Novena al Espíritu Santo - Ejército de la Inmaculada

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N ESPÍRITU SANT

V¡E O!

Novena al
ESPÍRITU SANTO

EJÉRCITO DE LA INMACULADA
NOVENA AL ESPÍRITU SANTO

“¡Queridos hijos! Esta tarde les quiero pedir que durante esta Novena oren por la efusión del Espíritu Santo sobre
sus familias y sobre su parroquia. Oren y no se arrepentirán!”
Virgen Reina de la Paz: Medjugorje 02/06/1984

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

INVOCACIÓN AL ESPÍRITU SANTO

Ven Espíritu Divino, gozo que enjuga las lágrimas lava las manchas, infunde
manda tu luz desde el cielo, y reconforta en los duelos. calor de vida en el hielo,
Padre amoroso del pobre; doma el espíritu indómito,
don en tus dones espléndido; Entra hasta el fondo del alma, guía al que tuerce el sendero.
luz que penetra las almas; divina luz y enriquécenos.
fuente del mayor consuelo. Mira el vacío del hombre Reparte tus Siete Dones
si Tú le faltas por dentro; según la fe de tus siervos.
Ven, dulce huésped del alma, mira el poder del pecado Por tu bondad y tu gracia
descanso de nuestro esfuerzo, cuando no envías tu aliento. dale al esfuerzo su mérito;
tregua en el duro trabajo, salva al que busca salvarse
brisa en las horas de fuego, Riega la tierra en sequía, y danos tu gozo eterno.
sana el corazón enfermo,

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

María, habitación y templo, el más precioso del divino Espíritu, permítenos a nosotros hijos tuyos unirnos a ti
en esta novena, conmemorando tu retiro en el Cenáculo, en unión de los Apóstoles que, confortados con tu
presencia y ejemplo, purificaron sus almas y las prepararon para ser, en el día de Pentecostés digna mansión
del Espíritu Santo.

Alcánzanos, Madre amabilísima, la gracia de sentir la necesidad que tenemos de recibir los divinos dones del
Espíritu Santo para solicitarlos con todo fervor, interponiendo tus méritos y patrocinio ante ese divino Espíritu
del cual fuiste y eres el más precioso y acabado tabernáculo. Haz que esta novena dé principio a nuestra
santificación, por la habitación en nosotros del Espíritu Santo y difusión de sus preciosos dones que nos lleven
a amarle en el tiempo y en la eternidad. Amen.

DIA PRIMERO
1 Corintios 12, 4. 7-11
“Hay diversidad de dones, pero uno mismo es el Espíritu Santo que los regala. A cada uno se le otorga la
manifestación del Espíritu para provecho común, a unos se les es dada la capacidad de hablar con sabiduría, a
otros la capacidad de hablar con ciencia, a otros una gran fe, a otros el don de curar por el mismo Espíritu; a
unos el de saber distinguir entre los espíritus verdaderos y los espíritus falsos y a otros el poder hacer milagros y
a otros el don de profetizar mensajes divinos; a unos el don de hablar en diferentes lenguas y a otros el don de
interpretarlas. Pero todas estas cosas las obra un mismo y único Espíritu, que distribuye a cada uno según
quiere”.
REFLEXIÓN:
¿Qué obras hace el Espíritu Santo en las personas?

1. Imparte Luz: Ilumina, el Espíritu Santo abre el entendimiento del discípulo. Los que son del Señor necesitan
luz para entender la Palabra de Dios y las verdades espirituales. El día de la resurrección Jesús iba con dos
hombres por el camino de Emaús. Los dos no reconocieron a Jesús sino hasta que les “fueron abiertos los ojos”
(Lc 24, 31). Y lograron entender la Palabra de Dios “cuando les abrió el entendimiento para que comprendieras
las escrituras” (Lc 14, 45).
2. Da valor para dar testimonio: Dijo Jesús: “Recibiréis el poder del Espíritu Santo que vendrá sobre vosotros, y
seréis mis testigos hasta el extremo de la tierra” (Hc 1,8). Y San Pedro decía: “Los hombres santos que hablaron
de parte de Dios, no hablaron por voluntad humana, sino inspirados por el Espíritu Santo” (2 Pedro 1).
3. El Espíritu Santo convence del pecado y da ánimo para combatirlo: El Espíritu Santo no deja en paz el corazón
del discípulo que peca. Le inspira la convicción de que es absolutamente necesario liberarse del pecado que lo
separa de Dios. No es que el que recibe el Espíritu Santo ya no peque más. Pero si buscará siempre ésta armonía
con Dios, hacer la voluntad de Dios. Y cuando, por debilidad, cae en el pecado. Ya antes de caer le da fuerza
para vencer la tentación. Pero si cae, lo anima luego a que busque prontamente la amistad con Dios. No lo
dejará tranquilo en su pecado. Lo temible no es una persona que peca, lo terrible es una persona que peca y
sigue tranquila en su pecado.
4. Instruye en la verdad: Como maestro y consejero en la vida espiritual, el Espíritu Santo da instrucciones al
corazón de quien está atento a su enseñanza. Al leer la S. Biblia, la persona instruida por el Espíritu Santo
empieza a tener la capacidad de distinguir entre lo verdadero y lo falso. (Es lo que se llama olfato espiritual:
saber distinguir entre la verdad y lo que no lo es)
5. Consuela: Hay momentos muy difíciles cuando la persona piensa que no puede soportar más un dolor, una
pena, una desgracia. Es entonces cuando llega a nuestro lado el “Consolador” y nos ayuda a comprender y
aceptar el sufrimiento como parte del plan de Dios. Nos recuerda que “Todo pasa para bien de los que aman
al Señor”, y que Dios puede sacar bien del mal.
6. Revela secretos: Del futuro. Cuando Jesús reveló a los discípulos las persecuciones que en el futuro iban a
sufrir, esto los preparó a seguir adelante a pesar de todas las dificultades que encontraban. De la misma
manera el Espíritu Santo ilumina a sus amigos las grandes cosas que Dios tiene preparadas para los que lo
aman. Y esto anima a seguir trabajando por el bien aun cuando en el presente no se vean los resultados.
7. Nos llena de amor a Dios y del prójimo: El Espíritu Santo (especialmente por medio de la lectura de la S. Biblia)
nos entusiasma de tal manera por Dios, que nos lleva a enamorarnos totalmente de Él. Y nos recuerda
frecuentemente que el prójimo representa a Cristo, y que todo lo que hacemos a los demás, aunque sea a los
más humildes lo hacemos a Jesucristo (Mt 25).
8. Reparte dones: La S. Biblia trae la lista de los dones que reparte el Espíritu Santo. Estos no son producto de la
iniciativa o merecimiento del hombre sino, dones inmerecidos, dados por el amor de Dios al hombre. Son
dados con el propósito de que hagan provecho a todos. Cuando el creyente recibe un don del Espíritu Santo
tiene la responsabilidad de usarlo bien. Lo mejor es olvidarse de sí mismo y poner los dones al servicio de los
demás.

LETANÍA AL ESPÍRITU SANTO

Después de cada oración respondemos:


R/ Ilumínanos y Santifícanos.
Espíritu de sabiduría y de entendimiento. R/ Espíritu de fuerza y sobriedad. R/
Espíritu de consejo y fortaleza. R/ Espíritu de fe, esperanza, amor y paz. R/
Espíritu de ciencia y de piedad. R/ Espíritu de humildad y de castidad. R/
Espíritu de temor del Señor. R/ Espíritu de benignidad y de mansedumbre. R/
Espíritu de gracia y misericordia. R/

Padre Nuestro, Ave María y Gloria en honor a la Santísima Trinidad.

ORACIONES FINALES

Espíritu Santo, eres el alma de mi alma, te adoro humildemente. Ilumíname, fortifícame, guíame y consuélame.
Respira en mi Espíritu Santo para que mis pensamientos puedan ser todos santos, actúa en mí para que en mi
trabajo pueda ser santo, atrae mi corazón para que sólo ame lo que es santo, fortaléceme para que defienda
todo lo que es santo y guárdame para que yo siempre pueda ser santo.

Dame a conocer lo que el Amor eterno desea en mí, lo que debo realizar, lo que debo sufrir, lo que con silenciosa
modestia y en oración, debo aceptar, cargar y soportar, pues toda mi vida no quiero ser otra cosa que un
continuado y perpetuo sí a los deseos y al querer del eterno Padre Dios. Hazme solamente conocer y cumplir tu
voluntad para procurar vuestra Gloria, el bien de las almas y mi propia santificación.

Inspírame siempre lo que debo pensar, lo que debo decir, como debo decirlo, lo que debo callar, como debo
actuar, lo que debo hacer. Dame agudeza para entender, capacidad para retener, método y facultad para
aprender, sutileza para interpretar, gracia y eficacia para hablar, dame acierto al empezar, dirección al progresar
y perfección al acabar. Amén

ORACIÓN A LA SANTISIMA VIRGEN MARIA

Señor Jesucristo, Hijo del Padre, manda ahora tu Espíritu sobre la tierra. Haz que el Espíritu Santo habite en el
corazón de todos los pueblos, para que sean preservados de la corrupción, de las calamidades y de la guerra.
Que la Señora de todos los pueblos, la Santísima Virgen María, sea nuestra Abogada. Amén.

“¡Queridos hijos! Hoy los invito a decidirse a vivir con seriedad esta Novena.
Consagren tiempo a la oración y al sacrificio!”
Virgen Reina de la Paz: Medjugorje 25/05/1990

DIA SEGUNDO
Lucas 12, 11-12
“Cuando los lleven a las sinagogas, ante los jueces y autoridades, no se preocupen de cómo defenderse, ni de
lo que van a decir; porque el Espíritu Santo les enseñará en ese momento lo que deben decir"

DON DEL CONSEJO

El don del consejo hace que al momento de escoger, escojamos lo que más nos conviene, inspira lo que se debe
hacer y cómo se debe hacer, lo que se debe decir y como se debe decir, lo que se debe evitar y lo que se debe
callar. Inspira remedios para no pecar, por ejemplo: rezar, hacer sacrificios, estar ocupado, leer, etc. Nos llena
de inspiraciones. A veces por medio de una buena lectura el don de consejo nos ilumina que es lo que Dios está
esperando de nosotros.
Cuando nosotros le hacemos a Dios esta petición: “Señor, ¿Qué quieres que haga? El Espíritu Santo nos
responde con el don de consejo que nos libra de obrar con precipitación o con presunción. Las personas que
reciben este don tienen la cualidad de encontrar soluciones rápidas para casos urgentes y guiar a otros para que
eviten lo que no les conviene, si les conviene o no hacer un negocio, qué profesión escoger, que persona será
la que le conviene en matrimonio, etc. Y el Divino Espíritu viene en su ayuda con iluminaciones que le hacen
gran bien. Esto es lo que le sucedió a Salomón cuando le presentaron el célebre caso de las dos mujeres que se
peleaban por un niño diciendo cada cual que era la Madre del infante y a él se le ocurrió decir que partieran él
bebe y le dieran la mitad a cada una y la que no era la madre acepto esto pero la verdadera madre prefirió que
le dieran el niño vivo a la otra; con lo cual descubrió el rey quien era la propia madre del niño.

Algunos de los santos que tenían este don era la mamá de San Juan Bosco, que no habiendo hecho estudios de
ninguna clase daba unos consejos que ni siquiera un doctor era capaz de darlos. El Santo Cura de Ars era el
menos inteligente de los de su curso y sus consejos hacían mayor bien que los sermones de los más doctor
predicadores. Con este don se cumple lo que Jesús prometió a sus discípulos: “el Espíritu Santo os enseñará todo
(Jn 16).

DIA TERCERO
Hechos 4, 31
“Después de haber orado, tembló el lugar en que estaban reunidos; todos fueron llenos del Espíritu Santo, y
proclamaban la palabra de Dios sin temor alguno.”

DON DE FORTALEZA

Es una fuerza especial para realizar lo que Dios quiere de nosotros y para resistir con paciencia y valor las
contrariedades de la vida. “Seréis revestidos de la fuerza de lo alto” –prometió Jesús- (Lc 24). La gente se admira
del valor de los mártires, de la paciencia de tantas personas santas, de la constancia de tantos héroes católicos,
porque se imaginan que esas fuerzas las sacan de ellos mismos, cuando en realidad toda su fortaleza la reciben
del Espíritu Santo.

Los dos actos que el don de fortaleza del Espíritu Santo trae al alma son: atacar al mal y resistir en el bien; se
necesita una resistencia y aguante contra los ataques continuos del mal. Se necesita resistir a los ataques del
mundo, el demonio y la carne y emprender obras difíciles por Dios, en el cumplimiento de nuestro deber y para
su gloria. Muchas veces solo queda un dilema: heroísmo o pecado mortal. Ante el violento ataque de una
tentación no es posible en ciertos casos planear un combate, es necesaria una intervención ultrarápida del
Espíritu Santo, pero Dios no da heroísmo al perezoso ni al flojo. San Juan Crisóstomo cuenta el caso de muchos
cristianos que en tiempos de paz recibían la Eucaristía y oraban con fervor y adquirían así “la fuerza de un león
para resistir en tiempo de ataque”.

Los Apóstoles eran cobardes, todos huyeron la noche del Jueves Santo y uno lo negó tres veces, pero después
de recibir el Espíritu Santo en Pentecostés, ya no tienen miedo a ninguna persecución y cuando los llevan ante
el Senado para azotarlos van muy contestos por tener el honor de sufrir por el nombre de Jesús. Cuantos
Cristianos experimentan hoy día este admirable favor, antes no eran capaces de resistir a una tentación, ni
podían abandonar un vicio o soportar sin quejarse una pena o un fracaso e hicieron la experiencia de llamar en
su apoyo al Espíritu Santo y su victoria no se hizo esperar.
¿Quién hubiera creído que el cobarde de Pedro que negó tres veces a Jesús lo iba después a predicar delante
de los tribunales y en las plazas hasta dar su vida por Él?, es que recibió el don de fortaleza. La vida es a ratos
tan dura que sin el don de fortaleza no seriamos capaces de aguantarla sin desesperación. Cuantos respetos
humanos ayuda a vencer el don de fortaleza y cuantos actos de generosidad inspira. Hay tantas tentaciones
violentas e inesperadas que si no fuera por una intervención del Espíritu Santo con su don de fortaleza, no
podríamos resistir. Para los enfermos, los pobres, los que sufren tentaciones fuertes y para quienes tienen que
hacer oficios difíciles es utilísimo este don para que no se desanimen y cumplan bien su oficio aunque cueste
mucho.

DIA CUARTO
Romanos 8, 26
“El Espíritu viene en ayuda de nuestra flaqueza, pues nosotros no sabemos cómo pedir para orar como conviene;
más el Espíritu mismo intercede por nosotros”

DON DE PIEDAD

Es una especie de afecto filial hacia Dios. Es lo que nos hace sentir un cariño especial por todo lo que tenga
relación con Él, nos hace amar con ternura a la dulce Madre de Dios, a la iglesia, al sacerdocio, a las almas, a la
Palabra de Dios, a los sacramentos, etc. Las personas que reciben este don sienten un aprecio especial por todo
lo que sea oración y meditación. Tienen hacia Dios un cariño como hacia un Padre amorosisimo y todo lo que
sea por su Reino les llama la atención y lo hacen con gusto.

Este don fue el que le concedió a San Francisco Javier, a San Pablo, a San Francisco de Asís y de Sales, etc, tan
gran deseo de hacer conocer a Dios por muchas gentes y hacerlo amar por el mayor número posible de personas.
Este don era el que hacía que Santa Teresa llorara de emoción al rezar el Padrenuestro y que San Francisco se
quedara extasiado mirando al cielo y exclamando: “El amor no es amado, el amor no es amado”. A quien tiene
el don de piedad ningún sacrificio le parece demasiado con tal de obtener que otras personas conozcan y amen
a Dios.

¿Con que fuerza viven los santos la convicción de que son hijos de Dios y de que Él los cuida con amor de Padre?
¿Con que gran cariño aman los santos a los demás como hermanos? ¿A qué se debe todo ello? A que han
recibido el don de piedad. ¡Oh Espíritu Santo!, danos también el don de la piedad para que nos lleve a amar a
nuestro Dios como el mejor de los padres y al prójimo como verdaderos hermanos.

DIA QUINTO

Lucas 24, 45-49


“Entonces se les abrió el entendimiento para que comprendieran las escrituras y les dijo: estaba escrito que el
Mesías tenía que morir y resucitar de entre los muertos al tercer día y que su nombre se anunciaría a todas las
naciones, comenzando desde Jerusalén; la conversión y el perdón de los pecados. Ustedes son testigos de estas
cosas. Por mi parte les voy a enviar el don prometido por mi Padre, ustedes quédense en la ciudad hasta que
sean revestidos de la fuerza que viene de lo alto.”
DON DEL ENTENDIMIENTO

Es una facilidad para comprender lo que Dios nos dice por medio de su Palabra en la S. Biblia o por otros medios.
Podemos pasar años leyendo un pasaje bíblico y no entenderlo, pero viene el Espíritu Santo con su don y en un
momento comprendemos lo que antes nunca habíamos entendido. Eso le pasó a los Apóstoles, eran gente
ignorante y cuando recibieron el Espíritu Santo se volvieron tan instruidos que la gente se admiraba de oírlos
hablar. Les pasaba como al que está en un templo oscuro, no aprecia sus obras de arte, pero si viene alguien y
enciende la luz ve todas las maravillas que hay allí; ellos no apreciaban el valor de lo que Jesús les enseñaba,
pero cuando vino el Espíritu Santo, apreciaron los tesoros que había en las enseñanzas del Señor.

El día de la resurrección Jesús iba con dos hombres por el camino de Emaús. Los dos no reconocieron a Jesús
sino hasta que les “fueron abiertos los ojos” (Lc 24, 31). Y lograron entender la Palabra de Dios “cuando les abrió
el entendimiento para que comprendieras las escrituras” (Lc 14, 45).

Por éste don también logró San Agustín descubrir tantas maravillosas enseñanzas en la S. Biblia y a San Antonio
se le hacían cortas las noches que pasaba leyendo la Palabra de Dios porque descubría allí bellezas no
imaginadas. ¡Oh Dios, ¿Por qué no nos alumbras también a nosotros con esa sorprendente luz o siquiera con un
tenue destello para concerté mejor y morirnos de amor a ti como San Juan?.

DIA SEXTO

San Juan 14,15-16.23b-26


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Yo le pediré al Padre
que os dé otro defensor, que esté siempre con vosotros. El que me ama guardará mi palabra y mi Padre lo amará
y vendremos a él y haremos morada en él. El que no me ama no guardará mis palabras. La palabra que estáis
oyendo no es mía, sino del Padre que me envió. Os he hablado ahora que estoy a vuestro lado; pero el Paráclito,
el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo
que os he dicho.»

DON DE SABIDURIA

El don de sabiduría hace que sea muy agradable rezar, hace que la persona goce en la oración y encuentre un
verdadero gusto en la lectura de buenos libros especialmente en la S. Biblia. Este don nos hace sentir un gusto
especial por todo lo que es espiritual, por todo lo que se refiere a Dios o al bien de las almas y nos hace sentir
disgusto por todo lo que sea pecado y egoísmo, quita la simpatía por lo prohibido por Dios y da una gran
antipatía por lo pecaminoso, por este don los santos preferían mil veces la muerte que cometer un pecado.

Por este don los santos tenían simpatía por Dios, por hacer obras buenas, por humillarse y sacrificarse. Después
de saborear con este don lo que es divino y sobrenatural, ya todo lo que es pecado y egoísmo material le causa
disgusto y asco. Este don hace también que ya no obremos por ser admirados o porque nos agradezcan o
estimen, sino solamente para que Dios quede contento.
DIA SEPTIMO
Lucas 10, 21
"En aquel momento, el Espíritu Santo llenó de alegría a Jesús, que dijo: -Yo te alabo, Padre, Señor del cielo y de
la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios y prudentes y se las has dado a conocer a los sencillos. Sí,
Padre, así te ha parecido bien"

DON DE CIENCIA

Es una facilidad para distinguir entre lo verdadero y falso, muchas personas creen como verdadero lo que es
falso y en cambio no aceptan lo que es verdad. Solo cuando el Espíritu Santo les dé el don de ciencia sabrán
distinguir bien la verdad de la mentira y quedarse solo con la verdad. Esto es importante porque en la actualidad
hay gente que enseña muchas falsedades y muchas personas les creen y se dejan engañar.

Este don ha llenado de religiosos los conventos porque los convence de que lo que más vale no es lo material
sino lo espiritual, hace ver el verdadero valor de las riquezas y de los honores, que se acaban tan fácilmente.
Este don llevó a Santa Teresita al ver pasar lujosas carrozas llenas de lujo y de riqueza, exclamar: “¿de que valen
todas las riquezas, honores y placeres comparados con la dicha de amar a Dios y ser amados por Él? ¿Qué infeliz
seria yo aunque poseyera todo esto, si no amara a Dios o no fuera amada por Él? ¡Oh!, que ninguna de estas
materialidades me robe ni siquiera un átomo de mi amor, que debe ser totalmente para Dios. San Juan de la
Cruz comparaba los bienes de la tierra con los bienes del cielo y decía: que poca cosa son estos bienes para que
me vaya a enamorar de ellos, en vez de enamorarme de Dios”. Santa Teresa al ver las joyas de una Señora decía:
“Que poca cosa estima la gente de este mundo, y que grandes tesoros tiene preparado mi Dios para sus amigos
en la eternidad”.

Santo Domingo de Guzmán lloraba al pensar en la triste suerte de los pobres pecadores, el Espíritu Divino le
había hecho comprender lo muchísimo que pierde quien pierde la amistad con Dios. Fray Luis Granada cuenta
de un santo varón que recibió del Espíritu Santo el don de refrenar la ira, y cuando le preguntaban por qué no
trataba mal a nadie, respondía: “es que yo no soy capaz de enfrentarme a Cristo disfrazado de prójimo”. El don
de ciencia es como un lente de largo alcance que nos permite observar maravillas donde a simple vista no
lograríamos notar nada de particular.

DIA OCTAVO
Romanos 8, 14-17
“Los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios ésos son hijos de Dios. Habéis recibido, no un espíritu de esclavitud,
para recaer en el temor, sino un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritar" ¡Abbá! (Padre). Ese Espíritu y
nuestro espíritu dan un testimonio de que somos hijos de Dios y si somos hijos, también herederos, herederos de
Dios y coherederos con Cristo, ya que sufrimos con él para ser también con él glorificados.”

DON DE TEMOR DE DIOS

Es un temor cariñoso que nos inspira miedo a perder su amor, a ofender a Dios, por ser Él un Padre tan generoso
y lleno de bondad hacia nosotros. Es un temor a disgustar al Ser que más amamos, es un horror a contrariar a
nuestro Dios. Es pues un temor que nace del amor. Esto don hace que las propias faltas les cause desagrado y
tristeza pero nunca desesperación, sino que les lleva a pedir perdón al Señor con confianza y seguros de que se
aplacará con nuestra buena voluntad, con nuestras oraciones y obras de caridad.
San Juan Bosco por este don le tenía tal miedo al pecado que a veces con solo oír nombrar ciertos pecados
sentía náuseas y casi vomitaba. Este don era el que hacia estallar en lágrimas a los santos cuando cometían
alguna falta. Este don fue el que hizo que el Rey David odiara tanto la falta que había cometido y este fue el don
que obtuvo que María Magdalena se apartara para siempre del pecado.

DIA NOVENO
Gálatas 5,16.22-25
“Andad según el Espíritu y no realicéis los deseos de la carne. El fruto del Espíritu es: amor, alegría, paz,
comprensión, servicialidad, bondad, lealtad, amabilidad, dominio de sí. Si vivimos por el Espíritu, marchemos
tras el Espíritu.”

“Si celebramos la fiesta de los santos, ¿Con cuanto mayor amor debemos celebrar la fiesta del que hace santos
a todos los demás, el Divino Espíritu?” (San Bernardo). “¡Oh Qué gran artista es el Espíritu Santo!” decía San
Gregorio exaltando el poder prodigioso del Espíritu Santo, y añadía: “Él hace de un pastor un profeta (David),
de un buscador de asnos un líder (Saúl), de un jovencito un juez de ancianos (Daniel), de un pescador un
predicador y jefe de la Iglesia (Pedro), de un publicano, un evangelista (Mateo) y de un perseguidor, el más
grande apóstol de los gentiles (Pablo).

¿De dónde sacaron los tres niños de Fátima esos deseos de sacrificio que los hacia rezar de rodillas con la frente
apoyada en el suelo hasta caer desmayados? De un impulso que les daba el Espíritu Santo. ¿De dónde sacaba
San Luis Gonzaga ese amor a la pureza, Santo Domingo Savio ese deseo insaciable de santidad y San Francisco
Javier su sed de salvar almas? No de otra parte sino de una luz interior que les enviaba el Divino Espíritu.

¿Quieres aprender a amar? ¡Invoca al Espíritu Santo! ¿Quieres ser feliz? ¡Invoca al Espíritu Santo! ¿Necesitas
paz en tu corazón? ¡Invoca al Espíritu Santo! ¿Necesitas ser más paciente? ¡Invoca al Espíritu Santo! ¿Quieres
aprender a tratar mejor a las personas siendo más afable? ¡Invoca al Espíritu Santo! ¿Deseas tener sentimientos
más bondadosos en tu corazón? ¡Invoca al Espíritu Santo! ¿Anhelas ser fiel? ¡Invoca al Espíritu Santo! ¿Deseas
dejar de ser presumido? ¡Invoca al Espíritu Santo! ¿Quieres salir de los vicios? ¡Invoca al Espíritu Santo!.

San Agustín decía: “El Espíritu Santo es para la Iglesia y para el cristiano como el alma para el cuerpo. ¿De qué
le sirve a uno tener cuerpo si no tiene alma? Será solo un cadáver. Así es el cristiano, si no tiene el Espíritu Santo,
tiene nombre de vivo pero está muerto. Un cristiano es: cuerpo, alma y Espíritu Santo.”

¿Qué sería, entonces, de la vida sin el Espíritu Santo? ¡No habría vida! Sin el Espíritu no habría profetas, no se
hubiera encarnado el Verbo del Padre, no podríamos reconocer a Jesús como Señor, ni amarle; no existiría la
Iglesia, nadie sería cristiano ni hijo de Dios, no habría santos ni podríamos hacer oración, no podríamos
interpretar la Biblia, más aún, no habría Biblia. Sin el Espíritu de Dios desconoceríamos la verdad y seríamos
esclavos, cobardes; sin el Espíritu Santo no habría evangelización posible, seríamos para siempre esclavos de
satanás. Después de esto ¿alguien puede dudar de la necesidad apremiante que tenemos del Espíritu de Dios?
Sólo en el Espíritu encontraremos la unidad, la felicidad, el amor, la paz, la fuerza para vencer. ¡El Espíritu Santo
lo es todo!

“¡Queridos hijos! En estos días [Novena de Pentecostés], los invito en particular a abrir sus corazones al Espíritu Santo. El
Espíritu Santo está actuando de manera especial a través de ustedes. Abran sus corazones y entreguen sus vidas a Jesús”
Virgen Reina de la Paz: Medjugorje (23.05.1985).

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