Ciudadanía Digital

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TRABAJO PRÁCTICO N°1: CIUDADANÍA DIGITAL.

I.S.F.D.y.T N°139 “Mariano Moreno”

Profesorado de Inglés.

Cátedra: Enseñar con tecnologías.

Docente: Figueroa, Ángeles.

Estudiante: Cano, Julieta.

2024
Durante el transcurso de la Cátedra de Enseñar con Tecnologías del Profesorado de
Inglés, hemos abordado distintas herramientas tecnológicas que los docentes
disponemos a la hora de enseñar. Reflexionamos sobre la manera en que las
aplicaciones y plataformas digitales se convierten en recursos didácticos propios de la
práctica docente y transforman las relaciones pedagógicas dentro del aula. Sin embargo,
el acercamiento de la tecnología al salón de clase nos plantea nuevos e inquietantes
problemas. Es entonces que cuestionamos, en este mundo globalizado e
intercomunicado, quienes tienen acceso a los medios digitales, cómo se vincula la
formación docente en relación al uso de las tecnologías y de qué forma son utilizadas. A
raíz de estas cuestiones es que analizamos el concepto de “Ciudadanía digital”. A
continuación, abordaremos su significado, las competencias que necesitan desarrollar y
adquirir las personas para ser ciudadanos digitales y las problemáticas que encontramos
entorno a esa construcción.

Según el concepto planteado por Agesic, “Ciudadanía digital” hace referencia al uso de
la tecnología de forma segura y responsable, a poder crear y comunicarnos a través de
herramientas digitales. De la misma manera, la UNESCO define “Ciudadanía digital”
como “una serie de competencias que les permite a los usuarios acceder, recuperar,
comprender, utilizar, evaluar, crear y compartir información y contenidos de los medios
en todos los formatos, utilizando diversidad de herramientas de manera crítica, ética y
creativa, con el fin de participar y comprometerse en actividades personales,
profesionales y sociales”.

Es innegable el hecho de que la tecnología atraviesa todos los sectores de la vida de las
personas. Ejemplos de ello son las redes sociales con fines de ocio o para publicidad, las
plataformas de videos y música que supieron suplantar los formatos físicos, la
información colgada en internet de todo tipo que reemplazó (de alguna manera) a los
libros por su inmediates y facilidad de acceso, los trámites vía web o las plataformas
que posibilitaron el trabajo a distancia. Por tanto, debemos comprender que el uso de la
tecnología implica un impacto a nivel social y económico de alcance global.

Retomando la definición de Agesic y la UNESCO, consideramos indispensable


focalizar en qué cuestiones hacen a la Ciudadanía Digital. Para que esta se efectúe, es
necesario considerar los siguientes aspectos: inclusión digital, capital cultural, cultura
democrática, participación y derechos humanos. El cumplimiento de estas cuestiones
hace de una Ciudadanía Digital plena.
No es casualidad que el principal eje sea la inclusión. Este hace referencia al acceso a
los dispositivos tecnológicos, su utilización de manera eficaz y el acceso y calidad de la
conectividad a internet. Este aspecto se vincula intrínsecamente con los Derechos
Humanos. Sin embargo, en Argentina y en el contexto latinoamericano en general, el
derecho al acceso se ve vulnerado. No todos los sectores de la sociedad cuentan con
medios digitales. Los que sí, muchas veces no acceden a la red. La conectividad en
Argentina representa un gasto elevado en un contexto económico que no acompaña y la
calidad de la misma no es siempre la mejor. En este sentido, parte de la sociedad queda
excluida.

Llevando esto al terreno del Sistema Educativo argentino, podemos observar que la
mayoría de las Instituciones Escolares no cuentan con acceso a la red, que su alcance no
es el deseado o que no funciona. Tampoco hay formación en TIC en los últimos años de
la Escuela Secundaria. Esto genera consecuencias directas en las prácticas de enseñanza
y de aprendizaje ya que, si bien los Diseños Curriculares incluyen el uso de las
Tecnologías de la Información en el aula de forma transversal a todas las áreas, en el
contexto real su utilización no es viable.

Otra cuestión importante que se presenta al hablar de acceso y Derechos Humanos es


que una gran masa no es poseedora de dispositivos tecnológicos. Vinculándolo
nuevamente con el ámbito educativo, encontramos que muchos niños, niñas y
adolescentes no tienen teléfono celular, computadora o Tablet. Situación recurrente es
aquella donde una familia cuenta con un teléfono celular que, en general, es propiedad
de un adulto (padre, madre o tutor). Innegablemente, esto vulnera el derecho al acceso.
Para revertirlo, el Estado debe disponer de políticas públicas que acorten la brecha de
acceso. Por ello, hace algunos años el Gobierno de turno entregó netbooks a muchos
estudiantes bajo el programa Conectar Igualdad. Esto generó que muchos y muchas
adolescentes accedieran por primera vez a una computadora de su propiedad.

Si bien esta es una medida positiva, no estuvo aparejada por políticas de uso. Las
capacitaciones para Docentes llegaron muchos años después de que las computadoras
fueran entregadas. Ni estudiantes ni docentes sabían como utilizar cualitativamente las
herramientas digitales. En este punto, no se trata sólo del uso de los dispositivos ni
conocimiento acerca de las plataformas. Podemos conectar aquí con la utilización
consciente, crítica y reflexiva. ¿Qué sitios web son seguros? ¿Qué información es
fehaciente? ¿Cómo utilizar de forma segura las redes sociales? ¿Qué puedo encontrarme
en ellas? ¿Qué tipo de información proveo en la red? ¿Qué significa el concepto de
“huella digital”? Las problemáticas que surgen en los entornos digitales son cada vez
mayores y están a la vista. Los chicos no son conscientes de que cada dato que suben a
la red, las búsquedas que hacen, la información que dan, queda grabado y anclado en la
red. Además, son preocupantes los conflictos que inician en la web, vinculados con el
bullying y agresiones que luego repercuten y se despliegan en el aula. Aún más grave
son los delitos cibernéticos que involucran a menores de edad siendo acosados por
adultos.

En conclusión, el desafío de integrar las tecnologías digitales en el ámbito educativo y


en la vida cotidiana de forma segura, crítica y responsable es enorme. La formación en
competencias digitales y la implementación de políticas públicas adecuadas son
esenciales para garantizar una verdadera ciudadanía digital. Sólo mediante un enfoque
inclusivo y consiente podemos asegurar que todos los miembros de la sociedad tengan
la oportunidad de beneficiarse de las ventajas que ofrece la tecnología, sin dejar a nadie
atrás y promoviendo un uso ético y productivo de las herramientas digitales. De esta
manera, so sólo formamos usuarios competentes, sino ciudadanos digitales preparados
para enfrentar los retos y aprovechar las oportunidades del mundo digital.

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