Los Novios
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1
LOS NOVIOS .
TRADUCCION DE
I PROMESSI SPOSI ,
DE ALEJANDRO MANZONI ,
ΤΟΜΟ Π .
MADRID: 1859
IMPRENTA DE TEJADO , EDITOR.
á cargo de Rafael Ludeña,
Leganitos, 47.
+
༨ ༩
14
16 AZ38 . I
n "
LOS NOVIOS .
TOMO II.
CAPÍTULO XX.
" EL CAZADERO .
DESCOLLABA
ESCOLLABA el castillo del Innominado sobre un angosto
y lóbrego valle , desde la meseta de un picacho que se alza
fuera ya de una áspera cordillera de montañas , de las cua-
les está , no se sabe si pendiente ó dividido por una faja
herizada de peñascos y derrumbaderos, de precipicios y
cavernas , practicable únicamente por el lado que mira al
valle , y eso á favor de una cuesta rapidísima , bien que
no riscosa , llena de prados en la cima , y sembrada de
alguna que otra casuca en la falda., La hondonada ofrece
lecho pedregoso á una canal, riachuelo ó torrente segun
la estacion , y que servia por entónces de término comun
á los dos Estados Venecia y Lombardia . Los picachos
fronteros que forman, por decirlo así, la otra pared del
valle , muestran tambien en sus faldas un poco de cul-
tivo , y lo demas son peñascos escuetos ó pendientes ári-
das, sin más vereda ni otra vejetacion que algun que otro
césped en las grietas del terreno ..
Desde el alto del castillejo , como el águila desde su
nido ensangrentado , señoreaba su terrible dueño en der →
H1
2 -
CAPÍTULO XXI.
EL VOTO DE LUCÍA.
CAPÍTULO XXII.
EL HEREDERO DE UN SANTO .
Hope ed p f
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CAPÍTULO XXII . }
EL APÓSTOL Y EL BANDIDO.
-¿Qué?..
-No quisiera decir á su Eminencia ciertas cosas , por-
que luego al instante nos ataja con que son habladurías de
la gente ; pero la verdad es que hay ocasiones en que no
puede uno ménos de... El celo suscita enemigos, Monse-
ñor, y nosotros sabemos positivamente que más de un
malhechor se anda alabando de que un dia ú otro ...
-Bien ¿y qué han hecho hasta ahora? interrumpió el
Cardenal. 1
-Ciertamente, no han hecho nada . Pero... éste que
está ahí fuera, es un desalmado, que tiene compadrazgo
con todos los facinerosos; y no sería extraño que viniese
por cuenta de alguno ... Ello , me parece, Monseñor , que
la prudencia no está reñida con...
-¡Buena disciplina está ! volvió á interrumpirle con
afable jovialidad Federico: ¡ los soldados exhortando al
General á que tenga miedo! -En seguida con aire grave y
pensativo, añadió : -San Carlos no habria ciertamente
puesto en tela de juicio si deberia recibir á esa persona;
hubiera ido él ya á salirle al encuentro ... Con que , vaya,
señor capellan, y tráigale sin démora . Ya ha esperado más
de lo debido.
El capellan echó á andar, diciendo entre sí: -¡Ya, ya!
¡Cuidado si todos estos santos son testarudos! -
Abrió la puerta y salió á la antecámara en donde se
hallaba el Innominado solo en un rincon , mientras los fa-
miliares y demas gente que estaba en la misma pieza, le
miraban, á distancia por supuesto, con el rabo del ojo, y
se 匪 hablaban al oido. Acercósele el capellan , y mientras
le pasaba una revista de inspección con todo el posible
> *
disimulo, estaba cavilando qué diablo de arsenal traeria
escondido debajo de aquel coleto, y pensando si ántes de
introducirle en la estancia de Monseñor, le propondria
60
- 71 -
CAPÍTULO XXIV .
1
121 -
CAPÍTULO XXV.
LA REPRIMENDA.
?
141 -
CAPÍTULO XXVI.
- 147 1
CAPÍTULO XXVII .
CORRESPONDENCIA SECRETA.
CAPÍTULO XXVIII .
EL HAMBRE .
H 14
- - 206 --
CAPÍTULO XXIX .
LA GUERRA.
CAPÍTULO XXX.
CAPÍTULO XXXI .
LA PESTE .
H 18
- 270 -
CAPÍTULO XXXII .
EXPIACIONES.
CAPÍTULO XXXIII .
PESQUISAS.
ง
-- 314 -
CAPÍTULO XXXIV .
EL LAZARETO .
CAPÍTULO XXXV.
EL ENCUENTRO .
CAPÍTULO XXXVI .
LA VUELTA DE RENZO .
te, que todo lo habia barajado, sino tambien (cosa muy co-
mun en aquellos tiempos, como lo hemos visto en más de
una parte de esta historia ) de que las órdenes , tanto ge-
nerales como particulares , contra las personas, si no habia
alguien que promoviese su ejecucion , quedaban sin efec-
to , á no ser que se ejecutasen en los primeros momentos;
á manera de las balas de fusil , que , si no causan daño al
salir, caen al suelo , en donde á nadie molestan . Todo ello
consecuencia necesaria de la excesiva facilidad con que á
roso y belloso se expedian dichas órdenes . La actividad del
hombre es limitada , y lo que va de más en ordenar, debe
ir de ménos en la ejecucion.
Si alguno quisiese ademas saber cómo se conducia
Renzo con D. Abundio mientras permaneció en su pue-
blo aguardando que se dispusiesen las cosas para sú boda ,
le diré que , fuera de la Iglesia , ni se veian ni se oian;
D. Abundio, por aquel temor que no habia podido des-
terrar, de oir hablar del casamiento, cuya palabra le traia
á la memoria los bravos de D. Rodrigo y las reconven-
ciones del Cardedal ; y Renzo , porque habiendo determina-
do no hablarle del asunto hasta el momento preciso de su
ejecucion, no queria escamarle ántes de tiempo, no fuera
que pusiese nuevos impedimentos. De esto hablaba fre-
cuentemente con Inés, á quien solia preguntar : — « Cree
usted que Lucía vendrá presto ? -Creo que sí , respondia
ésta entónces ; pero al poco rato, olvidándose de aquella
respuesta suya , era ella la que dirigia á Renzó la misma
pregunta que él le habia hecho ; y así , preguntándose y
respondiéndose alternativamente , procuraban los dos en-
tretener el tiempo , que les parecia cada vez más largo.
Para nuestros lectores haremos que pase más corto,
diciendo en resúmen , que á los pocos dias de haber es-
tado Renzo en el lazareto, salió Lucía con la buena viu-
-- 377
CAPÍTULO XXXVII .
CONCLUSION.
Páginas.
Adq. C-Tus
CB. 1001133238
BIBLIOTECA DE CATALUNYA
Top. 145-7
6338
100
Generalitatde Catalunya
Departament de Cultura
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