Danzas de Puno
Danzas de Puno
Danzas de Puno
Una primera llamada pandilla, con coreografía ágil, variada y alegre, que
pone de relieve el vigor y la resistencia de los danzarines.
La guerra, momento en que la moza pone a prueba la agilidad, resistencia,
destreza y coraje del varón, quien si sale triunfador, luego de demostrarle
que es el más fuerte, se la lleva para comenzar el sirvinacuy o matrimonio
de prueba.
Finalmente el cacharpari o despedida de la fiesta, con ritmo musical más
lento y algo triste.
LLAMERADA
Es evidentemente una danza importada de la República de Bolivia que no tiene
entre nosotros una antigüedad superior a los treinta años. Se practica con
mucho entusiasmo y estilo en todo el Departamento, pero es en la capital de
Puno donde ha tenido la virtud de sentar sus reales y ha sido adoptada por los
diferentes barrios o sectores de la ciudad que la practican con gran disciplina y
pasos propios diferentes; todo dentro de la mayor cordialidad y en homenaje a
la Virgen de la Candelaria. Entre nosotros la coreografía tiene un momento
netamente señorial y otro netamente emocional, con una característica
fundamental de orden y uniformidad. Se baila con una banda de instrumentos
de viento.
PUJLLAY DE SANTIAGO
Especie de Wifala que se baila en carnaval, en la provincia de Azángaro,
distrito de Santiago de Pupuja, sector quechua del departamento de Puno.
Danzan al son de pinquillos con pito, que tocan los bailarines varones y
tambores y bombo, por un grupo anexo. La coreografía se desenvuelve por
jóvenes indígenas cuyo movimiento es muy vigoroso, especialmente el de las
mozas que esgrimen bastones enchapados en plata. El traje de origen
Cordobés es llamativo por los sombreros de copa, alta, por el plisado de los
pantalones interiores del varón y por las huaracas constituidas por bastante
lana de colores, que se colocan sujetas a la cinturas, una encima de otra, en
número variable.
KHASHUA DE CAPACHICA
Es otro carnaval del sector quechua del Departamento, que se ejecuta
originalmente al son de charangos especiales, sin caja de resonancia, muy
sonoros de timbre agudo. Un solo charango puede hacer bailar a veinte o
treinta parejas.
KALLAHUAYA
Los curanderos indígenas comunes a Perú y Bolivia, lujosamente ataviados,
portando un paraguas o una sombrilla en la mano danzan, entre nosotros,
señorial y aristocráticamente, precedidos por un hombre disfrazado de viuda
que lleva una criatura en el atado.
LA DIABLADA
Hasta donde hemos podido averiguar, el origen de la Diablada se pierde en la
oscuridad del pasado. Se cree que si no fue originada, por lo menos recibió un
tremendo impulso a consecuencia de las sangrientas disputas entre Vicuñas y
Vascongados, que tuvieron en Laykakota, Atuncolla, Lampa, Azángaro y otros
son escenarios de violentas batallas. Su presentación clásica por los habitantes
del barrio de Mañazo en la fiesta de la Candelaria, es tradicional desde la pelea
que éstos tuvieron con los del barrio de Orcapata, que a partir de esa fecha se
separaron para presentar en la misma oportunidad la Morenada.
Por la primacía que entre nosotros han tenido siempre los cultores de la música
sobre cultores de la coreografía, muchos conjuntos de danza han tomado el
nombre de la estudiantina y algunas danzas, aún el nombre del instrumento
musical a cuyo son se ejecutan. Tal sucede con la Diablada que es conocida
con el nombre de Sicuris, sin que se pueda establecer una diferencia neta entre
ambos o decidir dónde termina la una y comienza la otra.
Se baila al son de un huayno, sincopado, ejecutado por zampoñas o Sicus
acompañados de tambor, bombo, platillo y triángulo. Los personajes son:
Caporales, Viejo, Chinas Diabladas, Diablos, Esqueleto. Murciélago, otras
figuras representativas de animales y de personajes típicos, aún folletinescos.
Creemos que estas últimas caracterizaciones se deben a que la gente recurre
a la Virgen de la Candelaria para solicitarle un milagro y le ofrece a cambio
bailar en su fiesta. Como los disfraces, comprados o alquilados son muy
costosos, la fe religiosa los hace improvisar personajes con atuendo de bajo
costo, los que paulatinamente van incorporándose al Folklore Puneño. Citamos
como ejemplos al mexicano, al Piel Roja, al Llanero Solitario, algunos animales,
etc. Pensamos que el único punto de similitud entre la Diablada Puneña y la
famosa Diablada de Oruro, se encuentra en la vestimenta y esto, sólo en forma
parcial.
MARINERA PUNEÑA
La marinera tiene dos formas de interpretación claramente diferenciabas; la de
la costa con música más alegre y de ritmo más rápido, con coreografía en que
priman la picardía, la sutileza y la gracia; y la de la sierra, de ritmo musical más
lento, en cuya coreografía prima el señorío. Pensamos que dentro de las
Marineras serranas, la puneña, que es preludio obligado de la Pandilla tiene
una personalidad propia.
PANDILLA PUNEÑA
Es la expresión más cabal del modo de ser, sentir, de amar y de divertirse de
los puneños. Se baila en Carnavales, lo que hace que estos sean
ansiosamente esperados, durante un largo período lleno de preparativos,
emociones y ansiedades. Da prestancia a la fiesta que dura ocho días y que
sólo es tal, cuando las Pandillas llenan de luz y colorido las calles de la ciudad.
Bailada primitivamente por la cholada o por cholas y, señoritos en busca del
amor furtivo, ha llegado a todos los niveles sociales, la hemos visto figurar en
programas de festejos patronales anteriores a 1,880 y actualmente no hay
reunión para bailar, danza indígena, mestiza o aristocrática que no termine con
la clásica Marinera y Pandilla, puneñas.
Cholas versallescamente ataviadas y cholos embozados por mantones de
Manila, danzan al son de huaynos pandilleros ejecutados por las famosas
estudiantinas puneñas.
La coreografía, extensa, complicada, quizá pueda decirse que barroca, es muy
vistosa y se ejecuta por parejas que danzan elegantemente a la voz del varón
de la primera pareja, que ha heredado el nombre de Bastonero, del antiguo
director que con un bastón de Jilakata en la mano, ordenaba las figuras y los
giros de la danza, sin tomar parte en ella