Teoria Del Desarrollo Cognitivo Piaget
Teoria Del Desarrollo Cognitivo Piaget
Teoria Del Desarrollo Cognitivo Piaget
de Piaget y de Vygotsky.
Aurèlia Rafael Linares
Se entiende por desarrollo cognitivo al conjunto de transformaciones que se producen
en las características y capacidades del pensamiento en el transcurso de la vida,
especialmente durante el período del desarrollo, y por el cual aumentan los
conocimientos y habilidades para percibir, pensar, comprender y manejarse en la
realidad.
Entre las diferentes teorías que describen el desarrollo cognitivo, nos centraremos en
dos de las más importantes: las Teorías de Piaget y las Teorías de Vygotsky.
La teoría de Piaget nos ayuda entender cómo el niño interpreta el mundo a edades
diversas. La de Vygotsky nos servirá para comprender los procesos sociales que
influyen en la adquisición de sus habilidades intelectuales.
Etapas cognoscitivas
Piaget fue un teórico de fases que dividió el desarrollo cognoscitivo en cuatro grandes
etapas: etapa sensoriomotora, etapa preoperacional, etapa de las operaciones
concretas y etapa de las operaciones formales, cada una de las cuales representa la
transición a una forma más compleja y abstracta de conocer.
En cada etapa se supone que el pensamiento del niño es cualitativamente distinto al
de las restantes. Según Piaget, el desarrollo cognoscitivo no sólo consiste en cambios
cualitativos de los hechos y de las habilidades, sino en transformaciones radicales de
cómo se organiza el conocimiento. Una vez que el niño entra en una nueva etapa, no
retrocede a una forma anterior de razonamiento ni de funcionamiento. Piaget propuso
que el desarrollo cognoscitivo sigue una secuencia invariable. Es decir, todos los niños
pasan por las cuatro etapas en el mismo orden. No es posible omitir ninguna de ellas.
Las etapas se relacionan generalmente con ciertos niveles de edad, pero el tiempo
que dura una etapa muestra gran variación individual y cultural.
Asimilación y acomodación
Piaget utilizó los términos asimilación y acomodación para describir cómo se adapta el
niño al entorno.
Mediante el proceso de la asimilación moldea la información nueva para que encaje
en sus esquemas actuales. Por ejemplo, un niño de corta edad que nunca ha visto un
burro lo llamará caballito con grandes orejas. La asimilación no es un proceso pasivo;
a menudo requiere modificar o transformar la información nueva para incorporarla a la
ya existente. Cuando es compatible con lo que ya se conoce, se alcanza un estado de
equilibrio. Todas las partes de la información encajan perfectamente entre sí. Cuando
no es así habrá que cambiar la forma de pensar o hacer algo para adaptarla. La
asimilación es el proceso que consiste en moldear activamente la nueva información
para encajarla en los esquemas existentes.
EL proceso de modificar los esquemas actuales se llama acomodación. En nuestro
ejemplo, el niño formará otros esquemas cuando sepa que el animal no era un
caballito, sino un burro. La acomodación tiende a darse cuando la información
discrepa un poco con los esquemas. Si discrepa demasiado, tal vez no sea posible
porque el niño no cuenta con una estructura mental que le permita interpretar esta
información. La acomodación es el proceso que consiste en modificar los esquemas
existentes para encajar la nueva información discrepante.
De acuerdo con Piaget, los procesos de asimilación y de acomodación están
estrechamente correlacionados y explican los cambios del conocimiento a lo largo de
la vida.
En primer lugar, la secuencia de aparición de las etapas es invariante, esto es, los
estadios siguen un orden fijo determinado. No obstante, las personas avanzan a
distinto ritmo, es decir, se producen fluctuaciones en cuanto a la edad de su aparición
y no todos los individuos alcanzan las etapas finales.
Cuando Piaget habla de las estructuras de acción, utiliza el término esquema para
referirse a cualquier forma de acción habitual, tal como mirar, agarrar o golpear. Los
primeros esquemas que posee el niño son los reflejos innatos. Los reflejos implican
cierta pasividad del organismo: éste se encuentra inactivo, hasta que algo lo estimula.
Sin embargo, los reflejos pronto llegan a ser formas de actividad que el niño inicia por
sí mismo. Por ejemplo, podemos observar en lactantes de pocos días de edad,
movimientos de la boca que corresponden al reflejo de succión, aun cuando no tengan
nada en la boca. Pareciera ser que realiza estos movimientos por el simple placer de
hacerlos. Según Piaget, cuando se forma un esquema de acción, sentimos la
necesidad de ponerlo en uso. Aún cuando la asimilación es la actividad más notoria en
esta etapa, también se puede notar los comienzos de la acomodación. Por ejemplo,
los lactantes tienen que aprender a ajustar los movimientos de su cabeza y labios,
para encontrar el pezón y alimentarse. Estos ajustes (acomodaciones) también
demuestran los comienzos de la organización: la secuencia de movimientos se
organiza, de modo que alimentarse se hace cada vez más rápido y eficiente.
Segundo sub-estadio: Reacciones circulares primarias (1 a 4 meses).
Una reacción circular se produce cuando el lactante intenta repetir una experiencia
que se ha producido por casualidad. Un ejemplo evidente es la conducta de chuparse
el dedo. Durante la actividad espontánea que realiza el lactante, es posible que en uno
de sus movimientos casualmente ponga en contacto su mano con la boca,
desencadenando el reflejo de succión y comienza a chuparse el dedo. Puesto que
estos movimientos no son todavía controlados por el bebé, al continuar con su
actividad aleja nuevamente la mano de su cara y boca, pero intentará repetir la
experiencia. Aun cuando inicialmente fracasa, lo que en lenguaje piagetano se explica
porque el bebé es incapaz de hacer las acomodaciones necesarias para asimilar la
mano al esquema de acción de succionar, en algún momento se repite la combinación
necesaria de movimientos y el mover la mano y chupar comienzan a organizarse en
un nuevo esquema de acción que permite al niño dominar el arte de chuparse el dedo.
Tal como ocurre con el chuparse el dedo, la mayoría de las reacciones circulares
primarias involucran la organización de dos esquemas previos de movimientos
corporales. Estas reacciones circulares son una buena demostración de lo que Piaget
quiere decir cuando se refiere al desarrollo intelectual como “un proceso de
construcción” de conocimientos. El lactante en forma activa ”junta” diferentes
movimientos y esquemas para crear un nuevo esquema de acción, más complejo.
En el tercer subestadio el infante realiza una acción simple (un movimiento) para
obtener un resultado, como sacudirse para hacer mover los juguetes. En el cuarto
subestadio, las acciones se hacen más diferenciadas, aprende a combinar dos
esquemas de acción para obtener un resultado. Este logro es más evidente cuando
se trata de superar obstáculos. Por ejemplo, si ponemos un juguete que le interesa al
niño, detrás de una caja, de modo que no lo puede tomar, combina el esquema de
acción de “retirar la caja” con el esquema de acción de “coger el juguete”. En este
caso, uno de los esquemas (retirar la caja) se transforma en un medio para un fin. Este
logro, que parece tan simple, tiene sin embargo otras implicaciones importantes: en
primer lugar, pone en evidencia la intencionalidad del niño a través de una conducta
orientada a un objetivo (algo que ya se insinuaba en el sub-estadio anterior); en
segundo lugar, evidencia los comienzos de las nociones de tiempo y espacio, puesto
que el bebé debe retirar la caja antes, para coger el juguete después, y debe entender
que un objeto se puede encontrar delante de otro que está detrás.
En el sub-estadio 3 los niños realizan una acción simple, para obtener un resultado. En
el sub-estadio 4 realizan dos acciones separadas para obtener un resultado. Ahora,
en el sub-estadio 5, de las reacciones circulares terciarias, experimentan con
diferentes acciones para observar diferentes resultados. Por ejemplo, puede darse
cuenta al golpear su mesa de juegos, que los objetos sobre ella vibran, o se caen.
Luego puede repetir el golpe varias veces, con distinta intensidad o fuerza y observar
las diferencias en los efectos. En otra ocasión puede ser que observe cómo el agua
sale de la llave, y poner su mano en el chorro, haciendo que el agua salpique.
Entonces puede comenzar a experimentar poniendo su mano repetidas veces en el
chorro de agua a diferentes distancias de la llave y observar cómo el agua salpica con
mayor o menor fuerza. Es importante destacar que con este tipo de acciones el niño
está “estudiando” en forma activa y aprendiendo a conocer las diferentes
consecuencias o resultados de sus acciones sobre el medio. En este sentido vale la
pena destacar que el niño está aprendiendo en forma absolutamente autónoma,
desarrollando sus esquemas y conocimientos del mundo exclusivamente a partir de su
curiosidad.
Pensamiento representacional
Durante la etapa preoperacional, el niño puede emplear símbolos como medio para
reflexionar sobre el ambiente. La capacidad de usar una palabra (galletas, leche, por
ejemplo) para referirse a un objeto real que no está presente se denomina
funcionamiento semiótico o pensamiento representacional. Piaget propuso que una
de las primeras formas de él era la imitación diferida, la cual aparece por primera vez
hacia el final del periodo sensoriomotor (la capacidad de repetir una secuencia simple
de acciones o de sonidos, horas o días después que se produjeron inicialmente).
Progresión evolutiva de los dibujos infantiles: a) Etapa de colocación: garabatea (32 meses de
edad); b) formas básicas: círculo (42 meses); c:) etapa de diseño: diseños combinados: de 40 7
47 meses); pictográfica: figuras humanas de 48 a 60 meses).
Conceptos numéricos
Junto con la mayor habilidad de usar como símbolos las palabras e imágenes, los
niños empiezan a utilizar los números como herramienta del pensamiento durante los
años preescolares. Piaget sostuvo que los niños no adquieren un concepto verdadero
del número antes de la etapa de las operaciones concretas, cuando comienzan a
entender las relaciones seriales y jerárquicas. Sin embargo, la investigación reciente
ha demostrado que algunos principios numéricos básicos aparecen durante la etapa
preoperacional.
Los trabajos de Rochel Gelman y sus colegas (Gelman y Gallistel, 1978; Gelman y
Merck, 1983) señalan que algunos niños de 4 años logran entender los siguientes
principios básicos del conteo: a) puede contarse cualquier arreglo de elementos: b)
cada elemento deberá contarse una sola vez; c) los números se asignan en el mismo
orden; d) es irrelevante el orden en que se cuenten los objetos; e) el último número
pronunciado es el de los elementos que contiene el conjunto. Los niños de edad
preescolar comprenden un poco las relaciones numéricas. Así, la mayoría de los niños
de 3 a 4 años de edad, saben que 3 es más que 2.
Teorías intuitivas
Los niños de corta edad se caracterizan por su curiosidad y espíritu inquisitivo. En los
años preescolares comienzan a hacerse teorías intuitivas sobre los fenómenos
naturales. Piaget (1951) entrevistó a niños pequeños para averiguar de qué manera
explicaban algunos hechos como el origen de los árboles, el movimiento de las nubes,
la aparición del Sol y de la Luna, el concepto de la vida. Descubrió que sus conceptos
del mundo se caracterizan por el animismo. Es decir, no distinguen entre seres
animados (vivos) y objetos inanimados (mecánicos); atribuyen estados intencionales y
rasgos humanos a los objetos inanimados. Por ejemplo, un niño de 3 años puede decir
que el sol está caliente, porque quiere que la gente no tenga frío o que los árboles
pierden las hojas porque quieren cambiar su aspecto exterior. Creen que las rocas, los
árboles, el fuego, los ríos, los automóviles y bicicletas poseen características vivas
porque se mueven.
Hasta ahora hemos explicado algunos importantes progresos del pensamiento del niño
durante el periodo preoperacional. Veamos ahora algunas de las limitaciones. Las tres
más importantes son egocentrismo, centralización y rigidez del pensamiento.
El pensamiento de los niños pequeños tiende a ser muy rígido (Millar, 1993). Con el
tiempo, el pensamiento de los niños se torna menos rígido y comienza a considerar
cómo pueden invertir las transformaciones (vaciar el contenido de un vaso en otro). La
habilidad de invertir mentalmente las operaciones es una de las características de la
siguiente etapa del desarrollo cognoscitivo, la de las operaciones concretas. Mientras
el niño no aprenda algunas operaciones mentales, como la reversibilidad, tenderá a
basar sus juicios en el aspecto perceptual y no en la realidad. Si un vaso da la
impresión de contener más agua, supondrá que la tiene. Flavel y sus colegas (Flavell,
Green y Flavell, 1986) estudiaron la comprensión de las apariencias y de la realidad en
el niño. Descubrieron que la capacidad de distinguir entre la apariencia y la realidad se
adquiere de los 3 a los 5 años.
Los tres tipos de operaciones mentales o esquemas con que el niño organiza e
interpreta el mundo durante esta etapa son: seriación, clasificación y conservación.
Seriación
En uno de sus experimentos, Piaget pedía a los niños ordenar una serie de palos
como los de la figura, a los 3 y 4 años de edad, los niños pueden localizar los más
largos y los más cortos. Parecen entender la regla lógica del cambio progresivo —
es decir, los objetos pueden ordenarse atendiendo a su tamaño creciente o
decreciente—, pero les es difícil construir una secuencia ordenada de tres o más
palos. Para ello necesitan efectuar al mismo tiempo dos operaciones mentales: deben
seleccionar el palo apropiado pensando en su longitud en relación con los que ya usó
y también en relación con los restantes. El preescolar no puede realizar esta tarea
porque se centra en una dimensión a la vez (esto es, su pensamiento está
centralizado). La capacidad de coordinar simultáneamente dos elementos de
información se desarrolla gradualmente en los primeros años de primaria, cuando el
pensamiento del niño comienza a orientarse menos a la centralización.
Para resolver los problemas de seriación, el niño debe aplicar además la regla lógica
de la transitividad. Parte del problema de los niños de primaria radica en que no
comprenden que los objetos en la mitad de una serie son a la vez más cortos y más
largos que los otros. Los niños de mayor edad pueden construir mentalmente
relaciones entre los objetos. Saben inferir la relación entre dos si conocen su relación
con un tercero. Por ejemplo, si saben que el palo A es más corto que B y que éste es
más corto que el palo C, el palo A deberá ser entonces más corto que C. La respuesta
es una deducción lógica que se basa en la regla de transitividad (A < B y B < C; por
tanto, A < C). Conforme a la teoría de Piaget, la transitividad se entiende entre los 7 y
11 años de edad.
Clasificación
Los requisitos para el dominio de la clasificación son los siguientes: a) comprender que
un objeto no puede ser miembro de dos clases opuestas; b) elaborar un criterio de
clase, por ejemplo la forma y entender que los miembros de una clase son semejantes
en algo; c) saber que una clase puede describirse enumerando todos los elementos
que la componen; d) comprender los distintos niveles de una jerarquía.
Piaget y sus colaboradores describieron tres etapas evolutivas para lograr el dominio
de la clasificación. La primera de ellas se denomina “colecciones figurales”, propia de
los niños menores de 5 años de edad. Los niños, en vez de clasificar, realizan dibujos
con los elementos que se les ha proporcionado. Por ejemplo, un niño coloca un
triángulo sobre un cuadrado y dice que es una casa. Por tanto, aún no es capaz de
clasificar teniendo en cuenta las semejanzas de los objetos.
Conservación
Los niños que han iniciado la etapa de las operaciones concretas responderán que el
conjunto de objetos no ha cambiado. Un objeto puede parecer más grande, más largo
o pesado, pero los dos siguen siendo iguales. En opinión de Piaget, los niños se sirven
de dos operaciones mentales básicas para efectuar las tareas de conservación:
negación, compensación e identidad. Estas operaciones se reflejan en la forma en que
un niño de 8 años podría explicar por qué la cantidad de agua en dos vasos
permanece inalterada:
“El agua sube más pero es porque el vaso es más delgado” (compensación).
Entre los 7 y 11 años de edad, el niño aprende las operaciones mentales necesarias
para reflexionar sobre las transformaciones representadas en los problemas de
conservación. Estará en condiciones de realizar la abstracción reflexiva, cuando
sepa razonar lógicamente respecto al número, a la masa y el volumen sin que lo
confundan las apariencias físicas. Entonces podrá distinguir entre las características
invariables de los estímulos (peso, número o volumen, por ejemplo) y la forma en que
el objeto aparece ante su vista. La adquisición de las operaciones mentales con las
que se efectúan las tareas de la conservación no se realiza al mismo tiempo en todas
las áreas. La comprensión de los problemas de conservación sigue una secuencia
gradual (figura). Por lo regular, el niño adquiere la capacidad de la conservación de los
números entre los 5 y los 7 años. La de conservación del área y del peso aparece
entre los 8 y los 10 años. Entre los 10 y los 11 años, casi todos los niños pueden
ejecutar tareas relacionadas con la conservación del volumen.
Desfase horizontal es el nombre que Piaget le dio a esta falta de uniformidad del
pensamiento infantil dentro de una etapa.
FUENTE: Vander Zanden (1993)
El estadio de las operaciones formales (de 11 a 12 años en adelante)
Una vez lograda la capacidad de resolver problemas como los de seriación,
clasificación y conservación, el niño de 11 a 12 años comienza a formarse un sistema
coherente de lógica formal. Al finalizar el periodo de las operaciones concretas, ya
cuenta con las herramientas cognoscitivas que le permiten solucionar muchos tipos de
problemas de lógica, comprender las relaciones conceptuales entre operaciones
matemáticas (por ejemplo, 15 + 8 = 10 + 13), ordenar y clasificar los conjuntos de
conocimientos. Durante la adolescencia las operaciones mentales que surgieron en las
etapas previas se organizan en un sistema más complejo de lógica y de ideas
abstractas.
Lógica proposicional
Las operaciones mentales del adulto corresponden a cierto tipo de operación lógica
denominada lógica proposicional, la cual según Piaget era indispensable para el
pensamiento de esta etapa. La lógica proposicional es la capacidad de extraer una
inferencia lógica a partir de la relación entre dos afirmaciones premisas. En el lenguaje
cotidiano puede expresarse en una serie de proposiciones hipotéticas.
Los adolescentes que dominan esta habilidad, no sólo discuten más, sino que saben
defender mejor sus ideas. Pueden descubrir las falacias de nuestro razonamiento y
atacarnos con un contraargumento apropiado.
Razonamiento científico
¿Cuál cree que sea la respuesta correcta? ¿Cómo acometería este problema? El
primer paso consiste en formular una hipótesis o en hacer una predicción. En la etapa
de las operaciones concretas, el niño puede aplicar esta estrategia de solución de
problemas. El siguiente paso consiste en probar las hipótesis y, generalmente, es el
que distingue la etapa de las operaciones concretas y la de las operaciones formales.
La clave está en cambiar uno de los factores o variables del problema, manteniendo
constantes los demás. El niño que se halla en la etapa de las operaciones concretas
comienza bien pero no logra probar todas las combinaciones posibles. A veces cambia
más de una variable a la vez (por ejemplo, la cuerda y el peso). Pero como no aborda
el problema en forma sistemática, a menudo extrae conclusiones erróneas cuando
necesita tener en cuenta muchas variables. Por su parte, el niño que se encuentra en
la etapa de las operaciones formales suele considerar todas las combinaciones
posibles. En este ejemplo hay 16 combinaciones que es preciso atender para sacar la
conclusión correcta. La respuesta correcta es la longitud de la cuerda. Una cuerda
corta hace que el péndulo se mueva más rápidamente, prescindiendo del resto de los
factores. ¿Qué hace que el péndulo oscile con mayor rapidez? Los cuatro factores en
cuestión son la longitud de la cuerda, el peso del péndulo, la altura desde al cual se
sostiene y la fuerza con que se impulsa.
Razonamiento combinatorio
Si introduces una moneda, ¿de qué color será probablemente la bola de chicle que salga?