Propuesta ZEE
Propuesta ZEE
Propuesta ZEE
INDICE
PRESENTACIÓN ............................................................................................................................................................................. 5
I. INTRODUCCIÓN ................................................................................................................................................................... 6
II. ¿QUÉ ES LA ZONIFICACIÓN ECOLÓGICA Y ECONÓMICA COMO BASE PARA EL
ORDENAMIENTO TERRITORIAL? ............................................................................................................................... 7
III. EL ESCENARIO BIOFÍSICO............................................................................................................................................ 10
IV. EL ESCENARIO SOCIOECONÓMICO.......................................................................................................................... 14
4.1. Antecedentes históricos ........................................................................................................................................ 14
4.2. Demografía y familias etnolingüisticas ........................................................................................................... 14
4.3. Pueblos indígenas .................................................................................................................................................... 15
4.4. Organizaciones indígenas ..................................................................................................................................... 19
4.5. Servicios básicos y condiciones de vida .......................................................................................................... 19
4.6. Aspectos socioeconómicos ................................................................................................................................... 20
4.7. Relación de pueblos indígenas con su territorio ......................................................................................... 23
4.8. Principales conflictos por el manejo de los recursos................................................................................. 25
V. ZONIFICACIÓN ECOLÓGICA Y ECONÓMICA ........................................................................................................ 27
5.1. Alcance conceptual .................................................................................................................................................. 27
5.2. Zonas ecológicas -económicas............................................................................................................................. 29
VI. RECOMENDACIONES PARA EL PROCESO DE ORDENAMIENTO TERRITORIAL EN LA CUENCA
PASTAZA MORONA ......................................................................................................................................................... 62
6.1. Generalidades............................................................................................................................................................. 62
6.2. Manejo de recursos naturales en las cuencas del morona y pastaza ................................................. 63
6.3. Sobre participación, equidad y derechos humanos en los pueblos indígenas ................................ 66
VII. LA AGENDA PENDIENTE............................................................................................................................................... 68
VIII.LECCIONES APRENDIDAS ............................................................................................................................................ 70
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS ....................................................................................................................................... 71
PRESENTACIÓN
En el presente documento se muestran los resultados del proceso de “Zonificación Ecológica y
Económica (ZEE) de la Cuenca Pastaza-Morona”, dirigido por la Municipalidad Provincial Datem del
Marañón, en el marco de la Comisión Provincial de ZEE. Para su ejecución contó con el apoyo del
Proyecto Manejo de los Recursos Naturales en las cuencas de los ríos Pastaza y Morona, el cual se ejecuta
en el contexto del Plan Binacional de Desarrollo de la Región Fronteriza Perú-Ecuador y se rige por el
Convenio Intergubernamental Peruano Alemán de reestructuración de la deuda entre ambos países,
de fecha 4 de Enero de 1994 (Perú V).
Este documento tiene como propósito fundamental describir las diversas potencialidades y
limitaciones que posee la cuenca Pastaza Morona, de modo que sirva como un instrumento de gestión
territorial, tanto para elaborar planes de ordenamiento territorial, como para facilitar la formulación
de políticas, planes y programas orientados al desarrollo sostenible a escala humana de esta parte del
territorio de Loreto.
Para su elaboración se ha utilizado la información disponible generada por otras instituciones, como
INRENA, WWF, INGEMMET, IIAP entre otros. Esta información ha sido complementada con el análisis
de imágenes de satélite y con diversos trabajos de campo realizados por un equipo de profesionales
de la Facultad de Ingeniería Forestales de la Universidad Nacional de la Amazonía Peruana (UNAP). En
esta versión se incluye las sugerencias planteadas por la Dirección General de Ordenamiento
Territorial del Ministerio del Ambiente, así como los resultados de la consultoría “Estrategia de
Desarrollo social”, realizada por el Centro Amazónico de Antropología y Aplicación Práctica (CAAAP),
para el Fondo Nacional para Áreas Naturales Protegidas por el Estado, PROFONANPE.
Este documento constituye un resumen de la propuesta de ZEE, e incluye una síntesis de las
características biofísicas y socioeconómicas, así como los resultados de la evaluación de las unidades
biofísicas y socioeconómicas relativamente homogéneas del territorio. Toda esta información ha sido
recogida con el propósito de identificar las potencialidades y limitaciones del territorio y de sus
recursos naturales, de modo que sirvan de insumo para orientar los futuros planes de ordenamiento
territorial, en el marco de los planes de vida de las comunidades y de los gobiernos locales.
En concordancia con la normatividad nacional de la ZEE, para dicha evaluación se ha utilizado los
criterios de aptitud productiva, valor biológico, conflictos ambientales, vulnerabilidad, valor histórico
cultural, aptitud urbana industrial y potencial socioeconómico, con el propósito de identificar los usos
más adecuados para cada unidad. Con base en esta evaluación se ha formulado la Zonificación
Ecológica Económica, a nivel de meso zonificación, la misma que es reflejada en el mapa a escala de
trabajo de 1: 100,000 que se adjunta al presente documento.
La ZEE es un proceso dinámico y flexible que forma parte del proceso de construcción social de la
cuenca Pastaza Morona, por lo tanto, es perfectible en la medida que se vaya generando mayor
información sobre este territorio, se desarrollen nuevas tecnologías productivas, de toma y
procesamiento de información, o por efecto de cambios significativos en las variables físicas,
biológicas y socioeconómicas.
I. INTRODUCCIÓN
La cuenca del Pastaza Morona es un área singular del Perú, por cuanto:
Este territorio posee una superficie estimada en 1.7 millones de hectáreas donde se localizan 107
pequeños centros poblados con una población de 12,000 habitantes, de las cuales el 90% es población
indígena correspondientes a tres familias ertnolingüisticas Jíbaro (Achuar y Awajun), Kandoshi
(Kandoshi y Shapra) y Quechuas (Quechuas y Quechuas del Pastaza).
En el Mapa de Pobreza del Perú, la cuenca Pastaza Morona es considerada como de extrema pobreza
al igual que los sitios más pobres del Perú. La economía es de autosubsistencia con poca articulación a
los mercados regionales. Esta situación se agrava por la deficiente articulación entre las diferentes
comunidades y la falta de oportunidades de sus pobladores para acceder a una adecuada educación y
buenos servicios de salud. También es necesario reconocer que la tensión entre tradición y
modernidad a la que se enfrentan las comunidades indígenas, pasa por el conflicto de la negación
cultural, la exclusión socio-económica y la dominación socio-política.
Por otro lado, WWF Perú promovió la realización de estudios biológicos y ecológicos en cooperación
con el Centro de Datos para la Conservación (CDC), el Instituto de Investigaciones de la Amazonía
Peruana (IIAP) y el Museo de Historia Natural de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. Los
resultados de estos estudios, permitieron la elaboración del expediente técnico que justificó ante la
Convención Ramsar, la designación del Abanico del Pastaza como humedal de importancia
internacional. El 5 de Junio del 2002, la Convención Ramsar, declaró al Complejo de Humedales del
Abanico del río Pastaza como un nuevo sitio Ramsar, convirtiéndose así en el octavo humedal peruano
de importancia internacional, con más de 3.8 millones de ha.
Estos estudios identificaron que en el Pastaza se encuentran 7 de los 20 tipos de humedales
continentales descritos por la Convención a nivel mundial. Ellos son: 1) Pantanos esteros, charcas
permanentes de aguas dulce; 2) humedales boscosos de agua dulce; 3) pantanos con vegetación
arbustiva; 4) pantanos esteros, charcas estacionales, intermitentes de agua dulce sobre suelos
inorgánicos; 5) ríos y arroyos permanentes; 6) lagos estacionales, intermitentes de agua dulce; y, 7)
lagos permanentes de agua dulce.
Además, se encontró que el área cuenta con una gran biodiversidad, con un alto número de especies
amenazadas, como el caimán negro, manatí, charapa, etc. y con nuevas especies que están por
1Convención relativa a humedales de importancia internacional especialmente como hábitat de aves acuáticas (Convenio de
Ramsar)
determinarse. Hasta el momento, se han reportado 45 especies de palmeras, 804 especies de árboles y
arbustos y respecto a fauna, se identificaron 261 especies de aves, 66 de mamíferos, 57 de anfibios, 38
de reptiles y 292 de peces. Todo esto sirvió de argumento para su reconocimiento.
Por estas características socioculturales y biofísicas, la cuenca Pastaza Morona es un territorio muy
vulnerable a la ocupación desordenada y al uso no sostenible de sus recursos naturales. La
globalización, los tratados de libre comercio, los convenios de integración latinoamericana como
IIRSA2, el Acuerdo de Paz con Ecuador, el cambio climático, el proceso dinámico de colonización en la
parte Ecuatoriana del río Morona, entre otros, son al mismo tiempo una oportunidad y una amenaza
para estas poblaciones indígenas. Por lo tanto es de vital importancia definir políticas y planes de
ordenamiento territorial que respondan a las características singulares de este territorio. En este
marco, la Zonificación Ecológica y Económica (ZEE) se convierte en un instrumento técnico
indispensable para este ordenamiento, pues provee de información necesaria sobre las
potencialidades y limitaciones del territorio para la toma de decisiones.
La Amazonía concebida como espacio vacío, que es necesario colonizar, desconociendo que en
ella existen más de tres millones de habitantes, muchos de ellos indígenas e indígenas no
contactados, que hacen un uso particular del territorio, más allá del uso agrícola de sus
parcelas de cultivo, y que afrontan graves problemas socioeconómicos.
La Amazonía concebida como un espacio homogéneo, que sólo requiere políticas globales, y en
muchos casos sólo políticas nacionales, sin considerar que éstas han sido inspiradas en
realidades y problemas de otras regiones del país, y desconociendo que en este territorio
existe una gran diversidad bioecológica, socioeconómica y cultural, que requieren tratamientos
específicos.
La Amazonía concebida como “el granero del Perú”, un territorio fértil y con alto potencial de
recursos naturales de fácil aprovechamiento y a cualquier costo, sin considerar que los
ecosistemas amazónicos son complejos y frágiles, y por tanto requieren de un mayor
conocimiento y de tecnologías adecuadas y específicas para su uso sostenible.
La respuesta a esta pregunta clave, de cara al desarrollo sostenible de la cuenca Pastaza Morona, debe
partir de un mayor conocimiento de las potencialidades y limitaciones de su territorio, de sus recursos
naturales y de su población, a partir del cual se deben identificar las ventajas comparativas de los
diversos espacios, así como planear la forma de ocupación ordenada de su territorio y el uso sostenible
de sus recursos naturales.
Una de las estrategias fundamentales para lograr el desarrollo sostenible de la Amazonía es el Plan de
Ordenamiento Territorial (POT), basado en la Zonificación Ecológica y Económica (ZEE).
Una vez aprobada la ZEE, se convierte en un instrumento técnico y orientador del uso sostenible de un
territorio y de sus recursos naturales. Es decir, la ZEE es una propuesta técnica que se convierte en un
insumo para los decidores de política y otros actores sociales. Su aplicación en la práctica se realiza a
través del proceso de ordenamiento territorial, que se instrumenta a través de dispositivos legales u
otras normativas.
La ZEE se elabora para diferentes niveles de aproximación espacial. Si el interés es sólo definir
políticas y planes de desarrollo, así como identificar zonas más propicias para proyectos de desarrollo
o conservación, en un territorio extenso, se desarrollará a nivel de macro o mesozonificación (escala
de trabajo de 1:250,000 y 1:100,000, respectivamente). En este caso, la ZEE no presenta detalles al
nivel de parcela o al nivel de un área pequeña. Si, por el contrario, el interés es elaborar y desarrollar
proyectos y planes de manejo en un área muy pequeña, el nivel será de microzonificación (escala de
trabajo de 1:10,000).
En la presente propuesta, la ZEE fue desarrollada a nivel de mesozonificación. En este nivel se trata de
dar respuesta a las siguientes preguntas:
¿Qué zonas poseen mayor vocación natural para promover el desarrollo agropecuario?
¿Qué zonas son más propicias para promover el desarrollo forestal?
¿Qué zonas poseen mayor potencialidad de recursos para promover el desarrollo pesquero?
¿Qué sitios poseen atractivos en términos de paisaje, biodiversidad, riqueza cultural y rasgos
geográficos que permitan promover la conservación o el desarrollo turístico?
¿Qué zonas, por sus características socioculturales, requieren de un tratamiento especial?
¿Qué zonas, por sus características físicas, permiten promover la explotación minera?
¿Qué zonas, por problemas ambientales, requieren de un tratamiento especial?
¿Qué zonas requieren programas de reforestación para recuperar áreas con conflictos de uso?
¿Qué zonas, por sus características físicas y ecológicas, requieren de protección?
¿Qué zonas, por sus características físicas (alto riesgo a la erosión e inundación), son zonas
muy vulnerables, tanto para la localización de asentamientos como para el trazo de vías
terrestres o para la ampliación del espacio urbano-industrial?
¿Qué zonas tienen mayor potencialidad socioeconómica?
El Gobierno Regional de Loreto, los Gobiernos Locales, las Direcciones Regionales de los
Ministerios, FONCODES, (Fondo Nacional de Compensación y Desarrollo Social) para definir
sus planes de desarrollo y de ordenamiento territorial, así como para sus programas de
inversiones.
Las organizaciones indígenas para sus respectivas planes de vida
El sector privado, para identificar proyectos de inversión productivos.
Las ONG, para focalizar sus actuaciones en actividades de promoción.
La cooperación técnica internacional, con el propósito de definir sus políticas de cooperación.
El sector educación, para definir sus programas de educación ambiental, en concordancia con
la realidad del Departamento.
El Ministerio del Ambiente, para definir sus políticas y planes ambientales al nivel nacional.
Las universidades e instituciones de investigación, con el propósito de identificar proyectos de
investigación orientados a ampliar el conocimiento y la generación de tecnologías.
Las organizaciones políticas, para elaborar sus propuestas programáticas y sus planes de
gobierno.
Los procesos de ZEE deben tener una visión holística y sistémica de la Amazonía, y fundamentalmente
debe ser participativa, con el propósito de internalizar en la población y en los diversos agentes de
desarrollo, para de esta manera garantizar su sostenibilidad. Las decisiones de ordenamiento del
territorio, por sus características, no serán viables si no son tomadas y asumidas por todos los actores
sociales.
La tectónica está influenciada por la cercanía de los andes ecuatorianos y por la cadena
Subandina, especialmente en la parte más septentrional de la cuenca Morona, donde ha
tenido regular influencia teniendo en consideración las estructuras primarias de las
sedimentitas que afloran y no siguen necesariamente el rumbo andino NO-SE. También se ha
La Depresión del Pastaza conjuntamente con la Depresión de Ucamara son los paisajes de
humedales más dominantes de la Penillanura Amazónica. El río Pastaza también ha sido
influenciado por la reactivación de las fallas preexistentes en la cuenca del Pastaza-Marañón, cuyo
curso principal tiende a direccionarse hacia la depresión del Pastaza que, en la actualidad, ya
existe evidencias claras de la conexión directa del río Pastaza hacia la Laguna Rimachi.
El área de estudio se ha verificado que es una zona de convergencia ecuatorial, donde la ETP
(Evapotranspiración Potencial) por efecto de la intensidad luminosa y los índices calóricos, hace que
se presenten lluvias en cualquier día y época del año. El clima se ha clasificado en dos tipos:
Superhúmedo y Húmedo. Se han determinado tres zonas de vida: Bosque húmedo Tropical (bh-T),
Bosque húmedo-Tropical transicional a Bosque muy húmedo – Premontano Tropical (bh- T/bmh-PT)
y Bosque muy húmedo - Premontano Tropical transicional a Bosque húmedo Tropical (bmh-PT/bh-T).
La diversidad de ambientes con mal drenaje, mas estos procesos físicos, han generado una gran
variabilidad de ecosistemas y una diversidad en flora y fauna.
Sobre estos ambientes, crecen y prosperan más de 1500 especies vegetales, de ellas unas 1000 plantas,
que en grupos de comunidades modeladas por los tipos de substratos definen una compleja cobertura
vegetal, entre las que es posible caracterizar unas 18 formaciones vegetales naturales, y dos de
vegetación alterada por acción antrópica y por efectos atmosféricos medioambientales.
Con excepción de Sylvilagus brasiliensis “conejo silvestre”, en la zona habitan especies propias de selva
baja, cuyas comunidades se encuentran distribuidas de acuerdo al grado de perturbación y a los
diferentes tipos de hábitats. De las 433 especies registradas, 76 correspondieron a mamíferos; 265 a
las aves, 41 a los reptiles, 49 a los anfibios y 2 a los moluscos. Entre los componentes de la fauna
silvestre, alrededor de 79 especies son utilizadas directa y/o indirectamente por las comunidades
nativas. De las utilizadas, al menos 10 se encuentran entre las categorías de Muy Rara (MR) a Rara (R).
De las 301 especies categorizadas como amenazadas (D.S. No. 034-2004-AG), no menos de 25 se
encuentran habitando en el área de estudio, entre ellas Pithys castaneus “hormiguerito” especie
endémica y hasta ahora registrada en Andoas Viejo y recientemente en el bajo Morona. Para la fauna
silvestre que habita en el área de estudio, la caza es la principal amenaza para la supervivencia de las
especies de tamaño grande, no obstante, todavía no constituye una amenaza potencial.
Desde el punto de vista hidrográfico, se identificaron ríos de aguas blancas (ríos Pastaza y Morona),
ríos de aguas negras (afluentes como el río Manchari y Quebradas Ramirito, Loboyacu; Chuinda,
Chapuli, Afuamari, Asachuma, Pushaga, Sicuanga entre otros), Lagunas de ríos de aguas blancas
(Pinshacocha, Rayatipishca y Tipishcacocha) y lagunas de ríos de aguas negras (Anatico, Purahua,
Antonieta, Huagramona, Huangana, Saracocha, Pañacocha, Chimara, Viejo Huambracocha, Nuevo
Huambracocha, Belisho, Acaba, Pirumba, Chirapa y Lago Rimachi). En estos cuerpos de agua se reporta
preliminarmente 62 especies para consumo siendo algunas de ellas más importantes que otras por su
abundancia y la demanda de consumo; entre ellas tenemos especies que alcanzan grandes tallas como
Arapaima gigas “paiche”, Brachyplatystoma filamentosum “saltón”. Otras especies de este grupo son:
Zungaro zungaro “zúngaro”, Brachyplatystoma flavicans “dorado”, Pseudoplatystoma fasciatum
“doncella”, Colossoma macropomum “gamitana”, Piaractus brachypomus “paco”.
Los ríos Pastaza, Morona, Marañón y sus afluentes, son navegables por embarcaciones de 4 a 8 pies de
calado y forman parte de un insipiente transporte intermodal. La
navegavilidad es más fluida en época de creciente, limitándose en estiaje, debido a los obstáculos
presentados por la aparición de playas, bancos de arena, rocas y troncos de árboles enterrados, que
dificultan el libre tránsito. Por eso, en la temporada de vaciante, se recomienda la navegación diurna y
en embarcaciones pequeñas, con menos de 4 pies de calado.
En los ríos principales, como el Pastaza y Morona, los valores de la pendiente varía de 1,50° (3,30%) a
6,82° (15,00%), los valores de profundidad varían entre 3,00m a 11,00 m, respectivamente, valores
aceptables para potenciar el valor hidroenergético.
Hasta los inicios de la década del sesenta del siglo pasado, la vida de la mayoría de los pueblos
indígenas amazónicos transcurría dentro del contexto de sus sociedades tradicionales. El contacto con
la economía de mercado era muy esporádico, por medio de los "patrones", reliquias de la época de la
explotación del caucho. Algunos pueblos indígenas tenían contacto ocasional con misioneros. Excepto
los esporádicos internados misionales, no existía educación formal y muy pocos hablaban el español.
Nadie los reconocía como ciudadanos con plenos derechos.
A finales de 1971, se encuentra petróleo en la cuenca del río Corrientes, significando un mayor
contacto de los pueblos indígenas de las cuencas del Pastaza y Morona, entre otras, con la actividad
petrolera.
Hoy en día, luego de más de 30 años, las relaciones entre los pueblos indígenas y el resto de la sociedad
(nacional e internacional) se ha modificado significativamente. Estos pueblos indígenas
progresivamente están incrementando sus relaciones con el mercado; sin embargo algunos de estos
pueblos, como por ejemplo, Santa Maria del río Manchari, y Bolognesi en el río Pastaza, tienen escaso
contacto con el mercado y su dinámica económica se mueve a través del trueque y del intercambio
diferido de obsequios entre los mismos pobladores; siendo los lazos de parentesco todavía el
fundamento básico que aglutina a los asentamientos locales.
La población total del área en estudio asciende aproximadamente a 11 929 habitantes, con una
densidad poblacional de 0,68 hab/km2, indicándonos que es un territorio relativamente despoblado y
disperso, en términos de ocupación territorial.
La población se encuentra distribuida en 107 centros poblados, generalmente asentadas en las riberas
de los cuerpos de agua (ríos, lagos, quebradas). La población es mayoritariamente indígena con
aproximadamente 10 734 habitantes, que representa el 89,98% de la población total. Esta población
pertenecen a tres familias etnolingüísticas Jíbaro (Achuar y Wampis), Candoshi (Candoshi y Shapra) y
Quechuas (Quechuas y Quechuas del Pastaza). La población mestiza asciende a 1195 habitantes
(10,02%). Las actividades principales en el área de estudio son la agricultura de subsistencia, pesca y
la caza - silvicultura, alcanzando valores de 70,3%, 16,7% y el 10,0%, respectivamente.
Los centros poblados más relevantes son: Ullpayacu (579 habitantes), Alianza Cristiana (622
habitantes), Siwin (502 habitantes), Washientsa (495 habitantes), Andoas Viejo (493 habitantes),
Huagramona (405 habitantes), Sargento puño (296 habitantes), Puerto Alegre (295 habitantes), San
Juan (240 habitantes), entre otros; los mismos que presentan un patrón de asentamiento con
viviendas dispersas. Existe cierto grado de aislamiento en la cuenca alta del río Morona en relación con
la parte alta de la cuenca del río Pastaza, principalmente por la accesibilidad.
A. ACHUAR
Se han identificado 30 centros poblados habitados por el pueblo indígena Achuar, distribuidos en las
cuencas de los ríos Pastaza y Morona, con una población aproximada de 3674 habitantes.
El proceso vivido por los Achuar se vincula estrechamente a la historia del conjunto de los grupos
jíbaros, junto a quienes resistieron los intentos de dominación, lo que se remonta a la época pre
hispánica (fines del siglo XV), cacicazgo del Inca Túpac Yupanqui (Brack y Yánez, op. cit.). Hasta 1950,
los Achuar se dedicaron al comercio de la balata y la leche caspi, en condiciones similares a la
extracción del caucho. A partir de esta década, sin embargo, algunos patrones se habían instalado
entre los Achuar, controlando la extracción de madera, pieles, barbasco, carne de monte y pescado.
En 1964, los misioneros del ILV (Instituto Lingüístico de Verano) iniciaron trabajos de evangelización
y su actividad llevó a la concentración de esta población en grandes asentamientos. Luego de dieciocho
años, éstos se disolvieron produciéndose nuevamente la dispersión de los Achuar. Durante la década
de 1970 se construyó un ramal del oleoducto nor-peruano que atraviesa el territorio Achuar y se
realizaron importantes actividades de prospección y exploración petrolera, que tuvieron marcado
impacto sobre este pueblo (Brack y Yáñez, op. cit.).
Cuadro 1
Centros poblados más importantes según población, cuenca y pueblo indígena en el área de
estudio
Fuente:
(2) Censo Poblacional realizado por el Puesto de Salud de Nuevo Progreso, agosto 2005.
(3) Censo Poblacional realizado por el Puesto de Salud de Musa Karusha, abril 2006.
(4) Censo Poblacional realizado por el Puesto de Salud de Nueva Yarina, marzo 2006.
(5) Censo Poblacional realizado por el Puesto de Salud de Domingococha, marzo 2006.
(6) Estudio técnico para la creación de la Provincia de Alto Marañón, Provincia de Alto Amazonas, Región
Loreto, OAT - GRPPAT - GRL. 2003.
(7) Directorio de Centros Poblados. INEI - 2000.
(9) Censada en trabajo de campo, abril 2006.
(10) Información proporcionada por la QRM - Iquitos, mayo 2006.
(12) Guzmán W. et. al. - 2002. Caracterización biológica y socioeconómica del abanico del Pastaza, Convenio
WWF - OPP - IIAP.
B. WAMPIS
También están presentes en el Ecuador, donde se les denominan wampus o tsumu shuar, es decir
shuar de aguas abajo (Seymour-Smith, 1988, citado por Brack y Yáñez, op. cit.).
El censo de 1993, registraba 18 comunidades Wampis, con una población de 5 545 habitantes.
C. CANDOSHI-SHAPRA
En el área de estudio, se han identificado 35 centros poblados habitados por indígenas pertenecientes
al pueblo Candoshi, distribuidos en la cuenca del río Pastaza, con una población aproximada de 2712
habitantes; y los Shapra, están ubicados en 11 centros poblados distribuidas en las cuencas de los ríos
Morona y Pastaza, con una población aproximada de 860 habitantes
Los Candoshi -en épocas anteriores, eran conocidos como Muratos. Los Jesuitas instalaron una misión
en el río Huasaga con 158 indígenas. En 1 762, muchos Jíbaros se unieron a los muratos en esa misión.
A principios del siglo XIX, reiniciaron sus ataques a los Andoas y alrededor del año 1 848 se dedicaron
a atacar a comerciantes y exploradores a lo largo del río Pastaza. Durante el período del caucho, los
Candoshi no permitieron el ingreso de los patrones en su territorio, llevando a cabo la extracción de
esta resina ellos mismos e intercambiándola en la frontera con los patrones caucheros por
herramientas de metal.
En 1 950, se inició el trabajo misional del ILV con este grupo, período a partir del cual se intensificaron
las relaciones con patrones y comerciantes. Hacia fines de la década de 1 970, los Candoshi
contaban con cinco escuelas bilingües. Fue también en esta época que se constituyeron las
comunidades actuales que reciben tempranamente el impacto de las acciones de exploración y
explotación de hidrocarburos, realizadas de manera muy intensa en las cuencas de los ríos Morona y
Pastaza. Hoy en día, la presión de la actividad petrolera constituye un importante factor de cambio
socio-cultural sobre esta población, como sucedió con las exploraciones realizadas en la subcuenca del
río Chapulli que significo el alejamiento de la fauna en ese sector (Brack y Yáñez, op. cit.).
En el área de estudio se han identificado cinco centros poblados habitados por el pueblo Quechua,
distribuidos en la cuenca del río Pastaza, Provincia de Datem del Marañón, con una población
aproximada de 1629 habitantes; y dos comunidades habitados conjuntamente por Quechuas e
indígenas de origen Achuar, ubicados en la comunidad de Anatico en la subcuenca de los ríos Huasaga
y en la comunidad de Huagramona en la subcuenca alta del río Pastaza, con una población aproximada
de 571 habitantes
En los siglos XVII y XVIII, los dominicos emprendieron la tarea de formar misiones, constituyendo
entre otras la de los Canelos - Quechuas (denominados así por la abundancia de canela en sus tierras)
en Andoas en el río Pastaza, que debido a las guerras y epidemias fueron reubicados en repetidas
oportunidades. Durante el período colonial se desarrollaron importantes intercambios comerciales,
trasladándose parte de este pueblo indígena a los ríos Huallaga y Marañón en busca de sal y curare,
respectivamente.
En el transcurso del siglo XVIII, se observó un gran movimiento migratorio, producto del traslado
masivo de pueblos indígenas provenientes de otras áreas amazónicas. A fines del siglo XIX, la
extracción del caucho afectó severamente a esta población indígena, al ser trasladados desde el río
Pastaza a las cuencas de los ríos Tigre y Ucayali (Brack y Yáñez, op. cit.). De manera similar al los
quechuas del Napo, los quechuas del Pastaza es un pueblo conformado por familias que perdieron su
identidad como pueblo indígena, debido a que durante el período misional les fue impuesto el idioma
quechua
La guerra con Ecuador en 1941, produjo el quiebre de importantes relaciones entre comunidades
Quechuas del río Pastaza, particularmente en el ámbito de la comercialización de la sal y el curare, así
como para los intercambios matrimoniales. La actividad maderera en la zona del Pastaza y,
posteriormente, la exploración y explotación petrolera en la cuenca del Pastaza, impactaron en la
estructura socioeconómica de este grupo. La organización de federaciones quechuas en la década de
1970 constituyó un importante avance en la tarea de reivindicación de los derechos de esta población
(Brack y Yáñez, op. cit.).
En el área de estudio, existen dos organizaciones indígenas de tercer nivel: CORPI (Coordinadora
Regional de Pueblos Indígenas del Alto Marañón) afiliada a AIDESEP (Asociación Interétnica de
Desarrollo de la Selva del Perú), y FENAP (Federación de la Nacionalidad Achuar del Perú), ambas con
sede en la ciudad de San Lorenzo y 14 federaciones u organizaciones de segundo nivel, a las que están
integradas orgánicamente las comunidades indígenas de los ríos Morona y Pastaza, y sus afluentes.
La educación en el área de estudio se caracteriza por su baja cobertura en los niveles inicial y
secundaria, predominio de centros educativos unidocentes, la carencia de infraestructura básica y
adecuada, escasez de material didáctico y programas curriculares no acordes con su realidad biofísica,
ambiental y socioeconómica. La población analfabeta alcanza el 28,5% de la población en edad escolar
del área de estudio.
La oferta de servicios de salud en el área de estudio están referidos principalmente a las acciones de
promoción y preservación de salud, que se brinda en 19 establecimientos de salud, conformada por un
Centro de Salud I, un Puesto de Salud I y 17 Puestos de Salud II, con carencias en infraestructura,
El área de estudio se considera zona endémica de malaria, donde los procesos febriles sospechosos se
presenta frecuentemente en la población de 1 a 65 años y con mayor incidencia en la población adulta
de 20 a 49 años. En el pueblo Candoshi se presenta una alta incidencia de hepatítis B.
Cuadro 2
Principales indicadores sociales del área de estudio.
Fuente: Encuestas para Diagnóstico Económico de las Unidades Doméstica, trabajo campo mayo, 2006.
Según el CAAAP, al interior de los pueblos indígenas de este estudio, dependiendo de su ubicación
geográfica, las comunidades pueden tener una adaptación cultural ecológica a los ecosistemas
interfluviales o a las zonas inundables. Esto se ha observado en los casos de los Kandoshi, los Achuar y
los Kichwa en la cuenca del Pastaza. Así por ejemplo, las actividades productivas de los núcleos
poblados Kandoshi ubicados en el lago Rimachi giran en torno a los vaivenes del ciclo del río, mientras
que los Kandoshi del río Huitoyacu tienen una clara adaptación a suelos no inundables. La misma
observación es pertinente para los Kichwa, los asentamientos que se ubican en el Alto Pastaza tienen
preferencia por los suelos interfluviales y los del Bajo Pastaza están por los biotopos ribereños.
Sin embargo, en términos generales, la estructura ocupacional de esta población nos muestra que la
agricultura tradicional y la pesca, constituyen sus fuentes principales de ingresos y ocupación, siendo
la extracción de maderas y la fauna, actividades complementarias.
La economía indígena se basa en el intercambio diferido de obsequios (economía del don), porque
para estos pueblos existe el imperativo moral de recibir lo que les es ofrecido y a reconocer la deuda
creada, lo que constituye la esencia de la economía del don y es la responsable de mantener el flujo de
bienes en las comunidades; ésta economía se sustenta en valores morales de solidaridad y
reciprocidad. Sin embargo, este sistema tradicional se está alterando por influencia externa, el caso de
la reciprocidad (don) está cayendo en desuso; de igual manera el sistema de matrimonio y alianzas.
Las dificultades de acceso y el relativo aislamiento del área, ha generado poca intervención antrópica,
lo que ha contribuido, en términos generales, a mantener condiciones relativamente primigenias en
los ecosistemas terrestres y acuáticos que conforman el bosque húmedo tropical. En el curso medio
del río Pastaza, se estima se mantiene aún más del 90% del bosque en estado original, y en el curso
bajo, más del 95% de sus ecosistemas aún están intactos, agregándose a las formaciones boscosas un
conjunto de quebradas, cochas y otros cuerpos de agua, que configuran hábitat propicio para especies
de flora, fauna terrestre y acuática, lo que produce una gran biodiversidad de especies amazónicas, que
es aprovechado por los habitantes indígenas y mestizos en su subsistencia.
La calidad agronómica de los suelos de las cuencas de los ríos Morona y Pastaza, sustenta una
agricultura tradicional migratoria (de corte – quema-aprovechamiento- descanso) de baja intensidad,
cuyos excedentes son comercializados a través de regatones, en los centros poblados de Ullpayacu y
San Lorenzo, y en los campamentos militares y de actividad petrolera.
En general, predomina la percepción de que existe suficiente espacio para poder abrir nuevas chacras
en los alrededores de la comunidad sin ningún problema. Es decir, que no se percibe un problema de
reducción del recurso tierra.
Por otro lado, según el CAAAP la extracción de recursos forestales es practicada durante todo el año y
son de dos tipos: los recursos forestales maderables y no maderables. Entre los primeros se encuentra
la explotación de especies de árboles destinadas a la construcción de viviendas, elaboración de
artesanías, leña, fabricación de canoas y herramientas, y eventualmente para la venta. Dentro de los
recursos no maderables están considerados todos aquellos destinados para un uso alimenticio,
medicinal, resinas y hojas para construcción.
En general, las comunidades Wampis son las que han venido recibiendo una mayor presión de parte
de las empresas madereras, ya que al ser colindantes con la cordillera de Kampanquis, cuentan todavía
con especies de madera fina o madera dura. En el caso de las comunidades Kandoshi, también se
comercializa madera aunque en menor intensidad. También se ha encontrado que los dirigentes de
algunas comunidades Kichwa, han venido realizando negociaciones con algunas empresas madereras
de Lima e Iquitos. Esta situación contrasta con lo que ocurrió en la década de los setenta, cuando las
empresas madereras sobreabundaban en la zona. Fue precisamente en esta época en que la madera
fina llegó a agotarse en prácticamente toda la región, especialmente la caoba.
En el caso del pueblo Kandoshi, se han presentado algunos conflictos entre comunidades del Chapuri
con las comunidades colindantes Shapra, por la extracción de madera en zonas done los límites no
están claramente definidos.
En el caso de la ganadería, tambien reportado por el CAAAP, existen algunas comunidades en las que
se cría ganado vacuno, desde hace aproximadamente unos diez o quince años, tanto a nivel familiar y
en menor medida a nivel comunal. El ganado vacuno, al igual que las aves y animales menores
constituyen una especie de fuente de ahorro; es decir, se cría a los animales con la finalidad de
venderlos en caso de necesidad económica o como un ingreso monetario extraordinario
complementario. En el caso de los pueblos Wampis y Achuar se valora mucho la posesión de ganado
vacuno, en gran medida por influencia de sus contrapartes en el Ecuador, con quienes se comercializa
estos productos.
La presencia de las palmeras como el aguaje, piasaba, yarina y puma yarina, y de una especie nativa de
sacha inchi en la cuenca del río Pastaza, constituyen indicadores de importantes recursos por
desarrollar.
Los recursos de fauna, se mantienen en buenas condiciones en las cuencas de los ríos Morona, Pastaza
y afluentes, que podrían sustentar el desarrollo de actividades de manejo de fauna y zoocría a nivel
comunal y familiar.
Se han identificado cinco zonas o rutas con diferentes niveles de intercambio comercial alrededor de
centros poblados, que cumplen la función de núcleos de relativa articulación, que corresponden a los
poblados San Juan y Shinguito para la cuenca del Morona; Ullpayacu (Capital del distrito de Pastaza)
para las subcuencas del Bajo Pastaza, Chapuli, Chuinda y Huitoyacu; y Nuevo Andoas para la cuenca
del Alto Pastaza.
El poblado de Nuevo Andoas no está comprendido en el área de estudio, sin embargo su influencia en
la ruta de intercambio comercial es relevante. San Lorenzo, capital de la Provincia Datem del Marañón,
es el principal punto de embarque desde el Marañón, primer centro de aprovisionamiento y de
comercialización de productos manufacturados y regionales del área de estudio.
En la cuenca alta del Morona, se ha identificado un comercio incipiente entre comunidades peruanas y
ecuatorianas en ferias periódicas, influidas por la cercanía y facilidades de comunicación con las
ciudades fronterizas ecuatorianas.
La población está organizada en torno a su organización comunal, que actúan como interlocutores ante
las autoridades (local, regional y nacional); siendo las autoridades representativas en los centros
poblados mestizos el Teniente Gobernador y el Agente Municipal, y en las comunidades indígenas los
Curacas o Apus.
Cuadro 3
Origen de los ingresos familiares
El CAAAP manifiesta que en las últimas décadas, se ha producido un cambio en la relación de los
pueblos indígenas con sus territorios tradicionales. Si se lee las etnografías de los Achuar (Descola,
1981, 1996, 2005) o de los Kandozi (Surrallés, 1999), los indígenas han tenido tradicionalmente una
percepción ilimitada del bosque, siendo la naturaleza dadora de recursos que son resguardados por
seres no-humanos. Siguiendo esta percepción, las personas de cada unidad residencial se desplazaba
en una gran área para desarrollar sus actividades productivas y para adquirir estos recursos –
disponibles para quien lo necesitara- debían realizar un intercambio recíproco con sus guardianes.
Con la promulgación de la Ley de Comunidades Nativas en el año 1975, estos grupos han visto
fragmentado sus territorios, al constituirse como comunidades. En la actualidad, se han titulado la
mayoría de las comunidades de la zona de estudio. Debido a estos límites territoriales de cada
comunidad, la percepción de los recursos también ha cambiado, pudiéndose distinguir dos tipos. Por
un lado, los recursos de propiedad común, ubicados dentro de los límites del territorio titulado. Y, por
otro lado, los recursos de acceso abierto, ubicados en zonas no tituladas así como en aquellas áreas
donde los límites entre comunidades no están claramente definidos.
El CAAP en su estudio, expresa que es necesario profundizar sobre la forma en que los pueblos
indígenas comprenden el “manejo” de los recursos. Este concepto ha sido incorporado en el lenguaje
de líderes indígenas a través de las relaciones con las ONG. Se ha encontrado en esta investigación, que
los indígenas reivindican más la “posesión” de los recursos para el autoconsumo o la comercialización.
El manejo de los recursos naturales, es un paso posterior y sólo es posible si se establece derecho de
uso de una zona.
Esto se puede observar claramente en el acceso a los recursos acuáticos. Se ha encontrado que las
comunidades se presentan como dueños potenciales de los espacios acuáticos que están dentro o cerca
de sus límites comunales, en las que pescan con mayor frecuencia, y por ser los guardianes de ellos
prohíben o controlan el acceso a sus recursos. Se han identificado tres tipos de propiedad comunal en
los pueblos que formaron parte de este estudio: las cochas consideradas como propias, las cochas de
propiedad compartida y las cochas del otro. La propiedad compartida de una laguna se da en base a un
acuerdo tomado en asamblea intercomunal, evitando así conflictos entre las comunidades que la
reclaman como suya. Y por último, las cochas de otras comunidades son aquellas donde no pescan
porque están alejadas y son de difícil acceso, y si van allí tienen que negociar con los que las reclaman
como suyas.
En algunos casos, generalmente gracias a la asesoría de las organizaciones indígenas o de algunas ONG,
se vienen tomando algunas medidas para el control de ciertos recursos acuáticos en la zona del lago
Rimachi. Sin embargo, estas medidas son todavía preliminares e insuficientes para un manejo
adecuado de estos recursos, y muchas veces, además, los acuerdos tomados no se cumplen ya que no
existe un sistema efectivo de control o de sanción para los infractores.
Otra experiencia es el manejo forestal. La gente considera que en el bosque siempre va a existir
madera, sobre todo si cuentan con un plan de manejo forestal, aunque quizás no cuenten con las
especies finas. En varias comunidades, existe hoy en día un interés muy grande por la reforestación
con especies maderables finas como cedro y caoba, y por el cuidado de plantas jóvenes, sobre todo de
cedro y lupuna. En algunos casos se cuenta con la asesoría de alguna ONG –como Inka Perú en Alianza
Cristiana o la WWF entre los Kandozi– o con la intervención de INRENA.
En el caso de la fauna del bosque, los Achuar y los Wampis consideran que todavía existen animales
menores para cazar, sin embargo, están preocupados por el futuro. En la comunidad Wampis de San
Juan, por ejemplo, se está comenzando a poner restricciones a la caza, sobre todo con escopeta, en las
colpas de loros y en algunas zonas. También está prohibido cazar en territorios en que están instaladas
guarniciones militares o campamentos petroleros, que además, son zonas donde los animales escasean
debido al ruido. En el Morona algunos Wampis han tenido la visita de INRENA que les ha advertido que
no deberían matar animales que no son para el consumo. En el caso del Alto Pastaza, los Kichwa
comienzan a sentir problemas con la caza, aunque no reconocen todavía que los animales escasean. La
interpretación de la gente es que los animales se alejan por la cercanía de la gente. Para los Achuar del
Pastaza, la caza constituye sólo una actividad complementaria.
Las comunidades indígenas del área de estudio están influenciadas por la actividad petrolera, de tal
manera que condicionan su organización interna y hasta su organización social tradicional, a las
negociaciones de compensaciones económicas con estas empresas.
En el área de estudio existen empresas que están desarrollando estudios de prospección petrolera
(lotes: 104 - Burlington, 64 y 101 - OXY, 112 – Petrobras, 115 –Pluspetrol y 102 - Ramshorn). Estos
lotes se superponen a los territorios de los pueblos indígenas, con mayor proporción en la cuenca del
río Pastaza con respecto al Morona (http://www.perupetro.com.pe/exploracion03b-s.asp).
Por otro lado, se reporta que existe divergencia entre los títulos de propiedad de las comunidades
indígenas y las referencias geográficas, lo que crea conflictos entre las comunidades indígenas y la
protección de sus territorios.
Se ha constatado que los conflictos más frecuentes entre diferentes actores sociales se dan por el
acceso y control de los recursos naturales que tienen mayor valor en el mercado.
Como se ha mencionado en el estudio, en la zona de las cuencas del Morona y del Pastaza existen dos
lotes petroleros: el lote 64, ubicado entre los ríos Pastaza y Morona entregada en concesión a la Oxy; y
el lote 1-AB, entre los ríos Pastaza, Corrientes y Tigre, entregada en concesión a la Pluspetrol.
Se ha constatado que la presencia de las empresas petroleras es controversial para las comunidades,
siendo fuente de conflictos en la zona. Las posibilidades de accesos a los recursos económicos
derivados de la compensación a cambio de la utilización de sus tierras y recursos, del canon petrolero,
el acceso a empleos y la venta de productos agropecuarios, ha dividido a las comunidades, entre
aquellas que están de acuerdo con la presencia de las empresas petroleras y desea trabajar con ellas, y
las que están abiertamente en contra y no les permiten entrar a su territorio. Esto ha tenido como
corolario, la división de las organizaciones indígenas.
Asimismo se ha encontrado una actitud de rechazo generalizado ante la contaminación de aguas y
tierras debido a las actividades de estas empresas petroleras, que está ocasionando el deterioro de los
ecosistemas de animales y peces así como la proliferación de terribles enfermedades entre la
población indígena. Finalmente, se pueden generar tensiones y conflictos entre el personal de las
empresas y los pobladores, ya sea por la violación o prostitución de mujeres indígenas, borracheras y
peleas, robos, uso y explotación ilegal de recursos naturales de las comunidades, etc.
La intensidad de estos conflictos con las petroleras también se debe al resultado de varias décadas de
políticas erróneas de parte de estas empresas, tanto en términos ambientales como respecto a la
relación establecida con las comunidades vecinas y sus dirigentes, una relación que ha privilegiado la
coima y el asistencialismo.
De los informes sobre la situación de los pueblos indígenas Achuar, Kandozi, Wampis se evidencia que
la extracción de madera dirigida al mercado se da de forma selectiva con mucha intensidad en las
comunidades Wampis y Kandozi, y en menos escala entre los Kichwa. Al parecer no queda mucha
madera fina dentro de los títulos de propiedad de los indígenas, lo cual ha motivado que entren a
zonas más distantes y colindantes como el caso de los Wampis hacia la reserva Santiago-Comaina.
A pesar de que en algunos casos, las organizaciones indígenas han establecido ciertas reglas de juego o
criterios para vender su madera a las empresas, persisten los conflictos relacionados con abusos tan
flagrantes como la estafa por parte de empresas madereras. El gran número de empresas indica el
descontento de las comunidades Wampis que luego de un año de trabajo con cada empresa decidían
no renovar el contrato, sino buscar una nueva. Otra fuente de conflictos se da entre los propios
comuneros por el acceso a los recursos maderables en zonas limítrofes intercomunales que no están
claramente definidas y en zonas de acceso abierto pero de uso común. Asimismo se dan conflictos,
incluso al interior de una misma comunidad, por el acceso a los beneficios económicos o materiales
derivados de la venta de la madera.
El objetivo central del Municipio Provincial del Datem del Marañón y de las diversas organizaciones de
la sociedad civil es el desarrollo sostenible en la provincia.
Contribuir a mejorar la calidad de vida y la equidad social de la población actual y futura como
el propósito final de toda estrategia de desarrollo sostenible.
El crecimiento y la eficiencia económica, como condición (pero no suficiente por si solo) del
desarrollo sostenible.
En este sentido, la Zonificación Ecológica Económica debe contribuir con este propósito; para ello es
necesario identificar las potencialidades y limitaciones que tienen las diversas zonas de la Cuenca
Pastaza-Morona, identificando que usos sostenibles se pueden desarrollar en cada uno de estas, a fin
de orientar a las diversas instancias del gobierno y a la sociedad civil en el proceso de ordenamiento y
desarrollo territorial.
CUADRO 02
ZONAS ECOLOGICAS ECONOMICAS DE LA CUANCA PASTAZA MORONA
SUPERFICIE
ZONAS ECOLÓGICAS ECONÓMICAS
Ha %
1. ZONAS PRODUCTIVAS 928 437 53.50
1.1. Zonas para producción Agropecuario 274 450 15.82
1. Zonas para cultivo en limpio y forestal de calidad agrológica baja con
6 852 0.40
limitaciones por inundación
2. Zonas para cultivo permanente y pastos de calidad agrológica baja con
limitaciones por suelo asociados con producción forestal de calidad agrológica 267 598 15.42
media con limitaciones por suelo y potencial piscícola muy alto
1.2. Zonas para producción forestal y otras asociaciones 596 776 34.38
3. Zonas para producción forestal, pastos y cultivo permanente de calidad
524 196 30.20
agrológica baja con limitaciones por suelo y drenaje con potencial piscícola alto.
4. Zonas para producción forestal de calidad agrológica baja con limitaciones por
suelo y drenaje; asociado con protección con limitaciones de drenaje y potencial 41 528 2.39
piscícola medio
5. Zonas para producción forestal de calidad agrológica baja con limitaciones por
suelo, drenaje e inundación, asociados; con protección con limitaciones por 31 052 1.79
inundación y drenaje.
1.3 Zonas para producción pesquera 57 211 3.30
6. Zonas para pesca de subsistencia y pesca comecial de baja intensidad 57 211 3.30
2. ZONAS DE PROTECCIÓN Y CONSERVACIÓN ECOLÓGICA 780 977 44.98
7. Zona reservada Santiago Comaina. 67 480 3.89
8. Zonas de protección por su valor biológico. 136 756 7.88
9. Zonas de protección asociados con producción forestal y cultivo en limpio de
4 373 0.25
calidad agrológica media con limitaciones por inundación.
10. Zonas de protección con limitaciones por inundación y drenaje. 142 211 8.19
11. Zonas de protección con limitaciones por suelo y drenaje. 187 913 10.82
12. Zonas de protección y forestal de calidad agrológica baja con limitaciones por
35 828 2.06
inundación y drenaje.
13. Zonas de protección y forestal de calidad agrológica baja con limitaciones por
206 009 11.89
suelo y drenaje.
3. ZONAS DE RECUPERACIÓN 19 496 1.12
14. Zonas de recuperación de tierras de protección 7 885 0.45
15. Zonas de recuperación de tierras forestales 11 611 0.67
4. ZONAS DE TRATAMIENTOESPECIAL 3 373 0.19
16. Zonas de tratamiento especial “Lago Rimachi” 3 373 0.19
17. Zonas de tratamiento especial “Oleoducto” 1 206 0.07
5. ZONA URBANA Y/O INDUSTRIAL 2 468 0.14
18. Zonas de asentamientos humanos (poblados y caseríos) 2 468 0.14
TOTAL 1 735 957 100
En este esquema, las zonas corresponden a unidades homogéneas del territorio, que tienen una
expresión espacial en el mapa, en cambio las áreas corresponden a sitios con vocaciones específicas
que, por problemas de escala, sólo son representadas mediante símbolos.
Tal como se podrá observar en la matríz del mapa de ZEE que se adjunta a esta publicación, así como
en la descripción que se presenta a continuación para cada una de ellas, en cada zona se puede
desarrollar una serie de usos, en concordancia con el potencial que posee el territorio. El nombre de
cada zona corresponde al uso predominante desde el punto de vista espacial.
Como se podrá recordar, la ZEE sólo identifica los usos potenciales y las limitaciones que tiene cada
zona, información que sirve de base para definir que usos se les asignará definitivamente cuando se
definan las respectivas políticas y planes de ordenamiento territorial.
En términos generales, el territorio de la cuenca Pastaza Morona, que posee más de 1.7 millones de
hectáreas, se caracteriza por el gran porcentaje de zonas de productivas (53 %) y de zonas de
protección y conservación ecológica (45%). Las zonas de recuperación, zonas de tratamiento especial
y zonas urbano industrial cubren cerca del 2% de este espacio geográfico.
A. ZONAS PRODUCTIVAS
Estas zonas están conformadas por tierras con vocación predominantemente para cultivos en limpio,
cultivo permanente y pasto, con otras asociaciones. Una pequeña parte de éstas se encuentran
intervenidas por actividades agropecuarias, especialmente las ubicadas cercas a las vías de acceso.
Comprende aproximadamente 274 450 ha que representa el 15.82 % del área estudiada.
Fueron determinadas 2 zonas de usos agropecuario en tierras con relieve plano a fuertemente
ondulado , las que está ubicadas en fajas dispersas en todo el área de la cuenca Pastaza Morona.
Para cada una de las zonas se proporciona un listado de Usos recomendables, Usos recomendables
con restricciones y Usos no recomendables.
Las actividades de carácter agropecuario que se realicen en las zonas con cubierta vegetal primaria u
original están condicionadas a la Ley Forestal vigente, la cual establece los siguientes requisitos:
respetar los bordes de los ríos y quebradas dejando cobertura arbórea de protección en ambas
márgenes, y
aprovechar en forma máxima y eficiente los residuos de madera y productos restantes luego
de la tala autorizada.
La madera talada, producto de las actividades agropecuarias, puede ser trasladada para su
comercialización o industrialización, mediante permisos de aprovechamiento forestal otorgados por la
Dirección General Forestal y Fauna Silvestre del Ministerio de Agricultura.
Para el caso de extracción o recolección de productos diferentes de la madera como son: flores, hojas,
frutos, cortezas, raíces, resinas, aceites, musgos, líquenes, hongos y otros, para su respectiva
comercialización o industrialización, se requiere la autorización de la autoridad Dirección General
Forestal y Fauna Silvestre mediante concesiones forestales y permisos de extracción.
Con fines de autoconsumo o uso local para satisfacer las necesidades básicas de salud, vivienda y
alimentos, no se requiere de los permisos y requisitos anteriormente descritos.
Extensión y ubicación
Abarcan una superficie de 6 852 ha, que representan el 0.40 % del área
estudiada.
Morfológicamente está representado por unidades generadas por la dinámica fluvial: islas, playas y
llanura de inundación. Los procesos dinámicos que las afectan se relacionan con la inundación y
erosión lateral de las orillas de los ríos. Presenta materiales sedimentarios inconsolidados como limos,
arenas y esporádicamente gravas, y arcillas.
Están constituidas por tierras de calidad agrológica baja, apropiadas para la explotación agrícola
intensiva. Se caracterizan por presentar suelos profundos a moderadamente profundos, de textura
gruesa a media, con drenaje bueno a moderado y reacción moderada a ligeramente ácida. Las
limitaciones de uso están referidas a las inundaciones periódicas y temporales y en algunos casos al
nivel freático fluctuante, bajo contenido de fósforo y potasio disponible, la pendiente es plana o casi a
nivel (0 a 2 %).
La vegetación natural está conformada por bosques de planicies inundables donde prosperan árboles
grandes y robustos. En las riberas y orillas destacan las comunidades de “caña brava” Gynerium
sagitattum y “shitulli” Heliconia sp. En esta zona ocurren acelerados procesos ecológicos relacionados
a las inundaciones.
El potencial forestal varía de bajo a muy bajo con un volumen maderable de 218,57 m3/ha, las
especies más importantes son: Ceiba samauma “huimba”, Brosimum alicastrum “tamamuri”, Inga
capitata “shimbillo”, Ceiba insignis “lupuna”, Virola pavonis “cumala caupuri”, entre otras.
Características socioeconómicas
Esta zona está poblada por diversos grupos indígenas y mestizos que habitan en los diferentes centros
poblados a orilla de los ríos Morona y Pastaza; entre los que destacan
Santa Cruz, Kusuimi y Shinguito en la cuenca del río Morona; Andoas Viejo, Cashayacu y Huagramona
en la cuenca del río Pastaza. En general en esta zona se practica agricultura de subsistencia con
cultivos de especies de ciclo corto, dependientes de los flujos estacionales de vaciantes de los ríos;
también practican la caza y pesca de subsistencia así como la extracción de recursos maderables y no
maderables del bosque.
Las limitaciones más importantes para el uso de estas tierras lo constituyen los riesgos por
inundaciones y las condiciones de un mercado ocasional e incipiente.
La Potencialidad Socioeconómica de ésta zona es baja, sustentada en un capital físico que corresponde
a una infraestructura educativa precaria de nivel primario e inicial, y carencia de servicios de salud y
de apoyo a las actividades productivas. El capital social, está integrada por las comunidades indígenas
pertenecientes a los pueblos Achuar, Wampis y Quechuas del Pastaza, organizados en federaciones
indígenas OSHDEM, FESHAM y FASAM en la cuenca del río Morona, y FEDIQUEP en la cuenca del río
Pastaza. El capital natural es alto, por la presencia de pequeñas áreas de suelos con vocación natural
para el establecimiento de cultivos de corto período vegetativo; el potencial forestal es bajo. La
accesibilidad fluvial es buena por su ubicación geográfica a orillas de los principales ríos.
Las limitaciones para el uso de estas tierras están relacionadas con la accesibilidad a los mercados
regional y extrarregional, altos costos de transporte y por tanto, mercado limitado para la producción
agropecuaria
Debido a la ubicación de estas áreas sobre terrazas bajas inundables y que mayoritariamente está
habitada por población indígena dispersa, las recomendaciones de manejo de los suelos están
relacionadas básicamente a la diversificación de la producción. Aprovechando el periodo de vaciante
de los ríos, a base de especies de corto período vegetativo tales como: arroz, caupí, maíz, frijol, maní,
yuca, hortalizas y frutas de temporada (sandía, melón, etc) y de ser posible con otras especies
adaptadas a las condiciones del medio y a las demandas de los mercados locales, etc. Estas tierras por
su calidad agrológica, además, podrían dedicarse a otros fines, siempre y cuando los rendimientos
económicos fueren superiores al que se obtendría utilizándolo con cultivos en limpio y que al mismo
tiempo sea aceptada por las poblaciones locales.
Cultivos asociados Manihot sculenta “yuca” y Musa sp. “plátano” en una terraza baja inundable
Río Morona. Mayo 2006
Extensión y ubicación
Las limitaciones de uso están referidas principalmente a la fertilidad baja a media, debido a la
deficiencia en potasio y fósforo disponible.
El potencial forestal varía de medio a muy bajo con un volumen maderable entre 171,30 m3/ha a
233,62 m3/ha, las especies más importantes son Parkia velutina “pashaco”, Inga nobilis “shimbillo,
Ceiba insignis “lupuna”, Trichilia myriantha “requia”, Cynometra spruceana “ampi caspi”, Licania elata
“apacharama”, Parkia ulei “pashaco”, Cedrelinga cateniformis “tornillo”, entre otras.
Características socioeconómicas
En esta zona se practica la agricultura de subsistencia con cultivos anuales, semiperennes y perennes,
y la crianza de ganado vacuno a pequeña escala. También se realiza practican caza y pesca de
subsistencia, así como la extracción de recursos maderables y no maderables del bosque. Las
limitaciones más importantes están definidas por la calidad del suelo de fertilidad natural baja y por
los mayores costos de transporte para acceder al mercado local y regional.
La Potencialidad Socioeconómica varía de muy baja a baja, corresponde a un capital físico limitado
representado por un nivel educativo de tipo primario e inicial, sin servicios de salud ni de apoyo a las
actividades productivas. El capital social y cultural lo constituyen las comunidades indígenas
pertenecientes a los pueblos Wampis, Shapra, Achuar, Candoshi y Quechua del Pastaza, organizados en
federaciones indígenas OSHDEM, OSHAM, FASAM y FESHAM en la cuenca del río Morona, y
FECONACADIP, OCAHUIT, OMIDIH, ORACH, ORAIK, FAUFPE y FEDIQUEP en la cuenca del río Pastaza.
El capital natural está calificado de nivel medio por la presencia de suelos con mayor proporción para
cultivos permanentes con limitaciones por fertilidad natural baja, con un potencial forestal de medio a
muy bajo; con accesibilidad fluvial buena por los ríos Huasaga, Huitoyacu, Pushaga, Anás y Situche; y
de media a mala en el resto de la zona.
En las áreas aptas para cultivos permanentes se sugiere la siembra bajo sistemas agroforestales. El
arreglo con cultivos dependerá de las aspiraciones de las propias poblaciones. En caso de orientar sus
intervenciones al mercado, se sugiere utilizar especies de valor agroindustrial con demanda en el
mercado regional y nacional y que soporten largas distancias por el transporte tal como cultivo de
Plukenetia volubilis “sacha inchi”, en asociación con especies forestales no maderables como Croton
lechleri “sangre de grado” y Elaeis oleifera “puma yarina”, La diversificación de cultivos es una
estrategia importante para la conservación de la tierra y para minimizar vulnerabilidad ante plagas y
la fluctuación de precios de algunos productos. El conocimiento y las aspiraciones locales de las
propias poblaciones indígenas y mestizas, así como la viabilidad económica del mercado, deben ser
elementos claves para el diseño los sistemas agroforestales.
En las áreas con potencial ganadero, siempre y cuando corresponda a las aspiraciones de las
poblaciones locales, se puede usar la tecnología de silvopastura combinando especies de pastos y
forrajes con plantas perennes y ganado cebú mejorado. Manejo de pasturas naturales Paspalum
conjugatum “torurco” y mejoradas de alto valor nutritivo como gramíneas Axonopus scoparius
“maicillo”, Digitaria decumbens “pangola”, Urochloa sp. “nudillo” y Pueraria phaseoloides “kudzu”
pueden ser incluidas en este esquema.
En las áreas de producción forestal, se debe orientar el aprovechamiento para fines de subsistencia o
comerciales, según el caso, concordantes con las leyes vigentes. En general, las principales especies
forestales aptas para uso bajo los diferentes sistemas de producción (agroforestal, manejo forestal y
reforestación) son: Cedrelinga cateniformis “tornillo”, Cedrela odorata “cedro”, Swietenia macrophylla
“caoba”, Ocotea tarapotana “moena”, Simarouba amara “marupá”, Copaifera paupera “copaiba”,
Dugetia macrophylla “carahuasca”, Caraipa grandiflora “aceite caspi”, Elaeis oleifera “puma yarina”,
Oenocarpus batawa “ungurahui”, Euterpe oleracea
“huasai” y Croton lechleri “sangre de grado”, entre otras.
En estas áreas se debe promover los usos indirectos como el ecoturismo, recuperación de la flora y
fauna silvestre en vías de extinción y el aprovechamiento de productos no maderables que contempla
la Ley Forestal.
Extensión y ubicación
Presenta suelos de la serie Andoas, son moderadamente profundos con drenaje imperfecto, con
desarrollo genético incipiente, contenido de materia orgánica de medio a bajo, fósforo de bajo a alto,
saturación de bases mayor de 35%, reacción fuertemente ácido, saturación de aluminio bajo y
fertilidad natural media. Las limitaciones de uso corresponden al factor suelo y drenaje; según su
aptitud, se puede utilizar para producción forestal, establecimiento de cultivos permanentes y de
pastos cultivados y naturales.
El potencial forestal varía de bajo a muy bajo, con un volumen maderable entre 100,09 m3/ha a
273,49 m3/ha, las especies importantes son Parkia velutina “pashaco”, Ceiba pentandra “lupuna”, Inga
stipularis “shimbillo”, Cedrelinga cateniformis “tornillo”, Eschweilera micrantha “machimango”,
Simarouba amara “marupa”, Cedrela odorata “cedro”, Lecythis pisonis “olla de mono”, Schizolobium
amazonicum “pashaco blanco”, Cordia sp. “añallu caspi”, Mauritia flexuosa “aguaje”, Oenocarpus batawa
“ungurahui”, Croton lechleri “sangre de grado”, entre otras.
Características socioeconómicas
La población localizada en esta zona practica una agricultura de subsistencia que integra cultivos
anuales, semiperennes y perennes, y el manejo de algunas especies forestales de valor local y
comercial; así mismo, en la cuenca del río Morona, en las subcuencas de los ríos Situche, Anás y alto
Morona, y en la subcuenca del río Huitoyacu en la cuenca del río Pastaza, se observa la crianza de
ganado vacuno a pequeña escala, y en el nivel familiar, la crianza de animales menores domésticos y
silvestres. Otras actividades importantes constituyen la caza y pesca de subsistencia, y la extracción de
recursos maderables y no maderables del bosque.
En ésta zona, también se han identificado iniciativas externas en piscicultura en estado de abandono.
Las limitaciones más importantes de ésta zona, están referidas a la calidad del suelo por su baja
fertilidad natural y mal drenaje, y por los mayores costos de transporte para acceder al mercado local
y regional. Cabe relevar que el ganado vacuno criado en las subcuencas de los ríos Situche y Anás se
comercializa en Puerto Morona (Ecuador), igualmente la producción agrícola de la localidad de San
Juan.
Esta zona presenta Potencialidad Socioeconómica muy baja a baja, porque el capital físico está
representado por el nivel educativo primario e inicial, sin servicios de salud ni apoyo a las actividades
productivas. El capital social y humano, lo integran las comunidades indígenas que pertenecen a los
pueblos Achuar, Candoshi, Quechua del Pastaza, Shapra y Wampis, organizados en federaciones
FESHAM, OSHDEM, FASAM y OSHAM en la cuenca del río Morona; FECONACADIP, FEDIQUEP,
OCAHUIT, ORACH, OMIDIH, FAUFPE, ATI y ORAIK en la cuenca del río Pastaza. El capital natural está
calificado de nivel medio, por la presencia de suelos con mayor proporción para producción forestal
asociada con áreas para pastos y cultivos permanentes, todos de calidad agrológica baja, con
limitaciones de suelo y drenaje, con potencial forestal que varía de bajo a muy bajo; con accesibilidad
fluvial alto a través de los principales ríos y de medio a baja en el resto de la zona.
En las áreas de producción forestal, se debe orientar el aprovechamiento para fines de subsistencia o
comerciales, según el caso, concordantes con las leyes vigentes.
Asimismo, es recomendable el aprovechamiento de los recursos forestales diferentes de la madera
como es la recolección de flores, frutos, hojas, cortezas, raices, resinas, lianas, etc complementadas con
fustes de árboles maderables en pequeña escala, para cubrir sus necesidades medicinales,
infraestructuras de viviendas, leña y carbón de uso común en la etnias presentes en el área de estudio.
Estas tierras también deben evaluarse en sus potencialidades de oferta de servicios ambientales para
captura de carbono y de conservación de la biodiversidad
En las áreas aptas para cultivos permanentes se sugiere la siembra bajo sistemas agroforestales. El
arreglo con cultivos dependerá de las aspiraciones de las propias poblaciones. En caso de orientar sus
intervenciones al mercado, se sugiere utilizar especies de valor agroindustrial con demanda en el
mercado regional y nacional y que soporten largas distancias por el transporte. La diversificación de
cultivos es una estrategia importante para la conservación de la tierra y para minimizar vulnerabilidad
ante plagas y la fluctuación de precios de algunos productos. El conocimiento y las aspiraciones locales
de las propias poblaciones indígenas y mestizas, así como la viabilidad económica del mercado, deben
ser elementos claves para el diseño los sistemas agroforestales.
La integración de los sistemas de producción agroforestal, silvopastoril y manejo de bosques, con el
manejo de fauna silvestre “in situ” y en cautiverio con especies de Tayassu tajacu “sajino”, Agouti paca
“majas”, Dasyprocta fuliginosa “Añuje”, entre otras; manejo de cuerpos de agua y la piscicultura con
especies Prochilodus nigricans “boquichico”, Colossoma macropomun “gamitana”, Piaractus bracypomus
“paco”, Brycon erythropterum “sábalo cola roja”, Arapaima gigas “paiche”, entre otras, el turismo
cultural y científico, y la caza y aprovechamiento de los productos maderables y no maderables de
subsistencia.
Extensión y ubicación
Comprenden una superficie de 41 528 ha, que representa el 2.39% del área
estudiada. Se ubica mayormente en el extremo nor oriental de la cuenca,
adyacente al río Pastaza. También se registra en el extremo sur de la
cuenca.
El potencial forestal varía de alto a bajo con un volumen maderable entre 100,09 m3/ha a 295,77
m3/ha con especies importantes de Endlicheria bracteata “moena”, Virola divergens “cumala blanca”,
Ocotea olivacea “moena”, Ocotea puberula “moena negra”, Eschweilera micrantha “machimango”,
Pouteria glomerata “quinilla”, entre otras.
Características socioeconómicas
Están ocupadas en gran parte por poblaciones indígenas. La accesibilidad a esta zona es por vía fluvial.
Son zonas de extracción de recursos y de caza de fauna silvestre por parte de la población local.
La población localizada en esta zona desarrolla una agricultura de subsistencia en forma muy
localizada, además maneja la regeneración natural de especies forestales; también se dedican a la caza
y pesca de subsistencia, y a la extracción de recursos maderables y no maderables del bosque. Las
limitaciones más importantes están dadas por los suelos de fertilidad natural baja, mal drenaje,
inundaciones periódicas, y acceso limitado al mercado local.
Esta zona presenta Potencialidad Socioeconómica baja a media, sustentada por un capital físico solo en
el pueblo de Ullpayacu, siendo inexistente en el resto de la zona.
El capital natural está calificado de nivel bajo por la presencia de suelos con mayor proporción para
producción forestal de calidad agrológica baja asociada con áreas de protección, con limitaciones de
suelo, drenaje e inundación, con un potencial forestal que varía de alto a bajo; la accesibilidad fluvial es
alto a través de los ríos Pastaza y Morona, y de medio a bajo en el resto de la zona.
Al igual que en la unidad anterior, en las áreas de producción forestal, se debe orientar el
aprovechamiento para fines de subsistencia o comerciales, según el caso, concordantes con las leyes
vigentes.
Asimismo, es recomendable el aprovechamiento de los recursos forestales diferentes de la madera
como es la recolección de flores, frutos, hojas, cortezas, raices, resinas, lianas, etc complementadas con
fustes de árboles maderables en pequeña escala, para cubrir sus necesidades medicinales,
infraestructuras de viviendas, enerva de leña y carbón de uso común en la etnias presentes en el área
de estudio.
En las tierras predominantes de aptitud natural para la producción forestal, se debe aprovechar el
bosque integral y racionalmente, con planes de manejo y programas de reforestación o repoblamiento
con especies de igual o mayor valor comercial adaptados al medio; las principales especies son: Virola
obovata “cumala blanca”, Hura crepitans
“catahua”, Pouteria torta “quinilla”, Ocotea olivacea “moena”, Ocotea aciphylla
“moena amarilla”, Iryanthera paraensis “cumala roja, Ocotea puberula “moena negra”,
Ocotea aciphylla “canela moena”, Otoba parvifolia “aguanillo”, entre otros.
Extensión y ubicación
Comprenden una superficie de 31 052 ha, que representa el 1.79 % del área
estudiada. Se ubica en forma adyacente a los ríos Morona y Pastaza, así
como en el área de influencia del lago Rimachi.
drenaje imperfecto a pobre, en algunos sectores tiene problemas de drenaje e inundación. Su litología
está compuesto por sedimentos de la formación depósitos fluvio aluviales.
Son suelos moderadamente profundos, de textura media a moderadamente fina. En algunos sectores
pueden presentar textura moderadamente gruesa en los horizontes superficiales; con drenaje
impefecto y reacción extremadamente ácida a fuertemente ácida. Bajos en fósforo y potasio. Están
conformadas principalmente por el suelo Fortaleza.
El potencial forestal varía de alto a bajo con un volumen maderable entre 100,09 m3/ha a 295,77
m3/ha con especies importantes de Endlicheria bracteata “moena”, Virola divergens
“cumala blanca”, Ocotea olivacea “moena”, Ocotea puberula “moena negra”, Eschweilera micrantha
“machimango”, Pouteria glomerata “quinilla”, entre otras.
Características socioeconómicas
Están ocupadas en gran parte por poblaciones indígenas. La accesibilidad a esta zona es por vía fluvial.
Son zonas de extracción de recursos y de caza de fauna silvestre por parte de la población local.
La población localizada en esta zona desarrolla una agricultura de subsistencia en forma muy
localizada, además maneja la regeneración natural de especies forestales; también se dedican a la caza
y pesca de subsistencia, y a la extracción de recursos maderables y no maderables del bosque. Las
limitaciones más importantes están dadas por los suelos de fertilidad natural baja, mal drenaje,
inundaciones periódicas, y acceso limitado al mercado local.
Esta zona presenta Potencialidad Socioeconómica baja a media, sustentada por un capital físico solo en
el pueblo de Ullpayacu, siendo inexistente en el resto de la zona.
El capital social, está integrado por las comunidades indígenas pertenecientes a los pueblos Achuar,
Quechuas del Pastaza, Wampis, Candoshi y Shapra, organizados en federaciones indígenas OSHDEM,
FASAM y FESHAM en la cuenca del río Morona; y FEDIQUEP, ORACH, ATI y OCAHUIT en la cuenca del
río Pastaza. El capital natural está calificado de nivel bajo por la presencia de suelos con mayor
proporción para producción forestal de calidad agrológica baja asociada con áreas de protección, con
limitaciones de suelo, drenaje e inundación, con un potencial forestal que varía de alto a bajo; la
accesibilidad fluvial es alto a través de los ríos Pastaza y Morona, y de medio a bajo en el resto de la
zona.
En las tierras predominantes de aptitud natural para la producción forestal, se debe aprovechar el
bosque integral y racionalmente, con planes de manejo y programas de reforestación o repoblamiento
con especies de igual o mayor valor comercial adaptados al medio; las principales especies son: Virola
obovata “cumala blanca”, Hura crepitans
“catahua”, Pouteria torta “quinilla”, Ocotea olivacea “moena”, Ocotea aciphylla
“moena amarilla”, Iryanthera paraensis “cumala roja, Ocotea puberula “moena negra”,
Ocotea aciphylla “canela moena”, Otoba parvifolia “aguanillo”, entre otros.
Extensión y Ubicación.
Para el área de estudio se reportan 229 especies ícticas, algunas son más importante que otras por su
abundancia y la demanda de consumo, se capturan especimenes de grandes tallas de las especies como
Arapaima gigas “paiche”,Brachyplatystoma flavicans “dorado”, Pseudopltystoma fasciatum “doncella”,
Brachyplatystoma filamentosum “saltón”, Osteoglossum bicirrhosum “arahuana”, entre las especies de
tamaño mediano tenemos: Prochilodus nigricans “boquichico”, Colossoma macropomum “gamitana”,
Brycon erythropterum “sábalo”, Plagioscion squamosissimus “corvina”, Salminus affinis “sábalo”,
Potamorhina altamazonica “yahuarachi”, Psectrogaster amazonica “ractacara”, Mylossoma duriventris
“palometa”, Triportheus angulatus “sardina”, Hoplias malabaricus “fasaco”, Anodus elongatus “yulilla”,
Cichla monoculus “tucunaré”, Astronotus ocellatus “acarahuazú”, Satanoperca jurupari “bujurqui”, entre
otras.
Características socioeconómicas
Estos cuerpos de agua son utilizados por pobladores indígenas y mestizos asentados a lo largo de los
ríos y lagunas del área de estudio, donde la actividad pesquera se realiza para autoconsumo y una
Los volúmenes de extracción pesquera para la cuenca del río Marañón (Yurimaguas, Nauta y San
Lorenzo) alcanzó un promedio de 4517 t (entre 1998 al 2004); para el área de estudio, en la cuenca del
río Pastaza el 2001 llegó a 1047,87 t y en la cuenca del río Morona 152,48 t; estos volúmenes son los
más altos registrados por la DIREPRO Loreto (2002); los cuales indican un potencial pesquero
relevante para esta zona.
Esta zona se caracteriza por presentar una Potencialidad Socioeconómica que varía de nivel medio a
bajo. El capital social/humano está constituido por las comunidades indígenas pertenecientes a los
pueblos Achuar, Quechuas del Pastaza, Wampis, Candoshi y Shapra, organizados en federaciones
indígenas OSHDEM, FASAM y FESHAM en la cuenca del río Morona; y FEDIQUEP, ORACH, ATI y
OCAHUIT en la cuenca del río Pastaza. El capital natural está calificado de nivel alto por la presencia de
cuerpos de agua con recursos hidrobiológicos variados de diversa magnitud; la accesibilidad fluvial es
alta a través de los ríos Pastaza y Morona, y de medía a mala en el resto de la zona.
Usos no recomendables.- Pesca comercial a gran escala y actividades acuícola con especies no
nativas.
Las zonas de protección ecológica en la selva, normadas por el Decreto Supremo Nº 087-2004-PCM del
Reglamento de ZEE, son aquellas áreas geográficas que por sus especiales características ambientales
protegen suelos, aguas, diversidad biológica, valores escénicos, culturales, científicos y recreativos, que
sólo pueden ser sujetos de uso sostenible compatible con su naturaleza. En total cubre una superficie
de 780 977, lo que representa el 44.98% del área en estudio.
Extensión y ubicación
Desde el punto de vista fisiográfico, están representados por una diversidad de paisajes, dentro de las
cuales destacan terrazas bajas, medias y altas, así como colinas. De igual manera en geología existen
una diversidad de formaciones, como Saramiriza, Pastaza, depósitos fluvioaluviales y depósitos
lacustres y palustres del pastaza.
Se caracterizan por presentar diversidad de suelos desde profundos a poco profundos, de textura
media a moderadamente fina. Están conformadas por los suelos Andoas, Bolognesi, Nueva Union,
Rimachi y Huagramona. La cubierta vegetal está representada por bosques húmedos de terrazas y
colinas.
En esta Zona Reservada, según información disponible,
(http://www.enjoyperu.com/naturaleza/zonas-reserv/reserv-santiago-comaina/index2.htm)
teniendo en cuenta el área total, existe una gran diversidad de hábitats con flora y fauna que todavía
necesita ser investigada, ya que alberga especies endémicas y se encuentra contigua al Refugio del
Pleistoceno y Centro de Evolución del Marañón. Investigaciones exhaustivas podrían llegar a
comprobar que la diversidad de fauna puede ser una de las más altas del país.
Existen además muchas especies que se encuentran en situación vulnerable, como el frailecillo
(Saimiri sp.), el jaguar (Panthera onça), el cóndor (Vultur gryphus), el paujil (Crax globulosa), el lagarto
blanco (Caiman crocodilus) y el lagarto negro (Melanosuchus niger). Hasta el momento, se ha logrado
determinar que, sólo en los alrededores de la Cordillera del Cóndor, de las 40 especies de orquídeas
colectadas, 26 pueden ser nuevas para la ciencia. Asimismo, se ha registrado un ejemplar de marsupial
que no se conocía: Caenolestes condorensis. En una semana de trabajo se logró colectar hasta 474
especies de mariposas, de las cuales 21 pueden ser nuevas para la ciencia.
En cuanto a peces se ha descubierto una nueva especie: Creagrutus sp., y es el único sitio en el Perú
donde se ha reportado el género de batracio Ramphophryne.
Muchas de las especies que se encuentran bajo presión de caza y alteración de su hábitat en otros
lugares del país, encuentran aquí una zona de refugio y de reproducción. Se han descubierto
poblaciones de aves que se encuentran amenazadas en otras partes del país, como el loro de mejillas
doradas (Leptosittaca branickii) y se ha encontrado una población importante de mono araña (Ateles
belzebuth), que en el ámbito nacional se encuentra bajo considerable presión de caza.
La conservación de esta área es también importante para mantener los ciclos biogeoquímicos,
propiciando un mantenimiento de los recursos hídricos, biológicos y sociales de las zonas aledañas.
Características socioeconómicas
En la Zona Reservada Santiago - Comaina, en el ámbito del área de estudio, se localizan los centros
poblados de Barranca, Shapaja, Kusuimi, Fortaleza, Bagazán, Fernando Rosas y Musa Kandashi;
también existen centros poblados que se encuentran en el área de amortiguamiento como: San Juan,
Santa Cruz, Campamento militar Sargento Puño, Triunfo, Nueva Alegría, Shinguito, Sanos, Sánchez
Cerro, Tigreyacu, Caballito, Tipishca Nazareth, San Salvador, Shoroya Viejo y Shoroya Nuevo. Los
centros poblados son relativamente pequeños con un patrón de asentamiento disperso.
La población que tiene acceso a esta zona, desarrolla agricultura de subsistencia con cultivos anuales,
semiperennes y perennes; también se dedican a la pesca y caza de subsistencia y a la extracción de
recursos maderables y no maderables del bosque
En el estudio se han identificado vestigios arqueológicos que enriquecen el valor cultural, debe
promoverse un Proyecto sobre identificación de zonas arqueológicas.
Al fondo, la Cordillera del Campanquiz desde el río Morona en las inmediaciones de la localidad
de San Juan; vista hacia el Noroeste. Mayo 2006.
Extensión y ubicación
Tienen una extensión de 136 756 ha que representan el 7.88 % del área
total estudiada. Se ubican en el sector nor oriental de la cuenca, en forma
adyacente al río Pastaza.
Están conformadas por suelos moderadamente profundos a muy superficiales, localizados en áreas de
relieve accidentado o muy disectado con pendiente mayores a 50% de las colinas. La vegetación
corresponde a bosque húmedo y presentan una alta diversidad de especies de flora.
Características socioeconómicas
En esta zona se debe promover los usos indirectos como el ecoturismo, la recuperación de la flora y
fauna silvestre en vías de extinción y aprovechamiento de productos no maderables, que no impliquen
tala que pueda poner en riesgo el ecosistema intervenido. En casos especiales, sólo se deberá permitir
actividades antrópicas que impliquen desarrollo de la región o el país, previo cumplimiento de las
normas ambientales.
Extensión y ubicación
Tienen una extensión de 4 373 ha que representan el 0.25 % del área total
estudiada. Se localiza principalmente en áreas adyacentes al río Pastaza, a la
altura de Andoas, y en el tramo medio del Río Morona.
protección para evitar procesos de erosión, mantener la calidad del agua, preservar la flora y fauna de
zonas inundables.
La fisonomía y estructura vegetal responde al mosaico de las comunidades sucesionales de vegetación
de zonas inundables. El potencial forestal es bajo con un volumen maderable de 200,97 m3/ha con
especies importantes de Chrysophyllum bombicinum “quinilla”, Pouteria cuspidata “caimitillo,
Eschweilera coriacea “machimango”, Cecropia ficifolia “cetico”, Parhia
igneifolia “pashaco”, entre otras.
Características socioeconómicas
Estas zonas están poco pobladas, aunque en muchos casos utilizadas para cultivos temporales de ciclo
corto por pobladores ribereños. En algunos casos, cuando se trata de bosques inundables, estas zonas
son usadas para el aprovechamiento de la madera redonda de construcción, así como otros productos
del bosque, incluyendo la pesca y caza de subsistencia. Las limitaciones más importantes están dadas
por el factor edáfico, inundaciones periódicas, y por el acceso limitado al mercado local y regional.
En estas áreas se promueve los usos indirectos como el ecoturismo, la recuperación de la flora y fauna
silvestre en vías de extinción y el aprovechamiento de productos forestales no maderables,
especialmente las que no impliquen tala y pongan en riesgo el ecosistema de sustento, lo que debe ser
respaldado con un plan de manejo.
Extensión y ubicación
Tienen una extensión de 142 211 ha que representan el 8.19% del área total
estudiada. Se localiza principalmente en áreas adyacentes al río Pastaza y al
Lago Rimachi.
Características socioeconómicas
La población indígena utiliza esta zona para la caza de subsistencia y la recolección de frutos del
bosque (“aguaje”). Las limitaciones más importantes están dadas porque estos suelos están sujetos a
inundaciones periódicas, mal drenaje y por los mayores costos para acceder al mercado local y
regional.
La Potencialidad Socioeconómica varía de muy bajo a bajo, porque el capital físico está presente solo
en el área de Ullpayacu. El capital social cultural lo constituyen las comunidades indígenas
pertenecientes a los pueblos Wampis, Shapra, Achuar, Candoshi y Quechua del Pastaza, organizados en
las federaciones indígenas FASAM, FESHAM, OSHDEM y OSHAM en la cuenca del Morona y,
FECONACADIP, ATI, ORACH, OCAHUIT, FEDIQUEP y ORAIK en la cuenca del Pastaza. El capital natural
está calificado de nivel alto, por la presencia de suelos para protección conformada en mayor
proporción por Mauritia flexuosa “aguaje”, distribuida en área inundables y no inundables con
limitaciones por drenaje; especie que es aprovechado por la población, con un potencial forestal muy
bajo; la accesibilidad fluvial es alto a través del río Pastaza, por encontrarse adyacentes a los ríos Anás
y Sicuanga en la cuenca del río Morona, Chapuli, Chuinda, Huitoyacu y Manchari en la cuenca del río
Pastaza, y bajo en el resto de la zona.
En estas áreas se promueve los usos indirectos como el ecoturismo, la recuperación de la flora y fauna
silvestre en vías de extinción y el aprovechamiento de productos forestales no maderables,
especialmente las que no impliquen tala y pongan en riesgo el ecosistema de sustento, lo que debe ser
respaldado con un plan de manejo.
Zona inundable
Extensión y ubicación
Tienen una extensión de 187 913 ha que representan el 10.82 % del área
total estudiada. Se localiza principalmente en el interior del área en
estudio, en forma dispersa y fragmentada..
Características socioeconómicas
En estas áreas se promueve los usos indirectos como el ecoturismo, la recuperación de la flora y fauna
silvestre en vías de extinción y el aprovechamiento de productos forestales no maderables,
especialmente las que no impliquen tala y pongan en riesgo el ecosistema de sustento, lo que debe ser
respaldado con un plan de manejo. También no se descartan otras actividades antrópicas en la zona,
para el desarrollo de la región o del país, siempre y cuando cumplan con las normas ambientales
vigentes.
Extensión y ubicación
Tienen una extensión de 35 828 ha que representan el 2.06 % del área total
estudiada. Se localiza principalmente en la cuenca del Río Pastaza.
El potencial forestal es alto con un volumen maderable de 275,29 m3/ha, con especies importantes de
Virola obovata “cumala blanca”, Pouteria torta “quinilla”, Inga ruiziana “shimbillo”, Eschweilera
laevicarpa “machimango blanco”, Ficus sp “renaco”, entre otras.
Características socioeconómicas
Presenta áreas que carecen de población permanente siendo utilizada por la población indígena
aledaña para la caza de subsistencia y extracción de productos maderables y diferentes a la madera,
pero en forma restringida. Las limitaciones más importantes están dadas por el factor edáfico, suelos
con mal drenaje e inundables, y por el acceso limitado al mercado local y regionnal.
La Potencialidad Socioeconómica es baja, porque el capital físico está representado sólo por la
infraestructura del nivel educativo primario e inicial, los servicios de salud son inexistentes así como
también los de apoyo a las actividades productivas. El capital social humano, lo constituyen las
comunidades indígenas que pertenecen a los pueblos Candoshi, Quechua del Pastaza, Achuar, Shapra y
Wampis, organizados en las federaciones FESHAM, FASAM y OSHDEM en la cuenca del río Morona y
FEDIQUEP, FECONACADIP, OCAHUIT, ORACH y FAUFPE en la cuenca del río Pastaza. El capital natural
está calificado de nivel bajo, por la presencia de suelos con mayor proporción para protección asociada
con áreas de producción forestal de calidad agrológica baja con limitaciones por riesgo de inundación
y drenaje, con un potencial forestal alto; la accesibilidad fluvial es buena por encontrarse adyacente a
los ríos Morona, Chapuli, Chuinda, Sungache, quebrada Loboyacu y Pastaza, y de medía a baja en el
resto de la zona.
En estas áreas se promueve los usos indirectos como el ecoturismo, la recuperación de la flora y fauna
silvestre en vías de extinción y el aprovechamiento de productos forestales no maderables,
especialmente las que no impliquen tala y pongan en riesgo el ecosistema de sustento, lo que debe ser
respaldado con un plan de manejo. También no se descartan otras actividades antrópicas en la zona,
para el desarrollo de la región o del país, siempre y cuando cumplan con las normas ambientales
vigentes.
Extensión y ubicación
Tienen una extensión de 206 009 ha que representan el 11.89% del área
total estudiada. Se localiza principalmente en el interior de la cuenca, en
forma dispersa y fragmentada.
Los bosques corresponden a formaciones vegetales de pantanos arbóreos, palmales mixtos, bosques
de terrazas medias, palmales dispersos, aguajales mixtos y áreas deforestadas, con árboles y palmeras
hasta de 35 m, presenta cobertura arbórea de semi abierta, abierta y cerrada. El potencial forestal
varía de muy bajo a medio con un volumen maderable oscila entre 161,80 m3/ha a 273,49 m3/ha, con
especies importantes de Parkia velutina “pashaco”, Inga ruiziana “shimbillo”, Sloanea guianensis
“ochabaja”, Ceiba pentandra “lupuna”, Sloanea laxiflora “ochabaja”, Inga spectabilis “shimbillo”, Inga
stipularis “shimbillo”, Parkia igneiflora “pashaco, Chrysephyllum prieurii “quinilla”, entre otras.
Características socioeconómicas
La Potencialidad Socioeconómica es muy baja, sustentada por un capital físico deficiente. El capital
social/humano, lo constituyen las comunidades indígenas que pertenecen a los pueblos Achuar,
Candoshi, Quechua del Pastaza, Wampis y Shapra, organizados en las federaciones FASAM, FESHAM,
OSHAM y OSHDEM en la cuenca del Morona y ATI, FECONACADIP, OCAUIT, FEDIQUEP, ORACH y
ORAIK en la cuenca del Pastaza. El capital natural está calificado de nivel medio, por la presencia de
suelos con mayor proporción para protección asociada con áreas de producción forestal de calidad
agrológica baja con limitaciones por suelo y drenaje, con un potencial forestal que varía de muy bajo a
medio; la accesibilidad fluvial es medio por encontrarse adyacente a los ríos Situche, Anás, Sicuanga y
Pushaga en la cuenca del Morona, y los ríos Chapuli, Chuinda, Huitoyacu y Manchari en la cuenca del
río Pastaza, y baja en el resto de la zona.
En estas áreas se promueve los usos indirectos como el ecoturismo, la recuperación de la flora y fauna
silvestre en vías de extinción y el aprovechamiento de productos forestales no maderables,
especialmente las que no impliquen tala y pongan en riesgo el ecosistema de sustento, lo que debe ser
respaldado con un plan de manejo. También no se descartan otras actividades antrópicas en la zona,
para el desarrollo de la región o del país, siempre y cuando cumplan con las normas ambientales
vigentes.
Extensión y ubicación
Esta unidad ocupa una superficie aproximada de 7 885 ha, que representa el
0.45% del área total de la cuenca. Se ubica en forma dispersa en pequeñas
áreas donde existen actividades agropecuarias en áreas que son de
protección.
La cobertura vegetal comprende a mosaico complejos de chacras y purmas con cultivos anuales y
permanentes, que incluye pastizales y barbechos en diferentes estados estructurales y fisonómicos.
Características socioeconómicas
Están ocupadas tanto por pobladores indígenas como por ribereños. Están utilizadas para actividades
agrícolas y en algunos casos ganaderos.
Las limitaciones para el uso adecuado de estas zonas están vinculadas principalmente a la falta de
conocimiento de las limitaciones del terreno por parte del poblador local.
Usos no recomendables: Cultivo anual, cultivo perenne, ganadería, extracción de madera, extracción
de productos no maderables, agrosilvopastura, explotación minera aurífera e infraestructura urbano
industrial.
Por tratarse de zonas de asociaciones de tierras de protección, se debe concientizar a los pobladores
para que no continúen deforestando nuevas áreas, sino más bien inducirlos a recuperarlas y
conservarlas, promoviendo actividades de reforestación, turismo o conservación. También, se debe
promover la regeneración natural del bosque. Debiendo ser el monitoreo una actividad permanente de
las entidades de control. Se sugiere reforestar con especies forestales de rápido crecimiento.
Extensión y ubicación
La cobertura vegetal comprende a mosaico complejos de chacras y purmas con cultivos anuales y
permanentes, que incluye pastizales y barbechos en diferentes estados estructurales y fisonómicos.
Características socioeconómicas
Estan ocupada tanto por pobladores indígenas y mestizas. Están utilizadas para actividades agrícolas y
ganaderas.
Las limitaciones para el uso adecuado de estas zonas están vinculadas principalmente a la falta de
conocimiento de las limitaciones del terreno por parte del poblador local.
Usos no recomendables: Cultivo anual, cultivo perenne, ganadería, extracción de madera, extracción
de productos no maderables, agrosilvopastura, explotación minera aurífera e infraestructura urbano
industrial.
Por tratarse de zonas de asociaciones de tierras de protección y forestales, se debe concientizar a los
colonos para que no continúen deforestando nuevas áreas, sino más bien inducirlos a recuperarlas y
conservarlas, promoviendo actividades de reforestación, turismo, recreación o conservación. También,
se debe promover la regeneración natural del bosque. Debiendo ser el monitoreo una actividad
permanente de las entidades de control. Se sugiere reforestal con especies forestales de rápido
crecimiento.
Extensión y ubicación
Además, por sus características físicas y químicas que presentan, se están desarrollando programas
sobre manejo de los recursos hidrobiológicos, y cuyo fin principal es el de manejar adecuadamente
estos recursos, entre los que podemos señalar: Arapaima gigas “paiche”, Podocnemis expansa
“charapa”, Podocnemis unifilis “taricaya”, entre otros.
Uno de estos programas se encuentran involucradas instituciones como la DIREPRO Loreto, WWF con
el proyecto sobre Manejo de Recursos Hidrobiológicos en la laguna Rimachi, están trabajando con los
Candoshi de Musa Karusha, quienes actualmente ya cuentan con un Plan de Manejo de tortugas
acuáticas y paiche aprobado.
Características socioeconómicas
Según el CAAAP, desde la segunda mitad del siglo XX, en la zona comenzó la explotación del recurso
pesca de forma intensiva, antes la población local soportó la presencia de madereros y haciendas
agrícolas y la caza de animales silvestres para la venta, así como la pesca selectiva de grandes peces
como el paiche.
La actividad comercial se ha incrementado a lo largo de los años por la población indígena local así
como por la presencia de empresas y comerciantes mestizos, a tal punto que actualmente
organizaciones como WWF intentan la implementación de un plan de manejo que regule el
aprovechamiento de los recursos pesqueros de la zona.
Los Kandoshi son un pueblo ribereño, ocupan áreas continuas a un cuerpo de agua, instalan sus
viviendas cercanas a los mismos y desde allí abren chacras continuas a la vivienda o al otro lado del río
o cuerpo de agua. La primera opción es la preferida, sin embargo la zona ocupada por los Kandozi
presenta grandes áreas de palmeras y bejucos, lo que limita el espacio para la agricultura.
El lago Rimachi tiene diferentes accesos, la comunidad Musa Karusha, ubicada a orillas del Pastaza y
frente a la entrada al lago, es la principal comunidad kandoshi desde donde se ingresa al lago,
convirtiéndose en el principal centro comercial para la población indígena.
Dos pescadores en una canoa en faena de pesca en el lago Rimachi. Mayo, 2006.
El agua del lago proviene en su mayor parte de la quebrada Chapuri, del Oeste, también tiene como
afluente al Chuinda en el que desaguan las quebradas Pirumba y Chirapa.
Los cuerpos de agua y con ellos sus recursos ictiológicos han sido distribuidos entre las comunidades
Kandoshi de acuerdo a su ubicación en la red hídrica del Rimachi. La división no es rígida pues de
acuerdo a la temporada de pesca algunas familias se desplazan hacia otras zonas a pescar, si es que
necesitan vender pescado. El argumento es que dichas familias se desplazan a pescar a zonas en donde
sí tienen acceso sus parientes, generalmente a los campamentos y las comunidades donde pescan o
viven los hermanos varones del jefe de familia, a la comunidad donde vive su madre y sus hermanas o
a la comunidad de sus tíos paternos y abuelos paternos (como se señaló los Kandoshi tienen un
asentamiento matrilocal, haciendo que la red de parentesco crezca y ampliando sus posibilidades para
abastecerse de peces para la venta durante varias veces al año).
Esta zona se caracteriza por presentar una Potencialidad Socioeconómica que varía de bajo a muy
bajo, porque el capital físico está representado por el nivel educativo primario e inicial, sin servicios de
salud ni apoyo a las actividades productivas. El capital social/humano está representado por las
comunidades indígenas que pertenecen a organizaciones indígenas. El capital natural está
representada por el lago Rimachi, que bien manejada puede ser el sustento económico de las
poblaciones asentadas en sus orillas.
Extensión y ubicación
Comprende una pequeña área de 1206 ha (0.07%), ubicada a ambos lados del oleoductos ramal norte,
que atraviesa el territorio diagonalmente de noreste a suroste.
El oleoducto atraviesa una diversas de relieves, suelos y tipos de bosques. Situación que le hace
vulnerables tanto a la erosión lateral del río como a la erosión y deslizamiento en tierras de altura.
Características socioeconómicas
Algunas poblaciones viven o desarrollan sus actividades de caza, pesca y recolección en el áreas de
influencia del oleoducto ramal norte. De producirse un derrame fortuito podrirá afectar a diversos
ecosistemas, recursos naturales, ríos, poblaciones y actividades socioeconómicas de las poblaciones
asentadas en su área de influencia.
Extensión y ubicación
Características socioeconómicas
Los centros poblados más relevantes son: Ullpayacu (579 habitantes), Alianza Cristiana (622
habitantes), Siwin (502 habitantes), Washientsa (495 habitantes), Andoas Viejo (493 habitantes),
Huagramona (405 habitantes), Sargento puño (296 habitantes), Puerto Alegre (295 habitantes), San
Juan (240 habitantes), entre otros; los mismos que presentan un patrón de asentamiento con
viviendas dispersas. Los servicios de agua, desagüe y salud son muy deficientes y con poca cobertura.
Como parte del Programa IIRSA, el proceso de construcción de la carretera Interoceánica Norte, que
atraviesa el territorio de Loreto, siendo uno de sus ejes al río Marañón, está generando grandes
expectativas para el uso de los recursos naturales de esta Región, tanto por inversionistas nacionales
como extranjeros. Asimismo, Ecuador, por la dinámica sociodemográfica que está ocurriendo en áreas
adyacentes al Morona, en el límite fronterizo, en el marco del Acuerdo de Paz con el Perú, también
tiene interés en conectarse con el Marañón a través del río Morona.
Estos procesos socioeconómicos, pueden a la vez ser oportunidad y amenaza para el desarrollo
sostenible de esta región. Si no se asume con responsabilidad la orientación de estos procesos del uso
y la ocupación del territorio, con criterios de sostenibilidad socioambiental, el futuro podría ser
sombrío en especial para la población indígena que predomina en el Pastaza-Morona.
En tal sentido, de acuerdo a los resultados obtenidos en el proceso de ZEE, la propuesta de ocupación
ordenada del territorio y el uso sostenible de los recursos naturales, debe tener en consideración la
actual distribución de las poblaciones indígenas.
Desde el punto de vista biofísico, se identifica dos grandes zonas: la primera, relacionada con la
conservación de la diversidad biológica y cultural (45%) y, la segunda, con el aprovechamiento
sostenible de los recursos naturales en base a proyectos productivos concordantes con las
aspiraciones y realidades de los diversos grupos indígenas (53%). Sin embargo, ambas zonas desde el
punto de vista espacial están entremezcladas, solo en la zona sur (área adyacente al lago Rimachi) y en
áreas adyacentes al margen derecho del río Pastaza se registran predominio de las zonas para
protección y conservación ecológica.
La pesca es un recurso importante para todos los pueblos indígenas de la zona: es fuente de recursos
para el autoconsumo y también para la comercialización. Como recomendación general se sugiere la
implementación de programas de manejo de cochas y de la actividad misma de la pesca. Este manejo
debe incluir:
Determinar del uso de loa diversos ambientes acuáticos (por ejemplo, zonas dedicadas
exclusivamente para la pesca de autoconsumo o comercial, etc.). En ello, será necesario tomar
en cuenta la interrelación de los ecosistemas para la reproducción de algunas especies.
Mantenimiento de las riberas y de los bosques circundantes para proveer de nutrientes a los
peces, etc.
Veda y control de la pesca en épocas de reproducción de los peces.
Vigilancia y control sobre el acceso de pescadores foráneos.
Las organizaciones indígenas de las cuencas del Morona y Pastaza reglamenten dentro de sus
estatutos reglas para el control del uso de ciertos métodos de pesca (por ejemplo, prohibición
de pesca con dinamita, reglas para uso de la huaca o barbasco, uso de redes, etc.)
Los Wampis del Alto Morona manifiestan interés porque se fomente la piscicultura en las
comunidades. Se sugiere realizar estudio de preinversión respectiva.
La zona especial del Lago Rimachi, requiere de estudios específicos para delimitar su área de
influencia directa así como establecer mecanismos para su manejo comunitario.
Las recomendaciones referidas al manejo de los recursos de fauna silvestre pueden dividirse entre
aquellas orientadas directamente a regular la actividad de la caza, y las vinculadas al manejo más
general del bosque en tanto ecosistema en que viven los animales.
- Regulación de la caza
Se sugiere trabajar con las comunidades y las organizaciones indígenas ciertas medidas para regular la
caza o para cuidar los bosques de tal manera que permitan un manejo sostenible de sus recursos de
fauna:
Cuidar la deforestación de árboles frutales que proveen de alimento a los animales que se
cazan.
Eventualmente reforestar con árboles frutales ciertas zonas ya depredadas.
Manejar las purmas como lugares a los que puedan acceder los animales, evitando el uso
excesivo de trampas.
Evitar la tumba indiscriminada de árboles frutales en época de fructificación como una forma
de atraer a los animales que se alimentan de ellos.
Cuidar las colpas, fuentes de agua y fuentes de sal que usan los animales y no matarlos de
manera indiscriminada en sus cercanías.
Resulta particularmente importante establecer campañas constantes de sensibilización que
permitan a las comunidades indígenas tomar conciencia de la posibilidad de que desaparezcan
ciertas especies si no se les maneja adecuadamente. Nuevamente insistimos en la importancia
de que sean indígenas de otras zonas que cuenten y compartan sus experiencias.
Promover zoocriaderos de especies silvestres. En la zona existe una experiencia muy
interesante implementada por un profesor achuar (Pitiur Unti) en la comunidad de Unkum que
por iniciativa propia viene criando majaces con bastante éxito. Esta experiencia podría
replicarse en otras partes.
Las recomendaciones referidas al manejo de los recursos forestales pueden, a su vez, dividirse entre
aquellas orientadas a regular la extracción y venta de madera, y aquellas vinculadas a un manejo
integral del bosque que incluye las especies no maderables.
- Recursos maderables
Identificación de los recursos maderables de las distintas comunidades, según calidades y usos
de la madera.
Reforestación urgente de especies maderables, distinguiendo entre las especies de crecimiento
rápido de las de mediano y largo plazo (a 10 años, 20 años, etc.). Para ello será necesario
conocer el ciclo biológico y las condiciones ambientales de crecimiento de las especies
priorizadas.
Asegurar, a través de la capacitación técnica y del fortalecimiento de la organización comunal,
el control sobre las distintas etapas del proceso de extracción de la madera: selección, tala,
medición, etc.
Capacitar a las comunidades para mejorar las condiciones de negociación en el proceso de
comercialización de la madera.
Establecimiento de mecanismos de vigilancia y control para la extracción de madera.
Establecimiento de coordinaciones con la entidad correspondiente para asegurar la
reforestación y el control de la extracción.
Realización de estudios más profundos sobre recursos no maderables en las distintas zonas.
Implementar planes de manejo de palmeras para la producción de frutas, chonta, suri, hojas
para techar, etc.
Reforestación de palmeras y frutales.
Promover un manejo integral de purmas.
d) Actividades productivas:
- Agricultura
- Ganadería
La ganadería es una actividad marginal en la zona, pero existe un creciente interés en ella sobre todo
entre las comunidades Achuar y Wampis de la cuenca del río Morona. Por ello, se recomienda:
- Petróleo
La zona de exploración petrolera, que cubre casi todo el territorio de esta cuenca, se debe realizar de
acuerdo a las normas nacionales de protección ambiental, así como se debe cumplir con los acuerdos
internacionales sobre consultas previas a poblaciones indígenas, tal como establece la Resolución 169,
así como la aplicación de políticas adecuadas a las comunidades indígenas de acuerdo a los tratado de
Naciones Unidas.
La zona de tratamiento especial del Oleoducto debe incluir actividades relacionadas con la prevención
de posibles roturas del oleoducto, incluyendo mapas de sensibilidad ambiental en tramos críticos.
A nivel global se debe establecer un programa de monitoreo de la deforestación y del uso de la tierra,
con el propósito de definir políticas oportunas para la ocupación ordenada del espacio y prevenir
problemas socioambientales.
Si se busca desarrollar políticas públicas que favorezcan la equidad y los derechos humanos de los
pueblos indígenas de la zona, su proceso de diseño, implementación y evaluación deberían adecuarse a
las normas internacionales ratificadas por el Perú que reconocen no sólo sus derechos individuales
sino también sus derechos colectivos, tal como el Convenio 169 de la OIT. Asimismo, se requiere
diseñar políticas de frontera para facilitar los contactos y cooperación entre los pueblos indígenas de
la zona, que incluyan los ámbitos cultural, espiritual y del medio ambiente (Convenio 169 de la OIT,
Artículo 32).
En tal sentido se recomienda:
Las poblaciones indígenas poseen conocimiento ancestral de sus propios territorios. Por
consiguiente, este conocimiento debe ser incorporada en los procesos de ZEE. Las
comunidades indígenas poseen planes de vida y mapas de uso de territorios, que deben ser
incluidos en los marcos contextuales de la ZEE.
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