombre sabe a bonanza;
tu nombre me sabe al tiempo,
que siendo un hombre dudaba
tu nombre Virgen María, tu nombre Virgen del alma.
Novena a la Virgen del Carmen (4)
Hoy, en la ciudad de David, os ha nacido el Salvador

CANTO
En un portal hay un niño pequeño,
con María, su madre, con su padre, José;
gran revuelo han formado en el cielo,
y en la tierra no saben lo que pasa en Belén.

En Belén Dios nació y en el cielo lo saben muy bien.


En la tierra sólo hay dos testigos: María y José

Aquella noche lloraba la tierra,


y en el cielo una estrella comenzó a sonreír,
cuando Dios como un hombre cualquiera,
estrenaba el misterio de nacer y morir.

RECONCILIACIÓN
Pastor, que con tus silbos amorosos
me despertaste del profundo sueño;
tú, que hiciste cayado de este leño
en que tiendes los brazos poderosos.
Vuelve los ojos a mi fe piadosos,
pues te confieso por mi amor y dueño
y la palabra de seguirte empeño
tus dulces silbos y tus pies hermosos.
Oye, Pastor, que por amores mueres,
no te espante el rigor de mis pecados,
pues tan amigo de rendidos eres,
espera, pues, y escucha mis cuidados;
pero ¿cómo te digo que me esperes
si estás, para esperar, los pies clavados?
PRIMERA LECTURA
Lectura del primer libro de los Reyes 18, 20-39

En aquellos días, el rey Ajab despachó órdenes a todo Israel, y los profetas de Baal se reunieron en el
monte Carmelo. Elías se acercó a la gente y dijo:
-“¿Hasta cuándo vais a caminar con muletas? Si el Señor es el verdadero Dios, seguidlo, y si lo es Baal,
seguid a Baal”.
La gente no respondió una palabra. Entonces Elías les dijo:
-“He quedado yo solo como profeta del Señor, mientras que los profetas de Baal son cuatrocientos
cincuenta. Que nos den dos novillos, vosotros elegid uno; que lo descuarticen y lo pongan sobre la leña
sin prenderle fuego; yo prepararé el otro novillo y lo pondré sobre la leña sin prenderle fuego. Vosotros
invocaréis a vuestro dios y yo invocaré al Señor; y el dios que responda enviando fuego, ése es el Dios
verdadero”.
Toda la gente asintió.
Ellos cogiendo el novillo que les dieron, lo prepararon y estuvieron invocando a Baal desde la mañana
hasta el mediodía: “¡Baal respóndenos!”.
Pero no se oía una voz, ni una respuesta.
Entonces Elías dijo a la gente:
-“Acercaos”.
Se acercaron todos, y reconstruyó el altar del Señor, que estaba demolido; cogió doce piedras, una por
cada tribu de Jacob; con las piedras levantó un altar en honor del Señor, hizo una zanja alrededor del
altar, como para sembrar dos fanegas; apiló la leña, descuartizó el novillo, lo puso sobre la leña y dijo:
Llenad cuatro cántaros de agua y derramadla sobre la víctima y la leña.
Llegada la hora de la ofrenda, el profeta Elías se acercó y oró:
-”¡Señor Dios de Abrahán, Isaac e Israel! Que se vea hoy que tú eres el Dios de Israel y yo tu siervo, y que
he hecho esto por orden tuya. Respóndeme, Señor, respóndeme, para que sepa esta gente que tú, Señor,
eres el Dios verdadero y que eres tú quien les cambiará el corazón”.
Entonces el Señor envió un rayo que abrasó la víctima, la leña y las piedras y el polvo, y secó el agua de
la zanja. Al verlo, cayeron sobre su rostro, exclamando:
-“¡El Señor es el Dios verdadero! ¡El Señor es el Dios verdadero!”.
Palabra de Dios

Salmo responsorial: Salmo 97


¡Aleluya, aleluya! El Señor es nuestro rey.
Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo.

El Señor da a conocer su victoria,


revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel.

Los confines de la tierra han contemplado


la victoria de nuestro Dios.
Aclamad al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad.
Aleluya, aleluya.
Hoy en la ciudad de David, os ha nacido un Salvador,
el Mesías, el Señor.

EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Lucas 2, 1-14

En aquel tiempo, salió un decreto del emperador Augusto, ordenando hacer un censo del mundo
entero. Este fue el primer censo que se hizo siendo Cirino gobernador de Siria. Y todos iban a
inscribirse, cada cual a su ciudad.
También José, que era de la casa y familia de David, subió desde la ciudad de Nazaret, en Galilea, a la
ciudad de David, que se llama Belén, en Judea, para inscribirse con su esposa María, que estaba
encinta. Y mientras estaba allí le llegó el tiempo del parto y dio a luz a su hijo primogénito, lo
envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, porque no tenían sitio en la posada.
En aquella región había unos pastores que pasaban la noche al aire libre, velando por turno su
rebaño. Y un ángel del Señor se les presentó; la gloria del Señor los envolvió de claridad, y se
llenaron de gran temor. El ángel les dijo:
- "No temáis, os traigo una buena noticia, una gran alegría para todo el pueblo: hoy, en la ciudad de
David, os ha nacido un Salvador: el Mesías, el Señor, Y aquí tenéis la señal: encontraréis un niño
envuelto en pañales y acostado en un pesebre."
De pronto, en torno al ángel, apareció una legión del ejército celestial, que alababa a Dios, diciendo:
- "Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor."
Palabra del Señor

POEMAS
Dios es perfecto y sin nada que le sobre o que le falte.
Él tiene todo y de todo, pero no tenía madre.

Y viendo Dios que en los hombres


hasta el más débil bebé tiene el pecho de su madre
también la quiso tener.

Porque aunque tenía el cielo con todas sus maravillas,


quería el calor de un seno por no morirse de envidia.
Y así eligió a María para ser hijo también.
Como Dios no iba a ser menos se inventó lo de Belén.

Oh, Niño que estás naciendo Os llevarán a la cruz


y que ya naces llorando, y con ella pagarán
pienso que estás preparando el haber sido su luz.
lo que has de sufrir viviendo. Sé que os atravesarán
Mas puedes reír pensando el costado sin amor.
que vas a ser redentor Y que no os comprenderán,
de todo un pueblo maldito. mi Dios pequeñito.
Y que tu dolor durará poquito. Mas este dolor durará poquito.

Yo sé bien que pasaréis Y pensad que volveréis


por el mundo sin amor de la orilla de la muerte
y en el hombre encontraréis y que seréis el más fuerte
un bien necio pagador. cuando resucitaréis.
Sé que os matarán en flor, Las llagas nos mostraréis
mi niño chiquito. como el triunfo del amor,
Mas este dolor durará poquito. como recuerdo bendito.
Y todo el dolor durará poquito.

Antífona
Por ti, Virgen María, han llegado a su cumplimiento los oráculos de los profetas que anunciaron a Cristo:
siendo virgen, concebiste al Hijo de Dios y, permaneciendo virgen, lo engendraste.

Dios te salve, María,


llena eres de gracia,
el Señor es contigo,
bendita tú eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Por ti, Virgen María, han llegado a su cumplimiento los oráculos de los profetas que anunciaron a Cristo:
siendo virgen, concebiste al Hijo de Dios y, permaneciendo virgen, lo engendraste.
ORACIÓN DE LOS FIELES
Adoremos a Cristo, que se despojó de su rango y tomó la condición de esclavo, y, por intercesión de
María, supliquémosle diciendo: -Por tu nacimiento, socorre, Señor, a quienes has redimido.

Tú que al entrar en el mundo has inaugurado el tiempo nuevo anunciado por los profetas,
-haz que tu Iglesia se rejuvenezca siempre.

Tú que hiciste a María, tu Madre, llena de gracia, -concede también la abundancia de tu gracia a
todos los hombres.

Tú que naciste pobre y humilde, -mira con amor a los pobres y dígnate consolarlos.

Tú que por tu nacimiento terreno anuncias a todos la alegría de una vida sin fin,
-alegra a los agonizantes con la esperanza de un nacimiento eterno.

Tú que descendiste al mundo para que los hombres pudieran ascender al cielo, -admite en tu gloria a
todos los difuntos.

CANTO OFERTORIO
Flor del Carmelo, viña florida,
esplendor del cielo,
Virgen, Virgen, Virgen fecunda
de modo singular, de modo singular.
Madre tierna, Madre tierna,
y siempre Virgen.
A los carmelitas proteja tu nombre,
a los carmelitas, proteja tu nombre,
estrella del mar.
Oh Madre tierna, oh Madre tierna,
estrella del mar.
Oh Madre, tierna, oh Madre tierna,
estrella, estrella del mar,
estrella, estrella del mar.

CANTO DE COMUNIÓN
Ah, ah, ah, ah.
Duérmete, niño hermoso, duérmete en paz, 2ª voz
estrella de los cielos, duérmete en paz. La, la, la..... Duerme niño, duerme,
duerme sin temor,
Ya se acerca la noche sombría, duerme confiado
ya se esconden los rayos del sol, que te velo yo (bis)
ya de estrellas se cubren los cielos,
ya la luna su disco asomó.
Duerme, duerme, querido del alma,
duerme, duerme, Jesús de mi amor,
que a tu lado velando tu sueño,
abrasado de amores estoy. (bis)
¡Callad! ¡Callad!
Pastorcitos, pastorcitos,
pastorcitos de Belén,
no toquéis más los rabeles, Duerme, prenda mía
que está durmiendo mi bien, duerme, dulce bien,
déjalo que se sonría, mientras yo te adoro
con serena placidez, con ardiente fe.
deja que siga soñando
hasta el nuevo amanecer.

ORACIÓN Desde ahora me felicitarán todas las generaciones


Mas, ¿quién podrá creer mi historia?
¿Quién se atreverá a sospechar
que esto haya sido verdadero?
¿Quién descubrirá los celos del templo de Salomón?
¿Quién no dirá: esa niña está loca, loca, loca?

Y, sin embargo, yo lo sé:


los años se amontonarán sobre los años,
los siglos cabalgarán encima de los siglos,
y en todos los rincones del planeta,
me querrán (con un poco de envidia),
palidecerán en su seno las gestantes,
y todos los que Le amen, me amarán.

Cierro mis oídos y escucho


millones de campanas en el mundo cantando,
dialogando las unas con las otras,
repitiendo mi nombre.

Y veo a gentes
que levantan la mirada hasta el cielo y dicen:
"Esa estrella es la tuya".
Y les late el corazón de ternura
como si yo -ya veis- fuera madre de todos.

CANTO FINAL
En un portal hay un niño pequeño,
con María, su madre, con su padre, José;
gran revuelo han formado en el cielo,
y en la tierra no saben lo que pasa en Belén.

En Belén Dios nació y en el cielo lo saben muy bien.


En la tierra sólo hay dos testigos: María y José

Aquella noche lloraba la tierra,


y en el cielo una estrella comenzó a sonreír,
cuando Dios como un hombre cualquiera,
estrenaba el misterio de nacer y morir.
El corazón de quien hizo los cielos,
quiso darle a la tierra una prueba de amor,
eligió un corazón como el nuestro,
y en el pecho de un niño a latir comenzó.

La humanidad esperaba al Mesías,


rodeado de gloria, de esplendor y poder,
Dios amó la humildad de María,
y eligió la pobreza que abundaba en José.
Novena a la Virgen del Carmen (5)
Una familia que huye para poder sobrevivir

CANTO
Madre de los creyentes que siempre fuiste fiel,
danos tu confianza, danos tu fe.
Pasaste por el mundo en medio de tinieblas,
sufriendo a cada paso la noche de la fe,
sintiendo cada día la espada del silencio,
a oscuras padeciste el riesgo de creer.
La fe por el desierto a lomos de un asnillo,
la fe cuando en las bodas Jesús se hizo esperar,
la fe cuando pensaban que tu hijo estaba loco,
la fe cuando el Calvario, al borde de acabar.
Guardaste bajo llave las dudas y batallas,
formándose el misterio al pie del corazón,
debajo de tu pecho de amor inagotable,
la historia se escribía de nuestra Redención.

Reconciliación

Manso Cordero ofendido, Cuando niño os contemplaba


puesto en una cruz por mí, niño en brazos de María,
que mil veces os vendí, y en su divina alegría
después que fuisteis vendido: tiernamente me alegraba.

Dadme licencia, Señor, Mas hombre, y hombre tan malo


para que, deshecho en llanto, que no hacéis ley que no quiebre,
pueda en vuestro rostro santo ya no os busco en el pesebre,
llorar lágrimas de amor. sino clavado en un palo.

Tengo por dolor más fuerte No hay amor, no hay voluntad


que el veros muerto por mí, en cuantos el mundo admira,
el saber que os ofendí, porque todos son mentira,
cuando supe vuestra muerte. y sólo amaros, verdad.
Lejos anduve de Vos Rebelde estuve primero,
hermosura celestial, y en ofenderos constante;
lejos, y lleno de mal, mas ya labró mi diamante
como quien vive sin Dios. la sangre de ese Cordero.

Bendigo vuestra piedad, No le tengáis en prisión;


pues me llamáis a que os quiera, dad lugar, ¡oh Cruz suave!,
como si de mí tuviera a que los brazos desclave,
vuestro amor necesidad. para que me deis perdón.

¿Para qué puedo importaros, Que pienso, aunque le ofendí


si soy... lo que Vos sabéis? con tanta mortal flaqueza
¿Qué necesidad tenéis? que ha bajado la cabeza
¿Qué cielo tengo que daros? para decirme que sí.

PRIMERA LECTURA
Lectura del primer libro de los Reyes 19, 1-8

Ajab refirió a Jezabel cuanto había hecho Elías y cómo había pasado a cuchillo a todos los profetas. Envió
Jezabel un mensajero a Elías diciendo:
-"Que los dioses me hagan esto y me añadan esto otro, si mañana a estas horas no he puesto tu alma
igual que el alma de uno de ellos”.
Él tuvo miedo, se levantó y se fue para salvar su vida. Llegó a Berseba de Judá y dejó allí a su criado.
El caminó por el desierto una jornada de camino, y fue a sentarse bajo una retama. Se deseó la muerte y
dijo: "Basta ya Yavéh. Toma mi vida, porque no soy mejor que mis padres".
Se acostó y se durmió bajo la retama, pero un ángel le tocó y le dijo:
-"Levántate y come".
Miró y vio a su cabecera una torta cocida sobre piedras calientes y un jarro de agua. Comió y bebió y se
volvió a acostar.
Volvió segunda vez el ángel de Yahvéh, le tocó y le dijo:
-"Levántate y come, porque el camino es demasiado largo para ti”.
Se levantó, comió y bebió, y con la fuerza de aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches
hasta el monte Horeb.
Palabra de Dios

Salmo responsorial: Salmo 114


Alma mía, recobra tu calma,
que el Señor fue bueno contigo;
alma mía, recobra tu calma,
que el Señor escucha tu voz.

Amo al Señor, porque escucha


mi voz suplicante,
porque inclina su oído hacia mí
el día que lo invoco.
Me envolvían redes de muerte,
me alcanzaron los lazos del Abismo,
caí en tristeza y angustia,
invoque el nombre del Señor:
"Señor, salva mi vida".

Aleluya, aleluya
Levántate, coge al Niño y a su madre y huye a Egipto.

EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según San Mateo 2, 13-15. 19-23

Cuando se marcharon los Magos, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo:
- "Levántate, coge al niño y a su madre y huye a Egipto; quédate allí hasta que yo te avise, porque
Herodes va a buscar al niño para matarlo."
José se levantó, cogió al niño y a su madre de noche; se fue a Egipto y se quedó hasta la muerte de
Herodes; así se cumplió lo que dijo el Señor por el Profeta:
"Llamé a mi hijo para que saliera de Egipto."
Cuando murió Herodes, el ángel del Señor se apareció de nuevo en sueños a José en Egipto y le dijo:
- "Levántate, coge al niño y a su madre y vuélvete a Israel; ya han muerto los que atentaban contra la
vida del niño."
Se levantó, cogió al niño y a su madre y volvió a Israel.
Pero al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea como sucesor de su padre Herodes tuvo miedo de ir
allá. Y avisado en sueños se retiró a Galilea y se estableció en un pueblo llamado Nazaret. Así se cumplió
lo que dijeron los profetas, que se llamaría nazareno.
Palabra del Señor

POEMA
Desterrado parte el Niño, Este frío no os fatigue,
y llora ni Herodes, que os persigue,
díjole su Madre así, por el gran bien que se sigue
y llora; desta vida penadora,
callad, mi Señor, agora. y llora;
Callad, mi Señor, agora.
Oid llantos de amargura,
Con su Hijo va huyendo,
pobreza, temor, tristura,
aguas, vientos, noche oscura, ya cansado, ya temiendo,
ya temblando, ya corriendo
con que va nuestra Señora,
tras la fe, su guiadora,
y llora;
y llora;
callad, mi Señor, agora.
callad, mi Señor, agora.
El destierro que sufrís
es la llave con que abrís Oh cuáles van caminando,
temiendo y atrás mirando
al mundo que redimís,
si los iba ya alcanzando
la ciudad en que Dios mora
la gente perseguidora.
y llora;
Y llora;
callad, mi Señor, agora.
Callad, mi Señor, agora.
No puede quedar en esto;
moriréis, y no tan presto; A la Virgen sin mancilla
mas la cruz do será puesto la verde palma se humilla,
me traspasa desde agora, en señal de maravilla,
y llora; que es del cielo emperadora,
callad, mi Señor, agora. y llora;
callad mi Señor, agora.
¡Oh gran Rey de mis entrañas,
cómo ís por las montañas, ¡Oh si supieses, Egipto,
huyendo a tierras extrañas cuánto ya eres bendito
de la mano matadora! por el tesoro infinito
Y llora; que hoy en ti se tesora!
callad, mi Señor agora. Y llora;
callad, mi Señor, agora.

Antífona
Nada te turbe, nada te espante; todo se pasa, Dios no se muda.
La paciencia todo lo alcanza. Quien a Dios tiene nada le falta.
Solo Dios basta.

Dios te salve, María,


llena eres de gracia,
el Señor es contigo,
bendita tú eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Nada te turbe, nada te espante; todo se pasa, Dios no se muda.


La paciencia todo lo alcanza. Quien a Dios tiene nada le falta.
Solo Dios basta.

ORACIÓN DE LOS FIELES (La obediencia de María)


María, obediente esclava del Señor,
que pusiste el libro de tu vida en manos de Dios
para que escribiera en él la historia de su amor.
Enséñanos a confiar plenamente en Dios .
convéncenos de que podemos darle el cheque en blanco,
porque Él es el mejor administrador de nuestra vida.
María, mujer siempre disponible para Dios,
tú nunca pusiste horarios ni condiciones a tu Señor;
mujer dispuesta siempre a todo para complacer su voluntad.
Muéstranos la senda de la disponibilidad,
enséñanos a comprender que nuestra única meta es Dios
y que el número de nuestra felicidad sólo lo conoce Él.

María, siempre atenta a descubrir los deseos de Dios


meditando en tu corazón sus designios de salvación
para descubrir cuál era tu misión en cada detalle de la vida.
Guíanos en la búsqueda de nuestra vocación,
acompáñanos en la oración y el discernimiento
para saber escuchar las llamadas de Dios
en los acontecimientos de cada día y en nuestro corazón.
Ave, María

CANTO OFERTORIO
Flor del Carmelo, viña florida,
esplendor del cielo,
Virgen, Virgen, Virgen fecunda
de modo singular, de modo singular.
Madre tierna, Madre tierna,
y siempre Virgen.
A los carmelitas proteja tu nombre,
a los carmelitas, proteja tu nombre,
estrella del mar.
Oh Madre tierna, oh Madre tierna,
estrella del mar.
Oh Madre, tierna, oh Madre tierna,
estrella, estrella del mar,
estrella, estrella del mar.

CANTO DE COMUNIÓN
En una noche oscura, En mi pecho florido,
con ansias en amores inflamada, que entero para él solo guardaba,
¡Oh dichosa aventura! allí quedó dormido
salí sin ser notada y yo le regalaba
estando ya mi casa sosegada. y el ventalle de cedros aire daba.

A escuras y segura, Quedéme y olvidéme,


por la secreta escala disfrazada, el rostro recliné sobre el Amado,
¡Oh dichosa aventura!, cesó todo y dejéme,
a escuras y encelada dejando mi cuidado
estando ya mi casa sosegada. entre las azucenas olvidado.

¡Oh noche que guiaste!


¡Oh noche amable más que la alborada!
¡Oh noche que juntaste,
Amado con amada,
amada en el Amado transformada!
ORACIÓN Porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí
Y esto no por mí
sino por el milagro que floreció en mi alma.
Yo conozco las pobres paredes de mi corazón
y son de barro-barro.
Pero Dios fue tejiéndolas con un amor florido,
tapizó sus caminos de guirnaldas de rosas,
porque el Huésped que había de venir a habitarme
estaba acostumbrado a sus manos de Padre.
Y he aquí que mi alma ya no es sólo mi alma,
sino mi alma multiplicada por el poder de Dios,
un manto trenzado de luz y maravillas.
Quien puede, puede.
Y yo soy testigo
de que Dios no es tacaño.

CANTO FINAL
Cuántas veces, siendo niño, te recé,
con mis besos te decía que te amaba,
poco a poco, con el tiempo, alejándome de Ti,
por caminos que se alejan me perdí.

Hoy he vuelto, madre, a recordar,


cuántas cosas dije ante tu altar.
y al rezarte, puedo comprender,
que una madre no se cansa de esperar.

Al regreso, me encendías una luz,


sonriendo desde lejos me esperabas,
en la mesa la comida aún caliente y el mantel
y tu abrazo en mi alegría de volver,

Aunque el hijo se alejara del hogar,


una madre siempre espera su regreso,
que el regalo más hermoso que a los hijos da el Señor
es su madre y el milagro de su amor.
Novena a la Virgen del Carmen (6)
El niño Jesús perdido y hallado en el templo

El Hijo sorprende a los padres cuando empieza a tener proyectos propios en la vida. No se deben
imponer caminos a los hijos.
Hay que ayudarles a realizar su vocación, a que encuentren su propia identidad.
Hay que aprender a "perder el niño" y reconocer el nacimiento del adolescente.
Los hijos deben crecer en autonomía pero sin cortar violentamente los lazos familiares.
Construir la familia: En un mundo donde todo se pierde en el anonimato.
La familia es el mejor sitio para sentirse persona.

CANTO
Cantar quiero a mi madre, cantos de alegre son,
óyelos, Virgen pura, óyelos con amor;
óyelos, Virgen pura,
óyelos con amor, óyelos con amor.
Cuando oigo de las aves el suave gorjear,
con ellas yo quisiera a tu lado cantar;
con ellas yo quisiera,
a tu lado cantar, a tu lado cantar.

RECONCILIACIÓN
Cuando en mis manos, Rey eterno, os miro,
y la cándida víctima levanto,
de mi atrevida indignidad me espanto
y la piedad de vuestro pecho admiro.
Tal vez el alma con temor retiro,
tal vez la doy al amoroso llanto,
que arrepentido de ofenderos tanto,
con ansias temo y con dolor suspiro.
Volved los ojos a mirarme humanos,
que por las sendas de mi error siniestras
me despeñaron pensamientos vanos;
no sean tantas las miserias nuestras
que a quien os tuvo en sus indignas manos,
Vos le dejéis de las divinas vuestras.

PRIMERA LECTURA
Lectura del primer libro de los Reyes 19, 9a. 11-13ª

En aquellos días, cuando Elías llegó al Horeb, el monte de Dios, se metió en una cueva donde pasó la
noche. El Señor le dijo:
- "Sal y ponte de pie en el monte ante el Señor. ¡El Señor va a pasar!"
Vino un huracán tan violento que descuajaba los montes y hacía trizas las peñas delante del Señor; pero
el Señor no estaba en el viento. Después del viento, vino un terremoto; pero el Señor no estaba en el
terremoto. Después del terremoto, vino un fuego; pero el Señor no estaba en el fuego.
Después del fuego, se oyó una brisa tenue; al sentirla, Elías se tapó el rostro con el manto, salió afuera y
se puso en pie a la entrada de la cueva.
Una voz le preguntó:
-“¿Qué te trae por aquí, Elías?”.
Contestó:
-“Mi pasión por el Señor Dios de los ejércitos. Porque los israelitas han abandonado tu alianza, han
derribado tus altares y han pasado a cuchillo a tus profetas. He quedado yo solo, y ahora me persiguen
para matarme”.
El Señor le dijo:
-“Desanda el camino hasta el desierto de Damasco, y cuando llegues, unge rey de Siria a Jazael, rey de
Israel a Jehú, hijo de Nimsi, y como profeta sucesor tuyo a Eliseo, hijo de Safat, natural de Abel-Mejolá”.
Palabra de Dios

Salmo responsorial: Salmo 129


Desde lo hondo a ti grito, Señor;
Señor, escucha mi voz;
estén tus oídos atentos
a la voz de mi súplica.

Mi alma espera en el Señor,


mi alma espera en su palabra;
mi alma aguarda al Señor,
porque en él está la salvación.

Si llevas cuenta de los delitos, Señor,


¿quién podrá resistir?
Pero de ti procede el perdón,
y así infundes respeto.

Mi alma aguarda al Señor,


más que el centinela la aurora.
Aguarde Israel al Señor,
como el centinela la aurora.
EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Lucas 2, 41-52
Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua.
Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se
volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.
Estos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los
parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca.
A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y
haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas
que daba.
Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre:
- "Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados."
Él les contestó:
- "Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?".
Pero ellos no comprendieron lo que quería decir.
El bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad.
Su madre conservaba todo esto en su corazón.
Y Jesús iba creciendo en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y los hombres.
Palabra del Señor

Orar desde la palabra de Dios


Señor,
nacemos y nos hacemos en una comunidad de
personas, de vida y amor, que es la familia.
Allí nos desarrollamos, vivimos nuestros sueños y esperanzas;
allí conocemos nuestro nombre, nuestra identidad,
allí sentimos nacer los proyectos e ideales,
y es en la familia donde aprendemos la gratuidad:
venimos a la vida por el amor de dos personas,
y allí nos sentimos amados y acogidos gratuitamente.

En la familia también surgen conflictos y crisis


y ellos nos debe hacer crecer como personas;
hemos de superar la inclinación que tenemos
de querer hacer al otro "como a mí me gusta".
No es fácil respetar las ideas, inclinaciones, gustos, vocación....
Vivimos una cultura que pone al individuo
como "centro y sujeto de derechos",
y esto no favorece las relaciones gratuitas
y la apertura al otro,
que es algo esencial en la familia.

Leyendo tu evangelio, Señor,


intuyo que tu familia
te ayudó a crecer como persona humana:
"en sabiduría, estatura y gracia".
Veo que viviste un "sometimiento"
que te ayudó a ir escogiendo la libertad,
y supiste desprenderte de la familia
para encontrarte como persona en tu propio "centro",
que era el Padre-Dios.

También nos llamaste a formar una familia universal,


y a orientar nuestro amor hacia los más necesitados,
viéndolos como miembros de esta familia universal.

Antífona
José y María, la madre de Jesús, estaban admirados por lo que se decía de él.
María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.

Dios te salve, María,


llena eres de gracia,
el Señor es contigo,
bendita tú eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

José y María, la madre de Jesús, estaban admirados por lo que se decía de él.
María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón.

ORACIÓN DE LOS FIELES


Proclamemos las grandezas de Dios, que quiso que todas las generaciones felicitaran a María, la madre
de su Hijo, y supliquémosle diciendo:
-Que la llena de gracia interceda por nosotros.

Tú que hiciste de María la madre de misericordia,


-haz que los que viven en peligro o están tentados sientan su protección maternal.

Tú que fortaleciste a María cuando estaba al pie de la cruz y la llenaste de gozo en la resurrección de tu
Hijo,
-levanta y robustece la esperanza de los caídos.

Tú que hiciste que María meditara tus palabras en su corazón y fuera tu esclava fiel,
-por su intercesión, haz de nosotros siervos fieles y discípulos dóciles de tu Hijo.
Tú que coronaste a María como reina del cielo,
-haz que los difuntos puedan alcanzar, con todos los santos, la felicidad de tu reino.

CANTO OFERTORIO
Flor del Carmelo, viña florida,
esplendor del cielo,
Virgen, Virgen, Virgen fecunda
de modo singular, de modo singular.

Madre tierna, Madre tierna,


y siempre Virgen.
A los carmelitas proteja tu nombre,
a los carmelitas,
proteja tu nombre, estrella del mar.

Oh Madre tierna, oh Madre tierna,


estrella del mar.
Oh Madre, tierna, oh Madre tierna,
estrella, estrella del mar.
estrella, estrella del mar.

CANTO DE COMUNIÓN
Amado mío,
¿a dónde estás, amado mío?
Amado mío,
¿a dónde estás, amado mío?

¿A dónde te escondiste, Buscando mis amores


amado y me dejaste con gemido? iré por esos montes y riberas,
Como el ciervo huíste ni cogeré las flores
habiéndome herido; ni temeré las fieras
salí tras ti clamando, y eras ido. y pasaré los fuertes y fronteras.

Pastores los que fuerdes ¡Oh bosques y espesuras


allá por las majadas al otero, plantadas por la mano del Amado!
si por ventura vierdes ¡Oh prado de verduras,
aquel que yo más quiero, de flores esmaltado,
decidle que adolezco, peno y muero. decid si por vosotros ha pasado!
ORACIÓN Y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación
Y ahora escuchadme bien todos vosotros:
Dios no es un novio ciego que se encapricha de una sola mujer
y vuelca sobre ella sus tesoros,
mientras se pudre el mundo en torno de ellos.
Los tesoros de Dios siguen enteros,
las arcas de su misericordia
siguen y seguirán abiertas de generación en generación.
Dios es un manirroto con el vicio de dar
y bastará quererle
para que entregue a todos lo que me ha dado a mí.
Venid los que tenéis el alma desierta o apagada.
Venid los que tenéis en el costado sólo un árbol marchito,
Venid los que habéis despilfarrado la sangre.
Venid los que creéis que no creéis.
Venid, esclavos, y os volverá reyes.

CANTO FINAL
El ave cantemos, cantemos el ave,
a nuestra Señora la Virgen del Carmen.
Ave, ave, ave, María,
ave, ave, Virgen del Carmen.
Las flores alfombran tu monte Carmelo,
te sirven de orquesta las aves del cielo.
A los marineros en la travesía,
la Virgen del Carmen a puerto los guía.
Dejad que yo cante mis tiernos requiebros,
a nuestra Señora del monte Carmelo.
Novena a la Virgen del Carmen (7)
Haced lo que Él os diga

Estamos de fiesta, estamos de boda.


Celebramos que Dios se ha casado con la humanidad.
Jesús es el novio y nos inunda con su amor.
Dios espera una respuesta de amor.

CANTO
Cosas grandes hizo Dios en mí,
su nombre es santo, fiel siempre su amor,
alegre canto las grandezas del Señor,
gozo por siempre en Dios mi salvador.

Porque ha mirado la pequeñez de su esclava,


los pueblos todos aclaman tu grandeza y dignidad.
Porque ha elegido tu libertad siempre nueva,
para marcar un camino a toda la humanidad.

En el hombre pone su ilusión,


mas al soberbio, sin más dispersó,
llena al sencillo de ternura y protección,
quien se hace libre Dios le colma de su amor.

RECONCILIACIÓN
Cuando me paro a contemplar mi estado
y a ver los pasos por donde he venido,
me espanto de que un hombre tan perdido
a conocer su error haya llegado.

Cuando miro los años que he pasado


la divina razón puesta en olvido,
conozco qué piedad del cielo ha sido
no haberme en tanto mal precipitado.

Entré por laberinto tan extraño,


fiando al débil hilo de la vida
el tarde conocido desengaño,

más de tu luz mi oscuridad vencida,


el monstruo muerto de mi ciego engaño
vuelve a la patria, la razón perdida.

PRIMERA LECTURA
Lectura del segundo libro de los Reyes 5, 14-17

En aquellos días, Naamán de Siria bajó al Jordán y se bañó siete veces, como había ordenado el profeta
Eliseo, y su carne quedó limpia de la lepra, como la de un niño.
Volvió con su comitiva y se presentó al profeta, diciendo:
- "Ahora reconozco que no hay dios en toda la tierra más que el de Israel. Acepta un regalo de tu
servidor."
Eliseo contestó:
- "¡Vive Dios, a quien sirvo! No aceptaré nada."
Y aunque le insistía, lo rehusó. Naamán dijo:
- "Entonces, que a tu servidor le dejen llevar tierra, la carga de un par de mulas; porque en adelante tu
servidor no ofrecerá holocaustos ni sacrificios a otros dioses fuera del Señor."
Palabra de Dios

Salmo responsorial: Salmo 66


Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.

El Señor tenga piedad y nos bendiga,


ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.

Que canten de alegría las naciones,


porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.

La tierra ha dado su fruto,


nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines del orbe.
Aleluya, aleluya. Haced lo él os diga

EVANGELIO
Lectura del santo evangelio según san Juan 2, 1-11

En aquel tiempo, había una boda en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús y sus
discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó el vino, y la madre de Jesús le dijo:
- “No les queda vino”.
Jesús le contestó:
-“Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora”.
Su madre dijo a los sirvientes:
-“Haced lo que él diga”.
Había allí colocadas seis tinajas de piedra, para las purificaciones de los judíos, de unos cien litros cada
una. Jesús les dijo:
-“Llenad las tinajas de agua”.
Y las llenaron hasta arriba. Entonces les mandó:
-“Sacad ahora y llevádselo al mayordomo”.
Ellos se lo llevaron.
El mayordomo probó el agua convertida en vino sin saber de dónde venía (los sirvientes sí lo sabían,
pues habían sacado el agua), y entonces llamó al novio y le dijo:
-“Todo el mundo pone primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el peor; tú, en cambio, has
guardado el vino bueno hasta ahora”.
Así, en Caná de Galilea Jesús comenzó sus signos, manifestó su gloria, y creció la fe de sus discípulos en
él.
Palabra del Señor

Agua: insípida, incolora. Vino: sabroso y da colorido a la vida.


Jesús transforma el agua "insípida", es decir, nuestra vida, en vino "sabroso" cuando la vivimos con fe y
amor. Qué diferente es la naturaleza sin luz y con luz, pues así nuestra vida con amor o sin amor, con Dios o
sin Dios.

"El que quiera llene sus tinajas de este vino nuevo. Vino que da vida y enciende luceros:
Vino de la Bodas de Dios con su pueblo".
"Los santos han sido copas de vino nuevo, de vino evangélico, en medio de cantidades ingentes de agua,
el agua de la ley y de la norma, el agua de los cumplidores sumisos y obedientes."
Jesús sigue empeñado en cambiar el agua en vino, en transformar a los hombres de la ley
en hombres del amor, a los cumplidores en enamorados.
Orar desde la palabra de Dios
Señor Jesús:
María, tu madre, podría hoy decirte de nosotros, de la Iglesia,
que no tenemos vino.
Habría "vino" en abundancia si cumpliéramos su palabra:
"Haced lo que él os diga".

Somos conscientes de las miserias personales y comunitarias


que constituyen venas abiertas
por donde la carne de la Iglesia y la carne de Cristo se desangra.

Jesús acogedor, que haces digna a cada persona:


Ayuda a tu Iglesia a ser una mesa de iguales en dignidad,
en espacio de comunión y fraternidad.

Tu vino generoso, tu Espíritu,


rompió el molde justiciero de condena y salvación.
Traías un molde nuevo: gracia y salvación.
Hablaste de juicios y castigos,
como no podría ser de otra forma en tu época.
Pero lo que revela auténticamente tu perspectiva es tu anuncio
de gracia y perdón gratuitos,
de misericordia de ´Dios gratuita y universal,
Dios es voluntad de bien y sólo de bien.
Frente al castigo, aparece la gracia y el perdón.

Reconocemos, Cristo nuestro, y te damos gracias:


por los muchos cristianos que son hoy
sal y luz en medio de la tiniebla.
Por los pastores que iluminan hoy
la dignidad del ser humano con tu amor.

Te pido, Señor que lo sigan haciendo a la luz de tu Evangelio y de tu vida,


que los acentos se pongan donde tú los pusiste,
que sean radicales con lo que tú fuiste radical.

Que nuestra iglesia no sea una iglesia de condenas,


exclusiones, desigualdades.

Que la iglesia sea una iglesia de salvación y liberación,


de vida y de encuentro,
dialogante y abierta, alegre y festiva,
comprometida radicalmente contra la injusticia,
Buena noticia y esperanza para todos los seres humanos.
En definitiva, sacramento del Dios de Jesús en nuestra historia.

Antífona
Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios:
porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo,
como novia que se adorna con sus joyas.

Dios te salve, María,


llena eres de gracia,
el Señor es contigo,
bendita tú eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios:


porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo,
como novia que se adorna con sus joyas.

ORACIÓN DE LOS FIELES


Por la Iglesia, para que atienda solícita a las necesidades de todos y preste su voz suplicante a los que no
pueden hablar. Roguemos...

Por todos los que sufren, en su cuerpo o en su espíritu, para que por intercesión de María, Dios derrame
sobre ellos su gracia y fortaleza para salir adelante.. Roguemos....

Por los novios, los esposos, para que no se vuelva agrio el vino de su amor, para que aumente su
creatividad, e imaginación, y puedan transformar su vida insípida en vino sabroso. Roguemos...

Por nosotros invitados a la mesa del Señor; para que sepamos ofrecer a todos el vino del consuelo y la
alegría. Roguemos...

CANTO
Flor del Carmelo, viña florida,
esplendor del cielo,
Virgen, Virgen, Virgen fecunda
de modo singular, de modo singular.

Madre tierna, Madre tierna,


y siempre Virgen.
A los carmelitas proteja tu nombre,
a los carmelitas,
proteja tu nombre, estrella del mar.

Oh Madre tierna, oh Madre tierna,


estrella del mar.
Oh Madre, tierna, oh Madre tierna,
estrella, estrella del mar.
estrella, estrella del mar.

CANTO DE COMUNIÓN
El Señor es mi pastor, nada me podrá faltar,
él conducirá mi vida hacia la justicia y paz.
Tu amor y misericordia siempre me acompañarán,
y habitaré en tu tienda junto a ti en la eternidad.
Él es mi Dios, Él es mi Dios,
mi Salvador, mi Salvador,
me da la vida, me da la vida,
me da el amor.
Tu presencia me acompaña, y tu amor me hará feliz,
eres para mí la Vida pues te siento junto a mí.
Luz y guía en mi camino, tu palabra es para mí,
que me da seguridad y alegría en mi vivir.

ORACIÓN
No tenemos vino, Jesús, no tenemos vino.
Para las bodas de hermandad
donde festejamos el amor que tú nos brindas,
no tenemos vino.
Para los encuentros fraternos
donde haces crecer nuestros amores, no tenemos vino.
Para la alianza del Norte con el Sur,
del mundo rico con el mundo pobre, no tenemos vino.
Para el abrazo solidario con inmigrantes
que reclaman los derechos más elementales,
no tenemos vino.
Para las manifestaciones de protesta
pidiendo paz, trabajo, justicia,
no tenemos vino.
Para el encuentro del perdón que sana, renueva y rehabilita,
no tenemos vino.
Para la apertura del amor familiar limpio, hondo, agradecido,
no tenemos vino.
Danos tu vino, Señor, danos tu Espíritu,
queremos vivir la nueva Alianza que nos ofreces.

CANTO FINAL
Salve, María, flor del Carmelo,
dulce consuelo del mortal;
guía a tus hijos, madre adorada,
a la morada celestial.

Desde los cielos la Virgen bella, nuestra plegaria escuchó,


y compasiva cual tierna madre, llena de gracia descendió.
Su voz divina en nuestras almas, vertió el aroma de su amor,
y en rica prenda de sus ternuras, su escapulario nos dejó.

Virgen del Carmen, Reina del cielo, nuestros acentos ven a oír,
porque tus hijos tan sólo anhelan, tu dulce nombre bendecir.
Sólo anhelamos junto a tu trono, viendo tu rostro siempre vivir,
Virgen del Carmen, Madre querida, guárdanos siempre junto a ti.
Novena a la Virgen del Carmen (8)
Soledad de la Virgen

Nunca olvides que en la oscuridad Dios es tu luz,


en la tormenta es tu paz, en la tristeza tu fortaleza,
y en la soledad es tu compañía.

CANTO
Madre de los creyentes que siempre fuiste fiel,
danos tu confianza, danos tu fe.
Pasaste por el mundo en medio de tinieblas,
sufriendo a cada paso la noche de la fe,
sintiendo cada día la espada del silencio,
a oscuras padeciste el riesgo de creer.
La fe por el desierto a lomos de un asnillo,
la fe cuando en las bodas Jesús se hizo esperar,
la fe cuando pensaban que tu hijo estaba loco,
la fe cuando el Calvario, al borde de acabar.

RECONCILIACIÓN
Antífona
La palabra de Dios fue mi tesoro y mi banquete

Señor, tú tienes palabras de vida eterna,


Señor, tú irradias una luz maravillosa.

Cuando yo me encontraba sumido en tristeza,


la palabra del Señor,
sólo su palabra, fue mi alegría duradera.
"Las palabras del Señor "alegran el corazón".
Cuando yo me sentía agitado y nervioso
y no aguantaba por más tiempo consejos y recomendaciones,
la palabra de Dios calmó mi tempestad interna.
"La ley del Señor es descanso del alma".

Me equivoqué muchas veces


y pensaba con orgullo que estaba en lo cierto.
Pero la palabra de Dios me convenció de que no sabía nada.
"El precepto del Señor instruye al ignorante".

Andaba en tinieblas, caminaba en la noche,


me acostumbré a la oscuridad y el frío en el corazón.
Y la palabra de Dios iluminó mi vida.
"La norma del Señor da luz a los ojos".

Derroché mi fortuna y me vestí de harapos,


me tuve que alimentar con bellotas y mendrugos.
La palabra de Dios fue mi tesoro y mi banquete.
"Más precioso que el oro, más dulce que la miel."

La palabra de Dios fue mi tesoro y mi banquete

PRIMERA LECTURA
Lectura del primer libro de los Reyes 19, 16b. 19-21

En aquellos días, el Señor dijo a Elías:


-“Unge profeta sucesor tuyo a Eliseo, hijo de Safat, de Prado Bailén”.
Elías se marchó y encontró a Eliseo, hijo de Safat, arando con doce yuntas en fila, él con la última. Elías
pasó a su lado y le echó encima el manto.
Entonces Eliseo, dejando los bueyes, corrió tras Elías y le pidió:
-“Déjame decir adiós a mis padres; luego vuelvo y te sigo”.
Elías le dijo:
-“Ve y vuelve; ¿quién te lo impide?”.
Eliseo dio la vuelta, cogió la yunta de bueyes y los ofreció en sacrificio; hizo fuego con aperos, asó la
carne y ofreció de comer a su gente; luego se levantó, marchó tras Elías y se puso a su servicio.
Palabra de Dios

Salmo responsorial Sal 140


El alzar de mis manos, Señor,
suba a ti como ofrenda de la tarde,
y el clamor de mi humilde oración,
sube a ti como incienso en tu presencia.

Coloca, Señor, una guardia en mi boca,


un centinela a la puerta de mis labios,
y no dejes, Señor,
que se incline a la maldad mi corazón.

Mis ojos, Señor, están vueltos a ti,


en ti me refugio, no me abandones,
guárdame del lazo que me han tendido,
líbrame de la trampa del malhechor.

EVANGELIO
Lectura del Santo Evangelio según San Lucas 8, 19-21; 11,27-28

En aquel tiempo, fueron a verlo su madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograron llegar hasta él.
Entonces le avisaron:
-“Tu madre y tus hermanos están ahí fuera y quieren verte”.
Pero él les contestó:
-"Mi madre y mis hermanos son los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen por obra".
Mientras Jesús hablaba a las turbas, una mujer de entre el gentío levantó la voz diciendo:
-“¡Dichoso el vientre que te llevó y los pechos que te criaron!”.
Pero él repuso:
-“Mejor: ¡Dichosos los que escuchan la Palabra de Dios y la cumplen!”.
Palabra del Señor

Poema
Vuestra soy, para vos nací.
¿Qué mandáis hacer de mí?

Vuestra soy, pues me criastes; Dadme, pues, sabiduría,


vuestra, pues me redimistes; o, por amor, ignorancia,
vuestra, pues que me sufristes; dadme años de abundancia,
vuestra, pues que me llamastes. o de hambre y carestía.
Vuestra, porque me esperastes, Da tiniebla o claro día,
vuestra, pues no me perdí: revolvedme aquí y allí:
¿Qué mandáis hacer de mí? ¿Qué mandáis hacer de mí?

Veis aquí mi corazón, Si queréis que esté holgando,


yo le pongo en vuestras palma; quiero por amor holgar,
mi cuerpo, mi vida y alma, si me mandáis trabajar,
mis entrañas y afición. morir quiero trabajando;
Dulce Esposo y Redención, decidme dónde, cómo y cuándo,
pues por vuestra me ofrecí: decid, dulce amor, decid:
¿Qué mandáis hacer de mí? ¿Qué mandáis hacer de mí?

Si queréis , dadme oración; Dadme Calvario o Tabor,


si no, dadme sequedad, desierto o tierra abundosa;
si abundancia y devoción, sea Job en el dolor,
y si no esterilidad, sea Juan que al pecho reposa,
Soberana Majestad, sea viña fructuosa,
sólo hallo paz aquí: o estéril, si cumple así:
¿Qué mandáis hacer de mí? ¿Qué mandáis hacer de mí
Antífona
El Señor te ha bendecido con su poder, porque por tu medio ha aniquilado a nuestros enemigos.
El Altísimo te ha bendecido, hija, más que a todas las mujeres de la tierra.

Dios te salve, María,


llena eres de gracia,
el Señor es contigo,
bendita tú eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

El Señor te ha bendecido con su poder, porque por tu medio ha aniquilado a nuestros enemigos.
El Altísimo te ha bendecido, hija, más que a todas las mujeres de la tierra.

ORACIÓN DE LOS FIELES


Elevemos nuestras súplicas al Salvador, que quiso nacer de María, y digámosle:
-Que tu Madre, Señor, interceda por nosotros.
Salvador del mundo, que, con la eficacia de tu redención preservaste a tu Madre de toda mancha de
pecado, -líbranos a nosotros de toda culpa.
Redentor nuestro, que hiciste de la Virgen María tabernáculo de tu presencia y sagrario del Espíritu
Santo, -haz también de nosotros templos del tu Espíritu.
Verbo eterno del Padre, que enseñaste a María a escoger la mejor parte,
-ayúdanos a imitarla y a buscar el alimento que perdura hasta la vida eterna.
Rey de reyes, que elevaste contigo al cielo en cuerpo y alma a tu Madre,
-haz que aspiremos siempre a los bienes del cielo.
Señor del cielo y de la tierra, que has colocado a tu derecha a María reina,
-danos un día el gozo de tener parte en la gloria.

CANTO
Flor del Carmelo, viña florida,
esplendor del cielo,
Virgen, Virgen, Virgen fecunda
de modo singular, de modo singular.

Madre tierna, Madre tierna,


y siempre Virgen.
A los carmelitas proteja tu nombre,
a los carmelitas,
proteja tu nombre, estrella del mar.

Oh Madre tierna, oh Madre tierna,


estrella del mar.
Oh Madre, tierna, oh Madre tierna,
estrella, estrella del mar.
estrella, estrella del mar.

CANTO DE COMUNIÓN
Que bien, que bien, que bien sé yo la fonte que mana y corre
aunque es de noche.
Aquella eterna fonte está escondida, que bien sé yo do tiene su manida,
aunque es de noche.
Su origen no lo sé, pues no le tiene, mas sé que todo origen della viene,
Aquesta eterna fonte está escondida, en este vivo pan por darnos vida,
Aquí se está llamando a las criaturas,
y de esta agua se hartan, aunque a escuras,
Aquesta viva fuente que deseo en este pan de vida yo la veo,

ORACIÓN La palabra de Dios fue mi tesoro y mi banquete


María es la Virgen oyente que acoge con fe la palabra de Dios.
Concibió creyendo y dio a luz creyendo.
Fe que fue para ella causa de bienaventuranza y seguridad
en el cumplimiento de la palabra del Señor.
Esto también ha de hacer la iglesia y el creyente:
-escuchar con fe la palabra de Dios
-acoger con fe esta palabra
-proclamar con fe la palabra
-venerar con fe la palabra.
-distribuir con fe la palabra como pan de vida.

CANTO FINAL
Tu nombre me sabe a fe, tu nombre me sabe a calma,
me sabe tu nombre a amor, tu nombre sabe a esperanza;
tu nombre me sabe al tiempo, en que de niño rezaba,
tu nombre Virgen María, tu nombre Virgen del alma.
María de Nazaret, María de mi esperanza,
María de mi niñez, María de mi añoranza;
tu nombre aprendí de niño, tu nombre guió mi infancia.
Tu nombre me sabe a paz, tu nombre me sabe a cielo,
me sabe tu nombre a luz, tu nombre sabe a consuelo;
tu nombre me sabe al tiempo, en que de joven luchaba,
tu nombre Virgen María, tu nombre Virgen del alma.
Tu nombre me sabe a mar, tu nombre me sabe a magia,
me sabe tu nombre a sol, tu nombre sabe a bonanza;
tu nombre me sabe al tiempo,
que siendo un hombre dudaba
tu nombre Virgen María, tu nombre Virgen del alma.
Novena a la Virgen del Carmen (9)
Morir en los brazos de María para resucitar en el reino de Dios Padre

CANTO
Quiero, Madre, en tus brazos queridos, como niño pequeño dormir,
y escuchar los ardientes latidos, de tu pecho de madre nacidos
que laten por mí.
Y el arder de tu pecho en las llamas, y tu amor que me inflama sentir,
de tus labios saber que me amas, que por hijo por ellos me aclamas,
para ser feliz.
Y llorando de amor y alegría, reclinado en tu fiel corazón,
de tu boca escuchar, Madre mía, que perdonas y olvidas el día
en que fui traidor.
En tus brazos divinos quisiera, perdonado y contento morir,
y exhalar la plegaria postrera, que probará el amor cuando muera
que siento por ti.

RECONCILIACIÓN
Todas las personas mueren buscando tu mirada.
Si esperas tú a la entrada de la muerte
morir ya no es hundirse de bruces en las sombras,
desde tus brazos hay un paso apenas al abrazo del Padre.
Morir bajo tu nombre es encontrar, de pronto,
detrás de las cortinas, la Fiesta preparada....
La muerte se ha vestido de tu aroma después de haberte hallado,
Tú dejabas al irte, sobre el monte, de este lado del tiempo
un camino de esperanza..
Y aunque moriste, como el sol, intacta, vestida de promesas,
tú sabes qué es morir al modo humano.
La muerte se hizo carne también en tus entrañas,
con la muerte del Hijo.
Señora de la muerte y de la vida, puerta grande del cielo,
¡vida, dulzura y esperanza nuestra!
cuando nos llegue aquella hora oscura,
¡vuelve a nosotros esos ojos tuyos,
como el beso de Dios, por fin logrado!

PRIMERA LECTURA
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 1, 12-14

Después de subir al cielo, los apóstoles se volvieron a Jerusalén, desde el monte que llaman de los Olivos,
que dista de Jerusalén lo que se permite caminar en sábado. Llegados a casa, subieron a la sala, donde se
alojaban: Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago el de Alfeo, Simón el
Celotes y Judas el de Santiago.
Todos ellos se dedicaban a la oración en común, junto con algunas mujeres, entre ellas María, la madre
de Jesús, y con sus hermanos.
Palabra de Dios

Salmo responsorial: Salmo 97


¡Aleluya, aleluya! El Señor resucitó.

Cantad al Señor un cántico nuevo,


porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo.

El Señor da a conocer su victoria,


revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel.

Los confines de la tierra han contemplado


la victoria de nuestro Dios.
Aclamad al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad.

EVANGELIO
Lectura del santo Evangelio según San Mateo 28, 1-10

En la madrugada del sábado, al alborear el primer día de la semana, fueron María la Magdalena y la otra
María a ver el sepulcro. Y de pronto tembló fuertemente la tierra, pues un ángel del Señor, bajando del
cielo y acercándose, corrió la piedra y se sentó encima. Su aspecto era de relámpago y su vestido blanco
como la nieve; los centinelas temblaron de miedo y quedaron como muertos. El ángel habló a las
mujeres:
- "Vosotras no temáis, ya sé que buscáis a Jesús el crucificado. No está aquí: HA RESUCITADO, como lo
había dicho. Venid a ver el sitio donde yacía e id aprisa a decir a sus discípulos: "Ha resucitado de entre
los muertos y va por delante de vosotros a Galilea. Allí lo veréis." Mirad, os lo he anunciado”.
Ellas se marcharon a toda prisa del sepulcro; impresionadas y llenas de alegría corrieron a anunciarlo a
los discípulos.
De pronto, Jesús les salió al encuentro y les dijo:
-"Alegraos."
Ellas se acercaron, se postraron ante él y le abrazaron los pies. Jesús les dijo:
-"No tengáis miedo: id a comunicar a mis hermanos que vayan a Galilea; allí me verán”.
Palabra del Señor

Antífona
Dichosa eres, María, porque de ti vino la salvación del mundo;
Tú que ahora vives ya en la gloria del Señor, intercede por nosotros ante tu Hijo.

Dios te salve, María,


llena eres de gracia,
el Señor es contigo,
bendita tú eres entre todas las mujeres,
y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús.

Tú eres la gloria de Jerusalén, tú la alegría de Israel,


el orgullo de nuestra raza. Tú eres nuestra Madre.

ORACIÓN DE LOS FIELES


Te alabamos, Padre, tú nos has sacado del dominio de las tinieblas, nos has trasladado al reino de tu Hijo
querido. Que el sol de tu gracia no se oculte jamás en nuestras vidas, y podamos entrar, por
intercesión de María, en la fiesta gozosa que tú preparas.

Te alabamos, Padre, por tu Hijo hemos recibido la redención y el perdón de los pecados.
Que la primavera de la Pascua reviente una vez más en nuestras manos y nos llenemos de flores
y de frutos.

Te aclamamos, Cristo, Primogénito de toda criatura. Que lleguemos a amar, como lo hizo la Virgen,
este mundo salido de tus manos, que has confiado al cuidado de las nuestras.
Te aclamamos, Cristo, Cabeza del cuerpo que es la Iglesia. Que lleguemos a ser, en nuestra marcha,
los hombres nuevos que sueñan y construyen el nuevo cielo y la tierra nueva.

Te aclamamos, Cristo, Primogénito de los muertos. Que la Pascua nos traiga la certeza de que
nuestras pequeñas muertes cotidianas han sido sepultadas, contigo, en la Vida.

Te alabamos, Padre, por Cristo has reconciliado todos los seres del cielo y de la tierra.
Que nuestras encrucijadas, fracasos y discordias desemboquen en la plaza del amor y la
concordia, sentados a la mesa como hermanos.

CANTO
Flor del Carmelo, viña florida,
esplendor del cielo,
Virgen, Virgen, Virgen fecunda
de modo singular, de modo singular.

Madre tierna, Madre tierna,


y siempre Virgen.
A los carmelitas proteja tu nombre,
a los carmelitas,
proteja tu nombre, estrella del mar.

Oh Madre tierna, oh Madre tierna,


estrella del mar.
Oh Madre, tierna, oh Madre tierna,
estrella, estrella del mar.
estrella, estrella del mar.

CANTO DE COMUNIÓN
Resucitó, resucitó, resucitó, aleluya.
Aleluya, aleluya, aleluya, resucitó.
La muerte, ¿dónde está la muerte?
¿Dónde está mi muerte?
¿Dónde su victoria?
Gracias sean dadas al Padre,
que nos trajo a su reino,
donde se vive de amor.
Alegría, alegría, hermanos,
que si hoy nos queremos,
es que resucitó.
Si con él morimos, con él vivimos,
con él cantamos, aleluya.
Aleluya, aleluya, aleluya, resucitó,
resucitó, resucitó, resucitó, aleluya.
ORACIÓN
Madre de Dios, María, y madre nuestra,
qué cosas tan hermosas dice de ti el Creador:
"De su sangre florecerá por toda la tierra
la generación de los que se dejan llevar por el Espíritu;
de sus entrañas manará el Río Purísimo que ha de bañar
todas las sequedades y asperezas acumuladas;
de su sacrificio se levantará sobre el Orbe
el vuelo más plácido y sereno
de la más gratuita Liberación".

De ti, María, que entregaste el fruto de tu Maternidad


sin menoscabo alguno de egoísmo;
de ti, que nos has hecho transparente en la historia humana
la posibilidad de un amor que nada se reserve;
de ti, que fuiste sendero sin trabas
para el paso de Dios entre los hombres;
de ti se dirá, en alabanza al Señor que te ha elegido:

"Salve, Mujer, que alientas y proteges


todo brote de vida encaminado a la comunión universal;
salve, Canción, que animas
en los labios resecos y sedientos
la más alegre y refrescante melodía;
salve, Rosal Salvaje, que perfumas y embelleces
los recodos más sombríos de nuestro torpe caminar".

Y entre el regocijo de danzas y canciones


que recogen el sentir más unánime de los pueblos,
tu nombre resonará como la única primavera
que jamás será arruinada
por descarnadas manos del otoño:

"Yo te saludo, María, Madre de entrega virginal,


Virgen de la más fecunda e incorruptible Maternidad".

CANTO FINAL
El ave cantemos, cantemos el ave,
a nuestra Señora la Virgen del Carmen.
Ave, ave, ave, María,
ave, ave, Virgen del Carmen.
Las flores alfombran tu monte Carmelo,
te sirven de orquesta las aves del cielo.
A los marineros en la travesía,
la Virgen del Carmen a puerto los guía.
Dejad que yo cante mis tiernos requiebros,
a nuestra Señora del monte Carmelo.

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