El Silencio Ensordecedor5

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El silencio ensordecedor

por Pedro Soler

Sobre la exposición "Humano, Demasiado Humano",


CAC Quito 23.6.23 - 29.10.23
https://word.root.ps/?p=1199

Estoy sentado en el asiento de atrás de un carro mirando por la ventana mientras


circulamos por una carretera urbana. Tengo 5 o 6 años. Veo bloques de apartamentos de
hormigón, un panel publicitario. De golpe me doy cuenta que todo lo que veo y toco en este
momento está hecho por humanos. Fue mi primera gran epifanía que recuerdo. Me produjo
un fuerte asombro y una sensación inquietante que me quedó clavada como una astilla
desde entonces. Ahora, mi intuición se ha vuelto ciencia, hasta tiene un nombre: el
Antropoceno.

Desde la época de mi epifanía, América Latina ha experimentado un declive de 94% de sus


animales silvestres. Más CO2 ha sido emitido que en toda la historia previa de la
humanidad. Las montañas del Perú han perdido más de la mitad de sus glaciares. La
conquista planetaria del capitalismo neo-liberal ha presidido sobre un saqueo de
dimensiones incomprensibles que acelera año tras año a pesar de todas las llamadas de
alarma, provocando cambios catastróficos para multitudes de humanos y no-humanos.

A pesar de esta emergencia, en lugar de cambiar radicalmente sus políticas y enfoques


hacia el decrecimiento, los gobiernos europeos y de la angloesfera están expandiendo sus
intereses y concesiones extractivistas y endureciendo las penas y prohibiciones para
disidentes. En Alemania, Italia, Noruega, UK, EEUU, jóvenes activistas desesperadas por
un cambio están siendo criminalizadas, encarceladas y cargadas de deuda mediante
multas. En España, el grupo Futuro Vegetal, que lucha por un cambio en la matriz
alimentaria, ha sido calificado como organización terrorista. Mientras tanto, en el COP 28 en
Dubai, la FAO exigió lo mismo: la reducción masiva del consumo de carne por las naciones
ricas.

En mi país, Ecuador, no hay discusión pública sobre la conexión entre combustibles fósiles
y el cambio climático y peor el papel determinante del consumo de carne de vaca en la
deforestación. En la televisión reportajes sobre desastres “naturales” y anuncios para carros
o nuevas rutas de aviones son mezclados sin ningún pudor. En la reciente campaña política
presidencial, a pesar del apoyo masivo popular para el Yasuní y el Chocó Andino expresado
en los referendos, la transición energética y ecosocial fue completamente ausente. Ningún
cambio se anunció, el calentamiento global se naturaliza, es simplemente otro problema
más para les sufrides latinoamericanes, otra fuerza de la naturaleza como el Niño. Cuando
se conversa sobre las razones del calentamiento global - ya reconocido por la mayoría
como un problema - dicen que es resultado de la contaminación, de demasiada gente, de
las industrias. A pesar de la evidencia libremente disponible nadie tiene clara la relación
matemática, ineluctable, entre la quema de combustibles fósiles, el aumento del CO2 en la
atmósfera y el calentamiento global. Aún menos que es el resultado de un sistema
económico que se puede cambiar.

Hace 50 años, más o menos a la época de mi epifanía, salió el estudio “Los Límites del
Crecimiento” (1972) que advertía que el crecimiento económico infinito es incompatible con
los límites físicos del planeta. Sus previsiones – con los relativamente simples modelos
informáticos disponibles a la época – han resultado acertados y desde entonces un tsunami
de estudios científicos lo han sucedido y confirmado. Al riesgo de la guerra nuclear se
añadió un nuevo caballero del apocalipsis, el caos climático y el colapso de la biodiversidad.

1
De esta época es la película “Soylent Green” (1973), que tira su nombre de una marca de
galletas de algas, el principal alimento de la población en un 2022 oligárquico, contaminado,
sobrepoblado y sobrecalentado. El héroe Charlton Heston, siempre sudando, descubre que
se está fabricando el Soylent Green con humanos muertos y ya no de algas, debido al
colapso ecológico de los océanos. Al final, después de una batalla con el matón de la
empresa Soylent en una iglesia llena de refugiados, los médicos sacan al ensangrentado
Charlton Heston en una camilla. Mientras lo llevan, Heston grita "Soylent Green está hecho
de humanos, cuéntalo al mundo" pero nadie se interesa, las caras de los refugiados no
cambian, es otro loco mas. Su revelación, su advertencia, es irrelevante. Nadie quiere ser
como él, gritando como un loco ensangrentado, ignorado, inconveniente.

Entrar a Quito por la Panamericana Norte por Carapungo, juntarse al interminable tráfico, es
para mi ver una civilización a punto de caer y que a nadie le importa. Los reflejos
caleidoscópicos de los carros pasando en los inmensos vidrios de los concesionarios de la
10 de Agosto parecen fuegos artificiales celebrando un mundo sin futuro. Día tras día, el
aluvión de datos e informes comprueban el empeoramiento medioambiental mientras que el
mundo sigue totalmente ajeno a estas preocupaciones e ignorante de la catástrofe que le
espera. Intento hablar en fiestas y reuniones pero los ojos de mis interlocutores rápidamente
empiezan a erar por la sala, buscando personas más amenas. Nadie quiere saber nada del
evento más importante en la historia de la humanidad y uno de los más extremos de toda la
historia de la vida en el planeta. Me empiezo a sentirme como Charlton Heston. Solo el
compost alivia mi soledad.

Pero la duda y la incertidumbre son el impulso para la búsqueda de una forma; el arte se
vuelve necesario y urgente cuando hay algo que no se entiende, cuando hay algo que se
necesita revelar o resolver o celebrar. Así que cuando el CAC me ofreció hacer una
exposición alrededor de las temáticas del colapso medioambiental y climático lo ví como la
posibilidad de construir un dispositivo desde los Andes, desde América Latina, para intentar
a procesar – para mi, les artistes y el público - el colapso medioambiental y la sexta
extinción en curso.
Una de las tesis principales que atraviesa mi carrera curatorial es que el arte puede
proporcionar herramientas y experiencias que nos permitan superar, o al menos erosionar,
la separación entre humano y otro-que-humano, base filosófica del capitalismo fósil y del
colapso medioambiental. Son herramientas para entender el “umwelt” de otros seres,
humanos y no-humanos, para entrar en otras relaciones y ver con otros ojos, oír con otros
oídos. Tania Candiani hace explícita esta reflexión en su monumental obra “Para los
animales”, donde el sonido es el hilo conductor y medio que permite tejer relaciones entre
humano, animal y mineral. La obra me pareció necesario para la exposición, y Tania
Candiani una de las artistas internacionales más relevantes del momento, pero no había
entendido la pieza hasta que pude ver y escucharla en su plena monumentalidad – 8m de
pantalla, 8 parlantes, 3 proyectores, software para controlar la sincronía y distribuir el
sonido. Un poema y un manifiesto, una visión de millones de años desde la “geofonia” – los
sonidos de la geología, el sonido más antiguo – hasta la inmensa sinfonía de la vida y el
creciente aislamiento y sordera de los humanos. Candiani intenta entablar una
conversación, identificar pistas e impedimentos, tecnologías y lugares para llevarnos en un
viaje de encuentro. En la belleza de este viaje, su diversidad y velocidad, encontré un punto
de vista más sereno, me limpié la sangre de mi ropa y empecé a sonreír. Del horror al
humor, acceder a la distancia emocional de la visión geológica y cósmica, otras escalas de
tiempo, sin dejar de sentir el inmenso dolor de esta tragicomedia planetaria.
En la curaduría de las obras de Chaki Weed Slut y Felipe Jacome Reyes, no dejamos de
reírnos. El humor se volvió nuestra arma y nuestro alivio. La tragicomedia se volvió cada
vez más divertida y más oscura. “Sabían pero lo hicieron de todas maneras” fue una frase
que volvió a menudo mientras que trabajamos en la instalación “La Sexta Extinción” con

2
Felipe Jácome Reyes. El ha creado esculturas de piedra que llama fósiles, objetos
ordinarios de ahora como un alicate, una red de pescar o la huella de un carro en asfalto o
objetos más antiguos como plumas, serpientes y trilobites. Para armar la instalación, nos
imaginamos como una arqueóloga del futuro intentando entender el récord fósil de lo que
pasó hace 1.1 millones de años en la Sexta Extinción y disfrutamos mucho armar las
cédulas y textos con este enfoque. Allí encontramos también el espacio para comunicar
datos sobre el actual colapso, dibujando datos en la pared, ilustrando la extinción de
especies y sus causas, principal entre ellas el consumo de carne de vaca, y un timeline de
la vida en el planeta con sus seis extinciones. Desplazar la discusión en el tiempo y la
especie (se insinúa que ya no son humanos visitando la exposición), poder ver nuestro lugar
en tiempos geológicos, ajeno a la vez que cercano, permitió pensar y discutir el momento
actual sin cerrarse. Muchas se confesaron muy afectadas por la información compartida,
datos que seguramente han cruzado cientos de veces en su vida virtual pero sin el humor
necesario para permitir su asimilación.
Cuando la Chaki Weed Slut en “El Almuerzo Nudista” se transforma en planta-humana
despues de tener sexo vegetal (dendrofilia) se alegra de nunca mas tener que trabajar. La
sociedad la veré como discapacitada o inutil. A diferencia de los humanos, ella encuentra su
libertad en no moverse, en parar. Un paro indefinido. Logramos pintar una pancarta grande
“Paro Global Indefinido” en verde sobre blanco que colgamos en la entrada del museo, lema
repetido en una de las paredes de la instalación. Un dato ampliamente difundido ha sido
que se tiene que reducir las emisiones planetarias en un 43% de aquí a 2030 para tener
alguna posibilidad de evitar el caos total. Eso es en 6 años. Solo un paro global indefinido
puede alcanzar esta meta, sólo el devenir vegetal. La broma no es una broma pero es
cómica.
Así también la novela "Galápagos" de Kurt Vonnegut, una influencia importante que no
recibió su debido reconocimiento en la exposición porque no encontré cómo o dónde
colocarlo. La novela arranca en un hotel de Guayaquil, asediado por masas hambrientas,
donde han congregado diversos semi-celebridades y personajes para la inauguración de un
barco crucero de lujo a Galápagos. En el curso del viaje la civilización humana colapsa y
solo quedan estos humanos, aislados en las islas Galápagos. De allí salta a un futuro en el
cual los humanos han evolucionado, aislados en las Galápagos, en seres como focas,
perdiendo el lobo frontal sobredesarrollado del humano - el Menschenkopf de Nietzsche - y,
según Vonnegut, fuente absurdo de todos sus problemas.
Los cuadros de Jeisson Castillo retratan otra civilización, el mundo amazónico e indigena de
la cosmopolítica, las reglas de una civilización milenaria que ha cuidado y mejorado sus
territorios. En este mundo encontré otro tipo de paz, la paz de la subsistencia compartida y
pactada, los humanos no como plaga si no participantes en la red de la vida. Una vida en
constante negociación desde la igualdad entre diferentes seres y realidades. La tecnología
espiritual y vegetal desarrollada por esta tradiciones se ha empleado por milenia para crear
un entorno propicio para todos los seres.
Estas pinturas muestran que nuestro predicamento no es un problema de la naturaleza
humana, o algún pecado original. como dicen muchos para absolverse de la
responsabilidad. En realidad los humanos son perfectamente capaces de vivir en relación
con su entorno e incluso mejorarlo, de respetar a otros órdenes de seres, de practicar la
cosmopolítica en aras del buen vivir. La tecnología existe y es cercana, el cambio es
profundo. Toda la obra de Jeisson está atravesada por una inmensa gratitud a la vida en
todos sus dimensiones y diversidades. Esta gratitud para vivir en un mundo mágico, entre
misterios de los más profundos y humor de lo más cotidiano se resume en la mirada del
Taita Arturo, uno de la serie de retratos de los dirigentes Kamentsa de Sibundoy. Pensar
bonito, hablar bonito, disciplina espiritual de la belleza y alegría.
Buscar bonito podría ser el lema de Jorge Barco, profundamente influenciado tanto por las
cosmovisiones indígenas como por la electrónica y la creación sonora contemporánea. Su

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práctica lo nombra Geomancia, un laboratorio para oír los secretos de los minerales y los
elementos, experimentos de escucha y observación elementales, intentos de acercarse a
las esencias de la materia, de devenir más sensible al otro, un poco menos humano. El
cariño y cuidado, la paciencia para construir los artefactos, la convicción de la necesidad y
belleza de estos encuentros, una manera de escuchar, de prestar atención.
Para traer las obras de Jorge y Jeisson nos fuimos en camioneta con Mateo a la casa de
Sara y Vladimir en Pasto, ida y vuelta en un día. Al volver las aduanas nos pararon y
Jeisson mostró sus papeles, el jefe de la aduana dijo que le gustaba mucho el arte y que iba
a ir a la exposición. Fue un alivio y una linda bienvenida a Ecuador.
El solsticio de junio, el Inti Raymi, cayó en medio de la semana de montaje así que
organizamos, con el arqueólogo del municipio de Quito Andrés Mosquera, una excursión
con todes les artistes y participantes al páramo de Mullumica para pedir permiso a los apus
para la exposición y celebrar juntas en una mina ancestral de obsidiana. Caminando por el
páramo en los pasos de todos los que nos habían precedido durante siglos. Sofia Barriga se
paró de cabeza, sus pies en el aire, para mostrarnos la sombra más larga del año. Al volver
dos viejos campesinos nos extorsionaron, exigiendo plata para la visita. Después de una
negociación pagamos, no tanto que pidieron, pero algo.
El montaje duró dos semanas y el equipo de museología del CAC fue amable y atento,
cariñoso y profesional. Eduardo Vaca, y luego Santiago Avila, cuidaron del proceso en todo
momento. Jeisson hizo una limpia de las salas, pactando y conversando con los múltiples
espectros que habitan el CAC, el antiguo hospital militar. El ambiente cambió mucho y la
directora dijo que habrá que hacerlo cada mes. Ella dice muchas cosas pero muy pocas se
realizan. De hecho, un mes después del cierre de la exposición fue despedida.
La inauguración fue muy bella, mucha gente y mucho interés. Rafa Subía tocó una pieza
extraordinaria de música experimental en homenaje a la roca más antigua conocida del
planeta tierra, la Acasta Gneiss. Durante los meses de la exposición se realizó diversas
actividades además de la visita a Mullumica: un taller de devenir antena en-línea, otro de
escucha profunda, un programa ecosex en la Cinemateca Nacional, varios recorridos y la
presentación de un libro sobre las huertas de las mujeres Shuar.
A pesar de toda esta actividad, la presencia de artistas internacionales, el entusiasmo de las
muchas y jóvenes visitantes de la exposición, la calidad de las propuestas y estar 4 meses
en cartel en el único centro de arte contemporánea de Ecuador, no hubo absolutamente
nada en prensa ni redes, más allá de los del CAC. Nada, cero. Silencio absoluto1. En parte
se puede entender por las prácticas excluyentes de la élite de arte contemporáneo quiteña,
la casi inexistencia de prensa nacional de calidad en el país y el insuficiente manejo de la
comunicación por parte del CAC pero el silencio alrededor de esta exposición forma parte
de un silencio más amplio, más profundo.
En 2016 Amitav Ghosh, un escritor bengalí, publicó un libro que se llama "El Gran
Desvarío"2 que analiza la sorprendente ausencia del colapso ecosistémico del planeta en la
novela contemporánea (algo que está cambiando ahora con las nuevas generaciones, por
ejemplo Distance de Rescate de Samantha Schwebkin o Mugre Rosa de Fernanda Trias) .
Ghosh propone varias vías de explicación, entre ellas el concepto burguesa del tiempo que
no puede contemplar nada fuera de su regularidad y alcance. El día, la semana, el mes, las
vacaciones, los feriados, las elecciones. Los eventos monstruosos no tienen cabida en su
mundo. Si añades a eso los millones gastados por las empresas petroleras en propaganda
y ofuscación y el hecho que todo el sistema económico actual se basa sobre la quema de
combustibles fósiles (el algoritmo de capitalismo fósil, repetida al infinito, es Materia prima +
Fósiles combustibles = Plusvalía3) y abandonarlos requiere cambios profundos (pero no de

1
con una excepción: https://laexperimentalec.com/index.php/2023/08/16/imaginar-una-consciencia-colectiva/
2
https://www.revistadelauniversidad.mx/articles/bc26960e-b563-4485-8da3-7296640d936f/el-gran-desvario
3
Andreas Malm, “Capitalismo Fósil” https://capitanswing.com/libros/capital-fosil/

4
todos malos4), tienes una situación completamente impensable para la gran mayoría de
personas.
Así el silencio se extiende, las leyes se endurecen, las distracciones se multiplican, la
derecha extrema y negacionista se instala, la deuda asciende, los medios ofuscan, en
exactamente el momento que necesitamos perdonar la deuda, transformar la agroindustria
en agroecología y acceder a información para planificar y trabajar a escala local-global para
la transición justa ecosocial. No puedo sino pensar que la exposición cayó bajo este mismo
silencio, la misma ofuscación; que hablar de la necesidad de seccionar la cabeza humana,
del devenir no-humano y del colapso planetario en curso no es compatible con el discurso
público. El camino del progreso no tiene vuelta atrás, el ecocidio es evolución y el destino
divino, manifiesto.

La exposición cerró el domingo 29 de octubre, justo a tiempo para Todos Santos y en la


bella compañía de Sara y Vladimir de Pasto – presentes al principio y al fin. La muestra
estuvo en sala desde la celebración de la vida y el Sol de Inti Raymi hasta el festival de la
Muerte, Todos Santos. La máquina de pensar había hecho su trabajo. Desde la celebración
y el brillo hasta el silencio y la extinción, allí donde nos está llevando este silencio
ensordecedor: migraciones y hambre, hambre por todos lados, hambre de todos, humanos
y no-humanos. Tal vez si suficientes personas gritan el silencio se quebrará y la trayectoria
anunciada se desviará pero no lo creo. No necesito creer en nada. La risa y el cuidado, el
amor y la belleza que la exposición hizo cuerpo me sanaron, ahora voy a cuidar de lo que
queda y reírme al mismo tiempo de llorar.

El último acto fue devolver las obras a los colombianos, Jeisson Castillo y Jorge Barco. Nos
fuimos el 1 de diciembre, Daniela y yo, a Ipiales en carro. Santiago me mandó la lista de
obras sobre papel oficial pero no hacía falta, nadie nos paró. Nos encontramos con Jeisson
en el parqueadero del Éxito de la Calle 13 y le pasamos los cuadros. El inaugura una
exposición en Cali con estos mismos cuadros en 5 días. Luego, nos fuimos juntas a Inter
Rapidísimo para enviar la obra de Jorge por paquete a Medellín, salió mucho más barato de
lo previsto. Almorzamos y reímos con Jeisson, fue un lindo final, suave como todo el
proceso, un murmullo en el barullo, un testimonio de amor.

Pedro Soler
Cayambe 03.12.23

Gracias a todes que leyeron y comentaron las varias versiones de este texto y
especialmente a Santiago Ávila, Sergio Venturini y Sara Ríos por sus sabios consejos.

4
Sobre el decrecimiento: https://traficantes.net/sites/default/files/pdfs/9788498886627.pdf

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