El documento habla sobre el evangelio del tercer domingo del Tiempo Ordinario. Jesús proclama la Buena Nueva de Dios en Galilea, anunciando que el tiempo se ha cumplido, el Reino de Dios está cerca y que debemos arrepentirnos y creer en la Buena Nueva. Jesús llama a Simón, Andrés, Santiago y Juan para que lo sigan, y ellos responden inmediatamente, dejando todo para seguir a Jesús. El documento invita a los lectores a dejarse mirar por Jesús y responder pront
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El documento habla sobre el evangelio del tercer domingo del Tiempo Ordinario. Jesús proclama la Buena Nueva de Dios en Galilea, anunciando que el tiempo se ha cumplido, el Reino de Dios está cerca y que debemos arrepentirnos y creer en la Buena Nueva. Jesús llama a Simón, Andrés, Santiago y Juan para que lo sigan, y ellos responden inmediatamente, dejando todo para seguir a Jesús. El documento invita a los lectores a dejarse mirar por Jesús y responder pront
El documento habla sobre el evangelio del tercer domingo del Tiempo Ordinario. Jesús proclama la Buena Nueva de Dios en Galilea, anunciando que el tiempo se ha cumplido, el Reino de Dios está cerca y que debemos arrepentirnos y creer en la Buena Nueva. Jesús llama a Simón, Andrés, Santiago y Juan para que lo sigan, y ellos responden inmediatamente, dejando todo para seguir a Jesús. El documento invita a los lectores a dejarse mirar por Jesús y responder pront
El documento habla sobre el evangelio del tercer domingo del Tiempo Ordinario. Jesús proclama la Buena Nueva de Dios en Galilea, anunciando que el tiempo se ha cumplido, el Reino de Dios está cerca y que debemos arrepentirnos y creer en la Buena Nueva. Jesús llama a Simón, Andrés, Santiago y Juan para que lo sigan, y ellos responden inmediatamente, dejando todo para seguir a Jesús. El documento invita a los lectores a dejarse mirar por Jesús y responder pront
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En este tercer domingo del Tiempo Ordinario, la Iglesia nos invita a celebrar especialmente
el don de la Palabra de Dios “Hagamos espacio a la Palabra de Dios. Leamos algún
versículo de la Biblia cada día. Comencemos por el Evangelio; mantengámoslo abierto en casa, en la mesita de noche, llevémoslo en nuestro bolsillo, veámoslo en la pantalla del teléfono, dejemos que nos inspire diariamente. Descubriremos que Dios está cerca de nosotros, que ilumina nuestra oscuridad, que nos guía con amor a lo largo de nuestra vida” (Papa Francisco). En el evangelio de hoy, Marcos nos presenta a Jesús con un firme propósito: proclamar la Buena Noticia de Dios en Galilea. Es la definición más perfecta de la vida y misión del Hijo del Hombre. Jesús es claro y radical: - Se ha cumplido el tiempo: palabras que nos recuerdan al profeta Isaías cuando nos anuncia un tiempo nuevo, caracterizado por la paz, la justicia, el bienestar que traerá el Mesías (Is 2, 2-5) - Está cerca el Reino de Dios: hay una firme certeza en este anuncio que llena de esperanza al israelita que lo escucha de labios de Jesús. Él irá esclareciendo, a lo largo de su vida, con sus palabras y sus acciones, en qué consiste verdaderamente el Reino y el reinado de Dios. - Arrepentíos y creed en la Buena Noticia: el que escucha estas palabras con el corazón siente que lo que Jesús está pidiendo es una opción definitiva en su vida. Encontrarse con Jesús significa confrontarse, cambiar la dirección de la propia vida hacia Él, y creer profundamente en su persona y su mensaje. El comienzo del anuncio de la Buena Nueva viene acompañado de la llamada a los discípulos. En el evangelio de Marcos la vocación es un signo más de que el Reino de Dios está cerca. Jesús antes de llamar al seguimiento “mira”, “ve” la realidad del que es llamado. Es, precisamente en la cotidianidad de su vida (estaban “echando”, “arreglando” las redes) , donde les llama a seguirle. Sorprende la respuesta inmediata de Simón y Andrés, Santiago y Juan. ¿Qué fuerza tendrían las palabras de Jesús en su corazón para dejarlo todo de inmediato? ¿Era Jesús el que ellos esperaban, El que efectivamente se identificaba con la esperanza de todo israelita? La inmediatez en la respuesta nos recuerda la reacción que podemos tener cuando esperamos y deseamos algo y de repente lo encontramos: ¡Esto es lo que buscaba! Es la reacción del que encuentra el tesoro escondido y la perla fina (Mt 13, 44-46). Estamos invitados a “dejarnos mirar”, a “escuchar” las palabras de Jesús, dejarnos seducir por Él y responderle con prontitud… porque el Reino de Dios está cerca.