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Egipto: la civilización del Nilo

En la actualidad, Egipto es una Estado independiente del noroeste de África, cuyo territorio es
predominante desértico. En este tipo de ambiente, las altas temperaturas del día evaporan
rápidamente la humedad de la tierra arenosa y la dejan muy árida. Por esa razón, hasta la más
mínima fuente natural de agua potable es imprescindible para el desarrollo de cualquier forma
de vida.

En Egipto, la principal fuente de agua potable es el Nilo. Este rio nace en el centro de África y,
después de atravesar mesetas y desiertos, forma un delta y desemboca en el Mar
Mediterráneo. Todos los años las fuertes lluvias que caen en el centro de África durante el
verano hacen crecer el curso del rio, que inunda los terrenos ribereños. Cuando en octubre las
aguas vuelven a su curso, las tierras quedan cubiertas por una capa de barro formada por los
materiales orgánicos arrastrados por el rio en su lento fluir hacia el mar. Esa capa, llamada limo,
fertiliza las tierras y las deja listas para septiembre.

El Alto y el Bajo Egipto

En el antiguo Egipto había dos regiones bien diferenciadas: una llana y pantanosa, se extendía
por el delta y la zona baja del curso del Nilo; la otra era el valle y la zona alta. Los primeros
habitantes de ambas regiones fueron bandas de cazadores y pescadores nómades que nunca
se alejaron demasiado de las orillas del rio.

Alrededor del año 6000 a. C.; los cazadores ya habían sido reemplazados por varios grupos de
agricultores que vivían en pequeñas aldeas. Con el tiempo, la población aumentó, se
perfeccionaron las técnicas de irrigación y cultivo, y se crearon dos reinos: el Alto Egipto, en el
Valle del Nilo, y el Bajo Egipto, en el delta.

Hacia el año 3000 a. C., un rey del Bajo Egipto, Menes o Nemes, unificó el país del Nilo en un
solo reino, extendió su autoridad hasta la primera catarata y estableció su capital en Tinis. A
partir de entonces, los reyes, a quienes los egipcios llamaban faraones, gobernaron con
poderes absolutos.

Como sostiene, Josep Padró el Nilo no solo era importante para la práctica de la agricultura,
sino que también fue la principal vía de comunicación de Egipto aún en la actualidad.
Históricamente, Egipto se dividía en dos regiones el Alto Egipto al ser con un clima árido y el
Bajo Egipto al norte una zona más prospera y fértil.
Antes de usar provechosamente el agua los egipcios debieron dominarla, luchar contra su
exceso y encausarla. El rio al desbordarse, anegaba el terreno, formando amplios pantanos,
cubiertos de vegetación. Para resolver este problema, se abrieron canales de drenaje, que
permitieron la salida del agua estancada, luego canales de irrigación para trasladar el agua
hacia los sembrados.

La coordinación de estas tareas de construcción, reparación y supervisión llevó a la


construcción de un poder centralizado y absoluto que organizaría de manera correcta el
trabajo con el Nilo aprovechando absolutamente los recursos naturales por el proporcionado.
Como veremos luego, en Egipto los periodos en que el poder de los reyes fue fuerte y estable
fueron periodos de prosperidad económica, mientras que cuando falto el poder central los
canales se estropearon el riego se desorganizó generando la caída de la producción.

Centralización y fragmentación

Luego de la unificación del país, la historia del antiguo Egipto es una sucesión de etapas de
fortaleza de la autoridad del faraón y de etapas de debilidad y fragmentación política.

Sobre esta base, los historiadores han elaborado la siguiente cronología:

Imperio Antiguo (3000 a.C.-2200 a. C.) se unifican los reinos del Alto y el Bajo Egipto. La capital
se traslada de Tinis a Menfis, y cerca de ella se construyen las grandes pirámides de Gizeh

Primer periodo intermedio (2200 a. C-2050 a. C.) hay desordenes sociales y revueltas de los
gobernadores que debilitan el poder de los faraones

Imperio Medio (2050 a. C. a 1780 a. C) ve recupera notablemente el poder de los faraones. Se


construyen templos y palacios, y florecen la literatura y las ciencias egipcias.

Segundo Periodo Intermedio (1780 a. C-1550 a. C.) Egipto es invadido por un pueblo
extranjero, los hicsos, que se instalan en la zona del delta, desde donde dominan gran parte del
país.

Imperio Nuevo (1150 a. C.1080) los príncipes de la ciudad de Tebas expulsan a los hicsos y se
lanzan a la conquista de Nubia, Siria y Palestina. Tras duras luchas con los hititas, Egipto alcanza
su máxima extensión territorial.
Declinación (1080 a. C. 31 a. C.) las ambiciones de poder de los gobernadores de las provincias,
así como los ataques de los pueblos del mar, libios y nubios, provocaron el colapso de Egipto,
que paso de ser conquistado por los asirios, persas y macedonios, antes de ser incorporado al
Imperio Romano.

El gobierno de las primeras civilizaciones

Egipto se organizó en una monarquía, forma de gobierno en el que el poder supremo del
Estado se concentra en una sola persona, el rey. El soberano vivía en un espléndido palacio, el
edificio más importante y lujoso, al que los egipcios llamaban la gran casa; de este nombre
derivo la palabra faraón, con la que se designó al rey. Su cargo era hereditario y su poder
absoluto: nadie podía cuestionarlo ni controlarlo.

Los egipcios creían que era un dios viviente, por eso se dice que era una monarquía teocrática;
el mismo proclama que era Horus. También se los consideraba come Ra, el dios Sol, y después
de su muerte se lo identificaba con Osiris, la divinidad de los muertos.

El faraón, un dios

Para los egipcios su rey era un dios. Como dios, el rey ejercía acciones buenas él era "vida,
salud y fuerza", gracias a su protección y voluntad las cosechas eran abundantes. Dios durante
toda su vida, el faraón (título otorgado a los reyes en Egipto) seguía siéndolo después de
muerte y continuaba beneficiando al país. Vivo o muerto el rey era objeto de culto y adoración
general.

El faraón tuvo una autoridad absoluta en todas las esferas de la administración, aunque sus
responsabilidades cotidianas quedaran necesariamente delegadas en su visir y en un número
cada vez mayor de funcionarios.

Como ya dijimos anteriormente, los faraones fueron considerados seres divinos eran
identificados con el dios Horus y eran "hijos del dios Ra". Tras su muerte el faraón se fusionaba
con la deidad Osiris y adquiría la inmortalidad, siendo entonces venerados como un dios más
en los templos.

Era el faraón quien mantenla simbólicamente la unidad del país, ejerciendo su poder sobre el
Alto y Bajo Egipto. Esta dualidad unitaria tenía como imponente representación una corona
que combinaba un doble diseño.
Los egipcios creían que su faraón era un dios viviente. Sólo él podía unificar el país y mantener
el orden cósmico o Maat. También creían que cuando moría, alcanzaba la vida eterna, no
solamente para él, sino también para su pueblo.

El poder del faraón era absoluto:

- mandaba al ejército,

- fijaba los impuestos,

- juzgaba a los criminales

- controlaba los templos,

- Era el juez supremo dictaba y creaba las leyes

El faraón era, por tanto, el sumo sacerdote de cualquier templo del territorio, y era el quien
designaba a otros sacerdotes para tan alto menester y quien dotaba a los templos de tierras y
rentas. Otro poder que tenía el faraón era el ser el jefe supremo de los ejércitos y el encargado
de nombrar a sus generales.

Para el mantenimiento del orden social establecido era muy importante que el faraón se
asegurara la sucesión de su poder. Por eso tenía varias esposas, de las que sólo una era
considerada como reina, y recibía el nombre de Gran Esposa Real. Si ésta moría, el faraón
escogía a otra de entre sus mujeres para que la sucediera. Una práctica habitual entre los
soberanos era casarse con sus propias hermanas, e incluso hijas, igual que los dioses se
casaban con su propia familia. Esto se hacía para fortalecer la pureza de la sangre real El poder
del faraón es para toda la vida, es decir que gobierna hasta el día de su muerte. La tradición
dictaba que, al morir el faraón, le sucediera el hijo primogénito (el nacido primero) que le
hubiera dado su esposa, si no tenía hijos le sucedía su hermano, o pariente más cercano. Si el
hijo era muy joven, su madre hacía de regente hasta que el heredero asumiera su puesto. En el
caso de que el faraón no tuviera hijos ni hermanos, un consejo de sabios elegia al nuevo rey.
Una mujer podía ser faraón, dentro de las más famosas encontramos a Hatshepsut, o
Cleopatra, la última emperadora de Egipto.

La sociedad en el mundo de los Faraones


Egipto tune una sedad estratificada. Esto significa que su población estaba dividida en distintos
grupos sociales, con diversos grados de riqueza y poder. Igual que en otras sociedades, la
población formaba una pirámide

El visir es uno de los cargos más destacades, es si jefe de todo el poder ejecutivo, de la
administración central, se ocupa de la justicia, del tesoro y de la agricultura. Era el máximo
dirigente o "primer ministro cuya autoridad sólo era superada por la del faraón, asumiendo
varias de sus funciones por delegación.

La clase social baja, no privilegiada, era la más numerosa ya que suponía el 9o% del total de la
población egipcia y era una clase muy heterogénea ya que en ella se incluían desde los
campesinos hasta los artesanos, comerciantes, escribas, soldados y por supuesto una gran
cantidad de esclavos. Todos ellos trabajaban y pagaban impuestos.

Escribas: ellos sabían leer, escribir y ser grandes calculistas, debiendo estudiar durante cinco
años. Por tanto, eran personas muy cultas que actuaban como secretarios del faraón
Administraban el país, vigilaban las construcciones y recaudaban los impuestos.

Los artesanos se encargaban de desempeñar distintos oficios y profesiones Gran parte de los
artesanos trabajaban para el faraón o los grandes templos, Carpinteros, metalúrgicos, joyeros,
ceramistas, escultores, pintores, vidrieros, tejedores, albañiles nos han dejado un buen número
de piezas que hacen alusión a la importancia de la artesanía en la época, realizando tanto
objetos suntuosos como de primera necesidad, con jornadas laborales largas.

Los campesinos constituían la inmensa mayoría de la población. Su trabajo de la tierra era la


base de la grandeza y esplendor de todo Egipto. Los frutos de las cosechas obtenidas se
dividían en dos partes: una para ellos, y otra que se depositaba en los almacenes de los
faraones para alimentar a los funcionarios reales

Los esclavos eran extranjeros. En su mayoría se trataba de prisioneros de guerras o individuos


entregados como tributo. También los se los compraba en el exterior o eran capturados en
actos de pillaje.

La Economía: lo más importante el trabajo de la tierra

La agricultura fue el más importante recurso del país. La causa de su inagotable fertilidad, que
parecía milagrosa, era el Nilo: sus desbordes anuales proporcionaban el agua para el riego y
depositaban una capa de limo, que permitía un gran rendimiento.
Los campos producían cereales (trigo y cebada) y en los huertos abundaban las legumbres y los
árboles frutales. También criaban una variedad de animales: bueyes, asnos, cerdos entre otros.
La caza y pesca continuaron siendo actividades complementarias que aumentaban los recursos.

Para sus artesanías los egipcios conseguían metales (oro y plata) y piedras preciosas
(esmeralda, turquesas, topacios) en el Desierto Arábigo y en el de Sinaí y en Nubia. La
extracción de piedras y metales exigía enormes esfuerzos, los que realizaban estos trabajos
generalmente eran prisioneros de guerra, sometidos a la esclavitud.

En Egipto el comercio exterior fue una empresa del Estado y casi todo correspondía al rey. Uno
de los productos más apreciados fue la madera fenicia y el principal proveedor fue la ciudad de
Byblos. También comerciaban con Arabia, de donde extraían piedras preciosas esencias y
perfumes.

La religión de los egipcios

Definamos la palabra religión: una religión es un grupo de creencias y rituales. Consiste en


reglas, historias y símbolos adoptados por la sociedad o un grupo de personas. La religión
puede ser una forma de vida yo una búsqueda de respuestas con respecto a la vida y la
muerte. Los antiguos egipcios tuvieron y adoraron una muchedumbre de dioses, es decir que
fueron politeístas. Brindaron culto a muchos animales, vegetales y simples objetos. Un rasgo de
la religión fue la adoración de animales llamada zoolatría, adoraron a los gatos, los halcones,
cocodrilos. Otro rasgo de la religión fue el antropomorfismo: a sus dioses les atribuían
características humanas, desde el punto de vista físico y espiritual. Era frecuente la
representación de dioses con cuerpo de hombre y cabeza de animal. Asimismo, rendían culto a
los cuerpos celestes, como el sol. El dios sol fue conocido con diversos nombres, como ser Ra.
Fue colocado a la cabeza de la jerarquía divina y hasta protagonizó una tentativa forzada de
monoteísmo: la revolución religiosa que llevo a cabo el faraón Amenofis IV.

Otros elementos básicos de la naturaleza también fueron venerados: el cielo, la tierra y desde
luego el Nilo.

El culto a los muertos

Los egipcios mostraron gran preocupación respecto a los cadáveres que fueron objetos de ritos
de inhumación (se llama así a las ceremonias que se realizaban cuando se depositaba el
cadáver) Junto a los muertos se colocaban ajuares funerarios y diversas ofrendas de sus
deudos.

Estas prácticas se relacionaban con varias creencias de este pueblo:


- La existencia de una vida espiritual, más allá de la muerte física

- La existencia de un juicio de los muertos, del que dependía la felicidad o el sufrimiento


eterno

- La resurrección final.

Las creencias de los egipcios respecto al "más alta" las conocemos a través de textos
funerarios, que colocaban junto a los difuntos en sus tumbas (los textos de las pirámides, los
textos de los sarcófagos, los libros de los muertos).

El libro de los muertos: Estaba compuesto por rollos de papiro que se colocaban junto a los
cadáveres y que contemplan palabras y guías para atravesar el juicio de los muertos y lograr
ingresar al más allá.

El difunto debía demostrar ante el tribunal su buena conducta. Debía asegurar no haber
ofendido a los dioses, a las autoridades civiles, a los bienes y a las personas comunes, no haber
cometido ofensas morales, etc.

La creencia en la resurrección: para que el muerto pudiera resucitar debían cumplirse


estrictamente una serie de ritos.

- La conservación del cuerpo, para ello se procedía a la momificación o


embalsamamiento que comprendía una serie de operaciones llevadas a cabo por
artesanos especializados.

- La realización de ritos funerarios y del depósito en el sarcófago (especie de ataúd que


contenía el cadáver momificado). La ceremonia incluía operaciones mágicas de un
sacerdote y concluía con el cierre de la tumba, lanzando terribles maldiciones contra
cualquiera q violara la paz del difunto. Las maldiciones eran una estrategia para evitar
la profanación de las tumbas.

- El ofrecimiento de ofrendas alimenticias, acompañadas de gestos rituales y plegarias


Esto constituía una obligación para el hijo del muerto y luego para el hijo de aquel, en
una sucesión que no debía interrumpirse.
Estos requisitos complicaban el paso a la eternidad para los sectores más pobres que no podían
acceder a la momificación.

El proceso de embalsamación comenzaba cuando expertos removían todas las vísceras del
cuerpo y las depositaban en frascos, las cavidades vacías eran rellenadas con aserrín, telas y
plantas aromáticas. Los egipcios habían comprendido que el proceso de descomposición del
cuerpo comenzaba desde adentro hacia afuera, es por ello que debían actuar rápido sacando
los órganos antes de que estos pudieran podrir la carne. El corazón del muerto recibía un trato
especial, como ya dijimos, los egipcios pensaban que allí se encontraba el alma de las personas
y era necesario para pasar el Juicio de los Muertos. El corazón era especialmente preparado y
dejado cerca del sarcófago. Por último, el cuerpo era cubierto con aceites y sales y envuelto en
muchos metros de tiras de tela de lino. Las momias se depositaban en ataúdes o sarcófagos de
piedra o madera, para luego depositarlos en tumbas. Estas momias no eran enterradas en
solitario, el muerto necesitaba de todo tipo de objetos para su vida en el más allá: junto al
sarcófago encontraban se alimentos conservados, adornos y joyas, vestimenta, animales
momificados e incluso sirvientes del difunto. Para los egipcios el muerto necesitaría contar en
el Egipto Celestial con los mismos bienes y comodidades que tenía en la vida terrenal.

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