Anexo - Fuentes Menem
Anexo - Fuentes Menem
Anexo - Fuentes Menem
“Por los niños pobres que tienen hambre, por los niños ricos que tienen tristeza, por los
jóvenes, por los ancianos, con la bandera de Dios, que es la Fe, y la bandera del pueblo, que
es la bandera de la Patria, por Dios se los pido. Síganme, no los voy a defraudar. No los voy
a defraudar. No los voy a defraudar…” Carlos Menem, fragmento discurso de campaña.
* Operadores “Se inicia así en el sistema político y en el resto de la sociedad civil la etapa
de ‘absorción gradual, pero continua’ de los intelectuales orgánicos del resto de los sectores
sociales. Es decir, de la decapitación de los sectores subalternos como forma de inmovilizar
a los sectores populares. (…) En el sistema político comienza a crecer la trascendencia de los
denominados ‘operadores políticos’ que se caracterizan por su pragmatismo y una supuesta
falta de ideología, que en realidad esconde su ruptura con las concepciones y la historia de
los grupos sociales a los cuales supuestamente representan, subordinándose al poder
establecido.” Eduardo M. Basualdo, Íbid.
c) “Mi nena no sabe lo que es un colectivo, cuando va al subte se siente que va de paseo
como si fuese el paseo más grande que hay, cuando van al centro están a los bocinazos,
suben a un ascensor y es raro entonces también. (…) Si yo tengo que elegir prefiero hacerlas
crecer fuertes en este ambiente, darles valores bien arraigados porque para lo malo siempre
hay tiempo (…)”
d) “(…) Yo jugaba con el hijo del verdulero, del herrero, del mecánico, y digamos que el
perfil de un barrio sea mucho más homogéneo y eso hace que nuestros hijos estén
acostumbrados a ver siempre gente del mismo perfil social […]. Falta potrero, (…) no hay
más potrero, ni subir a un árbol ni cazar pajaritos. Acá no se hacen más esas actividades.
Acá es ver quién tiene la bicicleta más grande, quién tiene el nintendo con más juegos, quien
tiene…”
f) “G.- (…) En Luján, por ejemplo, se hacen barrios en el medio del campo, se cierra un
pedazo de campo y alrededor ¿qué queda?, campo…
M.- Sí, pero dentro de veinte años va a tener un barrio periférico. Andá a Highland, primero
era nada y después tuvieron problemas de periferia, porque se genera un barrio alrededor
que trabaja y que le da servicios al barrio de adentro (…)
E.- ¿Vos a qué te referís cuando hablás de problemas de periferia?
M.- Y de… robo… sobre todo, el problema es de seguridad. Nosotros fuimos al Lago [otro
barrio privado] a ver un terreno y nos dijeron que una buena característica del Lago es que
tenía doble cerco perimetral con guardias que rondan con perros. Yo decía ‘¡qué feo!’
[risas]. Me hizo acordar a la época medieval. Es horrible…”
En Maristella Svampa. Los que ganaron. La vida en los countries y en los barrios
privados. Biblos, 2001.
* …Paredón y después
a) “Soldati es un barrio olvidado y discriminado. Para la policía es zona roja por la
peligrosidad, por eso la salita de salud no está abierta las 24 horas y tampoco tenemos
ambulancia, ambas cosas son muy necesarias. La salita no podría abrir a la noche si no es
con seguridad porque seguro que se robarían los medicamentos, además a la policía no le
gusta ingresar al Complejo [Habitacional Soldati], solamente entra el grupo GEO. El barrio
está como está por culpa del Estado que se retiró, los gobiernos nacionales, los dirigentes
ambiciosos y corruptos del barrio y la gente que no hace nada…” Testimonio de Martín,
ex residente del Complejo Soldati. En María Florencia Girola. “La ciudad dentro de la
ciudad: consideraciones sobre el avance de los procesos de relegación urbana en la
ciudad de Buenos Aires”, Voces Recobradas, Revista de Historia Oral, año 9, Nº 22.
b) “(…) para la gente Soldati no existe, es el Fuerte Apache de la Capital Federal, somos
los olvidados (…) el Complejo tiene muy mala fama, son todos unos negros villeros, ésa es
la visión que se tiene desde el afuera, más desde que se pobló de bolivianos y peruanos…”
Testimonio de Liliana, residente del Complejo. Íbid.
c) “(…) cuando decía a dónde vivía, cuando iba a la escuela, yo no decía villa, decía barrio
INTA. (…) Sentir que porque vivimos en una villa no somos menos que otros. Eso, lo difícil
es hacérselo entender a los chicos. Porque primero te discriminan y luego te
autodiscriminás… Te lo marcan tanto que te lo creés”
Testimonio habitante Villa 19 INTA. En Lidia González y Daniel Paredes. “Las ‘villas
miseria’ de Buenos Aires: la construcción del espacio barrial”, Voces Recobradas,
Revista de Historia Oral, Año 5, Nº 14
* Escraches
A casi veinte años del golpe, otros jóvenes, hijos de aquellos desaparecidos, se organizan en
una agrupación heredera de la lucha de Madres y Abuelas. Hijos por la Identidad, la Justicia
contra el Olvido y el Silencio instalan como forma de repudio el “escrache”, una estrategia
interpelativa para forzar la condena social, para lograr el juicio y el castigo. En tanto
producción anónima y colectiva que se apropia del espacio público, está emparentada, de
alguna manera, con el “siluetazo” de las “Madres”, aquella proliferación de siluetas
recortadas para hacer presentes las ausencias. Los escraches de H.I.J.O.S. ponen en acto,
“mandan al frente”, exponen a los genocidas, los señalan ante sus vecinos.
Denuncian públicamente con un lenguaje que revela, que saca a la luz la identidad del que se
esconde en el anonimato, amparado por la política oficial de olvido y por la vacancia de la
justicia. Porque “allí donde no hay justicia, hay escrache”, dicen los HIJOS que suman,
además, nuevas generaciones de artistas y colectivos de arte callejero.
La estética del escrache supone logística y organización: elaboración de máscaras, disfraces,
muñecos gigantes, banderas, pancartas, volantes con la foto del torturador, murgas,
batucadas, escenificaciones, verdaderas creaciones de sentido que involucran al pueblo –
vecinos, transeúntes ocasionales, televidentes- como testigos de la condena pública. Los
escraches multiplican los “lugares de memoria”.
Liliana Garulli, op. Cit.
¡Alerta vecino!,
por las calles de su barrio
camina un asesino”