1t Guia Hidroponia
1t Guia Hidroponia
1t Guia Hidroponia
El cultivo de las plantas sin suelo se desarrolló a partir de investigaciones llevadas a cabo
para determinar que sustancias hacían crecer a las plantas y la composición de ellas.
Los cultivos hidropónicos o hidroponía pueden ser definidos como la técnica del cultivo de
las plantas sin utilizar el suelo, usando un medio inerte, al cual se añade una solución de
nutrientes que contiene todos los elementos esenciales vitales por la planta para su normal
desarrollo. Puesto que muchos de estos métodos hidropónicos emplean algún tipo de medio
de cultivo se les denomina a menudo “cultivo sin suelo”, mientras que el cultivo solamente
en agua sería el verdadero hidropónico.
Hacia los años 60 - 70 como consecuencia de los diversos problemas que plantea el suelo,
entre los que se destaca el difícil control hídrico nutricional y su creciente población de
patógenos, la investigación de los países más avanzados técnicamente, sobre todo en el
campo de la horticultura, se orientó hacia la búsqueda de sustratos que pudiesen sustituir al
suelo. Desde entonces han sido varios los sustratos utilizados en horticultura, siendo los
más importantes por su expansión a nivel comercial: turba, perlita, acícula de pino, arena,
grava, diversas mezclas de estos materiales, lana de roca y N.F.T. (cultivo hidropónico
puro). Todos ellos tienen un mayor o menor carácter hidropónico. Durante los años 70 en
Europa tuvieron un gran desarrollo los cultivos en turba y el N.F.T. (Nutrient Film
Technique). Sin embargo, ambos tipos de cultivos están siendo ahora desplazados a un
segundo plano por el cultivo en lana de roca (Rock wool).
Las ventajas que presenta la técnica de cultivo sin suelo son las siguientes:
Las características que debe poseer cualquier material para ser usado como sustrato
son las siguientes:
Ser de naturaleza inerte. Esto permite un buen control de la nutrición, que es casi
imposible lograr en suelo debido a la gran cantidad de reacciones que en éste tienen lugar.
Tener una relación aire/agua equilibrada, para evitar los problemas de falta de aireación
por riegos excesivos con la consecuente falta de oxigenación de las raíces.
Ser de fácil lavado de sales. Esto da opción a paliar en parte las pérdidas de producción
que se suceden en cultivos en suelo (especialmente los arcillosos o suelos con napa freática
alta) por acumulación de dichas sales.
Los sustratos que poseen en mayor o menor grado las características mencionadas
anteriormente son: Turba, Perlita, Lana de Roca, Grava, Arena, Vermiculita.
Arena
Ente los sustratos mencionados, el que tendría mayores posibilidades de ser usado en
nuestro país sería la arena, por ser el más económico y además supone un distanciamiento
menos drástico de las metodologías tradicionales del cultivo en suelo.
Las características físicas de la arena se pueden resumir en una alta densidad y una baja
capacidad de retención de humedad útil para la planta. Estas propiedades se han
aprovechado usándola en mezclas con otros sustratos como la turba, proporcionando un
mayor drenaje y aireación del sustrato.
El suelo se deja con una ligera pendiente en el sentido longitudinal del saco y bien
nivelado, para evitar que se produzcan encharcamientos o zonas secas en las irregularidades
del terreno.
El drenaje del sustrato se efectúa por un extremo del saco o mediante unos cortes a 5 cm. de
altura del mismo para mantener siempre una reserva de agua.
El riego se efectúa mediante goteros de botón situados junto a cada planta, con un caudal de
trabajo de 2 lt/hora. Debido al reducido volumen disponible y la baja capacidad de
retención de agua útil que tiene la arena son necesarios numerosos riegos diarios a bajas
dosis. En los meses de máxima demanda fácilmente son necesarios 12 riegos diarios.
Paralelamente a esta técnica de cultivo en arena se ha ido adoptando toda una tecnología de
control de riego y fertilización, la cual se realiza mediante ordenadores que ajustan la
inyección de fertilizantes y ácido según los registros medidos en el cabezal de acuerdo a los
valores escogidos por el agricultor. El riego se hace con fertilizantes disueltos a una
concentración preestablecida y con un pH que suele estar alrededor de 5. Para ello se
disponen de 3 depósitos independientes, uno para el ácido nítrico, dado que las aguas
utilizadas contienen una alta concentración de bicarbonato y es necesario un aporte
importante de ácido para corregir el pH, y los otros dos para los fertilizantes, separando
convenientemente los que son incompatibles en el medio concentrado. El fósforo se
suministra siempre en forma de ácido fosfórico, para reducir el aporte de ácido nítrico y con
ello el nivel total de nitrógeno en la solución.
Los ordenadores dispuestos para el control del cabezal, son de alta tecnología diseñados
para el control total del invernadero, es decir, calefacción, ventilación, concentración de
CO*, pero hasta el momento son subutilizados porque requiere de la implementación de
una mayor infraestructura.
La experiencia en Quillota contribuyó a sentar algunas bases prácticas para las experiencias
que iniciarán otros agricultores en la zona de Limache - Quillota a nivel más comercial que
experimental por las superficies involucradas (0.25 a 0.5 ha.).
Las bases prácticas esencialmente están referidas a :
Drenaje: Debido a que el encharcamiento de agua por pequeña que sea, produce asfixia
radicular, hay que evitar que se produzca. El drenaje que se efectuó por un extremo del saco
fue insuficiente, porque primero es casi imposible micronivelar un terreno con terrones o
piedras y segundo aunque el suelo se lograse micronivelar con una pendiente pareja, se
observó que las propias raíces de las plantas a medida que se van desarrollando
obstaculizan el flujo de agua produciendo los apozamientos que no se desean, por lo que
fue necesario drenar a través de cortes efectuados a ambos costados del saco a una altura de
5 cm. del suelo. El drenaje también está relacionado con la colocación del saco; asunto muy
importante cuando recién se está iniciando en esta técnica. La razón de poner el saco fue
para buscar mejorar las bajas temperaturas nocturnas de invierno que limitan el desarrollo
radicular.
Nivelación: Aunque los problemas de drenaje por mala nivelación se evitan en gran
parte con los cortes laterales, no se evitan los problemas de deficiencia hídrica.
A su vez esta experiencia planteó interrogantes y problemas que tendrán que irse
solucionando en futuras experiencias con la ayuda de profesionales y agricultores.
HIDROPONIA POPULAR
Introducción Y Objetivos
La hidroponía popular o “cultivo sin tierra” permite, con reducido consumo de agua y
pequeños trabajos físicos pero con mucha dedicación y constancia, producir hortalizas
frescas, sanas y abundantes en pequeños espacios de las viviendas, aprovechando en
muchas ocasiones elementos desechados, que de no ser utilizados causarían contaminación.
La hidroponía popular puede ser denominada una tecnología de desecho y de lo pequeño.
Con esta tecnología de agricultura urbana se aprovecha productivamente parte del tiempo
libre del que siempre disponen algunos miembros de la familia y que, por lo general, es
desaprovechado en actividades que poco contribuyen al desarrollo y la proyección del
núcleo familiar. Las productividades potenciales de los cultivos hidropónicos, cuando son
realizados en condiciones tecnológicas óptimas, son superiores a las obtenidas mediante el
sistema tradicional de cultivo hortícola (cuadro 1).
Los objetivos más importantes de la Huerta Hidropónica Popular (HHP) son los
siguientes:
Crear fuentes de trabajo en las ciudades o en sectores donde no hay fácil acceso a un
empleo estable.
Fomentar la microempresa, iniciándola por medio del aprovechamiento del tiempo libre
de algunos miembros de la familia.
Inducir en los niños un interés precoz por las actividades productivas a nivel familiar y
por el trabajo conjunto en el lugar mismo donde se desarrollan.
Una vez decididos a formar nuestra Huerta Hidropónica Popular (HHP), uno de los
primeros pasos es definir el lugar donde la vamos a ubicar. Estas huertas pueden ser
localizadas en distintos lugares de la vivienda (paredes, techos, patios, ventanas, terrazas,
etc.).
Existen algunos criterios importantes que deben ser tomados en cuenta para obtener mayor
eficiencia, mejores resultados y éxito en el producto final y en la empresa comercial que
nos proponemos. El criterio más importante es ubicar la huerta en un lugar donde reciba
como mínimo 6 horas de luz solar. Para esto es recomendable utilizar espacios con buena
iluminación, y cuyo eje longitudinal mayor esté orientado hacia el norte. Se deben evitar
aquellos espacios sombreados por árboles, los lugares inmediatos a casas u otras
construcciones y los sitios expuestos a vientos fuertes.
La mayoría de los cultivos hidropónicos se hacen a libre exposición, pero en aquellas zonas
caracterizadas por excesivas lluvias se deberá prever la instalación de algún tipo de techo
plástico transparente, de uso agrícola.
Es también muy importante la proximidad a una fuente de agua para los riesgos, con el fin
de evitar la incomodidad y el esfuerzo que significa transportar los volúmenes de agua
necesarios.
Algunos elementos, como los recipientes plásticos para el almacenamiento del agua y los
nutrientes, la regadera y un pulverizador, deberían estar cerca de los cultivos de la huerta;
ya que son elementos que se utilizarán muy frecuentemente. Es importante prevenir ataques
de pájaros, que pueden producir daños importantes, especialmente cuando se utiliza un
sustrato sólido, como cascarilla de arroz.
La idea de que los cultivos sin tierra sólo se pueden obtener en condiciones de invernaderos
plásticos no es completamente cierta. Algunas experiencias conducidas en distintos países
de América Latina y el Caribe con cultivos de apios, acelgas, lechugas, nabos, pepinos,
perejil, rabanitos, tomates y otras hortalizas, sin utilizar cobertura plástica, indican que es
posible obtener buenos productos y plantas a la libre exposición, cuando ellas están
adaptadas a las condiciones ambientales del lugar donde se cultivan.
Hay hortalizas que se adaptan a todas las condiciones de clima de la mayor parte de las
regiones habitadas del mundo. Así, es posible cultivar repollos, arvejas, cebollas, frutillas o
fresas, y plantas aromáticas y ornamentales, en épocas o climas fríos; también se puede
cultivar porotos verdes, acelgas, tomates, cilantro, pepinos, betarragas, y muchas otras
plantas, en épocas o climas intermedios; y ají, albahaca, zapallos, melones, pimentones,
sandias, tomates y otras, en épocas o climas calientes.
La mayoría de las HHP instaladas en diferentes países tienen un área que varía entre 10-20
m*, pero hay familias o grupos que cuentan con áreas de cultivo superiores a 200 m*, lo
que les permite comercializar su producción.
Combinando las diferentes formas de HHP que existen (canales horizontales recostados en
las paredes de las viviendas o muros; canales angostos y poco profundos; camas de cultivo
hechas en madera; recipientes tubulares verticales en PVC o plástico; simples tiestos
plásticos individuales, etc.) se puede tener una atractiva y provechosa huerta de hortalizas
limpias y nutritivas.
Recipientes Y Contenedores
Los tipos de recipientes y contenedores que se pueden usar o construir deben estar de
acuerdo con el espacio disponible, las posibilidades técnicas y económicas, y las
necesidades y aspiraciones de progreso y desarrollo del grupo familiar.
Para iniciar la HHP e ir adquiriendo los primeros conocimientos prácticos podemos utilizar,
por ejemplo, cajones de empacar frutas; neumáticos o llantas viejos; bañeras infantiles;
fuentes plásticas en desuso; o bidones plásticos rotos, recortados por la mitad. Recipientes
tan pequeños como los envases plásticos para helados, los vasos plásticos desechables y los
potes de aceite o margarina, son suficientes para cultivar acelgas, cebollas, cilantro,
lechugas, perejil y otras hortalizas.
Las bolsas o mangas plásticas de color negro, como las que se usan para plantas de viveros,
son recipientes económicos, fáciles de usar y muy productivos en pequeños espacios. Las
bolsas son aptas para especies como tomate, pepino, pimentón y cebolla. A medida que se
progresa en el aprendizaje y se comprueba la eficiencia del sistema se pueden instalar en las
paredes, canales o canoas hechas con plástico negro, sostenido con hilos o pitas colgadas de
las paredes o colocadas en la base de ellas.
Si además de producir alimento sano para nuestra familia deseamos obtener un ingreso
extra a través de la HHP, debemos pensar en construir un número de contenedores que nos
permitan una mayor producción de especies vegetales (hortalizas, plantas medicinales,
ornamentales y forrajeras).
Las dimensiones (largo y ancho) de los contenedores pueden ser muy variables, pero su
profundidad en cambio no debe ser mayor de 10 - 12 cm, dado que en el sistema HHP no es
necesario un espacio mayor para el desarrollo de las raíces de las plantas. Se exceptúan sólo
dos casos:
En el caso de los demás cultivos, las dimensiones máximas recomendadas para estas cajas
son las siguientes: largo 2,0 m., ancho 1,20 m. y profundidad 0,12 m.
Que las partículas que lo componen tengan un tamaño no inferior a 0.5 y no superior a 7
milímetros.
Que retengan una buena cantidad de humedad (ver cuadro 2), pero que además faciliten
la salida de los excesos de agua que pudieran caer con el riego o con la lluvia.
PORCENTAJE PORCENTAJE
SUSTRATO
Peso Volumen
Lana de roca 1.300 80
Vermiculita 382 44
Piedra pómez 59 20
Escoria de carbón 50 35
Cascarilla de arroz 40 11
Escorias volcánicas 14 13
Arena 12 16
Gravilla 4 7
kg./dm
Sustratos
cúbico
Corteza 0.2 - 0.3
Arena 2.0
Piedra pómez 0.5 - 0.9
Cascarilla de arroz 0.12
Escoria de carbón 0.6 - 0.85
Los materiales ya probados en varios países de América Latina y el Caribe y que cumplen
con la mayoría de estos requisitos se clasifican como sigue:
Cascarilla de arroz.
Arenas de ríos o corrientes de agua limpias que no tengan alto contenido salino.
Grava fina.
Maicillo.
Cuando se usan escorias de carbón, tobas volcánicas o arenas de ríos, estos materiales
deben lavarse cuatro o cinco veces en recipientes grandes, para eliminar todas aquellas
partículas pequeñas que flotan. El sustrato ya está en condiciones de ser usado cuando el
agua del lavado sale clara. Si las cantidades de sustrato que se necesitan son muy grandes,
entonces se deben utilizar harneros o mallas durante el lavado, para retener las partículas de
tamaño superior a medio milímetro. También deben excluirse las que tengan tamaño
superior a 7 mm.
Algunas escorias de carbón o de volcanes tienen niveles de acidez muy altos y algunas
arenas (como las arenas de mar) los tienen muy bajos (son alcalinas). Estos materiales
deben ser lavados muy cuidadosamente, hasta que no les queden sustancias que los hagan
muy ácidos o muy básicos.
Mezclas
Todos los materiales mencionados se pueden utilizar solos. Sin embargo, algunas mezclas
de ellos han sido probadas con éxito, en diferentes proporciones, para el cultivo de más de
30 especies de plantas.
Las mezclas más recomendadas de acuerdo con los ensayos hechos en varios países de
América Latina y el Caribe son:
En el sistema HHP con sustrato sólido, la raíz de la planta crece y absorbe agua y nutrientes
que son aplicados diariamente a la mezcla de materiales sólidos.
En el método de sustrato líquido o raíz flotante, el agua se usa con el mismo fin,
permitiendo el desarrollo de las raíces, y la absorción de agua y de las sustancias nutritivas
adicionales. Este sistema sólo se recomienda para el cultivo de lechugas de diferentes
variedades, apio y albahaca. Se han probado otros cultivos, pero los resultados no han sido
satisfactorios en todos los lugares.
Los sistemas de cultivo en medios sólidos o líquidos serán explicados en detalle más
adelante.
El almácigo no es otra cosa que un pequeño espacio al que le damos condiciones adecuadas
(óptimas) para garantizar el nacimiento de las semillas y el crecimiento inicial de las
plántulas. Debe procurarse un cuidado inicial especial para que no existan problemas en el
desarrollo de las plantitas.
Para hacer los almácigos utilizaremos sustratos preparados con mayor detalle que lo
indicado anteriormente. No se pueden dejar partículas muy grandes ni pesadas, porque éstas
no permitirán la emergencia de las plantitas recién nacidas. Las condiciones de humedad
deben ser más controladas, ya que ni las semillas ni las plantas recién nacidas se
desarrollarían si no tienen la cantidad de humedad suficiente.
El sustrato utilizado para hacer los almácigos en HHP debe ser muy suave, limpio y
homogéneo. Se lo debe nivelar muy bien para que al trazar los surcos y depositar las
semillas no queden unas más profundas que otras; esto afectaría la uniformidad del
nacimiento y del desarrollo inicial.
Una vez preparado el sustrato, se dejan caer las semillas una por una dentro del
surco, a las distancias recomendadas en el cuadro 5 para cada especie. Se deben
sembrar los almácigos sin prisa, dado que todos los cuidados que se tengan serán
compensados con un número elevado de plantitas sanas y vigorosas.
Durante los primeros días después de la siembra, el almácigo se riega una o dos veces por
día para mantener húmedo el sustrato. El mismo día en que ocurre la emergencia de las
plantitas se descubre el germinador y se deja expuesto a la luz, debiéndose protegerlo de los
excesos de sol o de frío con una sencilla cobertura en las horas de mayor riesgo de
deshidratación o de heladas. Si el destapado del germinador no se hace a tiempo (el día que
se observan las primeras hojitas) las plantitas se estirarán buscando la luz y ya no servirán
para ser trasplantadas. Estas plantas con tallos con apariencia de hilos blancos nunca serán
vigorosas ni darán lugar a buenas plantas adultas.
A partir del nacimiento deben regarse diariamente, utilizando solución nutritiva (en la
forma en que se explicará más adelante). Dos veces por semana se rompe la costra
superficial que se forma en el sustrato por efecto de los riegos continuos (escarda), y se
acerca tierra a la base de la planta (aporca) para mejorar el anclaje de las plantas y el
desarrollo de sus raíces.
También se previenen y controlan las plagas que pudieran presentarse hasta que las plantas
lleguen al estado ideal de ser trasplantadas en los contenedores definitivos. Esto ocurre
aproximadamente entre los 20 y 40 días después de la germinación, dependiendo de las
especies y de las condiciones del clima.
Unos cinco días antes del trasplante se disminuye la cantidad de agua aplicada durante los
riegos y se les da mayor exposición a la luz para que consoliden mejor sus tejidos y se
preparen para las condiciones más difíciles que afrontarán cuando hayan sido trasplantadas.
Este proceso se llama endurecimiento de las plántulas. Al hacerlo hay que tener la
precaución de que el proceso no cause trastornos a las plantas. No se suspende el suministro
de nutrientes ni las escardas, sólo se disminuye la cantidad de agua y se exponen más al sol.
El desarrollo final de un cultivo depende, en gran parte, del buen manejo que se le dé a los
almácigos y del oportuno y cuidadoso trasplante al sitio definitivo.
Siembra Directa
Como fue explicado anteriormente (cuadro 6) no todas las especies necesitan almácigos
para desarrollar sus primeras semanas de vida. Existen algunas especies que se siembran
directamente en el sitio definitivo. Estas especies no resisten el trasplante o desde el
comienzo se desarrollan con mucho vigor y no requieren cuidados especiales que
garanticen sus primeros días de vida. Lo contrario ocurre con aquellas especies que tienen
semillas muy pequeñas y, por lo tanto, dan lugar a plantitas débiles en los primeros días de
vida. Otras especies se adaptan indistintamente a los dos sistemas: al trasplante o a la
siembra directa.
Entre las especies que necesitan siembra en almácigo y trasplante están: albahaca, apio,
brócoli, cebollas, coliflor, lechugas, pimentón, repollo y tomate.
Algunas de las especies que se adaptan a la siembra directa son: arvejas, cilantro, porotos,
frutillas, melón, sandía, rabanito y zanahoria.
Las especies que se adaptan a los dos sistemas son menos: nabos, colinabos y betarraga.
Semillas
Las semillas que se utilizan en HHP son las mismas que se usan en la horticultura
tradicional. Debe tratarse de sembrar semillas producidas y distribuidas por casas
comerciales semilleristas de reconocida trayectoria, pues no deben sacrificarse las ventajas
del sistema hidropónico utilizando cualquier tipo de semilla. A excepción de algunas
semillas híbridas, como las de tomate, la mayoría de las semillas tiene un costo reducido.
Pretender hacer ahorros en los costos de las semillas trae generalmente más perjuicios que
beneficios.
Es importante recordar que los sustratos no se deben colocar secos en ningún tipo de
contenedor y menos en las mangas verticales; siempre deben mezclarse y humedecerse
previamente. Lo anterior es debido a que resulta más difícil conseguir una adecuada
distribución de la humedad; los continuos movimientos que se necesitarían para lograr la
adecuada distribución del agua implicarían un alto riesgo de romper el plástico o de
remover el tubo del drenaje.
En los sitios donde se han marcado las posiciones de las plantas se abren hoyos amplios y
profundos (tanto como lo permita la profundidad del sustrato) teniendo la precaución de no
romper el plástico. En cada hoyo se coloca la raíz de una planta, teniendo en cuenta que la
misma no debe quedar torcida y que el cuello, que es la zona de unión entre la raíz y el
tallo, debe quedar un centímetro por debajo de la superficie del sustrato. A medida que se
va echando sustrato alrededor de la raíz, se va apisonando suavemente para que no queden
bolsas de aire en contacto con la raíz.
Se riega nuevamente y, si es posible, se coloca alguna protección contra el sol durante los
primeros tres días para que la planta no sufra deshidratación. Los trasplantes deben hacerse
siempre en las últimas horas de la tarde en los períodos calurosos; en los períodos frescos
pueden hacerse a cualquier hora.
En cualquiera de los casos (siembra por trasplante o siembra directa) diariamente se debe
aplicar riego con solución nutritiva, tan pronto como aparezcan las raíces dentro del
sustrato. Detalles de esta solución nutritiva, su composición, hora y frecuencias de
aplicación, se analizarán más adelante.
A medida que se aplican los riegos y que transcurre el tiempo se van formando costras
sobre la superficie del sustrato, que impiden que el aire penetre normalmente en sus
espacios porosos, limitándose así la toma de agua y alimentos. Para evitar estas costras se
escarda muy superficialmente dos o tres veces por semana entre los surcos de las plantas,
teniendo el cuidado de no hacer daño a las raíces.
Parte del sustrato que se va soltando durante la escarda se puede arrimar a la base de las
plantas para mejorar su anclaje y desarrollo radical. Esta labor es el aporque y, a manera de
ilustración, resulta fundamental comenzarla en el cultivo de rabanitos rojos a partir de los
primeros ocho días después de la germinación, para que el tallito rojo no permanezca al
descubierto, dado que allí es donde se producirá el engrosamiento que conducirá, en 28 a
30 días, a la raíz bien formada de un fresco rabanito.
El método utiliza un medio líquido que contiene agua y sales nutritivas. Este sistema ha
sido denominado por quienes lo practican “cultivo de raíz flotante”, ya que las raíces flotan
dentro de la solución nutritiva, pero las plantas están sostenidas sobre una lámina de
“Plumavit”, que se sostiene sobre la superficie del líquido.
Este sistema ha sido muy eficiente en el cultivo de albahaca, apio y lechugas. Otras
especies no han tenido un comportamiento uniforme en él, ya que es muy exigente en un
cuidadoso manejo, especialmente de aireación, que en el caso de HHP se hace
manualmente. Dado que la mayoría de las familias a las que se ha destinado esta propuesta
no disponen de medios económicos ni de conocimientos técnicos suficientes para hacer
instalaciones que permiten el reciclaje y aireación automática de la solución nutritiva, se
propone, como se explicará más adelante, la aireación manual varias veces al día.
Como ejemplo estudiaremos el sistema de raíz flotante aplicado a una siembra de lechuga;
en este sistema, el contenedor es igual al que se utiliza para los sustratos sólidos; la única
diferencia consiste en que no es necesario conectar el drenaje del conector.
9 por 9 centímetros entre cada una, con disposición en forma de triángulo (caben
más plantas por metro cuadrado que si las marcáramos en forma de cuadro). Estas
distancias se utilizan para la etapa que se denomina post-almácigo, que tiene una
duración de 15 a 20 días.
17 por 17 centímetros entre plantas. Estas son las distancias que se utilizan para el
cultivo definitivo, que dura entre 25 y 35 días dependiendo de la temperatura, la
luminosidad y la variedad de lechuga cultivada.
Para no tener que estar calculando y midiendo cada vez que deseamos hacer una nueva
lámina para cultivo, se puede hacer una plantilla guía en papel o cartón, que se guarda para
utilizarla cuando sea necesario perforar una nueva lámina.
Para perforar los hoyos en la lámina se aplica en cada punto señalado un pedazo de tubo
redondo o cuadrado de una pulgada (2½ centímetros) de diámetro y 20 cm. de largo,
previamente calentado en uno de sus extremos, el cual sacará un bocado del material
dejando un orificio casi perfecto. Esto nos permitirá tener 126 hoyos por metro cuadrado en
la distancia de 9 x 9 y 31 hoyos en la de 17 x 17. La lámina perforada se coloca dentro del
contenedor y debe quedar con la posibilidad de un pequeño movimiento (no excesivo para
que no penetre luz al líquido, que ocasionaría el crecimiento de algas y una mayor
evaporación de agua dentro del contenedor).
Se corta una pieza de esponja plástica, que debe tener 2½ cm. de espesor, en cubitos de 3 x
3 cm. de largo y de ancho, previamente marcados formando una cuadrícula. Los cubitos se
cortan con un cuchillo bien afilado, sin hacer mucha presión sobre la esponja para que no se
deformen los cubitos. En cada uno se hace un corte vertical atravesando de arriba abajo la
esponja. En ese corte es donde se trasplantará la planta que viene del almácigo. Se
humedecen los cubitos previamente con solución nutritiva.
Al momento del trasplante, se procede a sacar las plantitas desde los almácigos y a lavarles
la raíz para que no les quede nada de sustrato (sin tocarla ni maltratarla) e inmediatamente
la colocamos en el corte que se hizo sobre el cubito de esponja, dejando el cuello de la
planta exactamente 1 cm. por debajo de la superficie del cubito. Después se introduce con
mucho cuidado los cubitos con las plantas en cada uno de los hoyos abiertos en la plancha
de plumavit, extremando los cuidados para que la raíz quede vertical y sumergida en el
líquido.
Cuando se han llenado todos los hoyos de la lámina, ésta se levanta para verificar que
ninguna raíz haya quedado aprisionada entre la lámina y la esponja. Todas deben quedar
derechas y sumergidas en el líquido. A continuación se coloca la solución nutritiva en la
concentración que corresponde. En esta etapa, que se denomina de post-almácigo, las
plantas permanecen entre dos y tres semanas según el clima y la variedad. A las dos o tres
semanas han alcanzado entre 12 y 15 cm. de altura; entonces se procede a traspantarlas a
otra lámina de plumavit en la que se han hecho perforaciones a una distancia de 17 cm. Las
plantas de la primera lámina se pasan con la misma esponja a los otros contenedores.
Cuando se ha terminado el segundo trasplante, también se coloca solución nutritiva, cuya
concentración y forma se indicará más adelante.
En las planchas con perforaciones a mayor distancia, las plantas crecerán hasta que
alcancen el tamaño final adecuado para el consumo. Esto ocurrirá entre cinco o seis
semanas después del último trasplante y por eso a estas láminas se les denomina láminas de
cultivo definitivo.
Tanto en el sistema de sustrato sólido como en el de raíz flotante, es preciso conocer los
tiempos necesarios entre siembra y germinación; germinación y trasplante; y trasplante y
cosecha (cuadro 7). Esta información es útil en la planificación del manejo de las HHP.
* El tiempo varía según el clima predominante durante el desarrollo del almácigo y también
depende del adecuado manejo (riegos, nutrición, escardas, etc.).
** Cuando se trata del sistema flotante, éste es el tiempo para hacer el primer trasplante; el
segundo se realiza entre 12 y 18 días después del primero.
c.p.: Cosecha permanente formando manojos con las hojas que alcanzan el desarrollo
apropiado (cada 2 o 3 semanas).
Aireación
En el sistema de cultivo a raíz flotante es indispensable batir con las manos dos veces por
día la solución nutritiva, con el fin de redistribuir los elementos nutritivos por todo el
líquido y oxigenar la solución. Sin ello, las raíces empiezan a oscurecerse y a limitar la
absorción de nutrientes y agua. Cuando no se agita la solución nutritiva con la debida
frecuencia, también se empiezan a formar algas que le dan mal aspecto al cultivo y alteran
su desarrollo, porque ellas compiten por los nutrientes destinados a las plantas.
Al realizar la aireación se deben levantar lentamente las láminas evitando romperlas, pues
éstas deben durar 10 post-trasplantes o 5 cultivos definitivos. Si no se obtiene esta
duración, los costos de producción aumentarán considerablemente, puesto que este es el
tiempo de amortización de los materiales.
La aireación se puede hacer levantando y bajando sucesivamente la lámina con las plantas
durante 15 segundos; se puede hacer, asimismo, levantando y sosteniendo la lámina y
metiendo la mano para agitar y formar burbujas.
En los dos métodos, tanto en el de sustrato sólido como en el de raíz flotante, es importante
tener cuidado constante con la presencia de plagas, que pueden afectar la cantidad y la
calidad de las cosechas. También debemos evitar que los cultivos reciban excesos de sol o
bajas temperaturas, especialmente heladas.
Contra los excesos de sol se puede sombrear los cultivos con una malla oscura para reducir
la radiación solar. En algunos países se le llama “polisombra” y en otros “malla rachel”.
Comercialmente existen distintas mallas para filtrar diferentes porcentajes de luz, de
manera que podemos escoger la que más se ajuste a nuestras condiciones de clima.
Para los excesos de frío se recomienda cubrir los cultivos más susceptibles con plásticos
transparentes, preferentemente de uso agrícola, durante los días u horas en que haya más
riesgo de que ocurran bajas temperaturas.
Las HHP pueden permitir producir, además de hortalizas, plantas aromáticas y medicinales.
Las distancias de siembra y el lapso de tiempo entre instalación del cultivo y la primera
recolección para este tipo de plantas son in formados en el cuadro 12.
* Estas especies se pueden sembrar directamente en el sitio definitivo, pero también por el
sistema de trasplante.
** Estas especies se pueden sembrar directamente en el sitio definitivo, pero también por el
sistema de trasplante.
Nota: En algunas especies es posible hacer siembras en triángulo, lo cual permite tener
algunas plantas más en el mismo espacio sin que se afecte su desarrollo, porque en esta
forma hay una mejor distribución del espacio para el desarrollo de las raíces.
* Estas especies se pueden sembrar directamente en el sitio definitivo, pero también por el
sistema de trasplante.
EPOCA
ESPECIES ADECUADA MEDIANAMENTE INADECUADA
ADECUADA
RESTO DEL
AJO ABR-MAY JUN-JUL
AÑO
RESTO DEL
ARVEJA MAR-ABR-MAY JUN-JUL
AÑO
JUN-JUL-OCT-
BETARRAGA ENE-MAY-AGO-SEP
DIC
RESTO DEL
CILANTRO FEB-MAR-ABR
AÑO
RESTO DEL
FRUTILLA SEP-OCT-NOV MAR-ABR-MAY
AÑO
RESTO DEL
HABA MAR-ABR-MAY JUN-JUL
AÑO
RESTO DEL
MELON SEP-OCT-NOV
AÑO
PEPINO DE RESTO DEL
SEP-OCT-NOV FEB
ENSALADA AÑO
RESTO DEL
POROTO SECO SEP-OCT-NOV
AÑO
RESTO DEL
POROTO VERDE SEP-OCT-NOV
AÑO
MAR A MAY- AGO A RESTO DEL
RABANITO ENE-FEB-DIC
NOV AÑO
RESTO DEL
SANDIA SEP-NOV
AÑO
RESTO DEL
ZANAHORIA ENE-MAY-AGO-SEP JUN-JUL-OCT-DIC
AÑO
ZAPALLO RESTO DEL
SEP-OCT
ITALIANO AÑO
Cuadro 10. Especies de siembra directa en HHP. Calendario de épocas de siembra para
Chile.
EPOCA
ESPECIE ADECUADA MEDIANAMENTE INADECUADA
ADECUADA
MAR- MAY-SEP-
ACELGA DIC-ENE-FEB JUN-AGO
NOV
RESTO DEL
ACHICORIA NOV-MAR ABR-MAY
AÑO
RESTO DEL
ALBAHACA AGO-OCT
AÑO
RESTO DEL
APIO NOV-ENE SEP-NOV
AÑO
RESTO DEL
BERENJENA JUL-SEP
AÑO
RESTO DEL
BRÓCOLI DIC-MAR ABR-MAY
AÑO
RESTO DEL
CEBOLLA MAY-JUN JUL-SEP-OCT
AÑO
RESTO DEL
CIBOULLET SEP-NOV FEB-MAR
AÑO
RESTO DEL
COLIFLOR DIC-MAR ABR-MAY
AÑO
RESTO DEL
ESPINACA FEB-MAY
AÑO
LECHUGA EN FEB-MAY-SEP-
JUN-JUL-NOV-DIC
SUSTRATO OCT
LECHUGA FEB-MAY-SEP-
DIC-ENE JUL-AGO
FLOTANTE NOV
PEREJIL LISO AGO-MAY JUN-JUL
PEREJIL RIZADO AGO-MAY JUN-JUL
RESTO DEL
PIMENTON JUL-SEP
AÑO
PUERRO OCT-ABR MAY-SEP
RESTO DEL
REPOLLO NOV-MAR ABR-MAY
AÑO
RESTO DEL
TOMATE JUL-SEP
AÑO
ENE-MAY-AGO-
TOMILLO JUN-JUL
SEP
Cuadro 11. Especies que se siembran por el sistema de trasplante en HHP. Calendario de
épocas de siembra para Chile.
Nota: En las especies de trasplante, los almácigos sólo deben ser establecidos en las épocas
consideradas como adecuadas
PERIODO DE
DISTANCIAS DE SIEMBRAS
PRENDIMIENTO
A LA PRIMERA
ESPECIE PLANTAS SURCOS
RECOLECCION
(DIAS)
BERROS* 10 10 70
HIERBABUENA 30 30 60
HINOJO 25 25 110
MANZANILLA Al voleo Al voleo 90
POLEO 15 15 60
TOMILLO 17 17 75
TORONJIL 30 30 70
* Los berros crecen y producen con gran vigor si se siembran en pequeños recipientes
plásticos por el sistema flotante, pero sin necesidad de “plumavit”. Sólo la raíz entra en el
agua.
Hay que tener la precaución de que las semillas sean nuevas y que no estén contaminadas
por prevenir de aguas sucias.
Cuadro 12. Plantas aromáticas y medicinales que se pueden producir mediante el sistema de
hidroponía popular.
Los nutrientes para las plantas a través del sistema de HHP son suministrados en forma de
soluciones nutritivas que se consiguen en el comercio agrícola. Las soluciones pueden ser
preparadas por los mismos cultivadores cuando ya han adquirido experiencia en el manejo
de los cultivos o tienen áreas lo suficientemente grandes como para que se justifique hacer
una inversión en materias primas para su preparación. Alternativamente, si las mismas
estuvieran disponibles en el comercio, es preferible comprar las soluciones concentradas,
ya que en este caso sólo es necesario disolverlas en un poco de agua para aplicarlas al
cultivo.
Las soluciones nutritivas concentradas contienen todos los elementos que las plantas
necesitan para su correcto desarrollo y adecuada producción de raíces, bulbos, tallos, hojas,
flores, frutos o semillas.
Además de los elementos que los vegetales extraen del aire y del agua (carbono, hidrógeno
y oxigeno) ellos consumen con diferentes grados de intensidad los siguientes elementos:
Innecesarios para las plantas, pero necesarios para los animales que las consumen:
cobalto, yodo.
Es muy importante tener en cuenta que cualquiera de los elementos antes mencionados
pueden ser tóxicos para las plantas si se agregan al medio en proporciones inadecuadas,
especialmente aquellos que se han denominado elementos menores.
ELEMENTOS MAYORES
Deficiencia: Aparición de hojas, ramas y tallos de color purpúreo; este síntoma se nota
primero en las hojas más viejas. Desarrollo y madurez lentos y aspecto raquítico en los
tallos. Mala germinación de las semillas. Bajo rendimiento de frutos y semillas.
Toxicidad: Los excesos de fósforo no son notorios a primera vista, pero pueden ocasionar
deficiencia de cobre o de zinc.
Características: Otorga a las plantas gran vigor y resistencia contra las enfermedades y
bajas temperaturas. Ayuda a la producción de proteína de las plantas. Aumenta el tamaño
de las semillas. Mejora la calidad de los frutos. Ayuda al desarrollo de los tubérculos.
Favorece la formación del color rojo en hojas y frutos.
Deficiencia: Las hojas de la parte más baja de la planta se queman en los bordes y puntas;
generalmente la vena central conserva el color verde; también tienden a enrollarse. Debido
al pobre desarrollo de las raíces, las plantas se degeneran antes de llegar a la etapa de
producción. En las leguminosas da lugar a semillas arrugadas y desfiguradas que no
germinan o que originan plántulas débiles.
ELEMENTOS SECUNDARIOS
Se llaman así porque las plantas los consumen en cantidades intermedias, pero son muy
importantes en la constitución de los organismos vegetales.
Deficiencia: Las hojas jóvenes de los brotes terminales se doblan al aparecer y se queman
en sus puntas y bordes. Las hojas jóvenes permanecen enrolladas y tienden a arrugarse. En
las áreas terminales pueden aparecer brotes nuevos de color blanquecino. Puede producirse
la muerte de los extremos de las raíces. En los tomates y sandías la deficiencia de calcio
ocasiona el hundimiento y posterior pudrición seca de los frutos en el extremo opuesto al
pedúnculo.
Toxicidad: No se conocen síntomas de toxicidad por excesos, pero éstos pueden alterar la
acidez del medio de desarrollo de la raíz y esto si afecta la disponibilidad de otros
elementos para la planta.
Deficiencia: Pérdida del color verde, que comienza en las hojas de abajo y continua hacia
arriba, pero las venas conservan el color verde. Los tallos se forman débiles, y las raíces se
ramifican y alargan excesivamente. Las hojas se tuercen hacia arriba a lo largo de los
bordes.
Deficiencia: Cuando se presenta deficiencia, lo que no es muy frecuente, las hojas jóvenes
y sus venas toman un color verde claro; el espacio entre las nervaduras se seca. Los tallos
son cortos, endebles, de color amarillo. El desarrollo es lento y raquítico.
ELEMENTOS MENORES
Las plantas los necesitan en cantidades muy pequeñas, pero son fundamentales para regular
la asimilación de los otros elementos nutritivos. Tienen funciones muy importantes
especialmente en los sistemas enzimáticos. Si uno de los elementos menores no existiera en
la solución nutritiva, las plantas podrían crecer pero no llegarían a producir o las cosechas
serían de mala calidad.
COBRE (Cu):
Deficiencia: Severo descenso en el desarrollo de las plantas. Las hojas más jóvenes toman
color verde oscuro, se enrollan y aparece un moteado que va muriendo. Escasa formación
de la lámina de la hoja, disminución de su tamaño y enrollamiento hacia la parte interna, lo
cual limita la fotosíntesis.
BORO (B):
HIERRO (Fe):
Deficiencia: Causa un color pálido amarillento del follaje, aunque haya cantidades
apropiadas de nitrógeno en la solución nutritiva. Ocasiona una banda de color claro en los
bordes de las hojas y la formación de raíces cortas y muy ramificadas. La deficiencia de
hierro se parece mucho a la del magnesio, pero la del hierro aparece en hojas más jóvenes.
MANGANESO (Mn):
ZINC (Zn):
MOLIBDENO (Mo):
CLORO (Cl):
Toxicidad: Los excesos producen el quemado de los bordes y extremos de las hojas; su
tamaño se reduce y hay, en general, poco desarrollo.
Existen varias fórmulas para preparar nutrientes que han sido usadas en distintos países.
Una forma de preparar una Solución Concentrada, probada con éxito en varios países de
América Latina y El Caribe en más de 30 especies de hortalizas, plantas ornamentales y
plantas medicinales, comprende la preparación de dos soluciones madres concentradas, las
que se denominan “Solución Concentrada A” y “Solución Concentrada B”.
La solución concentrada A aporta a las plantas los elementos nutritivos que ellas consumen
en mayores proporciones.
La solución concentrada B aporta, en cambio, los elementos que son requeridos en menores
proporciones, pero esenciales para que la planta pueda desarrollar normalmente los
procesos fisiológicos que harán que llegue a crecer bien y a producir abundantes cosechas.
Solución Concentrada A
Procedimientos.
En un recipiente plástico se miden 6 litros de agua y allí se vierten uno por uno los
elementos anteriormente nombrados (ya pesados), siguiendo el orden anotado; se inicia una
agitación permanente. Sólo se echa el segundo nutriente cuando ya se haya disuelto
totalmente el primer y el tercero cuando ya se hayan disuelto los dos anteriores. Cuando
quedan muy pocos restos de los fertilizantes aplicados, se agrega agua hasta completar 10
litros y se agita durante 10 minutos, hasta que no queden residuos sólidos. Así se obtiene la
Solución Concentrada A, que deberá ser envasada en una de las botellas, etiquetada y
conservada en un lugar oscuro y fresco.
Solución Concentrada B
Primer Grupo
Segundo Grupo
Procedimiento.
En un recipiente plástico se miden 2 litros de agua y allí se vierten uno por uno los
elementos del primer grupo, ya pesados, siguiendo el mismo orden de la lista; es preferible
no echar ninguno antes que el anterior se haya disuelto completamente.
Después, sin dejar de revolver, se agregan el nitrato de magnesio, que es el que viene en
forma líquida. Por último agregamos el quelato de hierro, que viene en una presentación
comercial granulada conocida como secuestrene hierro 138 ®, aunque también hay otras
presentaciones comerciales líquidas; debe preferirse las que vienen en forma de quelato de
hierro.
Se disuelven por lo menos 10 minutos más, hasta que no queden residuos sólidos de
ninguno de los componentes; después se completa el volumen con agua hasta obtener 4
litros y se agita durante 5 minutos más.
Hay dos recomendaciones que deben quedar muy claras desde el comienzo:
Observaciones.
CANTIDADES
AGUA CONCENTRADO CONCENTRADO
CONCENTRACION
(lt) A (cc) B (cc)
TOTAL 1 5 2
MEDIA 1 2.5 1
UN CUARTO 1 1.25 0.5
Aplicación.
Si se necesita aplicar solución nutritiva para las plantas pequeñas (entre el primero y el
décimo día de nacidas) o recién trasplantadas (entre el primero y el séptimo día después del
trasplante) y en climas cálidos, se emplea la Concentración Media (2.5 cc de nutriente
concentrado A y 1 cc de nutriente concentrado B, por cada litro de agua). La concentración
media es utilizada en períodos de muy alta temperatura y mucho sol, porque en esas épocas
el consumo de agua es mayor que el de nutrientes.
Para plantas de mayor edad (después del décimo día de nacidas o del séptimo de
trasplantadas), debe usarse la Concentración Total (5 cc por 2 cc por litro de agua
aplicado). Esta es la concentración que debe aplicarse también en época fría y de alta
nubosidad, porque en estas condiciones la planta consume mayor cantidad de nutrientes.
Según sea el caso, de cada una de estas concentraciones preparadas se aplican entre 2 y 3.5
litros de solución nutritiva por cada metro cuadrado de cultivo.
El volumen menor de solución nutritiva se utiliza cuando las plantas están pequeñas y en
climas frescos o fríos, y las mayores cuando las plantas están preparando la floración o la
formación de sus partes aprovechables (raíces, bulbos, tubérculos) o en climas calientes.
Si se observa que el sustrato se seca mucho durante el día, bien sea porque la temperatura
es muy alta o porque hay vientos en la zona de cultivo o porque el sustrato no tiene buena
capacidad de retención de la humedad, es necesario aplicar una cantidad adicional de agua,
pero sin nutrientes. Es indispensable este humedecimiento adicional, porque si el sustrato se
seca la planta deja de absorber aunque haya nutrientes dentro de él.
Ejemplo:
La cantidad de solución nutritiva que se recomienda aplicar cada día oscila entre 2 y 3.5
litros por metro cuadrado. Esta cantidad depende principalmente del estado de desarrollo
del cultivo y del clima.
La aplicación (riego) de la solución nutritiva debe realizarse diariamente entre las 7 y las 8
de la mañana, a excepción de un día a la semana, en que se debe regar con agua sola y en el
doble de la cantidad usual de agua pero sin agregar nutriente. Con esto se lavan a través del
drenaje los excesos de sales que se pudieran haber acumulado dentro del sustrato y se
evitan los daños que causarían si permanecieran allí.
Los excesos de solución nutritiva que salen por el drenaje del contenedor cuando se riega
cada día en la mañana, pueden ser reutilizados en los próximos riegos. Al final de la
semana, este líquido no se usa más.
Estos nutrientes, bien sea que vengan en forma de polvo o de líquido, se deben aplicar en el
área de las raíces, tratando de mojar lo menos posible sus hojas, para evitar toxicidad a las
hojas y la aparición de enfermedades.
No se deben confundir los nutrientes para uso hidropónico con los nutrientes foliares. Los
primeros contienen todos los elementos que una planta necesita para su normal desarrollo y
son absorbidos por la raíz, los segundos son sólo un complemento de una fertilización
radical que se supone ya se hizo con otros fertilizantes completos de absorción radical. Los
fertilizantes foliares se absorben a través de las hojas. Los nutrientes foliares son un
complemento y no un sustituto de la nutrición que debe hacerse a través de la raíz.
La anterior es la razón por la cual muchos hidroponistas principiantes han fracasado en sus
primeros intentos, pues pretenden satisfacer las exigencias alimenticias de sus plantas con
un nutriente que apenas es un complemento que puede ser eficientemente absorbido por las
hojas, pero que, por su parcial composición no puede reemplazar a la nutrición que se hace
por la vía radical. Los fertilizantes foliares son fabricados con sales de alta pureza,
justamente para que puedan ser absorbidos por las hojas. Esta equivocación, además de
producir muy pobres resultados, aumenta considerablemente los costos de producción por
metro cuadrado, ya que el proceso de preparación y la composición de este tipo de
nutrientes complementarios es muy costoso.
El nutriente hidropónico debe contener y aportar en forma balanceada todos los elementos
que una planta necesita para crecer sana, vigorosa y dar buenas cosechas.
En el mercado agrícola de cada país, por lo general hay otros productos completos para
nutrir cultivos hidropónicos. Al conseguir uno de ellos se debe preguntar al vendedor cuál
es la dosis, forma, época y frecuencia de aplicación.
En algunos países existen presentaciones comerciales en forma granulada para ser aplicadas
mezcladas con el sustrato sólido. Este tipo de productos, de mayor costo, se aplica una vez
al sustrato; después, durante tres meses sólo es necesario agregar agua, porque el producto
va liberando lentamente los elementos nutritivos que contiene. Algunos de estos nutrientes
de liberación lenta no se recomiendan para alimentar plantas comestibles y su uso se
restringe a plantas ornamentales, por lo que es necesario atender las recomendaciones
técnicas de los fabricantes, que por lo general aparecen en la etiqueta externa del envase.
En el caso del sistema de raíz flotante, lo primero que se debe hacer es calcular la cantidad
de agua que contiene el contenedor del cultivo. Una forma de hacerlo es midiendo y luego
multiplicando el largo por el ancho y por la altura que alcanza el agua. Si la medición se
hace en centímetros, el resultado que se obtiene se divide por mil. Ese resultado es el
volumen de agua que contiene la cama de cultivo (expresados en litros).
Ejemplo:
Un contenedor que tiene un largo de 150 cm, ancho de 100 cm y altura de 10 cm:
Ahora, por cada litro de agua que hay en el contenedor, se deben aplicar 5 cc de la solución
concentrada A y 2 cc de la solución concentrada B. Esto quiere decir que para el ejemplo
anterior, al contenedor que contiene 150 litros de agua se deben aplicar 750 cc de la
Solución Concentrada A y 300 cc de la Solución Concentrada B, y se agita bien para que
las dos soluciones se mezclen en forma homogénea con el agua.
Al menos dos veces al día se debe agitar manualmente este ambiente líquido de tal forma
que se formen burbujas, lo cual hace posible la aireación de la solución nutritiva. Con esto,
las raíces hacen mejor su trabajo de absorber el agua y los elementos nutritivos, lo que
incide muy positivamente en su desarrollo. Si no hay aire (oxígeno) en el área de las raíces,
ellas primero dejarán de absorber nutrientes y agua y luego empezarán a morir.
Es importante aprender a reconocer los organismos que generalmente viven dentro de los
cultivos, ya que no todos ellos son perjudiciales para las plantas y, por el contrario, algunos
son benéficos porque se alimentan de los que sí son plagas; dentro de estos insectos
benéficos es común encontrar a las llamadas chinitas, matapiojos o Chrysopa, avispas, etc.
La revisión diaria o cada dos días recorriendo toda la huerta disminuirá considerablemente
el número de insectos presentes, puesto que:
Las visitas, con revisión detallada de las plantas y sus hojas y brotes más nuevos,
causarán a las plagas un ambiente hostil para su permanencia, por lo que buscarán
otro lugar para habitar, alimentarse y reproducirse.
Las plagas que más se presentan en los cultivos de HHP son los insectos. Entre éstos son
muy frecuentes los gusanos o “cuncunillas”, que no son otra cosa que las larvas de las
mariposas, que nacen cuatro o cinco días después de que ellas han puesto los huevos,
generalmente por detrás de las hojas.
Otra plaga bastante común y dañina son los pulgones o áfidos, que se presentan sobre todo
en los períodos secos y calurosos, aunque también los hay en otras épocas de clima menos
benigno.
También llegan a ser importantes los daños causados por las babosas o caracoles. Estos se
presentan en abundancia en las épocas lluviosas y frías, cuando el área de la huerta
permanece húmeda por mucho tiempo. Sólo son activos durante la noche y se esconden al
amanecer, por lo que en la mañana hay que tratar de ubicarlos en los sitios oscuros y
protegidos, cercanos a los contenedores.
En las huertas en las cuales se usará cascara de arroz como sustrato, ya sea solo o en
mezcla, son frecuentes los daños causados por los pájaros que llegan en búsqueda de granos
de arroz o de semillas, produciendo también daño o consumiendo a las plántulas pequeñas
y a las semillas de lechuga, rabanito, arveja u otras hortalizas que se han sembrado.
Colocar trampas de luz encima o dentro de un recipiente con agua y aceite quemado
durante una o dos horas cada noche.
Además, como complemento de estas prácticas que por si solas reducirán los posibles
daños atribuibles a plagas, se pueden aplicar, a intervalos, extractos o sumos de las
siguientes plantas: ajo, ají, eucalipto, orégano, ortiga, paico, ruda, tabaco y otras más.
Algunas de estas plantas ejercen efectos directos o urticantes sobre ciertos insectos que
tienen piel desnuda. La mayoría actúa como repelente debido a sus fuertes olores, haciendo
que los adultos no encuentren un buen ambiente para depositar sus huevos, y las larvas que
están sobre el cultivo descienden del follaje al sustrato donde ya no harán ningún daño.
A modo de ejemplo, veremos como se prepara y utiliza un extracto de ajo. Primero se pelan
y muelen todos los dientes de tres cabezas de ajo de tamaño mediano (30 dientes aprox.)
hasta formar una papilla o masa blanda. Esta masa se vierte en un recipiente de vidrio o
plástico y se agrega agua hirviendo hasta que la masa quede cubierta. Se guarda el
recipiente bien tapado durante 5 días. Después de este tiempo ya se puede utilizar, filtrando
de tres a cuatro cucharadas soperas (30 cc aprox.) por cada medio litro de agua. Se aplica
esta solución con un pulverizador sobre los cultivos. Es conveniente ir alternando los
diferentes extractos, que se preparan de igual manera cada semana.
El anterior procedimiento es similar para preparar cualquier otro insecticida natural a base
de las plantas ya mencionadas; solo varía un poco la cantidad de material a utilizar.
Contra las babosas o caracoles se pueden utilizar sacos húmedos impregnados con residuos
de cerveza o levadura. Estos se colocan al atardecer en algunos lugares de la HHP. Las
babosas son atraídas por el olor de la levadura y se ubican debajo del saco. Al día siguiente
por la mañana se levanta el saco y se eliminan las babosas en forma manual.
Además de ser una actividad muy productiva, la HHP es compatible con las tareas del
hogar, el estudio y los oficios normales de cada uno de los miembros de una familia. El
sistema no exige exclusividad, pero si constancia y dedicación de una pequeña cantidad de
tiempo diario. Es una actividad complementaria, que puede ser desempeñada en conjunto
por todos los miembros de la familia de acuerdo con el tiempo libre que cada uno esté
dispuesto a dedicar a la huerta.
Los beneficios que se pueden derivar de la hidroponía popular se pueden dividir en dos
grupos: los de Tipo Social y los de Tipo Económico, que se expresan como rentabilidad o
ingresos netos.
Beneficio Social
El beneficio social se obtiene como producto del cambio de las condiciones de vida de las
familias, considerando una mejor calidad de la alimentación, la protección de la salud y la
obtención de ingresos. Los nuevos ingresos permitirían autofinanciar el funcionamiento y la
expansión de la huerta, además de cubrir pequeñas necesidades diarias que antes estaban
insatisfechas.
Es imprescindible para ello establecer una programación que incluya todas las etapas por
las que atraviesan los cultivos seleccionados como más promisorios, considerando
condiciones ambientales, posibilidades técnicas de manejo y mercados disponibles para la
venta. Lo importante es tener algún tipo de producto disponible para la venta en todas las
épocas del año.
Los costos de instalación incluyen el valor de los contenedores, los plásticos, los sustratos,
las mangueras, las herramientas y toda la inversión necesaria para empezar. Esta será
amortizada a lo largo de varias cosechas. También se consideran aquí los equipos
necesarios para la preparación, almacenamiento y aplicación de los nutrientes y los
insecticidas naturales, tales como bidones, baldes, atomizadores y otros.
Los costos de funcionamiento comprenden el agua, los nutrientes, el aceite y los productos
para el control de las plagas cuando hay que comprarlos (ajo, ají, etc.), un cuaderno para
anotaciones técnicas y contables, y la mano de obra.
Para comprender mejor el tema de la rentabilidad, se presentará un ejemplo con unas de las
especies más aceptadas, tanto por los cultivadores como por los consumidores, como es el
caso de la lechuga (cuadros 14 y 15). Se determinará el costo de producción en el sistema
de Raíz Flotante que es el preferido por quienes tienen el propósito de establecerse como
empresa rentable, ya que la producción se logra en menos tiempo y con menor esfuerzo
físico, pero con mayor dedicación y constancia.
Costo Total / m²
Amortización Número Valor imputable por
Insumos
de Cosechas (US$) m²
(US$)
Contenedor de
4.70 20 0.23
madera
Plástico negro 0.36 5 0.07
Plumavit 1.29 5 0.25
Herramientas 1.03 10 0.10
Equipo 1.51 10 0.15
Mano de obra 2.05 10 0.20
Subtotal 1.00
Imprevistos 0.50
Total costos fijos m² 1.50
Cuadro 14. Costos fijos de instalación. ( cambio aplicado CH $473 por US$ 1.00, 27 de
agosto de 1999).
En algunos países o lugares, deberá considerarse además el costo de las coberturas para
proteger los cultivos del exceso de sol, de las heladas o de las lluvias ácidas, lo que
aumenta el valor de los costos por metro cuadrado en aproximadamente 1.5 a 2 dólares.
Ingresos
Inversión Total
4.61
Se debe enfatizar que dentro de los costos está considerado el valor de la mano de obra
aportada por la familia, con lo que se tiene el doble de beneficio del empleo más la
rentabilidad del cultivo. Los costos fijos calculados en el empleo podrían ser menores si se
utilizan maderas de segunda mano o usadas. En muchos países es posible conseguir
“palets” o tarimas para estibar carga en los puertos marítimos o aéreos, que al desarmarlos
dan tablas de buena calidad y de dimensiones muy uniformes.
El anterior ejemplo puede ser considerado como una base para determinar la rentabilidad de
otros cultivos, que puede ser diferente dependiendo de las ventajas comparativas o de
factores adversos que existan para el cultivo y la comercialización de algunas especies. Hay
especies más convenientes en unos países que en otros pero, en general, en la mayoría de
ellas la rentabilidad económica es alta, especialmente en el cultivo de la lechuga, que en
todos los países ha demostrado ser el mejor cultivo tanto del punto de vista técnico como
económico.
Como se ha visto, las Huertas Hidropónicas Populares permiten obtener beneficios sociales
y económicos. Depende de la dedicación y constancia el que estos beneficios se
transformen en una realidad que ayudará a mejorar la calidad de vida de las familias.